Capítulo: 02

"No es malo llorar"

15:00pm de ese mismo día.

—Toma, te vendrá bien —Jane le ofreció una taza de té y se sentó a su lado en el sillón.

—Gracias Jane —Dijo Maura estando más calmada que antes.

—No hay de qué —Le acarició la rodilla cariñosamente—. Cuéntame, la vecina te llamó y te dijo que los ruidos venían procedentes de tu casa. ¿Qué pasó cuando llegaste?

—Cuando llegué el interior de mi casa era un desastre. Kevin estaba borracho e histérico.

— ¿Te ha pegado? —Preguntó de inmediato.

—No, ni si quiera lo ha intentado. Estaba furioso pero toda su rabia la pagó contra el mobiliario de la casa. ¡Ha sido un desastre Jane! Y ni siquiera podía mirarle a la cara, me sentí la persona más repugnante del planeta…

Tomó aire y lo soltó lentamente. Bebió un trago de té y depositó la taza sobre la mesa pequeña que estaba frente al sillón.

—No digas eso, tú no eres repugnante —Retiró algunas lágrimas que corrían por las mejilla de Maura.

—Lo soy Jane, al menos lo he sido con él. No me ha dado motivos para que yo le engañase —Admitió—. Y ahora viene lo peor, tenemos en común a Martina y ella es la que más va con sufrir en todo esto.

Era eso exactamente lo que más le dolía a Maura. No se sentía orgullosa de sus actos al ser infiel a su marido pero, siendo honesta consigo misma, lo único que le preocupaba era como podía afectar esto a su hija.

—No te mortifiques con Martina. Verás que todo sale bien.

—Eso espero.

En parte, Jane se sentía culpable por lo que estaba pasando.

—Maura… Entre nosotras hay algo especial y siento estar en medio de tu matrimonio. No puedo evitar sentir que tengo parte de responsabilidad.

—No vuelvas a decir eso, ¿entendido Jane? Tú no tienes la culpa ni debes creer que estás en medio de algo. Soy yo la que está casada y es mía toda la responsabilidad que conlleva acostarme contigo.

Ambas guardaron silencio por unos segundos.

—Estoy contigo en estos momentos y hasta el final —Informó la detective.

—Lo sé, y te lo agradezco Jane —Le acarició la mano—. También gracias por quedarte con Martina, no podía llevarla a mi casa en ese momento.

—No tienes nada que agradecerme. Y no sé dónde tenías pensado irte… —Con el dedo índice Jane señaló el bolso de Maura—, pero no voy a permitir que os vayáis de mi casa. El dormitorio de invitados tiene una amplia cama y podréis dormir sin problemas de espacio.

—No Jane, mi situación ahora es complicada y no quiero buscarte problemas. Para Kevin no será de mucho agrado enterarse de que vivo con la persona con la que le fui infiel, no sé cómo pueda tomárselo. Cuando Martina se despierte nos iremos a casa de mi madre.

—Tu madre vive a dos horas de aquí, así que cuando Martina se despierte le dirás que desde hoy ambas vivirán en casa de Jane por un tiempo indefinido. ¿Lo has entendido?

—Sí. Pero en unos días busco una nueva casa.

—No te preocupes por eso, hablo de corazón cuando te digo que no me importa que os quedéis aquí el tiempo que sea necesario —Informó para acto seguido darle un abrazo mostrándole así su apoyo.

Mientras Martina dormía en la cama de Jane, Maura fue al dormitorio de invitados. Necesitaba estar a solas para pensar y reflexionar lo que hace unas horas acababa de pasar con Kevin. El daño ya lo causó y eso no podía remediarlo, pero ahora necesitaba pensar en lo que quería hacer con su vida a partir de este preciso momento.


—Hola cariño —Dijo Jane sentada en el sillón— ¿Has dormido bien la siesta?

—Sí, pero todavía no se hacer la cama…

Se sentó al lado de Jane. Martina aún tenía cara de dormida.

