T.T

¿Qué clase de horrible persona soy, que dejo el regalo para Soifon esperar dos días? ¡Dos largos días! TToTT

Soy aún peor hermano... Ni siquiera le he entregado completo el regalo de cumpleaños (4 fics y un dibujo... sólo le he dado 2 fics y el dibujo) a mi hermanita KagomeKrizz... y cumplió en Noviembre!!!! Le pedí como (egoísta) regalo para mi cumpleaños (12 de Enero) que leyera el capítulo anterior de este fic... y lo leyó la semana pasada! Es decir, ella me entregó mi regalo antes que yo le diera el suyo!!!!

Qué clase de persona soy??? TTTwTTT

Así que le dedico (esto no cuenta como regalo, igual le voy a hacer los fics yaoi que restan... qué bueno que el lemon ya pasó u.u') este capítulo (así como mi vida y mi arte n.n Nyaaa!!) a mi hermanita, que quizá lea este fic dentro de un mes o un par de meses... si es que lo lee. Te amo, hermanita!!!!!! ///

Bueno... Shaolin (Soi) Fon cumplió años este pasado 11 de Febrero, así que... FELICIDADES, SOI-CHAAAAAAA~N!!!! ^w^ Espero que este capítulo les guste igualmente ^^

Y no. Ahora me surgieron aún más cosas, así que la posibilidad (ya de por sí remota) de que vuelva a escribir algo, disminuye drásticamente... Bueno... disfruten!!! ^^

DSCLMR: Bleach no es mío... Si lo fuera, Soifon hubiera matado a Aizen antes de que éste le hiciera lo que le hizo TwT (maldito Ichigo!! No te quedes mirando como idiota! Haz algo!!!)


Los primeros haces de luz solar se colaron por entre las cortinas e hicieron que la joven mujer arrugara sus ojos. Tardó un buen rato en acostumbrarse a la brillante luz matutina y en abrir sus ojos negros por completo. Se sentó en el futón y tardó unos instantes en darse cuenta de que era realmente de día. No era algo muy común que la capitana del Segundo Escuadrón del Gotei 13, Comandante Suprema del Cuerpo Secreto y Comandante de los Ejecutores, Soifon, pareciera aturdida por la mañana. Se recostó de nuevo, colocando las manos en la nuca, y suspiró. Luego oyó una especie de ronroneo a su lado. Soifon volteó para ver el rostro durmiente de su anterior capitana, una hermosa mujer morena de cabellos violetas desparramados por el suelo. Soifon pasó una mano sobre su propia cabellera. Yoruichi Shihôin disfrutaba alborotárselos como si de una pequeña niña se tratase.

Soifon giró suavemente, para estar de frente a su amada y se acercó a ella aún más. La abrazó cuanto pudo, intentando no despertarla, y le dio un tierno beso en los labios. Se veía tan bella con los ojos cerrados, con la boca entreabierta y la cara relajada. Y su piel era tan suave. Con cuidado, se aferró a ella cual muñeco de peluche y frotó su mejilla con la de la morena. Soifon sentía que no era digna de sentir tanta felicidad. Pero ese día quería sentirse… egoísta.

Ese día, menos que otro, no quería salir al caos que era la Sociedad de Almas, no quería sentir todas esas preocupaciones inútiles. Nunca le había interesado celebrar un día como ese, pero… al lado de Yoruichi-sama… quería celebrar su propio cumpleaños con ella. Sólo quería quedarse allí, recostada y abrazando a aquella mujer durante todo el día.

Pero tenía que levantarse, tenía que cumplir con su deber. Con sumo cuidado comenzó a soltarse y a separarse de ella, pero un par de brazos la retuvieron.

- Un poco más, Soi-chan… - dijo balbuceante Yoruichi mientras abrazaba fuertemente a Soifon – Quédate aquí un poco más…

-Yo-Yoruichi…sama… - a pesar de haber pasado ya tanto tiempo, Soifon no dejaba de sonrojarse cada vez que la morena la abrazaba de esa forma. Apretando su cuerpo contra el de ella y encerrándola con esos brazos que siempre la hacían disfrutar. Al apretarla más, Soifon sintió los grandes pechos de Yoruichi, y cayó en la cuenta de que aún seguían desnudas. - ¡Yoruichi-sama! ¡Te-tengo que levantarme!

Intentó salir de la prisión que hacían los brazos de Yoruichi, pero forcejeó en vano.

