2º parte
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Advertencia: contiene lemon yuri.
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El día siguiente llegó y se encontraron los tres en la entrada de la feria.
-¡Hola!- saludó jovialmente Serena a los hermanos.
-Hola bombón- le dio un beso en la mejilla.
-Hola- dijo Fighter mientras esta otra la abrazó apretándola fuertemente.
-Perdona soy muy efusiva- dijo la rubia avergonzadamente.
-No hay problema- contestó Fighter un poco sonrojada.
-Bueno muchachas, ¿vamos?-
-¡Siii!- exclamó la joven de odangos. Y los tres marcharon.
Ya dentro recorrieron casi todos los puestos habidos por haber. Pasaron por todos los puestos de comidas degustando cada producto, recorrieron cada stand de juegos, pero se detuvieron en uno en especial en el cual había que apuntarle a unos muñequitos en movimiento.
-¡Me encanta ese unicornio!- rogó Serena y Seiya no pudo con su galanura.
-Si mi bombón lo quiere, lo tendrá- apuntó varias veces hasta que en uno de los tiros le dio.
-Aquí tiene su premio señor-
-Es para ti bombón-
-¡Gracias!- su cara no podía denotar más alegría de la que tenia.
-Yo quiero ese llavero- señaló uno que se encontraba en el estante.
-¿Lo quieres hermanita?- pagó por los tiros pero antes de poder apuntar Fighter lo detuvo.
-Muchas gracias hermanito, pero yo misma puedo conseguírmelo- tomó el arma de juguete, apunto y en el primer intento logró derribar la figura en movimiento logrando así el premio. Era un hermoso collar con una estrella y una luna encapsuladas dentro de un acrílico que simulaba parecer vidrio.
-Ahí tiene su premio señorita-
-Muchas gracias-
-¡Ey! yo lo pague- y todos rieron incluido el vendedor.
-Eres muy buena en eso- le dijo Serena sorprendida -Es hermoso- exclamó tocando el perfecto collar- logró que la peli negro se ruborizara cada vez más ya que el collar estaba justo entre sus senos.
-Bueno pero tú tienes tu peluche que también es hermoso-le dijo mirando a su hermana.
-Calma hermanito que esto no es una competencia, ¿o sí?-y ambos se miraron a lo que Serena no se percató ya que dirigió su atención hacia otra atracción de la feria.
-¿Y Serena?-dijo mientras volteó a todos lados buscándola.
-¿Se te perdió?- le preguntó Fighter con una sonrisita burlona.
-Allá esta- ambos la vieron que desde algunos metros esta les hacía señas desde la entrada a la casa de los espejos. Se dirigieron hacia allá pero mientras caminaban Seiya la increpó.
-¿Qué estás haciendo? Si no fuera porque sé que te gustan los chicos pensaría que me la quieres sacar-
-¿Sacar? Ni que fuera un objeto-
-Fighter se entiende lo que quiero decir-
-Calma hermanito, solo estoy bromeando contigo-le dijo mientras le dio pequeñas palmaditas en la cabeza- Ven, vamos que nos está esperando-
Dentro de la atracción al inicio seguía el ambiente algo raro, cosa que hasta Serena notó, pero pasados unos minutos todos se divirtieron, y era de esperarse ya que fue muy cómico verse y ver a los demás con esa variedad de espejos que deformaban la imagen haciéndolos parecer o gigantes o enanos, gordos o flacos o hasta cosas que ni se sabía que era. Entre ellos hicieron varias bromas y parecía que ya no había enojo entre los hermanos.
Al salir la joven de odangos quiso un copo de azúcar que divisó a lo lejos y se dirigió derecho hacia el puesto en donde los ofrecían.
-¿A dónde vas?-
-Quiero uno-se la escuchó decir al alejarse.
-Se ve que siempre tiene hambre-
-Eso parece-
-Disculpen, ¿uds querían?- les dijo con la boca llena mientras estos se acercaban hacia ella.
-¡!Si!-dijeron ambos a la par-
-Bueno, les compartiré ya que es bastante grande- y señaló el gran copo de azúcar.
Juntos los tres caminaron un buen rato observando los demás puestos que les quedaban por recorrer. Serena iba en el medio de ambos, los hermanitos se ubicaron uno a cada costado de ella. Mientras caminaban cada tanto le sacaban pedacitos del copo de azúcar y hablaron de cosas importantes y otras que no tanto.
-¡La casa de los sustos!-dijeron juntos a la vez Seiya y Fighter.
