El último Escalón

Por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon es propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo.

Parte 2: Ash VS Bruno.


Meseta Índigo

Dos días habían transcurrido tras el primer combate. Ash había logrado ganarle a la primera miembro de la Elite 4, Lorelei, logrando fundir su fría resistencia de hielo con su ardiente deseo de victoria (literalmente), y con ello estaba un paso más cerca de su sueño de convertirse en Maestro Pokémon. Con el pensamiento de que cada miembro de la Elite 4 iba a ser más difícil que el anterior, Ash usaba cada minuto libre de su tiempo para entrenarse, física y mentalmente. Haber derrotado a Lorelei había sido un gran logro, y su siguiente oponente en espera sería Bruno, el Maestro de los Pokémon de tipo luchador.

Igual que a Lorelei, Ash ya había conocido anteriormente a Bruno, pues había tenido un encuentro con él años atrás, poco después de regresar a Pueblo Paleta. Ash y sus amigos tuvieron un corto "entrenamiento" con él, y además le ayudaron a capturar a un Onix gigante que andaba causando alboroto por las cercanías. Volviendo a revisar el artículo en la revista sobre los miembros de la Elite 4, Ash vio que dicho Onix aún formaba parte del equipo habitual de Bruno, aunque ahora era un Steelix, y lo reconoció fácilmente por la cicatriz que tenía en el ojo derecho, que la recordaba muy bien de su primer encuentro, aunque fuera tanto tiempo atrás. Aparte de eso, Ash notó que su equipo contaba con varios Pokémon del tipo Luchador que estaban rankeados entre los más fuertes: Hitmontop, Hitmonchan, Hitmonlee, Machamp y Lucario. El artículo también decía que estos Pokémon sabían una buena variedad de ataques y técnicas de combate que les enseñó Bruno a su muy particular estilo, para superar sus debilidades naturales y sorprender a los rivales. Por lo que se veía, la especialidad de Bruno radicaba más que nada en la fuerza bruta y la resistencia, de modo que Ash razonó que sus mejores opciones estarían en la velocidad y la técnica para contrarrestarlas.

Para el segundo combate, Ash decidió cambiar a su equipo por completo. Pikachu no participaría en este, aunque de todos modos se quedaría para ayudar con el entrenamiento. Esa misma mañana, había llamado al laboratorio de la Profesora Juniper en la región de Unova, en donde había dejado los Pokémon que había capturado en dicha región tras finalizar su travesía. Se trajo dos de ellos como refuerzo: Unfezant y Emboar. El combate contra Lorelei dejó exhaustos a Typhlosion e Infernape, así que pensó en darles un descanso. Pero como Bruno tenía en su equipo dos Pokémon de tipo acero, Ash decidió que aún necesitaba mantener el elemento fuego en su equipo. Liza le avisó que Charizard había salido en camino a reunirse con él, pero mientras él llegaba, se puso a calentar con Emboar. Para esta batalla también planeaba usar a Swellow y Noctowl. Este último, además de ser un tipo volador sabía usar ataques psíquicos, que sin duda le iban a ser de gran utilidad, y el último espacio lo estaba ocupando un miembro que apenas se había reincorporado a sus filas hacía poco menos de un mes: su Pidgeot.

La razón por la que Pidgeot no había estado los últimos siete años con Ash fue porque se quedó en los bosques alrededor de Pueblo Paleta para proteger a los Pidgeys y Pidgeottos que habitaban ahí, y vivían con miedo de sus pájaros rivales naturales, los Spearows y su líder, un enorme y feroz Fearow que ya tenía un pequeño historial con Ash. Apenas en sus primeros días como entrenador Pokémon, Ash cometió el grave error de arrojarle una piedra en la cabeza a un Spearow salvaje, cosa que no le hizo absolutamente nada de gracia. Y ni el tiempo sirvió para aliviar la rencilla, ya que un año después, pasando por el mismo lugar, dicho Spearow había evolucionado en un Fearow y se había erigido en jefe de la parvada, y no se había olvidado del entrenador que le había arrojado esa piedra. El Pidgeotto de Ash evolucionó en Pidgeot para enfrentársele de igual a igual, y aunque lograron obligarlo a huir, ante el presentimiento de que podría regresar para vengarse, Ash le permitió a Pidgeot quedarse ahí para proteger a los suyos. El hecho fue que, por una u otra razón, no se volvieron a ver sino hasta varios años después. El mismo Fearow seguía empeñado en vengarse del entrenador, y cuando se metió en su territorio se lanzó con toda su parvada a atacarlo de nueva cuenta. Por fortuna para Ash, su antiguo compañero estaba en las cercanías en ese momento, y al ver a su entrenador en problemas acudió inmediatamente en su ayuda. Viendo una oportunidad de saldar esa cuenta de una vez y para siempre, Ash capturó al Fearow (cosa que, irónicamente, había intentado hacer en su último encuentro, pero falló) para asegurarse de que ya no causara más problemas. Los Spearows, viéndose sin su líder, rompieron filas y huyeron. Ya sin el tirano amenazándolos, Pidgeot se vio libre para retornar al equipo de Ash, y en cuanto a Fearow, ahora estaba en el campo del Profesor Oak. Tal vez un tiempo con los otros Pokémon de Ash le serviría para olvidar y bajarle un poco su mala actitud.

En este momento, los cuatro Pokémon voladores estaban practicando maniobras de evasión, para lo cual Pikachu les lanzaba ataques eléctricos que tenían que evitar. Ash notó que su Unfezant se mostraba bastante interesada en Pidgeot cuando este se incorporó al equipo para el entrenamiento. Después, para practicar sus ataques, Ash les puso un pequeño juego basado en las competencias de Poké-Aros en las que había participado: se trataba de arrojarles aros al aire para que los atraparan usando cualquier medio. Durante este ejercicio, Pidgeot hizo mucha gala de su Viento de Cola, ataque que había aprendido en el tiempo en que se había separado de Ash. Posteriormente, los pájaros ayudaban a Emboar a desarrollar defensas contra los ataques aéreos, que eran una de las debilidades naturales de los Pokémon tipo Luchador.

- ¡Swellow, usa As Aéreo! ¡Emboar, defiéndete! -

- ¡Swellow! -

- ¡Boar! –

Swellow voló velozmente hacia Emboar para embestirlo. Este se cubrió con los brazos para bloquear el ataque. Al impactar a alta velocidad Swellow era capaz de imprimir mucha fuerza en sus golpes. Dado el tamaño y peso de Emboar, la evasión no sería su fuerte, de modo que lo mejor que podía hacer era concentrarse en mejorar su resistencia y defensa.

- ¡Ahora tú, Unfezant, Viento Cortante! ¡Emboar, usa Brazada para defenderte! -

- ¡Unfezant! – El Pokémon paloma dio un par de aletazos y lanzó dos ráfagas de aire cortante. Emboar esperó a que le llegaran, y cargando su enorme mano, dio una palmada hacia el frente (similar a un luchador de sumo) que deshizo la ráfaga, sin que esta le causara daños.

- Excelente. – dijo Ash. – Lo hicieron muy bien todos. Ustedes cuatro ya se merecen un buen descanso, así que regresen. - Los cuatro pájaros regresaron a sus Pokébolas. Ash aún planeaba entrenar a Emboar, por eso lo dejó fuera. – En cuanto a ti, ahora que ya ejercitamos tu defensa, vamos a concentrarnos más en los ataques, ¿está bien? -

- ¡Boar! – Emboar asintió firmemente.

- De acuerdo, vamos a… -

Ash se cortó en medio, en ese momento escuchó un batir de alas acercándose. Instintivamente miró hacia arriba. Una silueta venía acercándose desde el cielo, haciéndose cada vez más y más grande. No se necesitaba ser un genio para adivinar quién era: por fin Charizard había vuelto.

- Jeje, ya era hora, por fin llegó. – dijo Ash sonriendo, e inmediatamente corrió a recibir a su amigo.

- ¿Boar? – Emboar, que no conocía personalmente a Charizard, se confundió al ver a su entrenador tan emocionado de repente.

- ¡Charizard, hey, aquí estoy! – empezó a gritar mientras agitaba las manos para que Charizard lo viera.

¡FOOOOOOOOOOOOOOSHHH! Y como de costumbre, Charizard saludó a su entrenador echándole encima un cálido Lanzallamas. Ash estaba tan acostumbrado a eso que ya no le molestaba en lo más mínimo. Cuando Charizard descendió, Ash se disponía a ir a abrazar a su amigo, pero Emboar, que no lo conocía, creyó que lo estaba atacando y se adelantó, y sin mediar palabras le propinó un puñetazo en el estómago, con la evidente intención de "proteger" a su entrenador.

- ¡Boar! ¡Boar, boar! -

- ¿Char? – Charizard parecía confuso, mientras se frotaba la panza por el puñetazo, sin entender por qué lo atacó tan de repente.

- ¡Emboar, boar! – Emboar seguía gruñendo, poniendo una cara que decía claramente "¡No te le acerques!" interponiéndose entre Ash y Charizard.

- ¡Hey, hey! Cálmate, Emboar. – dijo Ash, tratando de contener al enorme cerdo cuando este estaba yéndosele encima a Charizard. – Es un amigo. Él siempre me saluda de ese modo, no hay por qué alarmarse. -

- ¿Boar? – Emboar no parecía tragarse el cuento. ¿Qué clase de Pokémon saludaba a su entrenador intentando rostizarlo? Miró a Charizard interrogante, y este asintió con la cabeza. Después a Pikachu, que también asintió.

- ¿Ya lo ves? – dijo Ash, y por fin pudo darle un gran abrazo a Charizard, quien se lo devolvió de igual modo. – Me alegro de verte, te extrañé mucho, amigo. -

- Char. -

- Y llegaste justo a tiempo. – dijo Ash separándose por fin. – Quería ayudar a Emboar a practicar sus ataques, y ahora que tú estás aquí, tendrá un buen oponente con quién medirse. ¿Qué tal te suena eso? -

- ¡Char! -

- Bien, los dos váyanse por allá y en un rato estoy con ustedes. – dijo Ash.

Los dos Pokémon de fuego obedecieron, y se dirigieron al otro lado. La llegada de Charizard había sido bastante oportuna, Emboar difícilmente podría encontrar un mejor compañero de entrenamiento. No habían empezado con el pie derecho, pero ahora los dos se miraban con bastante interés el uno al otro, sin señales de hostilidad potencial, y Ash sabía muy bien lo mucho que a Charizard le gustaba medirse con oponentes particularmente fuertes. Tal vez una pelea amistosa de entrenamiento sería la mejor manera de limar las asperezas y que se conocieran mejor el uno al otro.

- No sé por qué, pero me late que esos dos van a llevarse muy bien. – dijo Ash sonriendo ampliamente.

- Pikachu. – Pikachu también se rió.


Tres días más tarde…

- ¡Bienvenidos otra vez al Estadio Índigo, aficionados! El día de hoy tenemos el segundo duelo de Ash Ketchum contra la Elite 4. Ash ya obtuvo su primera victoria contra Lorelei, pero, ¿será capaz de mantenerse de igual forma para vencer al maestro de los Pokémon de tipo luchador, Bruno? ¡Este promete ser una batalla intensa, amigos! -

Igual que en el duelo anterior, el estadio estaba repleto de fanáticos, que se notaban impacientes por el inicio del combate. Ash de nuevo ocupaba el extremo del retador, mientras que del otro lado se encontraba su oponente actual, Bruno. Este era un hombre de estatura muy elevada (mediría tal vez unos dos metros o un poco más), cabello negro alborotado amarrado en una coleta y un nada despreciable tono de musculatura, lo cual no era para sorprenderse considerando que entrenaba CON sus Pokémon, lo que le daba un aspecto bastante imponente. Ash se preguntaba si estaba bien que apareciera en medio de un estadio repleto de gente tan expuesto de esa manera: solo llevaba puestos unos pantalones blancos y un cinturón negro propio de un practicante de artes marciales, aparte de unas muñequeras con picos, por lo demás, iba descalzo y dejaba su torso musculoso al descubierto.

- Nos vemos de nuevo, joven Ash. – dijo Bruno. – Vi con atención tu batalla con Lorelei. Debes haber hecho un muy buen entrenamiento para haber podido derrotarla como lo hiciste. -

- Sí, no he olvidado lo que me dijiste aquella vez. – respondió Ash. – Mis Pokémon y yo siempre salimos adelante, trabajando juntos. -

- Eso es admirable, sí. Sin embargo, permíteme decirte que aunque hayas derrotado a Lorelei, te será mucho más difícil vencerme a mí. No eres el único que ha seguido entrenando en todos estos años. – Bruno se golpeó la palma con su enorme puño.

El tablero luminoso sobre el estadio se encendió. La ruleta que determinaría el campo de batalla volvió a girar, y se detuvo en el icono de agua. El campo del estadio se abrió para dejar salir una enorme piscina con unas cuantas plataformas para pararse. En esa clase de terreno, Ash pensó que tenía suerte que todos los Pokémon de su equipo para esa batalla (con excepción de Emboar) podían volar, así no tendría que preocuparse mucho por tener que mantenerse sobre las plataformas. Tomó su primera Pokébola y la arrojó.

- ¡Ve, Swellow! – gritó.

- ¡Swellow! – El Pokémon ave tijera salió y levantó el vuelo, preparado para el combate.

- Con que piensas enfrentarnos desde el aire. – dijo Bruno, imperturbable. – Bueno, que así sea. ¡Ve, Hitmonlee! -

- ¡Hitmonlee! – La elección inicial de Bruno era el Pokémon pateador, Hitmonlee.

- ¡Comiencen! -

- ¡Swellow, inicia con Ataque de Ala! – ordenó Ash.

- ¡Swellow! – El ave tijera se lanzó a gran velocidad hacia Hitmonlee para dar el primer golpe.

- ¡Hitmonlee, defiéndete y usa Patada Llameante! – ordenó a su vez Bruno.

- ¡Lee! – Hitmonlee puso las manos al frente para cubrirse de la arremetida de Swellow, y respondió dando una patada de giro con la pierna envuelta en llamas. - ¡Hitmon… LEE! -

¡KICK! La Patada Llameante de Hitmonlee tuvo el efecto esperado, sirvió para alejar a Swellow. El pájaro, lejos de dejarse intimidar, miró con furia a su contrincante y se lanzó a la carga de nuevo.

- ¡Hitmonlee, dale una Doble Patada! – exclamó Bruno.