- Claro que no tienes… - acercó sus labios a los de Soifon y la besó intensamente, saboreando con su lengua cada centímetro cuadrado del interior de la boca de la peliazul. Soifon no pudo hacer más que disfrutar de aquel regalo matutino. Después de unos instantes la morena al fin separó sus labios de los de Soifon para luego degustar su cuello, mientras pasaba una pierna sobre su cuerpo, apretándola más contra sí.

- Yo… Yoru… Yoruichi… sa… ¡Aah! – la morena había mordido con suavidad la base del cuello de Soifon, mientras acariciaba su espalda con sus propias manos. Luego movió su mano, deslizándola con cuidado sobre el esbelto cuerpo de la capitana, hasta llegar hasta el escaso espacio entre sus cuerpos y, con delicadeza, empezó a masajear los pequeños pechos de Soifon, ya de por sí apretados por los suyos, sin dejar de besar y lamer su cuello - Yoru… ¡Yoruichi-sama, p-por favor… pa… pare!

Ella en efecto se detuvo, estupefacta por el simple hecho de que su antigua subordinada hubiera pronunciado esas palabras.

- ¿Eh? En… ¿en serio? – dijo abriendo los ojos de par en par. Soifon aprovechó ese momento para zafarse de los brazos y piernas que la habían apresado.

- Sí – se sentó un poco alejada de Yoruichi, tanteando el suelo hasta que encontró su uniforme negro de shinigami y se tapó con él, aún sonrojada – U-usted sabe cuánto me gusta pasar el tiempo con usted, Yoruichi-sama…

- No me hables así, tan educadamente… Te lo he dicho un millón de veces… - contestó la morena, sentándose de un tirón, con las sábanas cubriendo sus piernas cruzadas. No se tapó la parte superior de su cuerpo, así que, al levantarse, sus pechos rebotaron unos instantes. Soifon fijó la mirada en ellos un momento solamente para luego desviar la mirada culposamente, con un rojo aún más intenso en su rostro. Yoruichi notó esto con una pícara sonrisa.

- …sabe cuánto me gusta – siguió la peliazul, tomando de nuevo el hilo de lo que decía - , pero tengo otras obligaciones como capitana. Por más que quiera pasar este… este día con usted, tengo que atender primero esas obligaciones.

- Sí, sí, como digas… - Yoruichi reviró los ojos. "Esas obligaciones nunca me detuvieron para nada" pensó. – Entonces… ¿estás segura que no quieres pasar el resto del día conmigo…? – dijo, con un intento de voz dulce, mientras se inclinaba hacia adelante, arqueando la espalda y apoyándose con los brazos. Luego con los codos apretó su busto, haciéndolo resaltar aún más. Esto hizo que Soifon abriera los ojos por completo y apretara su uniforme contra su cuerpo. Luego añadió con voz lujuriosa - ¿…Soi-chan?

- ¡Basta! - ¿Qué le pasaba? ¿Por qué ese día se negaba a caer en la tentación de Yoruichi Shihôin? Soifon… en realidad no sabía por qué. Cualquier otro día sólo se hubiera echado hacia atrás, esperado que Yoruichi la devorase tan placenteramente como siempre. Pero hoy… Hoy quería algo diferente. Se levantó y se dispuso a ponerse - ¿Por qué…? ¿Por qué siempre haces eso?

- ¿Ah? – dijo la morena, algo confundida - ¿Esto? – apretó de nuevo sus pechos – Esto realmente casi no lo hago… ¿Te gusta?

- ¡N-No me refiero a eso! – Soifon negó repetidamente, terminando de acomodarse su uniforme del escuadrón de ejecución. Su kimono negro y su haori blanca estaban colgadas más allá en la pared. Debía reconocer que en realidad la excitaba. Cada movimiento grácil del cuerpo de su amada hacía que su corazón latiera con fuerza - ¡Siempre está haciendo ese tipo de cosas! ¡Siempre tentándome a… a…! ¡¡S-Siempre pensando en sexo!!

Yoruichi había quedado con la boca semi abierta. ¿Acaso…? ¿¿Acaso Soifon le había gritado?? ¿SU Soi-chan?

- Soi… Soifon… - la capitana se dirigió a la puerta, cogiendo el kimono y el haori deprisa. No sabía que era lo que pasaba por su mente. - ¡Soifon, espera! – Yoruichi se levantó justo cuando cuando la peliazul salía de la habitación y cerraba de un portazo - ¡Soifon! – pero al abrir la puerta ya no estaba.

