Esta es la primera vez que publico algo que he escrito, os agradecería vuestro consejo y opinión. Muchas gracias.
Los personajes de OUAT no me pertenecen.
Capítulo 1
POV Regina
Cuando salí de correos eran las 12:30 de la mañana, y como mi vuelo salía a las 20:15, tenía por delante unas 6 horas sin nada que hacer, y como no me gustaba estar desocupada, respire hondo me seque las lágrimas que aun resbalaban por mis mejillas, saque mi espejito del bolso, me adecente lo mejor que pude, y me dispuse a pasar las horas hasta el vuelo.
Lo primero que hice y por mandato explícito de mi rugiente estómago, fue ir a comer. Me dirigí hacia el Gray's Papaya, adoraba esos perritos desde que viví una temporada en nueva york, fue cuando me enteré de que estaba embarazada de Mia.
A mí nunca me gusto la comida grasienta, pero cuando empecé a ir asiduamente y me di cuenta de que tenía un retraso de casi 6 semanas, es cuando me compré un test de embarazo. Cuando, después de esperar el tiempo que me indicaba la caja, comprobé que el resultado era positivo no me lo podía creer, durante ese tiempo no tuve ningún síntoma que me indicara que pudiese estarlo.
Recordando esa época y con la sonrisa de vuelta a mi cara, llegue al establecimiento que durante mi embarazo se convirtió en mi sitio predilecto. Al entrar, el aroma a perrito y patatas me golpeo tan fuerte, que tuve que cerrar los ojos y respirar hondo para controlar todos los sentimientos y recuerdos que me vinieron.
- ¡No puedo creer lo que mis ojos están viendo! – Al escuchar esa voz con acento latino, abrí los ojos y pude ver como uno de los dependientes se acercaba a mí con los brazos abiertos y un delantal grasiento.
- ¡Joey! – Le abrace fuertemente sin importarme que pudiera mancharme. Eso es algo que también, con el tiempo, cambio en mi comportamiento. Simplemente relaje mis modales regios y baje de mi nube de superioridad.
- Regina Colter… cuanto tiempo, y que alegría tan grande. Pero dime, ¿dónde está, tu "milagrito"? – Me pregunto mientras me soltaba, y miraba a mi alrededor.
- Desgraciadamente, solo he venido un par de días y la he dejado en casa. Vuelvo esta misma noche, pero no podía volver sin comerme unos de mis platos favoritos. – Le respondí ofreciéndole una grandísima sonrisa.
- Bueno, es una lástima. ¿Pero supongo que tendrás fotos? – Me pregunto, mientras me arrastraba a la barra, hacia la comanda de mi comida y se sentaba a mi lado.
Y así paso la hora de la comida. Contándole a Joey como me iba en mi nueva vida y mostrándole todas las fotos de mi "milagrito", como cariñosamente él se refería a Mia. Me despedí con un fuerte abrazo, y la promesa de una pronta visita, para que pudiera ver a Mia.
Una vez hube comido, decidí ir de compras a los almacenes Macy's. A la primera sección a la que fui fue a la de trajes, en casa no había tiendas que tuvieran unos buenos. Mi guardarropa estaba formado básicamente por vaqueros, blusas, algún que otro traje y un par de vestidos, que me lleve de Storybrooke. Y la verdad después del embarazo, aunque recuperé mi figura, ya nunca sería la misma que antaño.
Compre un par de trajes pantalón, tres trajes con falda, y unos cuantos vestidos. No pude contenerme, pero así ya tendría el tema del vestuario cubierto por un tiempo. Cuando estaba pagando, mi móvil empezó a sonar, al mirar el número que llamaba me alegre de ver que era de casa, eso significaba que Mia ya se habría levantado y estaría desayunando para irse a la guardería.
- ¡Buenos días mi vida! - conteste nada más descolgar.
- ¡Buenos días a ti también princesa! - Me contesto una voz divertida.
- ¡Tú no eres mi vida! - respondí, con mi voz más autoritaria y malvada.
- ¡Auch! Veo que la Reina Malvada está presente.
- Lamento desilusionarte, pero hace unas horas que me libre de ella.
- Asique, ya lo has hecho…- me contesto la voz de mi mejor amiga, Alex, en tono compasivo.
- Si, ya está. Se acabó. - No pude decirle nada más al notar que los ojos se me empezaban a humedecer.
El silencio que se estableció entre nosotras, se vio interrumpido por la voz de mi pequeña pidiendo hablar conmigo.