- ¡Hitmon… Lee-lee-lee-lee-lee! – Hitmonlee se echó a dar una ráfaga de patadas rápidas para recibir a Swellow, que ya venía encima.

- ¡Esquiva y usa As Aéreo! – gritó Ash.

- ¡Swellow, low, swellow! – Justo antes de llegar hasta Hitmonlee, Swellow desapareció y reapareció por atrás, esquivando la lluvia de patadas y embistiéndolo con fuerza por la espalda. Hitmonlee trastabilló un poco y quedó al borde de la plataforma donde estaba.

- ¡De nuevo, Swellow, Ataque de Ala! –

- ¡Swellow! – De nueva cuenta, Swellow se lanzó a la carga contra Hitmonlee para darle un aletazo, evidentemente la intención de Ash era intentar tirarlo al agua.

- ¡Hitmonlee, salta! -

- ¡Lee! – De algún modo, Hitmonlee mantuvo el balance y saltó, esquivando el ataque de Swellow.

- ¡Swellow, multiplícate! – ordenó Ash.

- ¡Swellow! – En ese instante, múltiples imágenes de Swellow aparecieron alrededor de Hitmonlee. El Pokémon pateador miró a todas partes, inseguro de por donde lo iban a atacar.

- Hitmonlee, concéntrate y enfócate. – dijo Bruno con un tono calmado. Hitmonlee pareció entender, así que cerró los ojos, y mientras se concentraba, un aura azul-blanca comenzó a rodearlo. Ash pensó que este sería un buen momento para atacarlo.

- ¡Swellow, Ataque Rápido! -

- ¡Swellow! –

El pájaro dejó de emitir imágenes y se lanzó a la carga por detrás de Hitmonlee a toda velocidad. Este no dio señales de moverse, hasta que Swellow le llegó cerca, ahí abrió los ojos y saltó sin tener que voltear, esquivando el ataque y dejando a Swellow en una posición vulnerable.

- ¡Patada Voladora, ya! -

- ¡Hitmon… LEE! -

¡KICK! Patada directa en la espalda de Swellow. El pájaro cayó en una de las plataformas, pero se volvió a incorporar casi de inmediato. De todos modos, Ash pudo notar que la patada que le dio Hitmonlee le había dejado una buena marca en la espalda a Swellow. No se podía arriesgar a que le dieran otra así. Y entre evitar los ataques de Hitmonlee, lo mejor sería dejarlo primero en una condición en la que no pudiera defenderse de él.

- ¡Swellow, multiplícate otra vez! – gritó Ash.

- ¡Swellow! – Al instante de nuevo aparecieron múltiples imágenes de Swellow por todo el campo. Bruno creía que Ash estaba tratando de atacarlo de la misma manera que antes, pero no era así. Ash tenía en mente algo más, y por el momento, jugaría un poco a la esquiva.

Los múltiples Swellows cada vez aumentaban más y más, al punto que Hitmonlee comenzaba a marearse. Se prolongó por espacio de un minuto o algo así. Bruno ahora comenzaba a cuestionarse si realmente Ash pensaba en atacar en algún momento. ¿Cuál era su idea?

- ¡Swellow, zambúllete en el agua! – gritó Ash de repente.

- ¿Qué dijo? – Una expresión de sorpresa apareció en la cara de Bruno.

- ¡Swellow! -

¡SPLASH! Y así fue, el pájaro sin más se lanzó en picada al agua. Pero aprovechando el impulso del clavado, pasó por debajo de las plataformas y salió rápidamente del otro lado, y dio un giro en U hacia Hitmonlee, que estaba tan desconcertado como Bruno como para hacer algún movimiento.

- ¡As Aéreo! -

- ¡Swellow! -

¡WHAMP! Golpe directo, con una velocidad y fuerza que casi tiran a Hitmonlee de la plataforma. Este apenas pudo mantener el equilibrio, pero Swellow se volvió a lanzar esta vez con un Ataque de Ala, tratando de tirarlo. Hitmonlee se mantenía esquivando, mientras Swellow iba y venía tratando de golpearlo. Los aletazos de Swellow a veces entraban, pero este se protegía con los brazos para reducir el daño. Finalmente, luego de que se hartó de estar a la defensiva, Bruno le ordenó hacer su movida.

- ¡Hitmonlee, sujétalo de la cola! –

- ¡Lee! – Justo cuando le venía, esquivó el ataque, y lo agarró de la cola.

- ¿Swellow? -

- ¡Swellow, cuidado! – gritó Ash.

- ¡Azótalo! – exclamó Bruno.

- ¡Hitmon… lee! ¡Lee! ¡Lee! ¡Lee! ¡Lee! ¡Lee! -

¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! Hitmonlee comenzó a golpear a Swellow como un trapo contra el suelo. Luego le dio vueltas y lo arrojó, y mientras estaba en el aire, Bruno le ordenó rematarlo con una Patada Voladora. Swellow fue a parar en otra de las plataformas, por un momento pareció que había perdido, pero al rato volvió a levantar el vuelo, listo para continuar. No estaba en su naturaleza rendirse, sin importar cuánto daño hubiera recibido.

- Hay que reconocer que tu Pokémon tiene mucha tenacidad, Ash. – dijo Bruno. – Tienes mi respeto. Pero no estará para resistir mucho más luego de eso. -

- No estés tan seguro. – dijo Ash.

Luego de haber recibido esos azotes de parte de Hitmonlee, Ash pensó que podría pagarle con la misma moneda, pero tal vez aún peor. Bruno, creyendo que en esas condiciones Swellow no aguantaría mucho más, comenzó entonces a hacer que Hitmonlee atacara más agresivamente, en tanto que Ash aprovechaba la velocidad de Swellow y su Multiplicidad para mantenerse evadiendo. Si no iba a aguantar otro ataque como aquel, la mejor manera de lidiar con ello era no dejarse atrapar en primer lugar. En un descuido, Swellow logró hacer un giro completo cuando Hitmonlee intentó atacarlo con una Patada Voladora, que al fallar provocó que se golpeara contra el suelo de la plataforma, y mientras se frotaba la pierna por el dolor, Ash aprovechó de ordenarle un As Aéreo para que lo atacara por la espalda. Pero no iba a detenerse ahí: tenía algo más en mente para dejarlo fuera de circulación de una vez.

- ¡Swellow, sujeta a Hitmonlee y llévalo hacia el cielo! -

- ¡Swellow! – Sin perder un instante, Swellow atrapó con sus garras los brazos de Hitmonlee, y despegó hacia el aire. Hitmonlee intentaba sacudirse y que lo soltara, pero las garras de Swellow no cedieron, y en esa posición no podía hacer nada para defenderse.

- ¡Swellow, vuela en círculos, tan rápido como puedas! – gritó Ash una vez que su pájaro alcanzó una altura más que considerable, y comenzó a volar dando vueltas en círculos, aumentando cada vez más y más la velocidad. Se mantuvo así por un buen rato hasta asegurarse de que Hitmonlee estaba bien mareado.

- ¡Ahora, desciende y tíralo al suelo! -

- ¡SWELLOW! – El pájaro dejó de girar y se lanzó verticalmente de regreso al suelo, aún con Hitmonlee apresado entre sus garras, descendió directamente sobre la plataforma central, y unos segundos después…

¡CRASH! Swellow dejó caer a Hitmonlee para que se estampara con un porrazo sobre su cara en la plataforma, el impacto a esa altura y velocidad tuvo que ser devastador. Pero Ash, sabiendo que no debía bajar la guardia, le ordenó a Swellow un ataque de As Aéreo mientras todavía estaba en el suelo, antes que le diera tiempo de levantarse. Swellow se alejó volando para observar a su adversario. El Pokémon pateador alcanzó a darse la vuelta, y mirar a Swellow desafiantemente, pero unos segundos más tarde, las pocas fuerzas que le quedaban se le fueron, y se desplomó inconsciente sobre la plataforma.

- Hitmonlee ya no puede pelear. Swellow gana. – declaró el juez.

- Eso es. – dijo Ash, dando un pulgar arriba. – Un punto para nosotros. -

- Hitmonlee, regresa. – dijo Bruno, llamando de vuelta a su Pokébola. – Buen trabajo. Ahora, ¡yo elijo a Hitmonchan! -

- ¡Hitmonchan! – El Pokémon con aspecto de boxeador tomó el relevo en el campo. Analizando la situación, Ash decidió que podía mantener a Swellow en el campo por el momento.

- ¡Comiencen! -

- ¡Swellow, usa As Aéreo! – ordenó Ash.

- ¡Swellow! – El pájaro se lanzó a la carga para dar el primer golpe.

- ¡Hitmonchan, demuestra tu trabajo de pies! – gritó Bruno.

- ¡Chan, chan! – Hitmonchan dio unos saltitos, similar a los boxeadores reales, y cuando Swellow se le acercó, le bastó un pequeño paso con amago hacia un lado para evitar el ataque.

- ¡Ataca con Corte Elevado! -

- ¡Mon… CHAN! -

¡POW! Hitmonchan se impulsó con las piernas al tiempo que llevaba su puño hacia atrás y dio un enorme salto que le permitió alcanzar a Swellow en pleno vuelo para darle un fuerte gancho de derecha. Fue tan rápido que Ash no tuvo tiempo a reaccionar, y Swellow tampoco. El pájaro dio unas cuantas vueltas antes de recobrar la estabilidad y lanzarse a la carga otra vez con un As Aéreo.

- ¡Hitmonchan, usa Puño Trueno! -

- ¡Chan, Hitmon… CHAN! – Hitmonchan le sembró en plena cara un puñetazo cargado de electricidad. Swellow salió despedido en la dirección opuesta, echando chispas. Por instinto de autoconservación, una vez que se repuso del choque, se alejó lo más posible. Otro puñetazo como ese podría ser fatal.

- ¡Swellow, multiplícate! -

- ¡Swellow! –

Nuevamente aparecieron montones de Swellows alrededor de Hitmonchan. Bruno sin embargo no se inmutó. Ya había visto ese truco, y no le iba a resultar de nuevo. Como lo esperaba, Ash le ordenó a Swellow tirarse al agua, y el pájaro así lo hizo para salir por detrás de él y atacarlo.

- ¡As Aéreo, ya! -

- ¡Hitmonchan, Detectar! -

Con todo y que le viniera por detrás, Hitmonchan no tuvo que mirar para percibir el ataque, solo dio un giro y esquivó el As Aéreo, y sin perder un instante, Bruno le ordenó otro Puño Trueno. Esta vez, por fortuna, Swellow logró alejarse de su alcance y evitar el puñetazo electrificado, apenas por un centímetro. Swellow volvió a elevarse, mientras tanto Ash trataba de pensar en qué hacer. Swellow era más adepto en hacer ataques directos, su estilo de combate era "golpea y huye", pero enfrentándose a Hitmonchan, eso no le iba a ser de mucha ayuda, a menos que pudiese golpear lo suficientemente rápido para huir, y lo bastante fuerte para causar algún daño.

A falta de una mejor estrategia, Ash hizo que Swellow continuara usando el combo de Doble Equipo y As Aéreo. Hitmonchan consiguió evitar otros dos ataques usando Detectar, pero al tercer intento no lo consiguió y esta vez el golpe sí entró. Sin perder tiempo, Ash le ordenó usar Ataque de Ala constantemente, aprovechando que había conseguido romper la guardia de Hitmonchan temporalmente, y logró pegarle una buena cantidad de aletazos. Luego de un buen rato de mantener el asalto, Ash volvió a ordenarle un As Aéreo a Swellow, pero Bruno lo estaba esperando.

- ¡Corte Elevado! – gritó Bruno.

- ¡Mon… CHAN! – De nuevo, Hitmonchan dio un gancho de derecha mientras saltaba en el aire, golpeando a Swellow justo cuando se dirigía hacia él. El pájaro dio una voltereta hacia atrás, y comenzó a caer en vertical.

- ¡Swellow, no! – gritó Ash.

- ¡Hitmonchan, usa Combate Cercano y acaba con él! -

- ¡Hitmon… CHAN, CHAN, CHAN, CHAN, CHAN, CHAN! -

Hitmonchan interceptó a Swellow antes que tocara el suelo, para luego someterlo a una golpiza masiva, sus puñetazos eran tan rápidos que parecía que tuviera por lo menos ocho brazos en vez de dos. Hitmonchan terminó con un golpe recto de zurda directo al hígado e hizo que Swellow cayera al agua. Pero no iba a detenerse ahí. Estaba en posición perfecta para un golpe mortal… un golpe electrizante.

- ¡Puño Trueno al agua! -

- ¡Hitmon… CHAN! -

- ¡Ay, no! – dijo Ash, sabiendo lo que iba a pasar.

- ¡Pikachu! – Pikachu se tapó los ojos, evidentemente lo que dijo fue "no quiero ver eso".

Hubo un enorme espectáculo de rayos eléctricos por toda el agua. Después de semejante golpiza Swellow no tendría fuerzas para salir del agua y escapar. Segundos más tarde, el pájaro salió flotando panza arriba, lleno de moratones y chichones por doquier, y también echando chispas por haber sufrido semejante electrificación, que sin duda habría sido multiplicada por diez estando metido en el agua. No había forma de que pudiera seguir luego de eso.

- ¡Swellow ya no puede pelear, Hitmonchan gana! -

- Swellow, regresa. – dijo Ash, recogiendo a su pájaro caído. Echó un vistazo a Hitmonchan, evidentemente a este Pokémon no podría vencerlo con ataques directos. Mejor mantener la distancia, y sabía bien quién le podría ayudar en eso. – Cambio de planes, intentaremos algo más. ¡Noctowl, ve! -

- ¡Purrrrrrr! – El pequeño búho salió de la Pokébola echando chispas brillantes. Bruno pareció impresionarse ligeramente al ver el color del Pokémon de Ash.

- ¡A pelear! – ordenó el juez.

- ¡Noctowl, Tajo Aéreo! -

- ¡Purr! – Noctowl levantó sus alas y dando un brusco aletazo disparó una esfera de energía azul-blanca contra Hitmonchan.

- ¡Hitmonchan, esquiva y ataca con Puño Trueno! – ordenó Bruno.