-¿Quieren entrar ahí?- dijo bastante temerosa la joven.
-¿Te da miedo?-indagó la peli negro.
-No-trato de mentir Serena.
-Bueno entonces entremos-dijo Seiya entusiasmado y se acercó hacia la boletería- Deme tres boletos por favor…-
La rubia trató de mostrarse lo más valiente posible, esas cosas no le eran de su agrado.
-Si te da miedo yo te protejo bombón- y le guiñó un ojo a lo que su hermana realizó un imperceptible refunfuño.
-No te preocupes, no me dará miedo- Serena siguió con una falsa sonrisa ya que no le gustaban para nada las cosas de terror.
Entraron y se encontraron con un largo pasillo completamente oscuro, los tres trataron de mantenerse juntos ya que no se podía ver más allá de lo que se tenía frente de los ojos.
De repente comenzaron unos sonidos aterradores y cosas que parecían ir y venir entre la oscuridad; se escucharon voces que los llamaban y hasta sonidos de instrumentos como moto cierras o alguien afilando cuchillas.
-Esto no da miedo-alardeó Seiya. El y su hermana vivían yendo a lugares con temáticas de fantasmas, zombies y cualquier cosa que hiciera alusión al género de terror, les fascinaba. Por ende estaban ya acostumbrados a ver gente disfrazada o algún que otro bueno o hasta malos efectos para generar miedo.
De repente en medio de la oscuridad se escucharon pasos cada vez más cerca. Lo que ellos no sabían, porque no lo veían, era que no era un simpe pasillo sino que había zonas que por los costados poseían más caminos a los cuales podía meterse uno y así sucedió. De repente entre gritos y sonidos macabros Serena sintió que algo le rozó la pierna a lo cual salió despavorida en una dirección y al estar oscuro ni Seiya ni Fighter vieron a donde se había ido. No tardaron en llamarla.
-¡Serena!-
-Serena, ¿donde estas?-
Alumbrándose solo con la luz de las pantallas de sus celulares emprendieron la búsqueda. Ya que donde se encontraban en ese momento solo había dos posibles lugares a donde se podía haber dirigido la joven, cada uno decidió dirigirse por un camino. Mientras tanto la escuchaban que gritaba.
Serena temblaba de miedo hasta que una figura se le acercó haciendo carcajadas y con una cuchilla afilada, o lo que le pareció ser una, lo cual la asustó y se volteó para volverse pero se chocó con alguien con lo cual gritó aún más y le dio unos golpes a manera de defensa.
-Calma soy yo- le dijo Fighter que la tomó de los brazos para liberarse de los golpes -Golpeas fuerte- le dijo sonriendo.
Otro grito desgarrador se escuchó a lo que hasta la misma Fighter se sobresaltó. Serena se aferró a la peli negro y se hundió en su pecho tratando de no escuchar aquel sonido.
-No te asustes, yo te cuido-dijo para luego quedarse en ese abrazo cubriéndola de los aterradores sonidos- Vamos debemos seguir sino nos quedaremos aquí dentro para siempre-
-No eso no-dijo casi sollozando.
-Bueno entonces vamos-
-Pero no me sueltes-la joven no deseaba soltar a su protectora.
-No te soltare- la rodeó con un brazo y ambas caminaron lentamente hacia donde se veía una pequeña luz.
-Allí debe ser la salida-
-¿Cómo lo sabes?-preguntó mientras seguía temblando.
-Con mi hermano hemos ido a muchos de estos lugares y la mayoría son así-
-Te debo parecer muy tonta-e hizo pucheros.
-¿Tonta? ¿Por qué?-
-Por tenerle miedo a estas cosas-
-Cariño, estas cosas fueron creadas para eso, sino te asustan no cumplen su función-trató de calmarla e instintivamente su mano se acercó al rostro de ella para acomodarle el cabello que tenia sobre la cara.
-Mientras salimos cuéntame algo divertido-
-¿Divertido?-
-Si divertido, chistoso-
Y así Serena recordó una entretenida anécdota de cuando era pequeña y de a poco fue perdiendo el miedo hasta que llegaron a aquella luz y apartando lo que pareció ser un pesado y oscuro telón salieron del lugar.
-Serena, ¿estás bien?- preguntó Seiya que se encontraba ya fuera, pero notó que ambas salieron muy alegres riendo a carcajadas y con una proximidad la cual no le gustó para nada.
-Sí, tu hermana sabe como calmar los nervios-dijo la rubia muy sonrientemente mientras se acomodó los odangos que estaban un poco despeinados, a lo que el joven dirigió su mirada a su hermana que lo veía triunfante.
