Maldito experimento

"indecisión"

Había pocas personas en el lugar y no llamaba tanto la atención por alguna razón, pero mi corazón latía a mil por segundo sentía como si me fuese dar un paro, al apreté mi puño ya que era un suceso vergonzoso, al parecer todo iba a contra la marea unos malditos niños me empujaron.

Parecía un juguete de trapo entre los brazos de ese idiota, hasta que tuve tiempo de reaccionar y parando en seco alejándolo de mi.

Respire con dificultad mientras nos mirábamos, parecía que quería una especie de respuesta pero yo no se la daría pues sentía como la sangre hervía dentro de mi, mi reacción fue típica no pude ni terminar tranquilamente de comer solo me retire de el lugar dejándolo a el, sabia que no podría irse de ese lugar sin pagar.

Camine lo mas rápido que pude para que no me siguiera llegando a un pequeño parque donde siempre iban Lambo y los demás muy seguido.

Seguí caminando mientras sacaba un cigarrillo y tratar de tranquilizar mi alma, pero esa tranquilidad fue perturbada rápidamente por una risa muy familiar. "vaya nunca note que estuviese Lambo, en este lugar".

Comenzó a chillar como era típico de el, yo tan solo hice un leve sonido de molestia. – Ahodera- dijo el pequeño, lo tome de su pequeño mameluco deseando muy dentro de mi quererlo patear como un pequeño balón de futbol, pero entre los arbustos se escuchaba la voz de mi tan amado Tsuna y me detuve.

Notando que traía mas atrás de si a la tan odiada Kyoko, dejando caer desde mis manos a la estúpida vaca.-bu-buenas noches Juudaime.—me puse tieso ya que era la persona que menos me quería encontrar en tal momento, me mordí mis labios queriendo hacer una huida rápida, pero parecía imposible ya que atrás estaba el friki del beisball.

-are… te buscaba- al sentirlo en mi espalda solo levante mi vista, me sentía muy nervioso .

- nos vamos—sonrió como si supiera que estaba realmente incomodo, tomándome de la mano mientras comenzaba a dar una reverencia ante Tsuna.

Solo me le quede viendo ya que estaba sin palabras hasta que el hablo – disculpa, es que estamos en una pequeña cita—al parecer ambos entendieron, pero yo no podía dejar de verlo mientras que Yamamoto me llevaba guiándome fuera del lugar.

Ya una vez alejados del lugar, no hizo pregunta alguna pero si tuve el valor de ver y no lo entendía. –oi, ¿Qué pretendes? Yo nunca te pedi que fueses por mi— le vi con cara de reproche esperando una respuesta del idiota ese.

El solo me sonrió yo me sonroje un poco lo cual no fue muy notorio. –era lógico que te sentías mal viéndolos a los dos juntos, prefiero que no sufras al ver esto y disculpa mi impulso—

Yo negué con mi cabeza, todo el camino fuimos callado y el no hacia mas que soltar sus típicos suspiros y sinceramente no sabría explicarlo, parecía que quería que pasara algo mas o le desesperaba que yo fuese muy serio.

-supongo que es todo—dijo con tranquilidad mientras me soltaba suavemente de la mano sin dejar de sonreír. –Gokudera—dijo en tono que esperase que le dijiera algo, viéndolo de reojo. -¿Qué quieres?—dije de forma fría ya quería que esta noche me tragase la tierra y desaparecer del planeta.

-comenzamos a salir—no quería ni voltearlo a ver, parecía que no me suplicaría hasta que hizo una pequeña reverencia, revoloteé mis ojos en sinónimo de molestia quedándome callado y medio abriendo la puerta del departamento.

Justo cuando iba entrar el me tomo de mi manga haciéndome que lo viera y pidiendo la obligación de una respuesta. –por favor, no soy muy exigente yo hare todo lo que este a mi alcance- .

Si por era tan solo le aventaba una bomba y que le explotara en su cara por andarme pidiendo imposibles ya que no era posible tal relación, me jalo alzando su cabeza quedando su mirada frente a la mía y poniéndome mas nervioso, por que hacia una cara como perrito en medio de la lluvia.

-por dios … que resistente, esta bien y si no funciona no quiero verte en un buen rato— poco a poco me solto dándome un pequeño abrazo mientras yo solo hacia muecas de incomodidad.

-disculpa, fue involuntario—parecía mas feliz que de costumbre ya lo había visto sonreír y todo eso pero no sabría como seria.

-unos días después—

No tenia nada que hacer en mi departamento y Bianchi se la pasaba en casa del Juudaime, no me quedaba mas que recoger un poco la habitación y fumar como si no hubiese un mañana productivo… hasta que el teléfono comenzó a sonar y entre tanta ropa sucia y libros en el departamento no supe donde estaba el teléfono.

Uri , se le había descansar arriba del dichoso teléfono el cual había dejado de sonar suspire mientras que el gato me seguía reclamando como el por que yo le había despertado. –tssk, maldita gata … como si yo tuviese la culpa—le dije mientras comenzó a resonar de nuevo dándome la sorpresa que era Yamamoto al habla.

-¿tendrás ocupado el día?—comento mientras yo dejaba de resoplar el humo del cigarro y tratándome de quitar a Uri de encima.

-no—comente con poca gana de hacerle conversación ya que si quería quedarme solo y aburrido.

-vale, te quiero invitar a un lugar que seguro te gustara – como era costumbre mi carácter dejo que solo malgastara su saldo e hiciera el esfuerzo en vano de tratar de hacerme conversación.