- ¡Hitmon… CHAN! –

- ¡Noctowl, retrocede y ataca con Extrasensorial! –

- ¡Purrr! –

Noctowl voló hacia atrás evitando el puñetazo, sus ojos empezaron a brillar mientras soltaba de su pico un rayo de ondas psíquicas multicolor. En este caso, la regla de "la mente sobre el músculo" aplicó bien, y el Extrasensorial rodeó a Hitmonchan, haciéndolo elevarse en el aire, y posteriormente Noctowl le hizo voltearse y lo hizo caer de cabeza a la plataforma. El boxeador se tambaleó un poco al ponerse de pie, pero en cuestión de segundos estaba listo para volver a la carga.

- ¡Corte Elevado! – gritó Bruno.

- ¡Mon… CHAN! – Igual que como lo había hecho con Swellow, Hitmonchan trató de conectarle un gancho de derecha saltando hacia él.

- ¡Noctowl, contraataca con Tajo Aéreo! –

- ¡Purrr! –

¡WOOSH! ¡BOOM! Sin perder tiempo, Noctowl volvió a lanzar el ataque, esta vez la esfera le pegó de lleno en la cara a Hitmonchan antes que llegara a acercársele, y lo hizo caer fuera de las plataformas directo al agua. El boxeador tardó un poco en volver a salir a la superficie, y tras sacudirse un poco y escupir el agua, miró con rabia Noctowl.

Bruno finalmente entendió cuál era la táctica de Ash. Dándose cuenta que no podía enfrentarlo con ataques directos, Ash ahora había cambiado de enfoque, y estaba recurriendo a tácticas de evasión y ataques a larga distancia para mantener a raya al enemigo. Y estaba resultándole efectivo, dado que Hitmonchan era más adepto en combate directo, y si no podía acercarse lo suficiente para conectar un golpe no tendría posibilidades de ganarle. Pues bien, si estaba tratando de mantener su distancia para evitarlo, tendría que obligarlo a que se acercara.

- Hitmonchan, enfócate ahora. – le dijo.

- Mon… chan. – El Pokémon boxeador tomó un profundo respiro, y cerró los ojos, aun manteniendo los brazos en posición de guardia.

- ¿Qué está haciendo? – preguntó Ash. ¿Se habría resignado tan fácilmente? Casi a sabiendas de que debía ser alguna trampa, Ash decidió aprovechar para conectar un buen golpe.

- ¡Noctowl, Ataque Celestial! –

- ¡Purrrrr! – Noctowl abrió las alas y empezó a cargar poder para lanzarse en picada, brillando en una luz azul. Hitmonchan entretanto, no se movía de su lugar. Al cabo de unos segundos, Noctowl terminó de cargar la energía y se lanzó a toda velocidad contra Hitmonchan. Pero como era de suponerse, el boxeador y su amo lo estaban esperando.

- ¡Puño Trueno, Hitmonchan! –

- ¡Hitmon… CHAN! –

¡PUNCH! El puñetazo electrificado interceptó a Noctowl justo antes de que este alcanzara a Hitmonchan. El golpe lo dejó aturdido, por lo que Bruno aprovechó de rematar con un Corte Elevado para sacarlo volando por donde vino. Milagrosamente, el pájaro se las arregló para mantener el vuelo, pese a estar echando chispas por el Puño Trueno. Al parecer, le había provocado parálisis.

- De acuerdo, esa fue una mala idea. – dijo Ash. – Mejor mantener nuestra distancia. –

Ya no se iba a arriesgar a que le dieran otro golpe así. Se regañó a sí mismo mentalmente por caer en una trampa tan clásica: "nunca aceptes la invitación de un oponente a atacar". En vez de eso, tal vez era tiempo de ir por una ofensiva diferente.

- ¡Noctowl, Hipnosis! –

- ¡Purrrrrr! – Los ojos de Noctowl brillaron en rojo, y dejaron salir una pequeña onda luminosa hacia Hitmonchan.

- ¡Hitmonchan, apártate! – gritó Bruno, y el boxeador simplemente se hizo a un lado para evadir la onda hipnótica.

- ¡No te rindas, Noctowl, sigue con Hipnosis! – volvió a gritar Ash.

El Pokémon búho continuaba disparando onda tras onda de Hipnosis, pero Hitmonchan hacía gala de su "juego de pies" y las esquivaba sin dificultades, saltando de una plataforma a otra. En un par de ocasiones, logró acercarse lo suficiente a Noctowl para intentar un par de ataques de Corte Elevado, que afortunadamente logró esquivar, aunque el segundo le rozó las plumas de la cola. A larga distancia la Hipnosis difícilmente podría entrar, ya que para que funcionara tenía que establecer contacto visual, y la mejor garantía de hacerlo era a quemarropa. De ser ese el caso, no había más opción que arriesgarse a que Hitmonchan conectara un golpe. O mejor aún, PERMITIR que conectara un golpe.

- ¡Noctowl, ataca con Picotazo! –

- ¡Purrr! – Noctowl se lanzó con el pico al frente para atacar a Hitmonchan. Bruno, creyendo que Ash iba a cometer de vuelta el mismo error, decidió recibirlo como era debido.

- ¡Hitmonchan, Puño Trueno! –

- Hitmon… -

Hitmonchan cargó su puño derecho con electricidad, preparándose para conectar el golpe. Bruno asumía que Ash trataría de que Noctowl esquivara el golpe en el último segundo, pero no había forma de que pudiera hacerlo. Sin embargo, poco sabía Bruno que Ash no tenía intenciones de esquivar ese ataque

- ¡Sujétale el puño con tus garras! – gritó Ash.

- ¡PURRR! –

Obedeciendo a su entrenador, y esforzándose por mover sus paralizados miembros, Noctowl clavó con sus garras en el puño enguantado de Hitmonchan, recibiendo la descarga completa, aunque de algún modo logrando resistirla. Para cuando terminó, el Pokémon boxeador estaba tan desconcertado por esto que abrió los ojos como platos, y eso era justo lo que Ash quería. Ahora no se podía escapar.

- ¡Noctowl, utiliza Hipnosis! – gritó Ash.

- ¡Purrrrrrrrrrr! – Los ojos del búho se prendieron en rojo, y esta vez la onda hipnótica se metió directo en los de Hitmonchan, a esa distancia era imposible evitarla, y menos tratar de escapar con Noctowl sujetándolo con las garras.

- Chan… chan… - El Pokémon boxeador empezó a murmurar con una voz somnolienta, tambaleándose. Luchó por unos segundos por mantenerse despierto, pero finalmente sucumbió a los efectos de la Hipnosis, quedándose dormido de rodillas.

- ¡Tajo Aéreo, Noctowl! – gritó Ash, y de inmediato se elevó de nuevo para lanzar el ataque, que esta vez Hitmonchan no fue capaz de esquivar estando dormido.

- ¡Hitmonchan, vamos, despierta! – gritaba Bruno tan fuerte como podía, con la esperanza de que pudiera oírlo, pero sin éxito.

Luego del Tajo Aéreo, Hitmonchan había quedado tendido en el suelo, con una pequeña burbuja de moco en la nariz mientras roncaba ligeramente. Sin posibilidad alguna de defenderse de los ataques, Ash le ordenó a Noctowl usar el Extrasensorial de nuevo. Esta vez no se limitó a golpearlo una sola vez contra el suelo, sino que literalmente lo zarandeó de un lado al otro sin piedad, estrellándolo de cabeza, de espaldas, e inclusive de narices contra las plataformas. Cuando despertara, si es que en algún momento lo hacía, no sabría ni qué lo golpeó. El semblante de Bruno permanecía imperturbable, pero viendo de cerca se podía notar un ligero temblor en la comisura de sus labios.

Aún después de semejante paliza psíquica, Hitmonchan había caído en un sueño tan profundo que todavía no despertaba. Sabiendo que no podía quejarse de la conveniencia, Ash aprovechó todavía de entrarle algunos ataques de Tajo Aéreo, pegándole directo a la cara, solo por diversión a ver si despertaba, que de todas maneras una vez que lo hiciera, ya estaba virtualmente acabado.

- ¡Acabemos con él, Noctowl! ¡Ataque Celestial, ya! – gritó Ash

- ¡Purrrrrr! – Noctowl extendió las alas y comenzó a brillar de nuevo en una luz azul, cargando energía para su ataque final. Hitmonchan, que recién se estaba despertando de los efectos de la Hipnosis, al ver como Noctowl se alistaba para darle el golpe de gracia, se preparó para contraatacar. No iba a caer sin dar pelea.

- ¡Hitmonchan, un último esfuerzo! ¡Corte Elevado, ahora! -

- ¡Mon… CHAN! -

Hitmonchan se preparó para saltar hacia Noctowl, justo cuando este terminaba de cargar su ataque. Noctowl, haciendo un esfuerzo por sobreponerse a la parálisis, cerró las alas y se lanzó en picada envuelto en energía azul, al tiempo que Hitmonchan saltaba hacia él para darle el gancho, encontrándose ambos en medio, pero al colisionar los ataques, fue Noctowl quien ganó, llevándose casi arrastrado a Hitmonchan por la fuerza de su ataque. El Pokémon boxeador cayó al agua fuera de la plataforma, y unos segundos después salió a flote, inconsciente.

- ¡Hitmonchan ya no puede pelear, Noctowl gana! -

- ¡Muy bien! – Ash se golpeó su puño triunfante. – Dos a uno a nuestro favor. -

- Hitmonchan, regresa. – Bruno trajo de vuelta al noqueado Hitmonchan. – Buena pelea, ahora descansa. ¡Hitmontop, tu turno! -

- ¡Hitmontop! – El tercer Pokémon de Bruno resultó ser el que completaba el trío de evoluciones de Tyrogue, Hitmontop. Viendo que Noctowl se veía algo jadeante después de la energía que invirtió en ese último ataque, Ash pensó en poner de momento a otro Pokémon más descansado a tomar el relevo.

- Noctowl, regresa. Y ahora, ¡ve, Unfezant! -

- ¡Unfezant! – La única hembra entre los Pokémon voladores de Ash hizo su aparición en el campo. Bruno creyó entender la estrategia de Ash, él buscaba evitar que sus Pokémon se agotaran de manera innecesaria. Y con Noctowl paralizado, tal vez no sería buena idea obligarlo a continuar.

- ¡Unfezant, usa Viento Cortante! –

- ¡Zant! – La paloma agitó las alas lanzando dos cuchillas de energía describiendo una X hacia Hitmontop.

- ¡Hitmontop, a girar! – gritó Bruno.

- ¡Hitmontop! ¡Montop, montop, montop, montop! – Hitmontop se puso de cabeza y empezó a girar como trompo. El viento cortante le dio, pero se disipó sin causar el menor daño a causa de los giros.

- ¡Ahora, Ataque Rápido! –

- ¡Hitmontop! –

- ¡Unfezant, usa Ataque Rápido también! – ordenó Ash.

- ¡Unfe… ZANT! –

Hitmontop pegó un enorme salto dejando tras de sí una estela brillante, al tiempo que Unfezant descendía hacia él de la misma manera. Los dos Pokémon chocaron en el aire rechazándose el uno al otro. Hitmontop aterrizó de vuelta sobre la plataforma, equilibrándose sobre sus dos patas y cola. Unfezant, por su parte dio un par de vueltas en el aire antes de estabilizarse de nuevo.

- ¡Unfezant, usa otra vez Viento Cortante! –

- ¡Zant! –

- ¡Hitmontop, esquiva y Patada Triple! –

- ¡Hitmontop! ¡TOP, TOP, TOP! –

¡KICK! ¡KICK! ¡KICK! Hitmontop dio un salto para evitar las cuchillas del viento cortante, y mientras giraba en el aire le conectó exactamente seis patadas a Unfezant, tres con cada pata. La paloma se sintió algo aturdida, pero mantuvo el vuelo a pesar de todo.

- ¡Unfezant, no te dejes! ¡Usa Ataque Ráfaga! – exclamó Ash.

- ¡Unfezant, zant, zant, zant, zant, zant, zant! – Unfezant comenzó a aletear levantando fuertes ráfagas de viento.

- ¡Hitmontop, usa Giro Bola! –

- ¡Hitmontop! –

Hitmontop alargó las manos concentrando energía en ellas, y se puso a girar creando un anillo luminoso a su alrededor. Se fue como un platillo volador hacia Unfezant, atravesando sin problemas las ráfagas de viento, y la golpeó con fuerza en la panza. Era casi como ser golpeada por una bola de demolición.

- ¡No te rindas, Unfezant, continúa con Ataque Ráfaga! – gritó Ash.

Al reponerse del impacto, Unfezant volvió a ponerse a aletear, esta vez con tanta fuerza que hasta creó un tornado que iba directo hacia Hitmontop. Pero Bruno, sin dejarse intimidar, simplemente le ordenó a Hitmontop lanzarse de cabeza (literalmente) dentro del tornado usando el ataque de Giro Bola. Al girar en sentido contrario, efectivamente Hitmontop consiguió tomar el control del tornado y revertirlo hacia su lugar de origen. Si no fuera suficiente con haber sido víctima de su propio ataque, Hitmontop todavía la remató golpeándola de nuevo con la Giro Bola.

- ¡Unfezant, aléjate y usa Ataque Celestial! –

- ¡Zant! – Unfezant se elevó un poco y abrió las alas para cargar poder para el Ataque Celestial. Ash lo hacía de ese modo porque este ataque tardaba unos segundos en cargar suficiente energía, tratando de mantenerse a distancia segura. Sin embargo, Bruno no quiso esperar a que terminara de cargar.

- ¡Hitmontop, usa Giro Bola de nuevo! –

- ¡Hitmontop! –

¡WHAMP! Y de nuevo empezó a girar. Ash no supo qué había pasado hasta que ya había ocurrido, en solo una fracción de segundo, Hitmontop recorrió girando toda la distancia entre él y Unfezant, volviendo a golpearla exactamente en el mismo lugar, y haciendo que perdiera toda la energía que había reunido para hacer el Ataque Celestial. Esta vez el golpe fue tan fuerte que consiguió derribar del aire a Unfezant, haciéndola caer al agua, aunque afortunadamente salió casi de inmediato. Al ponerse de vuelta en la plataforma, la paloma se sacudió el agua y quedó con las plumas algo erizadas, pero por lo demás parecía estar bien.

La situación no pintaba del todo bien. A diferencia de Hitmonlee y Hitmonchan, Hitmontop era capaz de atacar eficazmente tanto a larga como a corta distancia, por lo que el vuelo de Unfezant no sería una gran ventaja en realidad. Pensando en sus alternativas, tal vez su mejor opción sería, como hizo para derrotar a Hitmonchan, permitirle a Hitmontop conectar algunos golpes para que bajara la guardia. Y había algo más, si estaban combatiendo sobre agua… ¿qué garantías había de que Hitmontop pudiera hacer lo mismo en el agua que en tierra firme?