—No te preocupes, yo la hago. ¿Quieres merendar?

—Sí. Pero… ¿Cuándo viene mi madre?

— Ya vino y está en el otro dormitorio.

— ¿También tenía sueño y durmió la siesta?

—Sí —Sonrió—. ¿Qué te parece si preparo la merienda mientras tú juegas con Jo Friday?

—Vale —Se puso en pie— ¿Pero dónde está tu perro?

—Seguro que está en la terraza, ve con él. Te llamaré cuando la merienda esté preparada.

Martina fue al patio en busca del perro.


Jane preparaba la merienda y escuchó como una de las puertas se abría, segundos después Maura aparecía en la cocina.

—Hola —Sonrió al verla— ¿Cómo sigues? ¿Quieres merendar algo?

—Tomaré algo de beber porque no me apetece comer nada. ¿Martina se despertó ya?

—Sí, está en el patio con Jo Friday. ¿Has podido dormir algo?

Preguntó Jane mientras preparaba unas piezas de fruta para el zumo.

—He dormido aproximadamente unos quince minutos —Maura se sentó en la silla frente a la barra americana de la cocina— ¿A preguntado por su padre?

—No, sólo preguntó dónde estabas tú. ¿Tienes pensado que le dirás si pregunta por Kevin y por qué esta noche vais a dormir aquí?

—No lo sé muy bien, pero intentaré ganar tiempo hasta buscar una excusa creíble. Mañana iré a casa y según como encuentre a Kevin llevaré a Martina para que se vean.

—De acuerdo, si necesitas algo solo cuenta conmigo.

—Gracias.


A la mañana siguiente Martina se quedó con Jane mientras Maura fue a su casa. No sabía lo que podía encontrarse pero ella y Kevin tenían que hablar del futuro que les esperaba.

— ¿Kevin? —Preguntó al entrar en su casa.

Maura contempló una y otra vez el salón, todavía estaban en el suelo las cosas que ayer Kevin había tirado liberando así su rabia.

—Hola. ¿Dónde está mi hija? —Dijo cuando llegó al salón.

—Hola… Está en casa de unos amigos —Mintió para no decirle que estaba con Jane—. No quise traerla porque no sabía lo que me iba a encontrar…

—De acuerdo, has hecho bien. ¿Ha preguntado por mí? —Kevin la miraba seriamente.

—Sí. Le dije que aún no habías llegado de viaje ¿Estás en condiciones de verla? —Preguntó sin ánimo de ofender, no era su intención.

—Sí, además necesito verla —Miró alrededor del salón—. Pero no ahora, deja que recoja este desastre porque no quiero que encuentre la casa en este aspecto.

Estaban cara a cara pero Maura de pie y él sentado en la mesa del salón con los pies en el suelo, un metro era la medida aproximada de separación entre ellos.

—Ayer dijiste que no querías que te hablase pero hoy he venido porque creo que debemos hacerlo. He fallado y estás en el derecho de hacer preguntas al respecto.

— ¿Desde cuándo Jane y tú estáis saliendo juntas?

Quiso saber un calmado Kevin quien hacía preguntas directas.

—No hemos llegado a eso. Una vez nos acostamos juntas y ahí empezó todo. He intentado verla como una simple amiga pero no es fácil si siento cosas por ella —Admitió siendo sincera—. Kevin, durante mucho tiempo intenté encontrar en ti lo que necesitaba para seguir a tu lado sentimentalmente, pero no fue posible. Sé que no te sirve de nada esto que voy a decir pero…lo siento. Me conoces, no era mi intención causarte dolor.

— ¿Has encontrado lo que necesitabas en Jane?

— ¿De verdad quieres respuestas como estas?

Preguntó confusa. No entendía por qué quería hacerse daño preguntando cosas de ese tipo.

—Sí Maura, contéstame por favor. ¿Has encontrado en ella lo que buscas del amor? —Se acariciaba la barbilla con la mano, una costumbre que lo relajaba.

Ella tomó aire y una vez más intentó no sonar ofensiva con sus respuestas.