0o0o0o0o0o0o0o0o0

- ¡Ah! ¡Muy buenos días, Soifon! – dijo un hombre de largos cabellos blancos, vestido con una haori de capitán igualmente blanca, a Soifon, quien avanzaba rápidamente en uno de los pasillos del Seireitei. Sacó una gran bolsa de dulces con un gran moño amarillo de entre las mangas de su vestimenta y se la extendió a la capitana – Lo estaba guardando para Hitsugaya, pero… ¡ya qué! ¡Feliz Cump…!

- Piérdete, Ukitake.

Soifon pasó de largo, golpeando la bolsa fuertemente con un puño y dejando a Ukitake estupefacto.

- …pleaños…

Todos lo habían notado. No todos se habían acordado del cumpleaños de la capitana, pero todos se habían dado cuenta de que estaba de muy mal humor. Bastante más malo que de costumbre. Había tomado el gato negro de peluche que le dio Rangiku y lo había lanzanzado al otro lado de la habitación. Le había pegado una patada a la caja de galletas en forma de gatitos que Nanao le había dado. Y a tipo ése, el tercer asiento del Octavo Escuadrón, lo había mandado por los aires. Y Soifon misma se sorprendía por eso. Y es que en realidad se había dado cuenta. Ella siempre se interesaba por Yoruichi. Estaba atenta a todo lo que pedía Yoruichi. Realmente la amaba desde lo más profundo de su ser, pero Yoruichi… Cada vez que veía a Yoruichi acababan en la cama. O en cualquier lugar donde se pudiesen ocultar. Yoruichi nunca le daba ningún detalle a Soifon. Nada fuera de lo físico.

- Maldita sea – susurró. ¿Por qué las caricias de la morena la volvían loca? ¿Por qué si llegaban a cierto punto era imposible detenerse? ¿Por qué siempre… SIEMPRE se dejaba llevar por ella?

Después de pasar el día de muy mal humor, gritando y golpeando a todo mundo, se recostó en el techo del recinto donde dormía y se limitó a mirar las estrellas, que comenzaban a aparecer. Nunca había hecho eso, y no sabía por qué lo hacía. Estaba realmente enojada. Quizás Yoruichi ni siquiera recordaba qué fecha era… si tan solo le hubiera dedicado un "Felicidades"… Sólo eso… Pero Yoruichi era así. Parecía tan egoísta, pero era cariñosa a la vez. Sólo pensaba en sí misma y sólo quería que Soifon hiciese cosas (o se dejase hacer cosas) para ella. Soifon… creía ser feliz así. Pero necesitaba algo más… algo más de atención. Necesitaba que Yoruichi le dijese "Te amo" con ternura más que con lujuria. Si tan sólo Yoruichi le dedicara esas últimas horas a ella… a ella, no al sexo con ella… Si tan sólo…

- Si tan sólo pensaras en mí, Yoruichi… - se recostó de lado y se colocó en posición fetal, mientras comenzaba a lagrimear.

- Qué raro… La última vez que te vi llorar fue cuando regresé al Seireitei – dijo una voz a su lado. Se sentó y volvió rápidamente, mientras secaba su cara con la manga de su haori. Allí estaba. Yoruichi Shihôin, con una charola en manos.

- Eres… - carraspeó, intentando poner su voz en el tono duro de siempre – Eres tú… ¿Qué quieres aquí?

- Vaya… qué milagro que no dijiste "-sama" – dijo en tono alegre. Soifon volteó su mirada, dándole la nuca a la morena. – Oye, Soifon… - continuó, con un tono de voz algo bajo. Escuchó el sonido del metal contra las tejas del techo que se produjo al colocar Yoruichi la charola. Luego sintió su mano sobre su hombro. – Escucha…

- No tengo nada que escuchar de ti – se levantó, quitando la mano que tenía encima. – Nunca piensas en mí. Nunca me pones atención. Sólo… - Soifon ni siquiera la había mirado a los ojos – Sólo te interesa acostarte conmigo, ¿verdad? No sé por qué quieres, no soy tan atractiva como el resto de las mujeres de por aquí...

- Soifon, estás diciendo tonterías… Claro que yo no…

- Calla – nunca había pronunciado antes esa palabra con Yoruichi. Nunca. – Por favor, déjame en paz. Yo… te amo, Yoruichi… ¿Por qué…? – entrecerró los ojos, como si la respuesta estuviera escrita en la lejanía - ¿Por qué no puedes hacer lo mismo conmigo?

- ¡Soifon! ¡Claro que lo hago! ¡Yo…!