- "Valdría la pena probarlo." – pensó Ash.

Los siguientes cinco minutos Ash hizo que Unfezant se la pasara esquivando los ataques de Hitmontop, pero sin responder. La Giro Bola era especialmente fastidiosa, ya que le permitía a Hitmontop moverse a una velocidad exponencialmente mayor que la de Unfezant, aunque Ash notó que Hitmontop al girar no podía ver hacia dónde iba, y Bruno tenía que guiarlo con sus órdenes. En un par de ocasiones, Bruno tuvo que gritarle a Hitmontop que parara de girar para poder aterrizar a salvo en las plataformas. De cualquier manera Bruno no estaba jugando a la defensiva. Intentó acercarse usando Giro Bola para ponerse encima de Unfezant cuando esta voló bajo, y luego caerle encima con un Combate Cercano. Afortunadamente la paloma reaccionó en el último segundo evitando la golpiza. Ash sabía que no se podía mantener solo esquivando si quería ganar, pero Bruno estaba haciendo lo que él quería. La cuestión era saber en qué momento debía dejarlo conectar un golpe, y luego contraatacar.

- "Si Unfezant puede soportar un Combate Cercano…" – pensó Ash. ¿Se atrevería a hacerlo?

El Combate Cercano era un ataque que abría mucho la defensa, y ahí estaba el riesgo de usarlo, aunque el daño que podía hacer era devastador. Alto riesgo, pero si funcionaba su idea, le aseguraría otra victoria. Ash hizo que Unfezant se mantuviera esquivando un poco más, hasta que Bruno le ordenó a Hitmontop volver a usar el ataque de Giro Bola, y Ash le ordenó a Unfezant descender para esquivarlo. Al hacer eso, Bruno mordió la carnada.

- ¡Hitmontop, deja de girar y usa Combate Cercano! – ordenó Bruno.

- ¡Hitmontop! ¡Top, top, top! – Justo encima de Unfezant, Hitmontop dejó de dar vueltas, y ahora estaba listo para caer sobre ella y darle una gran golpiza.

- ¡Unfezant, cúbrete! – gritó Ash.

¡POW! ¡WHACK! ¡PUNCH! ¡KICK! ¡WHAM! Hitmontop descargó una lluvia de feroces puñetazos y patadas. Unfezant, obedeciendo a Ash, no la esquivó sino que se cubrió con las alas para protegerse, o por lo menos su rostro y cuerpo, ya que sus alas terminaron llenas de moratones por haber sido las que recibieron los impactos. Unfezant retrocedió, y Bruno vio eso como una oportunidad para rematarla.

- ¡Patada Triple! –

- ¡Hitmontop, top, top, top! –

Hitmontop saltó hacia la aparentemente indefensa Unfezant y conectó nuevamente tres patadas sobre ella. Pero al hacerlo dejó su cola expuesta, y Ash supo que era la señal que estaba esperando. Era el momento: ahora o nunca.

- ¡Sujétalo! – gritó Ash.

Unfezant obedeció al instante, y con sus garras apresó la cola de Hitmontop. Bruno se quedó inmóvil: Ash deliberadamente había permitido que Hitmontop le conectara esa Patada Triple para que se acercara, y tras haber soportado los golpes, ahora lo tenía literalmente en sus garras. Igual que le había hecho Swellow a Hitmonlee anteriormente, Ash hizo que Unfezant estampara contra las plataformas a Hitmontop, pero no una, sino varias veces, sin soltarlo, y en la posición que estaba Hitmontop no podía hacer nada para defenderse, más que forcejear intentando que lo soltaran. Ash notó esto, y viendo que el semblante de Bruno comenzaba a tensarse, decidió sacar una pequeña bromita.

- ¿Qué, quieres que lo suelte? – dijo con sorna. – De acuerdo. Unfezant, dale vueltas y arrójalo al agua. –

- ¡Unfe… ZANT! –

¡SPLASH! Unfezant voló en círculos y arrojó a Hitmontop hacia el agua, y para su desgracia fue bien lejos de las plataformas. Mientras intentaba nadar para retornar a tierra firme, Ash se dio cuenta de que no podía permitir que lo hiciera.

- ¡Unfezant, usa Ataque Ráfaga y crea un tornado donde está Hitmontop! –

- ¡Unfezant, zant, zant, zant, zant, zant, zant! –

Unfezant comenzó a aletear violentamente creando fuertes ráfagas de viento hasta que estas, tal como le había ordenado Ash, crearon un remolino donde estaba Hitmontop. Las olas embravecidas y los fuertes vientos alejaban al Pokémon peleador de las plataformas, impidiéndole volverse a poner en tierra firme. El tornado aumentaba de tamaño y en fuerza cada vez más, hasta que sacó a Hitmontop volando fuera del agua. Indefenso a merced del agua y los vientos, ni Hitmontop ni su amo pudieron hacer nada cuando Ash le ordenó a Unfezant lanzar otro Viento Cortante, que le pegó de lleno en la espalda, y fue a aterrizar de cara contra una de las plataformas. Ni bien se estaba poniendo de pie cuando Ash decidió que era tiempo del golpe final.

- ¡Ataque Celestial! –

- ¡Unfeeee… ZANT! –

¡WHAMP! Igual que Noctowl antes que ella, Unfezant se lanzó envuelta en una energía azul y golpeó a Hitmontop con tal fuerza que lo arrastró consigo a caer al agua de nuevo, para luego salir a flote completamente noqueado.

- ¡Hitmontop ya no puede pelear! ¡Unfezant gana! –

- ¡Sí! – celebró Ash, golpeándose la palma.

- ¡Qué emocionante pelea, damas y caballeros! – dijo el anunciante. – Y ahora, es tiempo del descanso reglamentario de cinco minutos. ¡Quédense con nosotros! –

Tres Pokémon fuera, y solo quedaban tres más. Ash llamó a Unfezant para revisarla. Salvo por los moratones en las alas por el último Combate Cercano, ella le aseguró que estaba bien y que estaría en condiciones para continuar después del descanso. De todos modos Ash aún le quedaban otros cuatro más en reserva, incluyendo a sus mejores cartas, solo por si acaso. Mientras, en los cinco minutos reglamentarios de descanso, se dedicaría a planear algunas estrategias.


Mientras tanto, en Ciudad Pewter…

El revuelo en la sala de la familia de Brock se hacía cada vez más y más imparable. Los niños no paraban de corretear, y peleaban por sitio en el sofá y los bocadillos, al grado que la sala estaba hecha un desorden. Algunos de ellos ya hasta comenzaban a ponerse a apostar sus dulces sobre quién ganaba el combate. Brock y Forrest, los dos hijos mayores intentaban ayudar a sus padres a controlarlos, pero la diferencia numérica se hacía demasiado evidente.

- Huy, Ash, por lo que más quieras, apúrate en ganar ese combate que ya no doy más. – dijo Brock.

¡DING-DONG!

- Tocan a la puerta, que alguien abra. – dijo Flint.

- Yo voy. – dijo Brock.

El mayor de los hijos decidió dejar por un momento el desorden en la sala, y caminó hacia la puerta de la casa. Más valía que fuera importante. Si era un retador para el gimnasio le diría que pasara luego, no quería que le interrumpieran su programa. Brock abrió la puerta con algo de desgano, pero para su sorpresa, quien estaba afuera era una chica. Era algo más alta que él, delgada y con cabello negro con dos mechones con raya roja bajando por las sienes. Tenía ojos rojizos de pupila rasgada, pero no se podía negar que era bastante atractiva.

- Hola, Brock, que gusto de verte. – saludó con una voz profunda, sonriéndole de manera enigmática.

- ¡Lucy, mi reina bella, dichosos mis ojazos tapatíos que te ven! – exclamó el moreno, poniendo ojos de corazón y agarrando las manos de la chica. - ¿A santo de qué viniste y me honras con tu visita y tu belleza? -

- Ah, nada especial, solo pasaba por aquí, y decidí venir a saludarte. – respondió Lucy. – Por cierto, oigo mucho ruido adentro, ¿estoy interrumpiendo algo? -

- No, que va, solo estábamos viendo la televisión. – dijo Brock. – Pero no te me quedes ahí, pasa, déjame invitarte algo. -

Brock la hizo pasar a la casa, y la familia seguía en medio del desorden mientras esperaban a que se reanudara el combate. Brock pidió disculpas a Lucy por semejante escena, era embarazoso, pero ella le dijo que no se preocupara, y además comentó que tenía una familia particularmente… interesante. Los padres se percataron de que su hijo mayor había traído una invitada, e intercambiaron miradas cómplices.

- ¿Qué están viendo? – preguntó Lucy interesada.

- Es Ash. Está enfrentándose a la Elite 4. – explicó Brock, acercando otro sillón para que se sentara, y trayéndole un vaso de refresco con hielo. – Ahora mismo es su segunda batalla, está peleando contra Bruno. -

- ¿En serio? Vaya, esto va a ser muy interesante. – dijo Lucy, recordando su enfrentamiento con Ash en el Pico de Batalla, años atrás.

Mientras Lucy observaba la televisión, Brock, que estaba parado detrás de ella, como sin querer la cosa, movió discretamente la mano para posarla sobre el hombro de la chica. Tal vez cualquier otra le hubiera abofeteado o algo, pero no Lucy. Es más, cuando la chica sintió la mano en el hombro, esbozó una sonrisa, sin poder evitar un leve rubor en las mejillas.

- Oye Brock. – le dijo de repente.

- ¿Sí? –

- En el sillón hay suficiente espacio para los dos… si quieres. – le dijo, guiñándole el ojo.

Brock no necesitó que le dijeran más, y ni corto ni perezoso de un salto se sentó en el sillón sonriéndole a Lucy de oreja a oreja. Los hermanos menores los vieron como si fuera algo raro, pero los padres entendieron muy bien lo que pasaba entre ellos, y no podían estar más felices. Lo único era que, estando Lucy cerca, a Brock le iba a ser más difícil concentrarse en la batalla.


De vuelta al Estadio Índigo…

- Estamos de regreso aquí en el Estadio Índigo, damas y caballeros, listos para continuar con esta intensa batalla. – anunciaron. – Hasta el momento, el retador, Ash Ketchum, lleva una ventaja de tres a uno, pero aquí todo puede cambiar. El campo para la segunda mitad será el de roca. –

Ash no pudo evitar fruncir el entrecejo ligeramente cuando el campo apareció. El terreno ahora le daría a Bruno una buena ventaja por sus tipos de Pokémon, y además, era muy común que en los combates los Pokémon de tipo luchador usaran los elementos a su alrededor (en este caso, las rocas) como armas para ayudarse. Unfezant seguía volando sobre el campo, ya que Ash tenía la intención de continuar el combate con ella. Mientras tanto, Bruno seguía del otro lado, esperando la señal de inicio para liberar a su siguiente Pokémon. En cuanto el reloj del descanso llegó a 0, tomó su siguiente Pokébola y la lanzó.

- ¡Lucario, ve! –

- ¡Grrrrrr! – Ante ellos estaba el Pokémon con aspecto de chacal. Era de esperarse, Bruno se había guardado lo mejor para el final, y Ash sabía por experiencia que los Lucarios eran oponentes formidables y difíciles.

- ¡Comiencen! – gritó el juez, alzando las banderas.

- ¡Unfezant, Viento Cortante! –

- ¡Zant! –

- ¡Lucario, Aura Esfera! –

- ¡Grrrrr! –

Lucario colocó sus manos en la "posición tradicional Hadou-Ken o Kame-Hame-Ha", preparando una esfera de energía. Una vez que esta se hizo lo suficientemente grande, movió las manos al frente y la arrojó directo hacia la X del Viento Cortante que Unfezant le lanzó. Los dos ataques explotaron al colisionar, cancelándose uno a otro en el aire.

- ¡Unfezant, Ataque Rápido! – ordenó Ash.

- ¡Zant! –

- ¡Lucario, esquiva y Velocidad Extrema! – gritó Bruno.

- ¡Grrrrr! –

Lucario se desplazó tan rápidamente que fue casi imperceptible al ojo humano, y cuando Ash se dio cuenta, se había puesto detrás de Unfezant e iba corriendo directo hacia ella, a una velocidad tal que pareció que solo dio un paso y al segundo siguiente había golpeado con todo su cuerpo en la panza a Unfezant.

- ¡Filo de Roca! – gritó Bruno.

Con un gruñido, Lucario alzó los brazos y luego los bajó golpeando violentamente el suelo, con lo que levantó a su alrededor un montón de rocas filosas, que luego salieron volando como una lluvia de dardos afilados directo hacia Unfezant.

- ¡Esquívalo! – gritó Ash.

Unfezant maniobró como pudo entre las rocas filosas, logrando evitar la peor parte, pero varias de ellas lograron hacerle pequeños cortes al rozarla.

- ¡Ataque Ráfaga! –

- ¡Unfezant, zant, zant, zant, zant, zant, zant! – Unfezant comenzó a aletear para provocar fuertes vientos, con suerte tal vez para marear a Lucario.

- ¡Velocidad Extrema y rodéala! – ordenó Bruno.

- ¡Grrr! – En cuestión de una fracción de segundo, Lucario se salió de la zona que cubría el ataque Ráfaga y se desplazó colocándose justo detrás de Unfezant.

- ¡Unfezant, detrás de ti! – gritó Ash, al darse cuenta, pero ya era tarde.

- ¡Lucario, Aura Esfera! –

- ¡Grrrrrrrrrrrr! –

¡BOOM! La Aura Esfera golpeó en la espalda a Unfezant, que apenas había podido girar la cabeza para ver a Lucario justo cuando se la arrojaba. Por algún milagro no la derribó, pero ya empezaba a ablandarse, mientras que Lucario no se le veía que hubiera soltado una sola gota de sudor. Ash volvió a ordenarle un ataque de Viento Cortante, al que Bruno respondió de igual forma con otra Aura Esfera. No importaba lo que intentara, simplemente parecía que ningún ataque funcionaría contra Lucario, que lograba evitarlos o anularlos por completo usando sus propios ataques. Y aunque no pudiera volar, usar el ataque de Velocidad Extrema le permitía desplazarse a una velocidad que le daba para ejecutar buenos saltos e igualarse en altura con Unfezant.