—Sí, por eso no he podido parar la situación. Ella tiene algo que llama mi atención durante muchos años.

— ¿Últimamente eres feliz a su lado? —Cada respuesta que escuchaba de su mujer era como un disparo a su corazón pero necesitaba hacer preguntas.

—Kevin esto es hacerte daño innecesariamente…

— ¡Por favor Maura! —Exclamó— ¿Puedes contestarme?

Maura guardó unos segundos de silencio y le miró a los ojos siendo más sincera que nunca.

—Creo que llevo siendo feliz a su lado desde que la conocí —Respondió siendo honesta.

Ahora fue Kevin quien guardó silencio y luego suspiró profundamente. Cuando consideró que tenía fuerzas para hacerlo formuló la última pregunta, quizás la que más le iba a doler.

—Conoces a Jane desde hace más de siete años… ¿Has estado enamorada de ella todo este tiempo?

—No lo sé —Ella bajó la mirada para encontrarse con el suelo.

—Sí lo sabes Maura, pero está bien, no puedo juzgarte si te has enamorado de otra persona porque lo sentimientos no obedecen órdenes. Ahora no sé qué me duele más, si saber que me has sido infiel o darme cuenta de que no tienes la necesidad de salvar nuestro matrimonio.

Aquellas palabras se clavaron en el corazón de Maura, escuchar eso le dolió más que recibir cualquier golpe físico.

—Lo siento, lo intenté pero mis sentimientos por Jane son superiores a mí.

—No lo sientas, supongo que esto me pasa por engañarte hace años —Recordó.

Maura fue conocedora de todo cuando hace varios años Kevin le fue infiel. A ella no le importó eso porque en aquel momento le quería y pudo perdonarle su infidelidad.

—Vamos Kevin, ¿de verdad crees que esto lo hago por venganza o rencor? —Preguntó incrédula.

—No lo creo. Es más, creo que esto es culpa mía, si has buscado algo en otra persona significa que yo no he sabido estar a la altura de tus necesidades.

Otro silencio duradero, en esta ocasión Maura lo rompió cambiando radicalmente de tema.

— ¿Qué va a pasar con Martina? Ella no tiene que pagar nuestras... —Corrigió sobre la marcha—, mis actos. Creo que ella no debería pagar ningún tipo de consecuencias.

—He pensado que la única solución para que ella no sufra es que nosotros tengamos la custodia compartida. Ambos la amamos y es mejor que miremos por su bien e intentemos comportarnos como adultos frente a Martina. ¿Te parece correcto?

—Me parece que es la mejor decisión que podemos tomar —Respondió ella estando conforme con esa decisión.

—Bien. En cuanto a la casa, yo no quiero vivir aquí así que puedes quedártela tú o la podemos vender. Y respecto a nosotros, hablaré con mi abogada y supongo que empezará con los trámites del divorcio la semana que viene.

—De acuerdo. Poco a poco recogeré mis pertenencias personales y me iré a otra casa. Ninguno de estos días voy a volver a dormir aquí así que puedes quedarte para siempre o hasta que decidas mudarte.

—Ok. Esta tarde me pondré en contacto contigo para ver a Martina y si te parece bien, cuando creas que es oportuno me lo dices y hablamos los dos junto con nuestra hija para explicarle que sus padres se separan.

—Está bien, debemos ser sinceros con ella desde el principio.

Eso fue todo, ninguno de los dos volvió a hablar. Cada quien se fue a lugares distintos de la casa.


Minutos más tarde Maura llegó a casa de Jane, se encerró en el baño y se derrumbó emocionalmente. Era oficial, con Kevin todo había terminado y lo siguiente era firmar los papeles de divorcio. A pesar de que Maura se sentía miserable por engañar a su marido, también se sintió bien al liberarse de una gran carga, de un gran peso; compartir su vida con alguien al que hacía tiempo había dejado de querer.

