Oscuras nubes cubrian el cielo, presagio seguro de la lluvia que no tardaría mucho en caer; personas iban y venían en busca de resguardo o apresurándose a llegar a sus destinos antes de la tormenta.
Sin embargo, de pie frente al lago, con su mirada gris perdida en el horizonte, enfundado en botas militares, jeans ligeramente rotos, playera de alguna banda de metal sueca, cabello largo platinado que se agitaba con el viento y un par de aretes largos en sus orejas… Hiroshi Saito se mantenía inamovible a pesar de que segundo a segundo el clima empeoraba y que muy seguramente terminaría empapado de pies a cabeza.
Le gustaba la lluvia, no podía negarlo. Sentir el agua caer en su rostro, o como el viento intentaba juguetear con su cabello, el frío que ese mismo viento le producía al pegar mas a su cuerpo sus mojadas ropas… para Saito la lluvia era una experiencia maravillosa.
Mas aun, caminar bajo una tormenta le ayudaba a pensar… las mejores letras de canciones surgieron en medio de noches de tormenta, los mas intricados solos de guitarra habían llegado a su mente de a misma manera… sin embargo, lo que mas le gustaba a Saito de la lluvia, era la capacidad de despejar su mente y ayudarlo a pensar.
Justo eso es lo que lo tenia esta vez de pie frente al lago del parque número 10.
Claramente recordaba cuando decidió perseguir una carrera musical, a la par con la carrera de negocios. Algo dentro de si le decía desde muy temprana edad, que estaba destinado a grandes cosas, por lo que con esa mente privilegiada que tenía, previó no solamente la formación musical que requeriría, sino también el manejo de la banda que dirigía.
Comenzaron tocando en algunos bares, primero en días poco concurridos como miércoles o lunes, mas conforme fueron ganando algo de popularidad, fueron logrando días mas importantes como viernes o incluso sábados.
Quizá suene soberbio de su parte admitir algo así, pero realmente eran buenos… lo suficientemente buenos como para que al año de haber comenzado con el proyecto, ya un agente se había acercado a ellos y les ofreció un contrato temporal para grabar un demo, y dependiendo de su aceptación, un contrato por algunos años y el compromiso de grabar al menos dos discos mas.
En el medio en que se desenvolvían, el demo fue un éxito, e incluso fuera de este círculo, sus canciones fueron medianamente conocidas. Con una sonrisa, Saito recordó lo difícil que fue terminar esa carrera de negocios, y manejar la banda en esos tiempos.
Cualquiera diría que en ese momento, Saito tuvo todo lo que quiso… y sin embargo, algo faltaba dentro de él.
Por varios años, durante buena parte de su niñez y algunos años de su adolescencia, algo dentro de si lo impulsaba a buscar algo… o a alguien, en realidad nunca supo que era… solía tener sueños que se desarrollaban en reinos antiguos, donde se veía a si mismo como rey y como guerrero, sueños que usualmente no tenían el mas mínimo sentido, pero que al día siguiente solían dejarle alegre. En ocasiones se repetían, en ocasiones no recordaba buena parte de lo que soñaba… a veces los tenía cada noche, a veces pasaban semanas sin tenerlos…
Fue una noche de tormenta en que los sueños se transformaron en pesadillas, las cuales eran protagonizadas por una sádica pelirroja.
Después de ese día, no volvió a tener esos extraños sueños, sintiéndose perdido y quedándose únicamente con una sensación de vacío, como si una parte importante de su ser le hubiera sido arrebatada.
Con el pasar de los años aprendió a vivir con ese sentimiento; o al menos así fue hasta hace una semana en que nuevamente tuvo uno de esos extraños sueños, y nuevamente ese sentimiento de búsqueda lo invadió.
Sobra decir que gracias a esto un nuevo solo de guitarra había nacido.
Y ahora estaba aquí, tratando de descifrar ese extraño sentimiento, tratando de descifrar que fue lo que lo desencadeno de nuevo, y que era eso que su ser le incitaba a buscar.
Caminó lentamente por el parque, disfrutando de la lluvia. Completamente absorto en sus pensamientos, con los ojos ligeramente cerrados… hasta que alguien se estrelló con el y lo devolvió a la realidad.