Ahora era Bruno el que jugaba a esquiva. Ash se dio cuenta de que se había equivocado al creer que Bruno solo tenía de su lado fuerza bruta, pues este Lucario le estaba dando muestras de lo contrario, ya que no solo golpeaba fuerte, sino que se movía muy rápido para atacar y escapar. Unfezant no había podido acertarle ni un solo golpe, y las heridas en sus alas ya comenzaban a afectarle. Intentando mantener su distancia para evitar mayores daños, Ash le ordenó hacer una ronda de ataques de Viento Cortante, rezando por que alguno entrara, pero desgraciadamente no fue así. Para empeorar las cosas, Bruno dejó las precauciones de lado, e hizo que Lucario se lanzara de frente contra un Viento Cortante usando Velocidad Extrema, esto con el fin de ponerse a quemarropa para ejecutar un Combate Cercano, y antes de saber qué había pasado, Unfezant fue sometida a una implacable lluvia de golpes y patadas, pero Bruno no iba a detenerse ahí.

- ¡Filo de Roca! – gritó.

- ¡GRRRRRRRRR! –

Apenas tocó el suelo, Lucario volvió a lanzar una lluvia de rocas filosas, que esta vez lamentablemente Unfezant no pudo evitar, y solo pudo cubrirse con las alas para evitar que le dieran en el rostro. Cuando por fin terminó, Ash se preguntaba cómo era que todavía podía siquiera moverse. Luego de recibir semejante daño, ya solo le quedaba energía para un ataque más, y eso Ash pudo verlo. Si no podía ganar, por lo menos intentaría debilitar un poco a Lucario para que sus compañeros pudieran derrotarlo.

- ¡Unfezant, Ataque Celestial! –

- ¡Unfeeeeee… Zant! – Unfezant puso toda la energía que le quedaba en ese último movimiento. Ganara o perdiera, ese sería su último ataque por ese día. Ni Lucario ni Bruno se movieron hasta que Unfezant terminó de cargar poder y se lanzó en picada.

- ¡Contraataque! – exclamó Bruno cuando Unfezant iba a medio camino.

- ¡Grrrr! – Lucario se cubrió poniendo los brazos en cruz mientras un aura azulada lo rodeaba. Unfezant ya no podía detener su ataque, y como resultado…

¡WHAMP! El impacto fue devastador. Unfezant fue literalmente de cabeza hacia el Contraataque, recibiendo en el proceso el doble del daño que intentaba infligirle a Lucario, quien solamente retrocedió ligeramente al recibir el golpe. Las alas de Unfezant ya estaban llegando a su límite, se notaba que su fuerza de voluntad era lo único que todavía la hacía mantenerse en el aire.

- ¡Una vez más, Filo de Roca! – gritó Bruno.

De nueva cuenta, Lucario golpeó el suelo y las rocas filosas salieron como saetas hacia Unfezant. La pobre paloma no pudo hacer nada para defenderse, y al cabo de unos segundos estaba toda llena de cortes, las alas apenas si le daban para sostenerse en el aire.

- ¡Aura Esfera! –

- ¡Grrrrr! – Lucario cargó la Aura Esfera para el golpe final. Ash y Unfezant se quedaron mirando desafiantes, pero conscientes de lo que iba a suceder en cuanto Lucario la arrojó.

¡BOOM! La Aura Esfera le dio en la panza a Unfezant, cuyas pocas fuerzas se agotaron, por lo que sus alas no pudieron sostenerla más en el aire, y se desplomó patas arriba en el campo.

- ¡Unfezant ya no puede pelear, Lucario es el ganador! –

- Regresa, Unfezant. – Ash recogió a su caída paloma. – Buen trabajo, te ganaste un buen descanso. Bien, creo que ya es momento de que pongamos los pies sobre la tierra. ¡Emboar, a la carga! –

- ¡BOAAAAAAR! – El gran cerdo de fuego finalmente salió al campo, chocando sus enormes y pesados puños.

- Ya veo, quieres hacernos entrar en calor, ¿verdad? – dijo Bruno, entendiendo lo que Ash pretendía. Lucario era parcialmente un Pokémon de tipo acero, y como era natural tenía debilidad contra los ataques de tipo fuego. Emboar era además tipo luchador como secundario, por lo que esos ataques también, en teoría, le daban una cierta ventaja.

- ¡Emboar, inicia con Brazada! – gritó Ash.

- ¡Boar, boar, boar, boar! – Emboar avanzó retumbando la tierra, dando palmadas al frente como un luchador de sumo. Lucario, sin embargo, no se movía de su sitio.

- ¡Combate Cercano! – ordenó Bruno.

- ¡Grrrrr! –

A esta voz Lucario finalmente rompió la guardia, justo cuando Emboar se le venía encima. A pesar de que Emboar movía sus brazos rápidamente, Lucario fue capaz de usar sus propios golpes y patadas para bloquearle todas y cada una de sus Brazadas. Algo sorprendente considerando que Combate Cercano era un ataque cuya debilidad era dejar aberturas en la defensa, y sin embargo estaba usándolo para defenderse de manera muy efectiva.

- ¡Emboar, usa Lanzallamas! – gritó Ash.

- ¡BOAR! – El cerdo aspiró y exhaló un torrente de fuego hacia Lucario, aprovechando que estaba a quemarropa.

- ¡Esquiva, Lucario! – ordenó Bruno.

- ¡Grrrr! –

Lucario se encogió sobre sus patas traseras y dio un enorme salto, salvándose apenas por una milésima de segundo de ser alcanzado por el Lanzallamas. Emboar continuó soplando fuego tratando de rostizarlo, pero Lucario era demasiado rápido. Saltaba de roca en roca, sin detenerse ni por un segundo, impidiéndole a Emboar apuntar bien su Lanzallamas para acertar.

- ¡Salta y Aura Esfera! –

- ¡Grrrrr! –

¡BOOOM! Dando un salto con voltereta encima de Emboar justo cuando le lanzaba otro Lanzallamas, Lucario le lanzó una Aura Esfera por detrás de la nuca mientras estaba en el aire. Emboar por poco se va de cara al piso, y cuando se dio cuenta, Lucario ya se había puesto bien lejos, listo para dar otro ataque.

- ¡Filo de Roca! –

- ¡Grrr! –

Una vez más, Lucario atacó con una lluvia de rocas filosas. Emboar no pudo más que cubrirse con sus musculosos brazos para evitar que le llegaran a la cara y encogerse como pudo para dejar lo menos expuesto posible su cuerpo. Cuando terminó, Emboar ya tenía varias marcas de cortes en los costados y la espalda, pero no iba a dejar que eso lo detuviera. Bruno volvió a ordenarle a Lucario un ataque de Filo de Roca, pero en lugar de esquivarlo, esta vez Ash decidió ir literalmente de cabeza hacia él.

- ¡Emboar, usa Nitrocarga! – gritó Ash.

- ¡BOAR! – El gran cerdo se prendió en llamas todo el cuerpo y echó a correr hacia donde estaba Lucario. Las rocas filosas que chocaban contra él parecían fundirse al hacer contacto sin causarle el más mínimo daño. Al ver que no lo podía parar, Bruno solo tuvo una alternativa.

- ¡Contraataque! –

- ¡Grrrrr! –

Lucario levantó el aura defensiva cuando Emboar se le vino encima con todo el cuerpo prendido en llamas. Emboar salió despedido hacia atrás por efecto de recibir el doble de la fuerza de su propio ataque. Sin embargo, este había conseguido algo que los ataques de Unfezant no habían podido lograr: Lucario obviamente no se había ido limpio al haber aguantado de frente la Nitrocarga, y eso ya era algo. Y por fortuna, la resistencia de Emboar era mucho mayor que la de Unfezant, de modo que no tardó en volver a ponerse de pie. Tal vez ya era momento de aprovechar un poco el campo y usarlo como arma.

- ¡Emboar, usa Fuerza y arrójale una de esas rocas! – gritó Ash.

- ¡Emboar! ¡Em… BOAR! –

Emboar sujetó con sus musculosos brazos una enorme roca, e hizo fuerza en ella hasta que la arrancó del suelo. La levantó sobre su cabeza y luego la lanzó hacia Lucario. El Pokémon chacal se apartó para evitar ser aplastado, y contraatacó usando Filo de Roca, usando irónicamente los peñascos que quedaron de la roca al desmoronarse esta cuando casi le caía encima. Ash respondió de igual manera que lo había hecho antes, usando Nitrocarga, y Bruno volvió a ordenarle a Lucario que usara Contraataque. El resultado fue el mismo que la vez anterior, pero Emboar volvió a levantarse casi de inmediato. Bruno tuvo que admitir que su resistencia era impresionante para haber soportado el doble de fuerza de sus propios ataques usados en su contra. Ash le volvió a ordenar usar ataques de Lanzallamas a Emboar, mientras que Bruno hacía que Lucario contraatacara con su Aura Esfera. Explosiones de fuego y energía por doquier, y viendo Ash que el Lanzallamas no daba en el blanco, pensó en cambiar de enfoque. Esperó a que Lucario lanzara otra Aura Esfera, y ahí decidió hacer su movida.

- ¡Quédate dónde estás, Emboar! ¡Usa Brazada! – gritó.

- ¡Emboar, boar, boar, boar, boar, boar! –

Obedeciendo a Ash, Emboar mantuvo su posición, y comenzó a ejecutar Brazada. Cuando la Aura Esfera le llegó, las palmadas que dio fueron tan fuertes que la enviaron de vuelta a su lugar de origen, y Lucario, estupefacto, no le dio tiempo a reaccionar cuando la esfera le fue a pegar justo en medio de los ojos, cayendo hacia atrás.

- Imposible… - dijo Bruno, incapaz de creer lo que acababa de ver.

- ¡Eso es! – gritó Ash. – ¡Emboar, usa Nitrocarga de nuevo! –

- ¡EMBOAR! – Emboar volvió a prenderse en llamas y corrió hacia Lucario mientras este apenas estaba tratando de levantarse.

- ¡Lucario, cuidado! ¡Contraataque, rápido! – gritó Bruno, pero no serviría de nada.

¡SLAM! Lucario no pudo ni ponerse en posición de defensa, y Emboar se le vino encima con todo el peso, atropellándolo como un tanque vivo. La razón de eso fue gracias al efecto secundario de Nitrocarga, que incrementaba ligeramente la velocidad de Emboar, por lo que al usarlo la tercera vez pudo ganar unos pocos segundos que marcaron la diferencia. Aunque las quemaduras de Lucario se hicieron más evidentes después de este ataque, fue claro que la pelea aún estaba lejos de terminar, pues Lucario tenía una mirada más combativa que al inicio.

El uso continuo de Nitrocarga estaba dando el resultado que Ash quería. Cada vez que lo usaba, los movimientos de Emboar se aceleraban un poco, y de mantener el paso, pronto podría igualar la velocidad de Lucario lo suficiente para pelear de igual a igual. Mientras tanto, planeaba insertar otro ataque de fuego, y si no podía enfocarlo en una sola zona, tendría que abarcar todo lo que pudiera del campo.

- ¡Emboar, usa Lanzallamas! – ordenó Ash.

- ¡Boar! –

- ¡Lucario, esquiva! – gritó Bruno.

- ¡No lo creo! ¡Emboar, mantén el Lanzallamas y empieza a girar! –

Lucario esquivó el primer embate del Lanzallamas dando un salto, pero cuando Ash le ordenó a Emboar que comenzara a girar (algo que ni Bruno ni Lucario se esperaban), el torrente dio una vuelta completa regresando hasta el lugar de origen. Tomado por sorpresa, Lucario no lo pudo evitar y esta vez el Lanzallamas sí lo alcanzó. Ash aprovechó y le ordenó a Emboar aventarle otra roca. Esta vez en lugar de esquivarla, Lucario respondió lanzándole una enorme Aura Esfera, reduciéndola casi a polvo. En un arriesgado movimiento, Bruno volvió a hacer que Lucario usara Velocidad Extrema y Combate Cercano. Emboar se cubrió y soportó los golpes hasta que Lucario se cansó, y Ash le ordenó agarrarlo y arrojarlo. Como un luchador profesional, Emboar sujetó a Lucario sobre su cabeza y empezó a dar algunas vueltas antes de aventarlo dolorosamente contra una de las rocas que aún había por ahí. Mareado por las vueltas, y adolorido por el impacto, Lucario estaba teniendo problemas para volver a ponerse de pie.

- ¡Usa Nitrocarga de nuevo! – exclamó Ash.

- ¡Boar! –

- ¡Lucario, Contraataque! – gritó Bruno.

Pero esta vez el incremento de velocidad fue más notorio, y la enorme masa de músculos prendida en llamas que era Emboar no solo se llevó a Lucario, sino que también hizo pedazos la roca que estaba tras él. Emboar pasó de largo unos 10 metros antes de poder detenerse, luego de haber arrollado y pisoteado a Lucario. Al darse la vuelta, se dio cuenta que el Pokémon chacal no estaba dispuesto a tirar la toalla tan fácilmente, y juntó todas las fuerzas que aún le quedaban para incorporarse otra vez.

- Creo que podemos darle el gusto de terminar a su estilo. – dijo Ash. – ¡Emboar, cárgatelo con Brazada! –

- ¡Emboar! ¡Boar, boar, boar! – El cerdo echó a correr hacia su oponente, listo para cargar con todo lo que tenía.

- ¡Lucario, prepárate para un Combate Cercano! –

- ¡Rawr! – Lucario alzó sus patas delanteras preparándose para entrarse a golpes con Emboar cuando se le viniera encima. Sin embargo, Ash ya sabía cómo lidiar con eso. Si quería un combate cercano, le iba a dar uno que nunca había visto antes.

- ¡Emboar, Nitrocarga! – gritó Ash.

- ¡BOAR! –

Antes de llegar con Lucario, Emboar se prendió en llamas, corriendo sorprendentemente rápido para su tamaño, y cuando los dos Pokémon se entraron a golpes, los de Emboar, siendo de por sí ya bastante fuertes, iban cargados de fuego para aumentar el daño, lo cual era peor para Lucario al ser un Pokémon de tipo acero. Lucario se las arregló para resistir por un tiempo, pero los fuertes empujones de Emboar, lento pero seguro, fueron minando su resistencia cada vez más. Una vez más Ash hacía gala de su poco ortodoxo e impredecible estilo de batalla. Bruno tuvo que admitir que era ingeniosa la forma en cómo usaba dos ataques combinados para crear uno nuevo (algo que había visto en la batalla con Lorelei, cuando Pikachu usó el combo de Tacleada de Voltios y Cola de Hierro).