- ¡Mami, mami, quiero a mami! - chillaba mi niña al otro lado del teléfono.
-Espera renacuaja…- Decía Alex, mientras sentaba a Mia en su sillita y la daba el teléfono.
-¡¿Mamiiiii?! -
-Hola mi vida, ¿cómo te encuentras esta mañana?
-Te echo de menos mami, ¿cuándo vienes mami?
-Esta misma tarde iré a recogerte al cole cariño. ¿Estas contenta?
-Siiiiiiii. Y me vas a traer muchos regalitos, a que si mami.
-Sabes…. Ahora mismo estoy en una tienda muy grande de ropa. ¿Quieres que te compre algo? - La pregunte mientras entraba en la sección infantil, a la que me había acercado, cuando termine de pagar mis cosas, y mientras hablaba con las chicas.
- Siiiiiiii…. Quiero una chaqueta como la de la tita Alex en rojo. - Me pidió muy emocionada.
- Pero cariño, la tita Alex tiene muchas chaquetas. - la respondí, riendo.
- La tiene aho…-
-La de cuero. - Me dijo Alex, que había cogido el teléfono, devolviéndoselo a Mia al instante.
-Siii la de cuero, en rojo mami. ¿Me la compras ya?
-Si cariño, estoy llegando ya…- no me sentí orgullosa al mentir a mi niña.
Llevaba por lo menos dos minutos observando aquellas mini chaquetas, de imitación de cuero, rojas y en lo único en que pensaba era en lo mucho que se parecían a la de la Emma. Asique volví a mentir a mi pequeña e involucre a una dependienta. Sabía lo cabezota que podía ser mi hija, y la necesidad de que alguien ajeno a mi le confirmara lo que la contaba.
-Mi amor lo siento, pero no quedan chaquetas rojas….
-Mentira, mentira, mentí…-empezó a sollozar.
- ¿Quieres que te lo diga la chica de la tienda?
-Hum, Hum ...
Le pase el teléfono a la chica, mientras le susurraba un gracias. Esta le confirmo a mi pequeña que no quedaban chaquetas rojas, y cuando la oír reír y empezar a decir colores, supe que Mia la estaba preguntando que otros colores había.
Cuando salí de Macy's lo hice con una maleta nueva, en la que transportaba todo lo que compré. Aparte de mi ropa, también llevaba algo para Alex, algunos juguetes y ropa para Mia, y su chaqueta, que al final sería morada.
Mientras me dirigía al hotel para recoger mi otra maleta y marcharme al aeropuerto, me pare en una librería a comprar un cuento nuevo para leerle esa noche a Mia, a modo de compensación por haberme perdido las dos últimas noches del cuento. Todas las noches leíamos un cuento, era una tradición, y unos de nuestros momentos favoritos.
Compre una recopilación de cuentos de los hermanos Grimm que no teníamos. Cuando fui a pagar me fijé en un hombre que estaba delante de la sección de comics sin saber cuál coger. Me acerque a él para ayudarle.
- ¿Cuántos años tiene su hijo? - El hombre se giró a mirarme con una sonrisa en la cara.
- ¿Como sabe, que no es para mí?
-Porque, no pondría esa cara de no tener la menor idea de lo que está viendo.
-Supongo que tiene razón. - Ambos reímos. – Mi chaval tiene 13 años.
Me volví a mirar a la estantería llena de comics, cogí uno de La Liga de la Justicia y otro de Los Vengadores.
-A mi hij…al hijo de una amiga, le encantan estos en los que todos hacen piña para derrotar a los villanos. - Le di los comics, y le sonreí esperando que no se hubiese dado cuenta de mi rectificación. Ya me había costado mucho llamar amiga a Swan.
-Muchas gracias…- me miro sin saber cómo continuar, esperando que le dijera mi nombre.
-Regina. Regina Colter. A sigo un placer…- le devolví la pelota a su tejado mientras le tendía la mano.
-Neal. Neal Cassidy.
Después de los agradecimientos, de pagar mi libro de cuentos, y de una despedida de aquel hombre, por fin me dirigí al hotel a por mi maleta. Tras recogerla en la consigna del hotel, me marche al aeropuerto donde facture las maletas, espere al embarque y volé de vuelta a casa.
Esa misma tarde fui a recoger a Mia a la guardería, como la prometí, con su nueva chaqueta de cuero morado igual que la de su tita Alex.