En el suelo frente a el se encontraba una simpática joven de largo cabello dorado con un gracioso moño rojo sujetándolo en una media cola…
Le ayudó a ponerse de pie, mas al cruzar sus miradas, el reconocimiento se hizo presente…
Minako…
Kunzite…
No, el reconocimiento mutuo no había sido al mismo nivel, pues donde el veía a una simpática jovencita que conoció durante sus años de preparatoria, ella vio en sus ojos grises los vestigios de un gran amor perdido en alguna vida pasada.
El la saludó de una manera amistosa, siendo ella tomada por sorpresa, mas esta ocasiono que Saito la interpretara como que ella en realidad no lo reconocía, situación que trató de remediar.
- Hiroshi Saito, nos conocimos hace algunos años en el paseo de los Ginkgos, eras alumna del colegio de Shiba.
Si, Minako lo recordó… y se golpeo internamente por ello. Ciertamente en algún momento tuvo la sospecha de que "Saito-San" había sido la reencarnación de Kunzite… mas al tener conciencia de que el espíritu del antiguo Shitennou habitaba en una piedra que descansaba en la mesita de noche de Mamoru, descarto completamente esa idea.
Al tenerlo nuevamente frente a frente, con sus memorias restauradas, no pudo evitar estremecerse notando una a una las grandes similitudes entre el hombre frente a ella y el general de sus memorias.
La lluvia había comenzado a disminuir, por lo que él se ofreció a acompañarla a su destino en un pequeño intento de ponerse al corriente con sus vidas.
No, no se arrepentía de nada.
La lluvia del día anterior había sido especialmente relajante, además de que el reencuentro con Minako lo había dejado de un humor especialmente alegre; incluso habían acordado salir la próxima semana.
Sin embargo, esta vez paso algo que rara vez sucedía… se sentía ligeramente resfriado. Quizá esa era la única consecuencia adversa de ese extraño pasatiempo de caminar y reflexionar bajo la lluvia; aun con eso no cambiaria la noche anterior por nada.
Decidió que seria buena idea acudir al servicio medico de una buena vez, después de todo, un músico enfermo no rinde igual… mas si dicho músico es el vocalista y guitarrista de la banda.
Afortunadamente, no tuvo que esperar demasiado para que lo llamaran al consultorio del medico de turno, quien tras un par de golpes en la puerta del mismo, le autorizo el paso.
Frente a el se encontraba un sujeto de aproximadamente la misma edad que él, quizá un poco mas joven, de cabello negro corto y que estaba de momento revisando lo que al parecer era su expediente clínico. Una insignia en su escritorio leía "Dr. Chiba Mamoru".
El joven medico le recordaba a alguien… alguien importante, mas no podía ubicar con exactitud a quien o por que. Fue cuando el medico alzo la mirada que algo extraño sucedió.
Gris choco con zafiro; dentro de Saito una paz absoluta se propago por todo su ser. Para Mamoru la sorpresa de tener frente a él a una persona que bien podría ser la copia fiel de su más cercano Shitennou fue suficiente para acelerarle el corazón a velocidades increíbles.
Kunzite… fue el suspiro casi inaudible que escapo de los labios del medico.
Saliendo de su estupor, Saito tomó asiento frente a Mamoru, quien retomando su rol de galeno, pregunto nuevamente la razón de su visita.
Conforme transcurría la consulta, ambos se sentían con mayor comodidad en presencia del otro, como si fueran viejos amigos y no se acabaran de conocer. Claro esta que uno de ellos termino por atar cabos… decidiendo guardar silencio y dejando todo en manos del destino.
Finalmente si había sido este quien los había reunido de nuevo, a pesar de que el futuro rey hace mucho había perdido la fe en algún momento volver a ver a cualquier de sus Shitennou, seria el mismo destino quien se encargaría de cruzar sus caminos nuevamente.
A pesar de que Kunzite es mi Shitennou favorito, me costo un mundo escribir este capitulo…
Finalmente el primero ha aparecido…
Referencias: Saito es un personaje del Manga Sailor V, que es igualito a Kunzite… y es la misma Mina quien dice que le recuerda a alguien, aunque no sabe a quien.
El paseo de los Ginkgos es mencionado en ese mismo capítulo
En fin espero hayan disfrutado la lectura.
Agradecimientos especiales a Faby Usako-Chiba-T, Usako de Chiba Tsukino y AdiaSkyFire.
¿A quien les gustaría leer después?
Nos leemos en el próximo.