Penetrando las pocas defensas que le quedaban a Lucario, Emboar terminó con su ronda de Brazadas Llameantes dando una fuerte palmada directo al pecho de su oponente. Lucario cayó hacia atrás a unos cinco metros de distancia, aún luchando por levantarse, pero por cómo se veía, estaba a menos de un soplido de caer.

- ¡Choque de Calor, Emboar, acabemos con él ahora! –

- ¡Boar! ¡Em… BOAR! – Emboar se volvió a prender en llamas, echó una pequeña carrera hacia Lucario, dio un enorme salto y…

¡BUMP! El cerdo de fuego cayó pesadamente sobre el debilitado Lucario. Si las llamas no eran suficientes para terminar con él, sin duda el enorme peso de Emboar tendría que serlo. El aplastón de Emboar hizo un pequeño agujero en el suelo, donde ahora yacía Lucario, quemado e inconsciente. Emboar se paró, poniendo un pie sobre su caído contrincante y flexionando sus músculos. Desde cualquier ángulo eso se veía como un final digno de un encuentro de lucha libre.

- ¡Lucario ya no puede pelear! ¡Emboar es el ganador! –

- ¡Muy bien! – celebró Ash. Cuatro fuera, y solo faltaban dos.

- Regresa. – dijo Bruno, sacando a Lucario del campo. – Veo que también has entrenado bien a tus propios Pokémon de tipo Luchador, Ash. Creo que es hora de que te encuentres con un viejo conocido. ¡Steelix, yo te elijo! –

- ¡ROAAAR! –

La serpiente metálica al fin hizo aparición en el campo. Ash se preguntaba cuándo iba a salir. Emboar tenía ataques super efectivos contra un tipo acero como Steelix, y ya había podido vencer a Lucario, así que Ash decidió continuar con él en el campo.

- ¡Emboar, usa Lanzallamas! – gritó Ash.

- ¡BOAR! –

- ¡Steelix, contraataca con Aliento de Dragón! – dijo Bruno.

- ¡ROAR! –

El Lanzallamas de Emboar se encontró de frente con el soplido verdoso que salió de la boca de Steelix. Por un momento parecían igualados, pero unos segundos después, Steelix aumentó la fuerza y dominó al Lanzallamas de Emboar, de modo que tuvo que cubrirse para poder soportarlo.

- ¡Steelix, Cola de Hierro! – exclamó Bruno.

- ¡ROAR! – Steelix llevó atrás su cola, mientras esta se cubría con un brillo plateado y se preparaba para dejarla caer sobre Emboar.

- ¡Emboar, atrapa esa cola! – indicó Ash.

- ¡Boar! – Sorprendentemente, Emboar fue capaz de usar sus manos para atrapar la punta de la cola del Steelix gigante cuando esta ya estaba por golpearlo, y de inmediato la rodeó con ambos brazos para que no se escapara.

- ¡Lanzallamas! –

- ¡BOAAAAAAAAAAAR! –

¡FOOOOOOOOOOSHHHH! Con la cola atrapada entre los brazos de Emboar, Steelix no pudo ir hacia ningún lado, y no le quedó más que soportar el chorro de fuego. Pero cuando terminó, Bruno le ordenó usar Cola de Hierro para alzar a Emboar y golpearlo en el aire, y luego rematarlo con otro Aliento de Dragón antes que tocara el suelo. Al parecer haría falta mucho más que eso para poder acabarlo.

- ¡Steelix, usa Lanzarrocas! – gritó Bruno mientras Emboar seguía en el suelo.

- ¡ROAR! – Steelix cogió una enorme roca con su cola, y se la lanzó a Emboar cuando este apenas estaba volteando.

- ¡Emboar, usa Fuerza y atrápala! – exclamó Ash.

- ¡BOAR! –

Milagrosamente, Emboar atajó la roca con sus brazos, y estaba listo para enviarla de regreso.

- ¡Lánzale la roca de vuelta y usa Lanzallamas en ella! – gritó Ash.

- ¡Boar! ¡Emboar! –

Emboar lanzó la roca hacia Steelix y exhaló su fuego tan fuerte como pudo para encenderla. La roca se convirtió en una enorme bola de fuego sólida, que le pegó de lleno a Steelix en la cara. Pero Bruno no se veía perturbado, más bien todo lo contrario.

- ¡Venganza! – gritó Bruno.

- ¡ROAAAAAAR! –

¡CRUSH! Steelix brilló en un aura oscura y golpeó con tal fuerza a Emboar que casi lo saca fuera del campo de batalla. Aparentemente, y por primera vez en la batalla, Emboar comenzaba a sentir el daño que había recibido. Seguro, era resistente, pero no TAN resistente. El ataque Venganza duplicaba su poder si el usuario acababa de recibir daño, de modo que al oponente le tocaba la peor parte. Y quedaba claro que la resistencia de Emboar no duraría para siempre.

- Mejor terminar con esto pronto. – dijo Ash. – ¡Emboar, usa Nitrocarga! –

- ¡Boar! –

- No tan rápido. – dijo Bruno. - ¡Steelix, Tormenta de Arena! –

Steelix se irguió verticalmente, y empezó a girar sus uniones, hasta crear un enorme remolino de arena que cubrió todo el campo, e impidió ver lo que estaba sucediendo. La fuerza de la tormenta también obligó a Emboar a frenar su ataque, y Ash tuvo que taparse los ojos para evitar que le entrara arena en ellos. Cuando por fin cesó la feroz tormenta. Steelix había desaparecido del campo.

- ¿A dónde se fue? – gritó Ash, y entonces cuando la arena finalmente se disipó lo suficiente, pudo ver un gran agujero donde antes estaba Steelix, y entendió lo que había pasado. La tormenta de arena era solo una cortina (literalmente) para cubrir su huída, se fue bajo tierra para escapar. - ¡Emboar, cuidado, está bajo tierra! –

- Boar. – Emboar se puso a mirar a todos lados, intentando anticiparse por dónde saldría Steelix. Pasaron unos segundos, y después…

¡CRUMP! La cabeza de Steelix emergió justo debajo de Emboar, golpeándolo con tal fuerza que lo sacó a volar por los aires. Desconcertado por un segundo, Ash trató de convertir eso en una oportunidad para contraatacar.

- ¡Choque de Calor! – gritó desesperado.

- ¡BOAR! –

Emboar volvió a prenderse en llamas dispuesto a caer encima de Steelix cuando la gravedad hiciera su trabajo. Pero Bruno, ya habiendo visto eso antes, no iba a permitirse caer dos veces con el mismo ataque, e hizo que Steelix simplemente se desplazara lo suficiente para dejar en todo el medio de su largo cuerpo un círculo, justo en el área donde Emboar iba a caer. El cerdo de fuego cayó desparramado al suelo, sin tocar ni un milímetro de Steelix, que ya se preparaba para el siguiente movimiento, del cual Emboar no tenía manera de escapar.

- ¡Steelix, atrápalo! – gritó Bruno.

- ¡ROAR! –

Rodeado por todas partes, Emboar quedó atrapado irremediablemente en la Atadura de Steelix, que ahora lo estaba apretando tan fuerte como podía. Tenía que liberarse en el acto, o terminaría triturándolo. O eso creía Ash, ya que Bruno tenía algo más en mente.

- ¡Aliento de Dragón! –

- ¡ROAAAAR! –

¡FOOOOOOOOOSHH! Steelix le lanzó su ataque a Emboar mientras aún lo tenía apretado. El sofoco fue insoportable. Emboar hizo un esfuerzo enorme para liberarse de la atadura, pero lograrlo le tomó la poca energía que aún le quedaba. Ash lo notó, sus llamas estaban bajando, ya no tenía más fuerzas.

- ¡Steelix, Cola de Hierro! –

- ¡ROAAARR! –

¡SLASH! Un solo tajo de la cola de Steelix, y Emboar cayó hacia atrás para no volver a levantarse. Eso había sido todo para él.

- ¡Emboar ya no puede pelear! ¡Steelix gana! –

- Regresa, Emboar. – dijo Ash, mientras lo recogía. – Bien hecho, lograste por lo menos debilitarlo un poco. Y por suerte, aún tengo a Charizard en espera y listo. ¡Vamos, Charizard! –

- ¡CHAR! – Charizard hizo su entrada lanzando su fuego en señal de desafío.

- ¿Más fuego? – comentó Bruno. – Bueno, debo admitir que tienes un espíritu muy encendido, Ash. –

- Y no se nos va a apagar tan fácilmente. – replicó Ash. - ¡Charizard, Lanzallamas! –

- ¡CHAAAAAAAR! –

- ¡Steelix, Aliento de Dragón! –

Bruno creyó que Ash estaba cometiendo un error al intentar la misma jugada de inicio que con Emboar. Sin embargo, el Lanzallamas de Charizard resultó ser mucho más fuerte, eso sin mencionar que Charizard tenía la ventaja de que estaba descansado y no había combatido todavía. El Lanzallamas prevaleció y prácticamente disolvió por completo el Aliento de Dragón de Steelix. En un combate de este nivel, el primer golpe siempre era importante, y Ash acababa de reclamarlo para él.

- ¡Vuela, Charizard, y continúa con Lanzallamas! – ordenó Ash.

- ¡Char! – Con un furioso rugido, Charizard levantó el vuelo y continuó disparando ataques de Lanzallamas contra Steelix.

- ¡Usa Aliento de Dragón con más fuerza, Steelix! – gritó Bruno.

- ¡ROAAAAAAAR! –

El anormalmente enorme tamaño de Steelix se había tornado en una espantosa debilidad, pues simplemente lo convertía en un blanco más grande para los ataques de fuego de Charizard desde el aire, donde tenía total dominio del campo. Como no podía esquivar, tuvo que repelerlos como pudo usando Aliento de Dragón, y aunque logró evitar que le llegara la mayor parte, unos cuantos que lograron pasar le quemaron algunas secciones de su cuerpo alargado. Bruno notó esto, y se dio cuenta de que, si no tenía cuidado, podría tener repercusiones a largo plazo. Este Pokémon de Ash no era de los que se pudiera vencer solo defendiendo. Tenía que atacar, y arriesgarse a ser atacado, de modo que cuando Ash le ordenó a Charizard acercarse más para maximizar el daño con los ataques de fuego, Bruno creyó ver su oportunidad.

- ¡Lanzarrocas, ahora! –

- ¡ROARRR! – Steelix cogió una roca con la punta de su cola y se dispuso a lanzársela a Charizard mientras descendía en picada.

- ¡Contraataca con Ala de Acero, Charizard! – gritó Ash.

- ¡Char! – Las alas de Charizard adquirieron un brillo metálico. Cuando Steelix arrojó la roca, el Pokémon de fuego simplemente hizo un ligero movimiento a un lado, y usó su ala como cuchilla para cortarla a la mitad.

- ¡Bien, ahora Lanzallamas! –

- ¡CHAAAAAAAAAR! –

¡FOOOOOOOOOOOOOOOOSHHH! Habiendo evitado el ataque de Steelix, ahora estaba en plena posición para hacer entrar un ataque de fuego. A Steelix no le quedó más remedio que soportarlo hasta que cesó. Al cabo de unos segundos, Charizard aterrizó de vuelta en el suelo, para recuperar algo el aliento después de semejante vuelo.

- ¡Steelix, Cola de Hierro! – ordenó Bruno.

- ¡Roar! – Steelix levantó su enorme cola para darle a Charizard un tajo igual al que le había dado a Emboar.

- ¡Charizard, cúbrete con Ala de Acero otra vez! –

- ¡Char! –

¡CLANK! La Cola de Hierro de Steelix rebotó al ser rechazada por el Ala de Acero de Charizard, al activar el ataque lo que hizo fue cerrar las alas para usarlas como escudo y protegerse del tajo que le iban a dar. La tierra bajo los pies de Charizard retumbó ligeramente, aunque de algún modo resistió el peso del ataque. Inmediatamente Charizard volvió a alzar el vuelo y prosiguió con sus ataques de Lanzallamas.

- ¡Tormenta de Arena! – gritó Bruno.

Steelix volvió a darle vuelta a sus uniones y empezó a cubrir todo el campo con una espesa cortina de arena. Ash pensó que si intentaba que Steelix se fuera bajo tierra para atacar por sorpresa de nuevo, ya tenía una idea de cómo lidiar con ello. Sin embargo, esta vez Steelix no se fue bajo tierra, sino que a través de la tormenta de arena, Ash oyó a Bruno ordenarle a Steelix que usara Venganza de nuevo, y Steelix, guiado por el aleteo de Charizard, supo donde estaba y le dio un brutal cabezazo.

- ¡Cola de Hierro! – ordenó Bruno. Ash alcanzó a vislumbrar el destello metálico a través de la tormenta de arena.

- ¡Charizard, esquiva y usa Aliento de Dragón! – exclamó Ash.

Recuperándose justo a tiempo del golpe de Venganza, Charizard viró hacia un lado evitando la enorme cola de Steelix apenas por un centímetro, y guiado por la sombra a través de la arena, lanzó su propio Aliento de Dragón hacia él, dándole justo en los ojos. Esto provocó que se le irritaran y lo dejó ciego temporalmente. Tomando ventaja de esto, Ash le ordenó a Charizard hacer un par de ataques de Ala de Acero. Cuando la Tormenta de Arena se disipó por completo, Steelix volvió a recuperar la vista, y cuando Charizard venía volando de nuevo para otra Ala de Acero, Bruno le ordenó a Steelix usar Aliento de Dragón. El ataque le dio de frente, frenándolo en seco en pleno vuelo.

- ¡Lanzarrocas! – gritó Bruno.

- ¡ROAAAAAR! –

Esta vez Charizard no pudo esquivar cuando Steelix le arrojó la roca, y esta lo aplastó contra el suelo. Ash apretó los puños, temiendo por Charizard. Pasaron unos segundos antes de que algo ocurriera, y cuando el juez estaba a punto de declarar que Charizard no podía continuar, sucedió lo impensable: la roca empezó a moverse. Haciendo un enorme esfuerzo, Charizard levantó la roca y la lanzó hacia un lado. Luego al ponerse de pie, rugió con furia mientras exhalaba un Lanzallamas al aire, indicando que estaba más que listo para seguir.

- Uff, que alivio. – dijo Ash, viendo que Charizard estaba como si nada.

