Lagrima congelada
Summary: Luego del accidente, perdí mi memoria, Rose y Alice siempre me han ocultado cosas, pero no me intereso hasta que aparecieron ellos-¡Edward Masen!-¿Masen? De donde salió eso, de pronto la realidad me llego de golpe...Engaños, Secretos, Odio, Amor NEW SUMMMY
Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. solamente la locura es mía… por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
El chico de la parálisis facial
Capitulo uno
Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
William Shakespeare
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-mételo- gritaba Alice sobre mi hombro.
-No- contraataque, su exasperación me torturaba.
-que lo metas- reclamo, mientras se movía de arriba hacia abajo,
-¡puede tener un virus!-
-no importa- gruño, a tal punto que sus ojos parecían querer salirse.
-¿Cómo que no importa? estás loca -
-luego le agregas ALGO-
-¿Qué? ¿Cómo?- pregunte ya enojada mientras movía mi pie frenéticamente contra el suelo
-ya zopencas me tiene harta, dejen de gritar- Rosalie me arranco la cosa que más valor tenía en este mundo para mi, por ahora.
-dame Bella, yo lo meteré- dijo colocándose frente a mi e introduciendo el pequeño dispositivo en el viejo computador. Mi laptop murió ayer, y no podía darme el lujo de comprarme otra. Por eso me encontraba junto a este par de locas para revisar mis diseños y hacerles los últimos detalles, pero… este diseño había tomado demasiadas horas de mi sueño y obviamente no deseaba que muriera en el intento de abrirlo o de una acción impulsiva, que es la única forma en la cual actúan mis "amigas".
A veces he dudado de su inteligencia.
Me desplome en el sofá mientras enteraba la cabeza en un cojín y empezaba a gritar.
-Ves Bellita es fácil- dijo abriendo una ventanita, pero luego de esta aparecieron otras diciendo ERROR.
-¡Rosalie Lillian Swan, ¿tienes idea de lo que hiciste?- dije sintiendo mi cara arder mientras las lagrimas se acumulaban en mis ojos ojerosos. Pronto la pantalla se volvió del color más triste, horrible, escalofriante del mundo, negro.
-Belli Bell's no exageres ya lo arreglaremos; perdón- dijo batiendo sus pestañas y tomando sus manos fingiendo ser inocente, cosa que JAMAS seria.
-¡Haaha!- grite saliendo de la habitación.
-ISABELLA- me grito Victoria, mi jefa, al verme pasar.
-necesito los diseños antes de que te vayas, debes saber que esta familia es muy rica e importante, no les debemos hacer esperar más- dijo viéndome seriamente como siempre lo hacía, Victoria era una mujer muy alegre y cantarina… parecida a Alice, siempre nos saludaba e interesaba un poco más en nosotras, pero desde que se entero que su esposo, James, la engañaba entro en una depresión, y su única alegría es aquel niño que duerme en su oficina a quien llama Riley , realmente le tenía lastima, ¿lastima a tu jefe?, pues la verdad si, su marido un hombre educado y muy seductor que siempre permanecía a su lado, la llevaba engañando por más de un año, aunque las razones de sus problemas no los conozco estoy segura de que la culpa la tiene y la tendrá James; pero… solamente el poder ver aquella cabecita con cabello rojizo, unos ojos café y su piel blanca igual a la de sus padres hacia que Victoria viera su nueva razón de existir y por supuesto que robara una sonrisa de todos.
-Si; los entregare a las seis- dije rogando mentalmente poder recuperar los archivos.
-si deseas… puedes pasar a visitar a Riley, desde el martes no lo haces, creo que te extraña, si gustas pasado mañana puedes tomarte la tarde libre para salir con el - dijo sonriéndome levemente.
-claro, para mi será un placer estar con el pequeño Riley-
- y Bella, me he enterado de que tu computadora al fin ha caducado, y es que necesitabas una nueva, así que me he tomado la molestia de comprarte una nueva, la encontraras en tu oficina- dijo mientras camina detrás de un hombre con el cabello rubio y ojos claros, que realimente parecía un actor de cine.
Me dirigí hacia su oficina, donde se encontraba un carruaje color celeste y allí descansaba un niño de aproximadamente un año, me veía con sus ojitos abiertos y mostrando sus dientes de leche. Lo sostuve en mis brazos, ya pesaba un poco más y es que crecía demasiado rápido.
-como está este pequeño llorón- dije haciéndole cosquillas es su pancita de donde salían hermosos gorgojos acompañados de una risita cantarina.
-pase adelante, señor Cullen, escuche la voz de Victoria- coloque rápidamente al pequeño en su carruaje.
Victoria me miraba con sorpresa y cariño, su hijo todavía reía por causa de las cosquillas, pero al ver que me alejaba, empezó a gritar y a llorar, como dije mi pequeño llorón.
-Bella, te presento al señor Cullen, y sus dos Hijos Jasper y Edward- dijo victoria señalándolos rápidamente. La mención de aquellos nombres que parecían tan antiguos hicieron que en mis venas la sangre comenzaba a bombear más rápido, Edward, Edward, me repetí a mi misma; de repente mis pensamientos me mandaron varias voces, pero que igualmente reconocía como mías, a lo largo de mi vida Eddy, ¡ED!, Edard, Edward, E-D-W-A-R-D, Edward Masen, Edward Dwyer ,si Edward, ¡oh Edward!, Amor, ¿Edward Antony Cullen?, ¡Cullen!, Cariño, ¡te odio Cullen!- con el ultimo Edward parecía que la historia terminaba, la mirada de Victoria me hiso regresar en sí.