El peli negro no sabía a lo que se refería, ¿Qué había hecho Fighter para calmarla?, pensó un sinfín de cosas.
-Bueno creo que fue mucha emoción para un solo día y mañana debo trabajar temprano-
-¿Ya te vas?-
-Si-
-Bueno, fue un placer Serena-
-Y mío, espera, toma mi número porque no tengo el tuyo-
Seiya se quedó perplejo al ver la situación. ¿Qué estaba pasando ahí? Cada vez entendía menos.
Las chicas se intercambiaron los números y se despidieron.
-Yo se lo podía haber dado- refiriéndose al número y miro a su hermana.
-Ah tienes razón, no se me había ocurrido, bueno ya lo tienen ambos- y alegremente les dio un beso en la mejilla a cada uno y se despidió.
-Adiós- exclamó y se alejo corriendo a tomar un bus que justo estaba arribando a la parada que se encontraba a pocos metros allí- Me divertí mucho- les gritó justo cuando subía los escalones. Ya en marcha el colectivo los saludó enérgicamente hasta que se alejo de sus vistas.
Seiya se quedó observando seriamente a su hermana.
-¿Qué?-
-¿Me puedes explicar que fue eso?-
-No hay nada que explicar-
-¿Cómo que no?... Fighter, ven acá-le reclamó enfadado mientras esta se le alejaba rápida y divertidamente, demostrándole una gran sonrisa en su rostro con lo que más lo hizo enfurecer.
-Alcánzame entonces-
-No me hagas correr… ¡Fighter!-
Cuando por fin la alcanzó, ella no paraba de reír.
-¿De qué te ríes?-
-De ti-
-¿Cómo que de mí?…-
-Ay hermanito, no te preocupes que no te sacare a tu chica-sus carcajadas eran cada vez mayores.
-Tú y tus tontos juegos, casi caigo-
-Vamos a casa que estoy cansada ya-
-Si tienes razón, vamos. ¿Pasamos antes por algo para comer o pedimos desde casa?-
-Sabes la respuesta a eso- y ambos se miraron cómplices. Eran completamente iguales, no solo físicamente, claro, sino en todos los sentidos, lo que uno pensaba el otro lo terminaba.
…..…..
Ya en el departamento.
La peli negro se tiró sobre el sofá y prendió el televisor, mientras que Seiya marcó al delivery.
-¿Qué pido? ¿Hamburguesas?-
-¡Hamburguesas!-gritó al mismo tiempo que su hermano le consultaba.
Al cabo de unos minutos llego el repartidor.
-Ñam Ñam que tengo hambre-dijo mientras le quitó las cajas al joven.
-Quédate con el vuelto, gracias-cerró la puerta y se volteó hacia su hermana.
-¡Ey! no te comas todo, déjame algo-
Ella hizo un ademan de no querer darle su caja y así comenzaron nuevamente las bromas.
Mientras comían el celular de Fighter sonó.
-Es Serena-le dijo la joven con una sonrisa.
-¡Fighter!-
-¿Qué? Yo no hice nada- se cubrió mientras se puso a leer el mensaje.
-"Muchas gracias por lo de hoy, me sentí una tonta, pero te agradezco lo que hiciste por mí, fue muy lindo de tu parte"-
-¿Y qué te puso?-
-Que le encantó lo de hoy…-
Seiya abrió los ojos bien grandes.
-…Y que le gustan mis partes- terminó de decirle casi al borde de la carcajada, ya no aguantaba más.
-¿Qué, que? Déjame ver eso- le quitó el celular para leerlo el mismo.
-¡No dice eso!- le recriminó pero quedo aliviado.
Fighter no paraba de reír, se descostillaba de la risa en el sofá.
-No me parece para nada gracioso-
-Vamos hermanito, ¿Dónde está tu sentido del humor?- siguió riéndose.
-Si tengo sentido del humor, pero con esto no se jode… A mí no me ha escrito aún-
-Pero Seiya si recién la dejamos de ver hace unas horas-
-A ti te escribió-
-Porque me agradeció-
-¿Y qué te agradeció si se puede saber?-
-Estando allá dentro ella se asustó muchísimo y yo simplemente la calmé-
-¿Cómo?-
-Tengo mis trucos hermanito, no te los diré-
-Por favor-haciéndole pucheros.
-No y ya es hora de dormir, así que me voy, adiós- lo dejo solo en el living pensando que fue lo que podría esta haber hecho.