- No cabe duda, tus Pokémon tienen un gran espíritu de lucha, Ash. – dijo Bruno. – Que siga la pelea. –

Steelix volvió a atacar con Cola de Hierro, y Charizard lo esquivó alzando el vuelo otra vez. Bruno de nuevo hizo que Steelix comenzara a dispararle con Aliento de Dragón, mientras que Ash le ordenaba a Charizard hacer maniobras evasivas. Su intención era acercarse lo suficiente para conectar los ataques de fuego. Zigzagueando entre el Aliento de Dragón de Steelix, Charizard ejecutó un peligroso giro para colocarse justo detrás de la cabeza de Steelix, que apenas pudo voltear cuando Ash gritó:

- ¡Lanzallamas! –

- ¡CHAAAAAAAAR! –

Con una oportunidad demasiado buena para desperdiciarla, Ash hizo que Charizard atacara a Steelix a quemarropa con su Lanzallamas. Este no hizo nada para defenderse o esquivar, pero pronto sería obvio por qué. La serpiente metálica nuevamente se las arregló para aguantar el daño hasta que Charizard cesó su ataque.

- ¡Venganza! – gritó Bruno cuando terminó.

- ¡ROAAAAAAR! –

¡WHAMP! Habiendo soportado el Lanzallamas de Charizard, Steelix tenía doble poder al usar Venganza, y el golpe esta vez fue tan fuerte que derribó a Charizard del aire. El Pokémon de fuego cayó entre las rocas, y Bruno vio esto como la oportunidad de terminar la batalla.

- ¡Charizard, no! – jadeó Ash.

- ¡Steelix, atrápalo y no lo dejes escapar! – indicó Bruno.

Cómo fue que algo tan enorme como Steelix se movió tan rápido, Ash nunca lo supo. Igual que lo hizo con Emboar, Steelix atrapó a Charizard con su cuerpo y comenzó a ejercer presión. Si no hacía algo pronto, acabaría igual que su compañero, y eso no le convenía.

- ¡Charizard, usa Super Calor! – gritó Ash tan fuerte como pudo, rezando porque Charizard siguiera consciente para oírlo.

- ¡CHAAAAR! – Charizard rugió mientras se prendía en un aura roja, y sacando fuerzas de algún modo, lanzó un torrente de llamas que por obvias razones Steelix no pudo esquivar. La serpiente metálica se puso al rojo vivo con el ataque, y se vio obligada a soltar a Charizard. El primer ataque de Super Calor siempre era el más fuerte, así que Ash tenía que asegurarse de que entrara.

- ¡Vuela, Charizard, dale otro Super Calor! – gritó Ash.

- ¡Steelix, escapa con Excavar! – gritó Bruno, que no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente, y Steelix se enterró antes que Charizard tuviera oportunidad de lanzar su ataque.

- Ah, buen intento, pero ahora te obligaré a que salgas de ahí. – dijo Ash. - ¡Charizard, usa Lanzallamas y quema todo el campo! -

Charizard estuvo más que feliz de obedecer, y comenzó a lanzar fuego a todo el campo, igual y como lo había hecho Infernape en el encuentro contra Lorelei. Mientras el campo de roca se estaba fundiendo, Bruno no parecía tan afectado por el calor como Lorelei, pero le preocupaba lo que podría estar experimentando Steelix debajo de la tierra. Y tal y como Ash lo estaba esperando, a los pocos minutos Steelix tuvo que salirse porque no aguantaba más el sofoco ahí debajo.

- Impresionante. – dijo Bruno, estando al mismo tiempo asombrado por el ingenio de Ash, y enfadado consigo mismo por no habérsele ocurrido que pudiera hacerle eso igual que a Lorelei. - ¡Steelix, usa Tormenta de Arena con todo lo que tengas! -

- ¡ROAR! – Steelix puso a girar sus uniones y a levantar un remolino de arena para acabar con Charizard, pero Ash vio que esta era su oportunidad de terminar con él de una vez.

- ¡Charizard, rodea a Steelix y usa Lanzallamas en la arena! -

- ¡Char! –

Charizard voló en círculos alrededor de Steelix arrojando fuego sobre el remolino de arena. Pasó un minuto antes que Bruno y los espectadores vieran qué era lo que pretendía Ash con eso: el Lanzallamas de Charizard estaba provocando que la arena se cristalizara alrededor de Steelix, formando una gruesa prisión de vidrio. Todo el cuerpo de Steelix, a excepción de la cabeza, se había quedado atrapado adentro, sin poder moverse ni salir de ahí. El espacio entre su cuerpo y el cristal era tan estrecho que no le daba suficiente impulso para dar un golpe y romperlo para salir. Charizard inmediatamente se elevó para darle el golpe final.

- ¡Charizard, un último Super Calor, y termina con él! – gritó Ash.

- ¡CHAAAAAAAR! –

¡FOOOOOOOOOOOOOOOSHHHHHHHHH! El torrente de llamas que Charizard lanzó, aunque no tan intenso como el primero, fue suficiente para poner fuera de combate a Steelix, que no tenía hacia donde huir. Y todos pudieron ver que si no se había desplomado sobre el campo era porque su prisión de vidrio no lo dejaba. En vista de las circunstancias, Bruno pidió tiempo fuera al juez para poder sacar a Steelix de ahí. Caminó hacia la prisión de cristal, alzó ambos brazos y los dejó caer con fuerza para golpear el vidrio. Este comenzó a fragmentarse y segundos después Steelix fue libre de su aprisionamiento, cayendo pesadamente al suelo, permitiendo que Bruno lo volviera a poner en su Pokébola. Con eso, retornó a su lado del campo.

- ¡Steelix no puede pelear, Charizard gana! – declaró el juez.

- Esto es todo, ahora depende de nosotros. – dijo Bruno luego de recoger a Steelix, para tomar su última Pokébola. – ¡Machamp, ve! -

- ¡Machamp! – El último Pokémon de Bruno era el musculoso de cuatro brazos. Ash evaluó a Charizard, y después de su enfrentamiento con Steelix había quedado demasiado agotado, así que decidió sacarlo para enfrentar a Machamp a condiciones iguales, con un Pokémon sano y descansado.

- ¡Charizard, regresa! – Ash regresó a Charizard a su Pokébola, y tomó la única que le quedaba que aún no había usado ese día. - ¡Tu turno, ve, Pidgeot! –

- ¡Pidgeeoooooooot! – El más veterano de los Pokémon voladores de Ash al fin hizo su aparición en el campo. Se sentía bien de volver a combatir al lado de su entrenador. Se alzó imponente sobre Machamp, listo para enfrentarlo.

- ¡Machamp, usa Filo de Roca! – gritó Bruno.

- ¡Machamp! – El Pokémon de cuatro brazos golpeó el suelo levantando varias rocas filosas, que luego salieron disparadas hacia Pidgeot.

- ¡Desvíalas con Ciclón! – gritó Ash.

- ¡Pidgeot, geot, geot, geot! – Pidgeot comenzó a agitar furiosamente las alas para provocar un remolino de viento, que atrapó las rocas filosas y las envió de vuelta a su lugar de origen.

- ¡Machamp, protégete! – ordenó Bruno.

- ¡Machamp! – Machamp usó sus cuatro brazos para escudarse de las rocas filosas, saliendo virtualmente intacto salvo por algunos rasguños menores.

- ¡Onda Centrada! – ordenó Bruno.

- ¡Machamp! – Con sus cuatro brazos, Machamp formó una esfera de energía y se preparó para arrojársela a Pidgeot.

- ¡Esquiva y usa Ataque Rápido! –

- ¡Pidgeoooot! – El pájaro viró hacia un lado evitando la Onda Centrada y se lanzó a golpear de frente a Machamp. Sin embargo, hacer eso fue un gran error.

- ¡Golpe Cruzado! – gritó Bruno.

- ¡Ma… CHAMP! – Machamp cruzó los brazos inferiores colocando las manos en posición para dar un doble golpe de karate y se lanzó hacia Pidgeot.

¡CHOP! ¡CHOP! Golpe directo de ambas manos y Pidgeot salió dando vueltas hacia atrás. Bruno aprovechó de hacer que Machamp rematara con Filo de Roca, pero Pidgeot se repuso casi de inmediato del golpe, y se las arregló para evadir el ataque volviendo a elevarse justo a tiempo.

- ¡Machamp, usa Onda Centrada de nuevo! –

- ¡Machamp! – Machamp volvió a juntar sus manos, y se preparó para arrojar la esfera de energía, pero en cuanto lo hizo, Ash supo con qué contraatacar.

- ¡Pidgeot, usa Viento de Cola! –

- ¡Geot, pidgeoooot! –

El pájaro descendió en picada extendiendo las alas todo lo que podía, creando una corriente de viento que incrementaba su velocidad. Cuando Machamp arrojó la Onda Centrada, Pidgeot la evitó haciendo un rizo en el aire, y Ash le ordenó de inmediato hacer un Ataque de Ala. El incremento de velocidad fue tal que Machamp apenas pudo ver cuando Pidgeot se le vino encima y lo derribó de un aletazo. Pero no se detuvo ahí, aprovechando todavía los efectos del Viento de Cola, hizo un giro de 180° y se lanzó de nuevo para conectar otro golpe.

- ¡Machamp, usa Filo de Roca! –

- ¡Machamp! –

El Pokémon luchador volvió a atacar arrojando las rocas filosas al aire. Pero el Viento de Cola de Pidgeot le permitió maniobrar con la destreza de un piloto de combate veterano, sin recibir un solo rasguño, logrando hacer entrar aún otros dos golpes más. Sin embargo, cuando Bruno notó que el efecto del Viento de Cola iba desvaneciéndose, le ordenó a Machamp mantenerse a la defensiva, solo para resistir los aletazos de Pidgeot hasta que su velocidad retornara a sus niveles normales.

Una vez que así fue, Bruno le ordenó a Machamp esquivar la arremetida y lanzar de inmediato una Onda Centrada a quemarropa. A tan corta distancia Pidgeot no pudo evadirla, y de inmediato Machamp aprovechó para rematar con un Filo de Roca, que esta vez sí entró completo al estar Pidgeot aturdido por el impacto. Lleno de cortadas, Pidgeot se alejó lo más pronto posible, herido, pero lejos de estar derrotado.

- ¡Pidgeot, usa Ciclón! – gritó Ash.

- ¡Pidgeot, geot, geot, geot! –

De nueva cuenta, Pidgeot aleteó furiosamente creando un potente remolino de viento que salió hacia Machamp, dejándolo atrapado. La intención de Ash era tratar de sacarlo volando por los aires y luego atacarlo sin piedad mientras estuviera indefenso, pero cuando el Ciclón finalmente se disipó, Ash se quedó sin aliento al ver que Machamp seguía exactamente en el mismo lugar: se había arrodillado, y había clavado sus brazos inferiores en el suelo para resistir la fuerza del Ciclón.

- Ingenioso. – admitió Ash a regañadientes. Él había hecho algo similar con Infernape en el encuentro pasado.

- Supongo que no estarás molesto de que tome una página de tu libro, ¿verdad? –

- En absoluto. – dijo Ash, aunque sus pensamientos no estaban del todo de acuerdo. Esa era la gran desventaja, cada miembro de la Elite 4 sabría un poco más sobre él que el anterior, así que no faltaría que analizaran sus tácticas y después las adoptaran para ellos. – Bueno, creo que es mejor resolver esto a la antigua. – añadió tronándose los nudillos.

Los siguientes cinco minutos del combate se redujeron prácticamente a una feroz pelea cuerpo a cuerpo entre los dos Pokémon. Machamp usaba sus cuatro brazos para conectar tantos puñetazos como le fuera posible, mientras Pidgeot le respondía golpeándolo con sus garras, alas y pico, solo alejándose ocasionalmente para tomar impulso y tratar de embestirlo. En una de esas ocasiones, Machamp esquivó la arremetida y lo sujetó por las garras, para luego azotarlo sin piedad contra el suelo, dos, tres, cuatro veces. A pesar de eso, no sin dificultades, Pidgeot se volvió a levantar y alzó el vuelo nuevamente.

- ¡Ataque de Ala, Pidgeot! – exclamó Ash.

- ¡Pidgeooooooot! –

- ¡Machamp, resiste ahí! – ordenó Bruno.

- ¡Machamp! -

Esta vez, Machamp no se molestó en esquivar los ataques de Pidgeot. Al cubrirse con sus brazos y oponiendo solo la resistencia mínima necesaria, por extraño que pareciera, minimizaba el daño. Así se mantuvo durante un tiempo, simplemente aguantando los golpes y "siguiéndole la corriente", levantándose de nuevo cada vez que Pidgeot lo derribaba con sus embates. La intención de Bruno era que Ash creyera que estaba ganando, y de esa manera, darle vuelta al encuentro cuando menos se lo esperase. Y no pasó mucho antes que así fuera. Ash ya creía que tenía el combate ganado, y pensó en terminarlo con su golpe más fuerte.

- ¡Acabémoslo, Pidgeot, Doble Filo! –

- ¡Pidgeoooooooooot! –

El pájaro se lanzó con las alas extendidas, envuelto en una luz azul, más que listo para dar el golpe final. O eso era lo que creía Ash, pues eso era lo que Bruno estaba esperando. El retador se había confiado demasiado, y ahora lo iba a pagar muy caro. Cuando estaba a punto de impactar, Machamp lo detuvo en seco con sus brazos inferiores, sujetándolo por las alas, apenas retrocediendo por el impacto.

- ¡NO! – jadeó Ash.

- ¡Sin piedad, Machamp, golpéalo! –

- ¡MACHAMP! ¡CHAMP! ¡CHAMP! ¡CHAMP! –

Pidgeot no se pudo liberar hasta que Machamp mismo lo soltara, y eso no fue sino hasta no haberle dado no menos de unos veinte puñetazos en cada centímetro que pudo alcanzarle. Se diría que en el momento que lo dejó volar de nuevo fue solo por piedad, para que tuviera un respiro después de semejante golpiza, pero eso era simplemente para propinarle algo mucho peor cuando regresara.

- ¡Pidgeot, contraataca, no te dejes! – gritó Ash.

- ¡Salta y usa Sumisión! – gritó Bruno.

- ¡Machamp! –

Cuando Pidgeot pasó volando intentando atacarlo de nuevo, Machamp saltó y se le montó en la espalda. Usó sus brazos superiores para agarrarlo del cuello, y los inferiores para restringirle las alas e impedirle seguir volando. Pidgeot forcejeó intentando liberarse, pero la fuerza de Machamp lo mantuvo bien sujeto. Ya teniéndolo totalmente atrapado, Machamp se puso de pie, se encogió sobre sus pies y dio un enorme salto para luego caer junto con Pidgeot dando vueltas.

