Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y J.K. Rowling. Yo solo juego con ellos y lo hago victimas de mis locuras...
Le quiero dar las gracias a mi beta: Claudia por corregirme los capitulos! Un millon de gracias amiga!
No lo podía creer… frente a mí estaba la enorme casa de varios pisos en la que tantos veranos pasé con mis amigos y mi hermano. Todo me traía tantos recuerdos… los partidos de quidditch, alimentar a las gallinas, la comida de la señora Weasley, las travesuras de los gemelos… de todo un poco. Corrí con cuidado el largo sendero tratando de no tropezar con alguna piedra o con mis propios pies, ya que la torpeza no era algo de Isabella Swan, era mío, algo natural de Isabella Marie Potter. Me detuve cuando llegué a la puerta y antes de tocar la puerta, se abrió de golpe.
- ¡Tío Remus!- lo abracé con fuerza pero el no me correspondió. Me separé de él, me miraba confundido.- ¿Lo dices enserio tío? Bien, mi nombre es Isabella Marie Potter Evans, nací en septiembre 13, tengo 19 años, me diste clases cuando estaba en quinto año, mi más grande temor es la soledad y mi patronus se transforma en un león… ah! Y eres mi padrino… ¿Dudas, preguntas?- él sonrió y me abrazó.
- ¡No puedo creer que estés aquí!-
- Lo importante es que ya estoy de vuelta y no pienso irme de nuevo.-
- Pero… entra, hablemos en la sala.- crucé el umbral sin pensarlo dos veces.
Miré a mi alrededor con adoración, extrañaba la casa y a sus habitantes. Extrañaba toda la magia que había aquí. Remus me hizo señas para que pasara. Caminé por el pasillo que daba a la sala, me detuve frente a la puerta del comedor y le sonreí a la señora Weasley que se encontraba sentada cerca de ella. Ella me miró sorprendida.
- ¿Me pueden disculpar un segundo?- preguntó levantándose. Creo que estaba en medio de una reunión de la Orden y por mi culpa ella salió prácticamente corriendo y gritando.- Isabella Marie Potter Evans!- ella me abrazó con fuerza… demasiada fuerza diría yo.- ¡Un año y medio! Sabes lo que es un año y medio sin saber nada de ti?-
- Lo siento mucho señora Weasley…- dije casi sin aliento.- No… puedo casi… respirar.-
- ¡Oh! lo siento cariño…- ella me soltó. Tomé una bocanada de aire y me recompuse.- Tienes muchas explicaciones que dar jovencita.- Iba a replicar pero ella me interrumpió.- No ahora, tengo que volver a la reunión… luego, y de una vez te hago el pastel de chocolate que sé que es tu favorito y no me digas que no!.-
-No le voy a decir que no a eso… créame.- ella sonrió y entró nuevamente a la me empujó para que continuara caminando. Al llegar a la sala me senté en mi sillón favorito y Remus se sentó junto a mí.
- ¿Qué quieres saber?- pregunté adelantándome a él.
- ¿Por qué te fuiste? ¿A dónde fuiste? ¿Con quién fuiste? ¿Qué hiciste?-
- ¡Wow!… una pregunta a la vez Tío. Me fui porque Dumbledore me pidió que lo hiciera, no te puedo decir a donde, me fui sola, solita y lo que hice fue….- me quedé pensativa… ¿Debía contestar esa pregunta? No creo… la respuesta sería andar con vampiros y enamorarme de uno de ellos.-… lo que hice fue… nada que te pueda contar.
- ¿Dumbledore?- yo asentí.- No me puedes decir ¿A dónde fuiste?- yo negué.- ¿Te fuiste sola?- asentí nuevamente.- Supongo que no me debería importar nada de lo que hiciste sabrá Merlín en donde… me equivoco?- yo asentí.
- Vez que fácil es entendernos?-
- ¡Sobre todo! Quiero una explicación aceptable señorita… comience.-
- ¡Ugh! ¿Estas de mal humor?- el levantó sus manos como seña de que dejara de poner excusas y comenzó un gigantesco discurso sobre su mal humor y lo loca que había sido al irme y no dar señales de vida. Me quedé mirando fijamente el anillo que tenía puesto en su mano izquierda.- ¿Te casaste?- grité incrédula. El asintió confundido.- ¿Cómo no se te ocurrió invitarme?-
- ¿Acaso me ves cara de saber donde estabas?-preguntó molesto.
- Le hubieses dicho a Kingsley y él me contactaba-
- ¿Kingsley sabía donde estabas?-
- Ehhh, bueno tal vez, puede ser.- había metido en un lío al pobre hombre. Él había sido el que propuso enviarme a Estados Unidos.
- Kingsley y yo tendremos una larga conversación… Pero ahora quiero que me expliques todo…- tendría que mentir, era mi única solución, Dumbledore me había encomendado una misión mucho antes de morir, nadie podía saber.
- Bien… lo que paso fue…- en ese momento se escucho una explosión del segundo piso.