—Maura, ya estoy aquí —Anunció Jane entrando en casa—. Martina se ha querido quedar en casa de mi madre con ella y con mi sobrino Patrick. No he podido negarme. ¿No te molesta, cierto? —Dijo mientras avanzaba al interior de la casa.

Maura la escuchó y cerró la puerta del baño con seguro. No quería que la viese llorar. Se lavó con agua la cara y se secó con la toalla.

—De acuerdo —Dijo en un tono de voz alto para ser escuchada desde done estuviese Jane—. Ya salgo, estaba bañándome —Mintió.

—Bien, pero te informo de dos cosas. La primera; estamos solas en casa, y la segunda; no es malo llorar —Dijo Jane acertando lo que estaba haciendo Maura.

Jane se detuvo al otro lado de la puerta del baño, quería demostrarle su apoyo en todo momento.

—Bueno en realidad eran tres cosas, la tercera es que yo y mi hombro son mejor consuelo que la soledad de mi baño. Abre y te doy un abrazo.

Maura sonrió a pesar del mal momento por el que estaba pasando. Cosas como esas eran las que provocaron que el matrimonio con Kevin perdiese interés para Maura. A la forense le bastaba ver la sonrisa de Jane para enamorarse cada vez más de ella. Finalmente abrió la puerta encontrándose de frente con Jane.

—Otra vez gracias por ocuparte de mi hija y por mí mientras mi vida está siendo un caos, y gracias por tu apoyo. En estos momentos los necesito más que nunca.

—Te quiero, así que te apoyaré siempre. ¿Quieres que hablemos de lo que ha pasado hoy en tu casa?

—No, ahora solo quiero un abrazo y mantenerme callada. Necesito escuchar silencio, ¿me entiendes, verdad?

—Mejor que nunca —El abrazo fue intenso, ambas se encontraban en silencio mientras Maura se desahogaba llorando en los brazos de Jane.

No lloraba por su todavía marido del cual hacía tiempo había perdido cualquier sentimiento de amor hacia él. Lloraba por haber hecho las cosas de aquella manera, la infidelidad. Maura era del tipo de personas que pensaban que no se debe hacer a otros los que no quieres que te hagan a ti.


20:45 de esa misma noche.

Maura llevó a Martina a casa para que viese a su padre y estuviese con él. Padre e hija pasaron algunas horas juntos fuera de casa mientras Maura aprovechaba para recoger más ropa y pertenecías básicas de ambas.

Cuando su hija y Kevin regresaron a la casa, Maura y él decidieron hablar con Martina y la situación por la que estaban pasando. Cuando la conversación terminó, Maura y la pequeña regresó a casa de Jane.

—Lleva tu abrigo al dormitorio y luego podrás jugar —Maura cerró la puerta de la calle.

—Vale —Martina continuó caminando por el pasillo en busca del perro.

— ¿Por qué tan callada, ha ido mal la reunión? —Preguntó Jane al ver a una seria y callada Maura.

— ¿Le reunión? No ha podido ir mejor Jane —Se sentó en el sofá.

Jane se sentó a su lado y le acarició la espalda.

— ¿Y por qué esa seriedad? ¿Martina se lo ha tomado mal?

—Es ella por lo que estoy desorientada… —Maura comprobó que Martina no estaba en el salón y volvió la vista hacia Jane—. Mi hija de cuatro años de edad me ha demostrado una madurez increíble.

— ¿Qué ha pasado? —Preguntó intrigada.

Maura procedió a contarle lo que hablaron en la reunión de hacía tan solo una hora.

—Kevin y yo le dijimos que queríamos hablar con ella, nos sentamos los tres y hablamos tranquilamente. Le explicamos que papá y mamá se iban a divorciar y que desde ahora sus padres no iban a ser pareja, que desde ahora cada uno tendría una casa por separado. Ella hizo preguntas típicas y le dimos respuestas lógicas pero al preguntarle que si eso le ponía triste o que cual eran sus sentimientos, ella solamente respondió que: "si mis padres son felices viviendo en hogares separados, yo soy feliz".