- ¡Vamos, Pidgeot, levántate! – gritaba Ash.

- Pidgeot… -

Tendido en el suelo, Pidgeot sentía que lo abandonaban las fuerzas. Ese último ataque había sido brutal. Machamp lo había vencido, le había fallado a su entrenador… después de tanto tiempo de esperar para volver a verlo, para volver a luchar a su lado nuevamente… ¡NO! ¡No podía permitir eso! ¡Ash contaba con él, no podía defraudarlo! ¡Cómo podía regresar al lado de su entrenador dejándose vencer así!

- ¡Pidgeot ya no puede pelear…! – dijo el juez, pero en ese instante, el pájaro abrió los ojos, se incorporó y volvió a alzar el vuelo, sorprendiendo a todos, excepto, por alguna razón, a Ash.

- ¡Eso es, aún seguimos en el juego! – dijo Ash, chocando sus puños triunfante.

- Inconcebible. – murmuró Bruno. – Ningún Pokémon ha vuelto a levantarse después de recibir una Sumisión de mi Machamp. –

Movido por solo su fuerza de voluntad, Pidgeot se las arregló para volver a alzar el vuelo, aparentando como si nada hubiera pasado. Y Ash estuvo complacido de ver que a Machamp también le había tocado su parte del daño en haberlo ejecutado. Él también estaba llegando a su límite. Si podía resistir un poco más, tal vez podría arreglárselas para ganar.

- ¡Pidgeot, usa Ciclón de nuevo con toda tu fuerza! –

- ¡Pidgeot, geot, geot, geot, geot! –

Pidgeot comenzó a aletear con un vigor y una furia renovados. Machamp volvió a intentar sujetarse del suelo clavando sus puños, pero esta vez Pidgeot siguió aleteando con más furia y la fuerza del Ciclón se incrementó a tal punto que esta vez logró arrancarlo del suelo. Tomado por sorpresa, Machamp voló por los aires arrastrado por el remolino. Indefenso como una hoja a merced del viento, no pudo hacer nada frente a los Ataques de Ala de Pidgeot, que se las arregló para pegarle varios, cerciorándose de elevarlo un poco con cada golpe para retrasar su caída al suelo. Cuando al fin cayó al suelo, tuvo que hacer un gran esfuerzo para volver a ponerse de pie. Pero ni él ni Bruno iban a tirar la toalla hasta el último aliento.

- ¡Machamp, Onda Centrada! –

- ¡Machamp! –

- ¡Viento de Cola y esquívalas, Pidgeot! –

Machamp continuó lanzando una ronda de ataques de Onda Centrada intentando mantener a Pidgeot a raya. Pidgeot solo obedecía a Ash y se mantenía evitándolos usando Viento de Cola periódicamente para mantener su velocidad, esto con el fin de privar a Machamp de la poca energía que le quedara. Finalmente, después de unos minutos, Ash consideró que había llegado la hora de ir de frente con todo y terminar con la batalla.

- ¡Pidgeot, atrapa a Machamp con tus garras! – gritó Ash.

- ¡Pidgeoooooot! – El pájaro dejó de maniobrar para descender y se lanzó de frente a atacar a Machamp.

- ¡Detenlo con Filo de Roca, Machamp! – ordenó Bruno

- ¡Machamp! –

Machamp lanzó el ataque, pero esta vez Pidgeot no hizo nada para esquivarlo, sino que soportó las rocas filosas de frente, sin detenerse, y sin importarle las heridas que le hicieran. El pájaro avanzó imparable, hasta que finalmente llegó con Machamp, y sin más lo atrapó con sus garras por los brazos de arriba, y se lo llevó arrastrando como un ave de rapiña a su presa.

- ¡Pidgeot, lleva a Machamp hacia el aire! –

- ¡Pidgeoooooot! –

Pidgeot empezó a ascender más y más alto, hasta convertirse en un diminuto punto que apenas era visible. Al estar a esa más que considerable altura, Ash le ordenó a Pidgeot lanzarse de vuelta en picada hacia el suelo, pero girando como taladro, esto con el fin de hacer que Machamp se mareara en el viaje de regreso, y el efecto de los giros hizo que el impacto fuera todavía más doloroso para el Pokémon luchador cuando se estrelló contra el suelo. Por algún milagro logró volver a levantarse, pero andaba dando tumbos, pues la cabeza todavía le daba vueltas.

- ¡Ahora Pidgeot, Doble Filo! – gritó Ash.

- ¡Pidgeoooooooooot! -

¡SLASH! Esta vez el pájaro descendió tan rápido que Machamp apenas pudo ver un destello azul pasando frente y luego por detrás de él, y ni que tuviera energías para poder esquivarlo de todas maneras. Pidgeot ya estaba bien lejos cuando Machamp se dio cuenta de lo que había pasado, cayó sobre sus rodillas y luego se desparramó en el suelo. El encuentro había terminado.

- ¡Machamp ya no puede pelear, Pidgeot gana! ¡La victoria es para Ash Ketchum de Pueblo Paleta! –

- ¡Ganamos, sí! ¡Yahoo! – Ash saltó en el aire alzando su puño triunfante.

- ¡Pi Pikachu! -

Pidgeot descendió y abrazó con su enorme ala a su entrenador, rendido y totalmente lastimado, pero victorioso. Había sido una batalla dura, pero su victoria le había consolidado un gran y triunfal regreso al equipo de su entrenador.

- Machamp, regresa. – dijo Bruno, recogiendo a su último Pokémon. Había sido un golpe duro la derrota, pero no se avergonzaba en lo más mínimo. Ash y sus Pokémon habían demostrado mayor fuerza que él y los suyos, y ahora como era tradicional, debía felicitarlo por su victoria. – Gran encuentro, Ash. Eres el oponente más fuerte al que me he enfrentado en mucho tiempo. -

- Oye, estoy muy lejos de ser tan fuerte como tú. – replicó Ash, haciendo obvia referencia al imponente físico de Bruno.

- ¿Esto? La fuerza física no importa. Esa siempre tiene un límite impasable. Lo que importa es la fuerza de tu espíritu, esa no conoce límites, y tú tienes mucha. – dijo Bruno estirando la mano para estrechar la de Ash. El chico la recibió, pero el hombre por poco le tritura los dedos con el apretón.

- ¡AU, AU, AU, AU! ¡Ay, eso duele, cuidado! – dijo Ash agitando y frotándose su adolorida mano.

- Oh, lo siento. A veces no controlo mi propia fuerza. – se disculpó Bruno.

Ash intentó sonreírle para no ofenderlo. Sí, menos mal que ahí importaba más la fuerza del espíritu, porque de haber sido una competencia de fuerza física, sin duda que no habría tenido la menor oportunidad contra Bruno. El público continuó ovacionando, y Ash esta vez no saludó de mano, al menos hasta que se le fuera el dolor por la que Bruno casi le tritura.


Mientras tanto, en el Gimnasio Cerulean…

Misty de nueva cuenta estaba sentada en el sofá viendo el encuentro televisado. Esta vez, para variar, Violeta y Lily también se le unieron, y por extraño que pareciera, las dos estaban celebrando más que su hermana pequeña la victoria de Ash, saltando, bailando y abrazándose la una a la otra. Aunque Misty, por supuesto se sentía feliz de que Ash hubiera ganado, se controlaba un poco más en sus ansias de celebrar.

- Ya bájenle, ¿quieren? – dijo Misty, cuando también la jalaron a su "fiestecita".

- ¿Qué pasa, hermanita? – dijo Lily. – Ash acaba de ganar el combate y tú tan campante. -

- Sí, Misty, hay que celebrar, no seas aguafiestas. – agregó Violeta.

- Oigan, sí, me alegro de que haya ganado, pero no es para hacer tanto escándalo. – replicó Misty.

- Hmm… eso viniendo de ti es muy raro. – dijo Violeta acercándose con malicia. – Conociéndote, estarías celebrándolo por todo lo alto. Pero, estás muy taciturna últimamente. –

- Sí, es verdad. – la secundó Lily. – Confiesa, ¿acaso te pasa algo? -

- ¿Algo de qué? No entiendo de qué me hablan. – dijo Misty.

- Vio, ¿estás pensando lo que estoy pensando? – preguntó la chica pelirrosa a su hermana peliazul.

- Me parece que sí. – fue la respuesta de Violeta, que de pronto juntó las manos y puso "ojitos soñadores". – Es que nuestra hermanita extraña mucho a su querido Ash. -

- Lo que le hace falta es ir a apoyarlo en persona. – dijo Lily. – ¿No estás de acuerdo? -

- ¿Qué? -

- Es una maravillosa idea. – dijo Violeta. – Tal vez con eso se anima un poco. -

- ¡Oigan, esperen un segundo! – dijo Misty. - ¿De qué están hablando ustedes dos? -

- Lo que oíste, Misty. – dijo Violeta. – Admítelo, quieres ver a Ash, ¿no es cierto? -

Misty abrió la boca, pero no dijo nada. Sin embargo, no hizo falta que lo hiciera, después de todo, ella en realidad sí quería verlo. Apenas se habían separado hacía unas tres semanas, pero ella lo extrañaba mucho, haber pasado aquel día juntos había sido realmente maravilloso, y estaba impaciente por hacerlo de nuevo. Y pensándolo bien, era muy raro que apenas habiéndose puesto de novios hubieran tenido que separarse, aunque fuera solo temporal. Viéndolo en retrospectiva, una parte de ella hubiera querido acompañar a Ash para apoyarlo en persona. Pero claro, estaba "eso" que la retenía donde estaba.

- ¿Y entonces? – dijo Lily, ante la larga pausa de su hermana menor.

- Hmm… - Misty bajó la cabeza para ocultar su sonrojo. – Yo… está bien, sí, sí quiero verlo. -

- ¿Entonces qué estás esperando? Si su próxima batalla será en 5 días, podrías llegar a tiempo para verla en vivo, si vas en bicicleta y apurada, claro. – dijo Lily.

- Momentito. Y si yo me voy, ¿quién se queda a cargo del gimnasio? – Misty puso los brazos en jarras.

- ¿O sea, hello? ¿Nosotras estamos pintadas o qué? – dijo Violeta.

- ¿Ustedes? Ay, por favor. – Misty soltó una risita irónica.

- Oye, oye, ¿es que no confías en nosotras? – dijo Lily, sonando ofendida.

- A decir verdad no. – confesó Misty. – No en lo que concierne al gimnasio, al menos. -

- Oye, hermanita, no seas así. – dijo Lily. – Está bien, a veces podemos ser un poco… descuidadas con el gimnasio, pero podemos hacer una excepción. -

- Por unos días. Para que puedas ir y reunirte con tu adorado Ash. – dijo Violeta.

- Hmm… - Misty cruzó los brazos, mirando inquisitivamente a sus dos hermanas. Si bien era cierto que con el gimnasio no eran muy cumplidoras, no era menos cierto que tratándose de asuntos del corazón, siempre estaban dispuestas a hacer un pequeño sacrificio por su hermanita menor. - ¿Me dan su palabra de que no se pondrán a regalar las medallas mientras no estoy? -

- Prometido. – dijo Violeta alzando la mano solemnemente.

- Palabra de hermanas. – agregó Lily, alzando la mano también.

- Muy bien, en ese caso… será mejor que vaya a empacar. -

Misty abandonó la sala para irse a su habitación a preparar sus cosas para partir, y en cuanto lo hizo, Violeta y Lily chocaron las manos, triunfantes.

- Le hacía falta salir. – dijo Violeta.

- Sí, le vendrá bien pasar un tiempecito con Ash. – dijo Lily. – Oye, y respecto a lo que nos dijo de no regalar las medallas… -

- Ah, por eso no te preocupes, hermana. Ya pensaré en algo. – Violeta sonrió de una manera muy extraña, como una niña que trama alguna travesura.

Unos 20 minutos después, Misty empacó sus cosas en su mochila Spheal, y fue a sacar su bicicleta para salir. Esta no era la misma por la que había conocido a Ash tiempo atrás, que había terminado chamuscada gracias a Pikachu, esa la había vendido en la tienda de bicicletas de Cerulean para comprarse una más moderna. Misty además se puso ropas para montar, una blusa amarilla y unos pantalones cortos azul marino, ambos bien ajustados por lo que destacaban su esbelta figura. Sus Pokébolas las llevaba en un pequeño bolso atado a la cintura (parecido al de May) para tenerlas accesibles fácilmente por si surgían "problemas" por el camino. Se puso un par de guantes sin dedos y un casco, y al montarse, echó una última mirada al gimnasio antes de comenzar a pedalear. Tal como le dijeron sus hermanas, si iba a buen paso, podría llegar a tiempo para la próxima batalla de Ash.

- "Ash… espérame, pronto estaré por allá contigo…" – pensó con una sonrisa, mientras sentía el viento sobre su rostro al pedalear por el camino.

Esta historia continuará…


Notas del Autor:

Que larga espera por la segunda parte, ¿eh? Bueno, es lo duro de quedarse estancado, me disculpo por eso. La verdad tuve dificultades para elegir el equipo de Ash en este encuentro, y cuando intentaba decidirme quién ocuparía el sexto puesto, por sugerencias de una amiga, lo mejor que se me ocurrió fue traer de vuelta a Pidgeot (me dio cosa que Ash lo dejara y nunca lo recogiera, porque de los voladores es el que más me gusta). Y sobre la captura del Fearow ese, la puse como referencia al manga de Electric Tale of Pikachu, ya que aunque en el anime Ash falló al intentar capturarlo, en el manga sí lo hizo, y me pareció que sería una buena forma de "librar" a Pidgeot de sus "responsabilidades" para traerlo de vuelta. Puse a Bruno en un nivel de dificultad solo un poco más alto que Lorelei, de nuevo sobrevive la mitad del equipo de Ash, aunque con más daños que en el encuentro anterior, para que tengan una idea de cómo será el próximo. Y bueno, les adelantaré que habrá un poquitito de PokéShipping para complacer a los fans. Ya más o menos tengo pensado el equipo para Ash en el próximo cap, pero las sugerencias siguen siendo bienvenidas.

Gracias a lore, Malfoy-son, El Lector Eterno, anonimo y cristy-chan por los reviews. A ver si no me tardo tanto en el próximo cap.