Me levanté inmediatamente y saqué mi varita. Corrí hacia las escaleras con cuidado de no tropezar. Remus me seguía… el segundo piso estaba lleno de humo, apenas podía respirar, el humo provenía del cuarto de los gemelos.
- ¡No fue nada! ¡No se asusten!- gritó Fred saliendo de la habitación tosiendo.- Oh! Hola Remus! Hola Pelirroja!… un momento… Pelirroja?- dijo mirándome. Yo sonreí.- ¡No lo puedo creer! ¡George! Nuestra trilliza esta aquí!- vi como el otro gemelo salía de la habitación y me miraba sorprendido. Ambos corrieron hacia mí y me abrazaron fuertemente haciéndonos caer al suelo.
- Yo también los extrañé chicos. Por cierto George… ¿qué le ocurrió a tu oreja?-
- ¿Te gusta como me veo quijano? Lo que ves son las marcas de una batalla sangrienta…- miré sorprendida a George.
- No exageres hermano… fue Snape quien te dejo sin oreja, no "El que no debe ser nombrado".- sentí un fuerte sentimiento de odio al escuchar que se referían a Voldemort. Por culpa de él había perdido a las personas más amaba en este mundo.
- ¡Cierra el pico Fred!- George se levantó y me tendió la mano para que yo hiciera lo mismo.
- Ustedes dos van a provocar que la casa explote. ¿Qué ocurrió?- preguntó Remus enojado.
- Un mal experimento… George mezcló mal unas sustancias y eso ocasionó que explotara… no te preocupes Remus, hicimos un inventario y no hay pérdidas.-
- ¡Es la segunda vez en esta semana! Deberían dejar de hacer experimentos dentro de la casa!-
- ¡Bah! Somos hombres de negocio…- Remus bufó.- Pobre de tu hijo cuando nazca…- miré sorprendida a mi padrino.
- ¿Hijo?- pregunté sorprendida.- ¡Ahora el que me tiene que decir que esta ocurriendo aquí eres tú!- Remus fulminó con la mirada a los chicos y luego me miró.
- Ahora no… cuando tú me cuentes lo tuyo yo te contaré lo mío-
- Remus… no se supone que estás en una reunión importante?- pregunté tratando de escaparme de su interrogatorio.
- Si, pero no puedo estar… no me puedo controlar…-
- ¿A qué te refieres?- pregunté confundida.
- Se refiere a la familia nueva que se unió a la orden.-contestó Fred.
- ¿Familia? ¿Los Malfoy se unieron a la orden?-
- Ya quisieran dejar de ser Mortífagos. Son una familia nueva y la verdad es que son raros… el líder era un viejo amigo de Dumbledore y hace como un mes llegaron a la Orden.-
-Oh… ¿raros?- los gemelos ruidos provenientes del piso de abajo. Lo más seguro es que la reunión había acabado. Remus nos hizo señas para que bajáramos. Fred me tomó de un brazo y George del otro, de esta manera bajamos las escaleras.
- Te extrañamos Pelirroja…- dijeron a la misma hasta la cocina. En el camino nos topamos a varias personas. Los que me conocían me saludaban los que no simplemente no me veían… yo no era tan famosa como mi hermano. Al llegar vimos a la Señora Weasley cocinando.
- ¡No quiero saber que fue lo que ocurrió haya arriba!- Fred y George se miraron asustados ante lo que dijo su madre.- Escuchen bien, mientras vivan bajo este techo no habrá más experimentos… ¿Quedó claro jovencitos?-
- Si mamá- dijeron al unísono.
- ¡Bien! ¿Isabella… tienes hambre?-
- La verdad es que tengo un poco de sueño, de donde vengo son como la una de la madrugada.-
- En ese caso ve a dormir cariño… ¿Dónde tienes tus cosas?-
-Están en el cuarto de Ginny…-
-Ya sabes el camino al cuarto de Ginny. Sube con toda confianza… descansa y cuando estés lista te tendré una deliciosa comida preparada.- ella se acercó y me abrazó.
- No hace falta que se ponga con todo eso señora Weasley.-
- Tonterías… Anda sube.- salí de la cocina tambaleá sueño me estaba ganando, caminé por los estrechos pasillos que daban a las escaleras, pero me topé con que Kingsley, Tonks, el señor Weasley y un desconocido, que de espalda me era parecido, charlando animadamente al pie de las escaleras.
- ¡Vaya! ¡Isabella!- me acerqué a Tonks y la abracé.
- Tenemos mucho que hablar. ¿Cómo es eso que te casaste y me piensas dar un primito?-
- ¡Así es la vida Pelirroja!- nuestra conversación se vio interrumpida por el carraspeo de garganta de Kingsley.
- Carlisle te presento a Isabella- ¡Un momento! ¿Carlisle? Me separé bruscamente de Tonks y me fijé en el desconocido. Efectivamente, ¡Carlisle Cullen estaba al frente mío!