Seiya estaba intrigado, no sabía si su hermana estaba simplemente bromeando con él o si había algo más detrás de todo eso. Era algo que lo tenía extrañado. Su hermana siempre le había celado sus anteriores relaciones, como él a ella, pero esta vez había algo que no le cerraba.
-Quizás es solo idea mía- se dijo para sí mismo.
Mientras tanto, ya en su cuarto y con el pijama puesto, Fighter se cepilló una y otra vez el cabello antes de ir a la cama.
-No te la sacaré…- dijo para sí misma esbozando una sonrisa mientras se miraba al espejo.
-Si somos exactamente iguales- se dijo luego mientras observó cada detalle de su rostro.
Tomó su celular y marcó.
-Hola ¿Mina?-
-Hola amiga, ¿Cómo estás?-
-Bien, tengo algo que contarte-
-Cuenta rápido que estoy algo apurada-
Tras varios minutos…
-¿Y qué piensas?-
-¿Qué es lo que tú piensas que pasó?-
-Y no lo sé Mina, sino no estaría consultando tu opinión-
-Mmmmm, te dejo reflexionarlo con la almohada porque ya me debo ir tengo una cita, así que mañana me cuentas amiga, adiós-y le cortó.
Fighter se quedo rezongando entre dientes y así se acostó, pensando cómo le dijo su amiga que hiciera.
Su mente divagó una y mil veces en lo mismo, dejándola intranquila, hasta que por fin logró dormirse. Pero algo la despertó, mejor dicho alguien.
Comenzó a sentir unos cabellos que le rozaban su rostro, tal cosquilleo fue el causante de sacarla de su sueño. Al instante unos labios comenzaron a darle pequeños besos en su frente. Aquellos labios continuaron por sus parpados, luego pasaron por sus mejillas y terminaron depositándose en la comisura de sus labios hasta que sintió como estos eran mordidos sutilmente pero aún así sintió una leve sensación de dolor. Aquella boca misteriosa soltó por fin sus labios y al apartarse pudo ver a quien ahora la estaba mirando fijamente a los ojos mientras le acariciaba su larga cabellera negra.
-Serena-dijo imperceptiblemente.
-Shhh- esta comenzó a recorrer su cuello besando y succionándolo por un tiempo, el cual le pareció eterno. A cabo de unos minutos sintió como era rápidamente atada quedando completamente inmovilizada de pies y manos, solo pudo jadear y retorcerse del placer que estaba sintiendo y más aún cuando percibió que una lengua acompañó aquellos besos y la misma comenzó a lamerle con fulgor el lóbulo de su oreja logrando que la peli negro se aferrara a las sabanas y soltara unos leves gemidos.
-No te apresures que aún falta-se escuchó una tenue pero provocativa voz.
Y ahí mismo la dueña de esa voz bajo hacia la clavícula y siguió lamiendo y mordisqueando cada centímetro de su piel. Cada vez que tomó sus senos se aferró a estos vigorosamente provocando que sus pezones mostraran su excitación. Una casi imperceptible línea de saliva marcó todo el camino que iba dejando a su paso, el cual llegaba hasta la parte baja de su abdomen. El mismo fue recorrido una y otra vez haciéndola que agonice y rogara por más. A medida que lo realizaba se apoderó de la piel de la peli negro marcándole las uñas, dejándole huellas y hasta nos leves moretones en donde se aferraba a ella. Hasta que el rostro de aquella intrusa se internó entre sus piernas, abriéndolas para brindarse más accesibilidad y apartando sus bragas comenzó a jugar en ella tanto por fuera como por dentro. Fighter comenzó a gemir cada vez más fuerte e instintivamente solo atino a llevar sus manos sobre aquella cabeza y sin soltarla la siguió aprisionando aún mas sobre su cuerpo el cual acompañaba aquellos movimientos junto a los de su cadera que seguían el compas. Mientras tanto logro desatar aquellos odangos y dejo suelta esa rubia y larga cabellera. El momento del clímax se acercó y mientras su cuerpo se llenó de una electricidad que la envolvía, se estremeció y retorció su columna repetidas veces con abruptos espasmos uno detrás del otro dejándola sin aliento.
Se despertó totalmente exaltada. Su corazón palpitaba aceleradamente como si aquello no hubiera sido un sueño. Se encontró con su mano dentro de su ropa interior y enseguida percibió que sus bragas estaban completamente húmedas y que aun sentía aquel cosquilleo.
-Fue tan real-dijo reviviendo cada detalle.
….
Continuará….