- ¡No, no lo haces! – gritó. Se dio cuenta de que apretaba con fuerza sus puños. Nunca se había sentido así. - ¿Cuándo fue la última vez que dijiste "Te amo" sin manosearme? ¿Cuándo fue la última vez que pasamos una noche juntas sin tocar la cama?

- Bueno…

- No puedes contestar, ¿cierto? – ni siquiera le quedaban ganas de llorar. Sentía algo en el pecho, algo que no había sentido desde hace casi cien años, cuando la capitana del Segundo Escuadrón decidió huir al exilio. Dispuesta a saltar del techo y a seguir caminando a donde sus pasos la llevaran, Soifon añadió – En ese caso, me voy.

- ¡Soifon!

- ¡¡Qué!! - La peliazul se viró velozmente, con una expresión de ira en su rostro y varias lágrimas atravesando sus mejillas. Pero luego su expresión se suavizó. Cambió de enojo a sorpresa. – Yo… Yoruichi… sama…

Yoruichi estaba inclinada en el techo, con la frente tocando el tejado.

- Lo siento, Soifon. – dijo la morena – Yo… yo sé que he sido muy egoísta… Y que nunca te he dado lugar… Yo… lo lamento tanto.

"¡Yoruichi-sama! ¡No haga eso! ¡Una noble como usted no…!" pensó la peliazul, pero se retuvo de decirlo.

- No… no tienes que hacer eso… - dijo al fin, acercándose a ella y arrodillándose enfrente – Yoruichi-sama… yo… Lamento haberla puesto en esta posición…

- No tienes que lamentar nada. Es cierto.

"Sí, es cierto" pensó. Yoruichi alzó la cara y miró directamente a los ojos de Soifon. Hubo silencio durante unos instantes. O quizá fueron varias horas. Sólo podían verse la una a la otra. Sus rostros se acercaron muy lentamente hasta que juntaron sus labios en un breve y sencillo beso.

- Entonces… ¿todo perdonado? – Yoruichi sonrió. Luego Soifon sonrió también.

- Supongo que es difícil estar enojada con la persona que amo…

- ¡Ah! Por cierto… - Yoruichi se hizo con la charola que había traído y se la extendió a Soifon - ¡Feliz cumpleaños!

En la charola había una… especie de pastel de chocolate deforme con una cubierta amarilla, aparentemente de vainilla. Tenía un corazón mal dibujado con algo que parecía mermelada en el medio, además de "Y + S" escrito dentro. También había una jarra con un jugo azulado algo espeso que no le inspiraba confianza; un par de vasos, platos y tenedores, y algo parecido a un coctel de frutas con yogur.

- Yoruichi-sama… Lo… ¡lo recordó!

- Claro que sí

Ambas sonrieron otra vez. Soifon se sentó al lado de Yoruichi y se dispusieron a comer (o a intentar comer) lo que la segunda había traído consigo.

- Bueno… no soy tan buena como tú eres ahora cocinando, pero Rangiku accedió a ayudarme con esto – Yoruichi le sirvió un poco del pastel mientras lo probaba - ¡¡Oh, por Dios, está horrible!!

- No importa, Yoruichi-sama… - dijo Soifon, recordando lo que le había dicho Hitsugaya hace más de un mes, y sonriendo. El hecho de que Yoruichi se hubiese esforzado por regalarle algo a Soifon era… era simplemente maravilloso…

- Esto lo hizo Retsu… - tomó algo del coctel y lo probó con la punta de la lengua – Oh, esto está bien… - luego tomó algo del yogur con un dedo y lo untó en la nariz de Soifon, para luego lamerlo, haciéndola sonrojar – Descuida, no pasaremos a nada más por hoy. – añadió sonriente.

- Yoruichi-sama…

- Te amo, Soifon. Lo siento por no haberlo dicho antes, pero te amo…

- Yoruichi-sama… Yo… - esta vez fue Soifon quien se acercó a Yoruichi y la besó, acariciando su rostro – Yo también la amo…


Y bien? ^^

Espero que les haya gustado... Espero que te haya gustado hermanita!!! Si estás leyendo esto... Espero no haber sido demasiado insistente en que lo leyeras o te haya pedido otra vez este tipo de favores egoístas... Gomen nasai!!!! . Te haré otro fic a cambio... sólo dime de qué lo quieres ^w^

Bueno, dejen review!!! Háganme cambiar de opinión y seguir escribiendo!!! ...en realidad no creo que lo haga, pero no pierden nada con intentarlo XDDD

Bye!!!