— ¿Martina ha dicho eso, en serio? —Preguntó incrédula al recordar una vez más lo pequeña que era.

—Te lo prometo, esa ha sido literalmente su respuesta.

—Vaya…no puedo creérmelo. Tu hija es simplemente adorable.

—Lo es… —Contestó aún sorprendida por la respuesta de Martina.

— ¿Y qué pasará ahora con Martina?

—Esta mañana acordamos que la custodia será compartida a partes iguales y también hablamos que desde el lunes nuestros abogados llevarán el tema del divorcio —Maura hizo una pequeña pausa—. No sé si esto es lo más duro que me espera ahora, pero deseo que pase lo más rápido posible.

—Mi hermano Tommy tiene amigos abogados muy buenos en su trabajo, si necesitas asesoramiento o cualquier tipo de información habla con él.

—Toda información profesional es buena.

Martina se detuvo frente a ellas.

—Mami ¿Podemos ir a pasear a Jo Friday?

— ¿Ahora? Hace un poco de frio para que salgas mi vida.

—Venga mami —Dijo Jane con voz infantil poniéndose de pie y mirando a Maura—. ¿Para qué están los abrigos si no?

—Para taparnos del frio —Respondió de inmediato Martina sin saber que aquello era una pregunta retórica.

— Lo has escuchado, ¿no? —Preguntó una burlona Jane que no dejaba de mirar a Maura— Venga, nos abrigamos y vamos las tres a pasear a Jo Friday.

Y así fue, las tres salieron a dar un paseo a Jo Friday, consiguiendo que Maura despejase su mente.


Aquella misma noche.

— ¿Mi vida?

Maura no obtuvo respuesta y eso indicaba que la pequeña ya se había quedado dormida. Después de taparla con la manta salió y entornó la puerta para recorrer el pasillo.

— ¿Jane, se puede? —La puerta del dormitorio de Jane también estaba entornada pero prefirió golpearla para saber si podía pasar.

—Adelante.

— ¿Estabas dormida?

Preguntó mientras se sentaba en el sofá que había dentro del dormitorio de Jane.

—No —Señaló a la televisión—, veía una serie. ¿Necesitas algo?

—Quiero hablar contigo de algo. Pero si estás cansada podemos hacerlo mañana.

—Podemos hablar ahora. Ven, siéntate aquí.

Señaló el lado opuesto a donde ella estaba sentada sobre la cama. Después de apagar la televisión giró la cabeza para encontrarse con la mirada de Maura que ya se había sentado a su lado.

—Llevo todo el día pensando en lo mismo y tenía la necesidad de hablar contigo de ello…

— ¿Qué sucede?

— ¿Recuerdas lo que pasó ayer entre ambas? —Le dio más datos al ver la cara de desconcierto que ponía Jane— En el baño del trabajo.

—Sí. ¿Qué pasa?

—Pues a pesar de todo lo que me está pasando no he podido sacar de mi cabeza lo que te prometí.

— ¿Nuestra conversación pendiente?

—Sí. Y sé que ha pasado un día y todavía no he tocado ese tema pero te prometo que yo también deseo que esa conversación tenga lugar entre nosotras lo antes posible.

—No… —Jane agarró una de las manos de Maura y se la acarició— No quiero que te preocupes por eso ahora.

—Sí, Jane. Me pediste tener una conversación y que yo fuese honesta contigo… —Es interrumpida.

—Maura, no —insistió sonriendo dulcemente— Te aseguro que no necesito que esa conversación de lugar en este preciso momento. Tu cabeza ahora está en un divorcio. Yo sé que me quieres así que prometo que te estaré esperando sin exigirte nada a cambio. Ahora céntrate en Martina y cuando tu mente este algo más despejada y en calma, hablaremos sobre nosotras. ¿Te parece bien?

—Gracias por tu comprensión y paciencia.

Maura juntó su frente a la de Jane fundiéndose en un tierno beso para luego despedirse de ella y regresar a la habitación con su hija.