-ya en la noche—

Me dignaba a arreglarme para ir con el idiota sin saber a donde pero me resignaba pero no contaba con que Bianchi viniera a visitarme. –Hayato, vine a traerte un poco de comida que hizo mamá Sawada—su voz melodiosa se oía por todo el departamento.

Mientras que el agua caía de forma lenta tratando de aclarar mi mente sobre ese infeliz que no sabia si debía amarlo u odiarlo. -¿Hayato?- mi hermana seguía buscándome hasta que oyo correr el agua y mi silueta detrás del vidrio.

-ya te escuche, no seas escandalosa—le dije cerrando la llave y medio asomándome la cabeza, tomando la toalla y dignarme a salir.

Unos minutos mas tarde me vio un poco raro y al parecer el Juudaime no había comentado nada al respecto. –vaya, parece que vas a una cita— afirme poniéndome una corbata y unas vestimentas que se veían formales y a la vez informales muy típicas de mi apariencia ruda.

Tome mis llaves y sin darle muchas explicaciones a mi hermana mayor, ya que no lo crei necesario, marque el celular de Yamamoto dando la casualidad que venia a la vuelta de la esquina donde bien habíamos dicho vernos.

-¿A dónde iremos?—comente dudoso ya que era muy quisquilloso con los lugares mas si se trataba de gente estúpida sin clase, -solo se que te gustara—repitió un poco misterioso mientras tomábamos el bus yéndose a un asiento mas alejado que el mío.

- me choca ir en bus—comente de mala gana y bien era por el calor y el mal olor que desprendía la gente en varias ocasiones, -discúlpame—dijo yamamoto ya que no sabia eso.

Después de minutos en el bus y que no sabia a donde iríamos a parar simplemente nos detuvimos en una casa o eso parecía, hasta que note un cartelón y era un claro ejemplo que se trataba de una tienda.

Sinceramente tenia cosas interesantes dentro –es otro negocio de mi padre – comento sin decir de mas o de menos, parecía que tenia que hacer algunos favores o algo así. – puedes mirar- comento mientras yo lo vi con cara de ironía ya que simplemente ya lo hacia.

Tome un libro que hablaba de cosas paranormales y el sonrió al leer el titulo -¿te gusta ese? Puedes quedártelo ya que si agarro cosas de aquí no me dicen nada - me le quede viendo serio pues no sabia si debía hacerlo o no… pero me daba la impresión que si lo hacia seria muy grosero de mi parte.

-bueno , si ya terminastes de ver todo vayamos—solo afirme con la cabeza en el transcurso iba hojeando el libro ya que no había nada que hacer mientras llegábamos al lugar.

Cuando bajamos me di cuenta que era una casa con muchas personas a donde habíamos llegado, todos eran jóvenes de nuestra edad aunque no le tome mucha importancia y simplemente me sente yo seguía leyendo mi libro, medio me distraía pero no me preocupaba.

Con nadien me dispuse a hacer amistad ya que todos parecían tener un circulo de amistades y no los conocía bien, lo que me había gustado del lugar es que había mas de un gato corriendo por toda la casa.

Uno de los mininos que bien se parecía a Uri y tenia su mismo carácter se me arrimo sacando mi concentración del libro –ese gato me agredió—le comente a Yamamoto y el solo dijo que tuviese cuidado, al llegar la noche varios del club nos llevaron a la pizza y videojuegos.

Jugué un poco a los videojuegos sacando mis frustraciones y sacando un pequeño gatito de llavero que colgué en el primer lugar que pude. –se parece a Uri—dijo Yamamoto, justo cuando me veía emocionado por el colguije.

-lo se—no paraba de verlo y sin querer sonreír un poco ya que si me sentía contento después de mucho. –espero que te la ayas pasado bien—comento mientras ya parábamos el camión.

-si me la pase bien—iba a mi modo un poco separado ya que siempre me daba la desconfianza hasta de mi misma sombra, el disimulaba un poco hasta que me volvió a tomar de la mano pero fue un poco tarde ya que estaba enfrente de el departamento.

Era costumbre de despedirme tan seco – adiós- le dije mientras el solo medio agitaba la mano, cerre la puerta dejando escapar un suspiro de alivio y Uri, reclamaba un poco de atención.

Sentía que quería correr y eso me incomodaba yo no podía verlo normal, ya que siempre me enamore de las personas equivocadas y que siempre me destrozaban por dentro, no se por que pero termine llorando ya que no entendía muchas cosas.

Llegando la noche era imposible dormir y era poco decirlo pero no pegue nada de mis ojos en toda la noche, esperaba un mensaje o algo asi por parte de el pero al parecer no había señal y sinceramente me puse triste pensando en que no se interesaba por mi como yo quería.

Era tanto mi pesar que comencé a escribir en el primer cuaderno que encontré, ya no sabia ni lo que pensaba y el por que … pero sinceramente a los tantos años de conocerlo y ver como era conmigo –soy un mal agradecido—me decía a mi mismo mientras escribía y brotaban las lagrimas.

Quería gritárselo ya, pero no me había contestado los mensajes y asi dure por horas con tal ansiedad cuando escuche el teléfono y comenzamos a platicar.

-¿te encuentras bien?—pregunto y era lógico que no ya que estaba llorando, pero me había dado cuenta de algo cierto, si quería estar con ese idiota.

Al terminar la llamada cariñosamente dijo –te amo- y algo me daba por quererle colgar asi de nada pero no, ya que tenia que decirle lo que me estaba guardando – cederé ante ti, te…-

Continuara…