-Es un placer, dije viendo que el señor Cullen, era la misma estrella de cine que vi en el pasillo, detrás de este sobresalía una mata de cabellos cobrizos y al lado un Joven con el cabello rubio y ojos claros, iguales a los de la estrella de cine, mostraron sorpresa al verme pero rápidamente lo disimularon.
-Ella es su diseñadora, les digo de una vez que es la mejor de todas y no se arrepentirán- dijo Victoria viéndome orgullosa -ahora Bella podrías sacar a pasear a mi pequeño un momento mientras hablo con nuestros clientes- asentí en modo de respuesta, tome nuevamente al niño en mis brazos haciendo que parara de llorar, camine hacia la puerta para llevar a Riley con Rose y así poder recuperar mis archivos.
-Disculpa, me podrías decir dónde puedo conseguir un café- dijo una voz aterciopelada, levante los ojos y al fin pude ver el dueño de la maraña cobriza, sus ojos verdes, con rasgos finos, cejas abundantes y pestañas largas, hacían la cara de un ángel. Su cuerpo demostraba que hacia ejercicio, y se marcaba atreves de su camisa negra. Me miraba con una sonrisa torcida, que sería mi sonrisa favorita, Aunque el tipo me viera cara de sirvienta, seno mis palmas de las manos sudar y mi corazón palpitar fuertemente en mi pecho,
-¡oh claro! sigue recto y cruza hacia la derecha, allí encontraras una cafetería; buenas tardes- dije regalándole una sonrisa pequeña y dando media vuelta, con Riley tomado de mi mano mientras daba pequeños saltos o intentaba.
-He… disculpe… disculpa me puedes acompañar- dijo la misma maraña cobriza; no sé porque me trataba de tu, no le había dado demasiada confianza y algo en mí, me decía que me alejara.
-Sígame- conteste secamente, es que no entendía que tenía más cosas que hacer.
-No debería tratar así a tus clientes-
-no es mi cliente, su padre lo es-respondí ya enojada pero aun así demasiado grosera - hemos llegado, y como dije desde el principio, era fácil encontrarlo, que tenga tarde señor- dije dando media vuelta para dirigirme hacia mi oficina; pero no pude contener las carcajadas al verlo, me mordí el labio fuertemente. Su sonrisa se encontraba de la misma forma, desde el primer momento en el que lo vi, sus ojos me observaban y su boca se estaba sonriéndome de lado, no sabía si era una mueca o realmente una sonrisa… parecía que tuviese un síndrome o algo parecido, de cierto modo causaba risa o miedo. Riley también lo noto, y es que para ser tan pequeño era demasiado inteligente, abrazo fuertemente mis piernas con sus bracitos para contener sus risitas. Suspire y le sobe su cabeza, levante la vista y la maraña de cabello cobrizo seguía con la misma expresión. Empecé a reírme sin poder contenerme.
-Isabella, deja de reírte pareces un hipopótamo- dijo apareciendo la bruja de Tanya, llevaba aproximadamente un mes trabajando de decoradora de interiores, pero sus trabajos siempre eran reclamados, Victoria ya no sabía qué hacer con ella ya que era su prima, pero estar en esta empresa, no tenia futuro ni su presente.
Riley le saco la pequeña lengüita.
-Tía Ella no es un hipopoootame, iu pacas ina kundo ies. (Tía Bella no es un hipopótamo, tú pareces una llena cuando ríes).
-Estúpido mestizo, aprende a hablar- Como podía llamarlo mestizo cuando era de su propia familia.
- Tanya- dije dándole mi mirada acecina, mientras soltaba la pequeña manita de mi ángel y me le tiraba enzima para arrancarle sus estúpidos cabellos teñidos.
Los jale hasta el suelo cabellos mientras esta chillaba del dolor, doblando su espalda y me sorprendí de la flexibilidad que tenia, esta cayo cuando su cabeza con el suelo, coloque mi tacón sobre su estomago y me agache a tomar su cuello, donde poco a poco esta perdía la respiración y tomaba un color azul. De pronto los pequeños brazos de Alice me separaron de esta.
-pero… ¿pero qué te pasa?...- chillaba histérica mientras ayudaba a levantar a Tanya.
-¡NO! llamo a Riley ba… bas… basta…-
-ESTUPIDA- grito Alice mientras se le tiraba enzima cuando apareció Victoria junto al señor Cullen.
-pero… ¡¿ALICE?, TANYA que hacen!- Alice empujo a Tanya y esta cayó al suelo con la nariz sangrando, de pronto sentí una pulsación en mi cabeza, lleve mi mano hacia el lugar de mi sufrimiento, y allí se encontraba restos de sangre.
-Tía Ella- gritaba mi precioso Riley, voltee y vi que su pánico se reflejaba en los ojos, pero esta vez no me desmallaría, me acerque hacia él y le bese su cabecita.
-¿qué pasa cariño?- El pequeño señalo mi herida y me limite a hacer una mueca al sentir sus suaves y cálidos dedos presionar mi frente.
-tía Bella ya estará bien- dijo Victoria tomándolo en brazos- A…Alice acompaña a Bella al hospital, luego hablaremos de esto-
-Yo puedo atenderla- había olvidado la presciencia del ojiverde, lo último que me faltaba es que el me atendiera, Victoria simplemente asintió, mientras llamaba a Tanya a su despacho. Me levante ya que continuaba arrodilladla, pero sentí un mareo y me tome de la pared, respire profundamente. El chico de la parálisis facial, coloco una mano alrededor de mi cintura para apoyarme en él, y esta vez no opondría resistencia, cerré mis ojos mientras trataba de ignorar el olor a oxido y sal que producía mi sangre, su aroma me calmo.
Me llevo a mi oficina, no tenía idea de cómo sabia donde era y no deseaba entablar una conversación con él, sentí sus manos trabajando sobre mi frente y como la pinchaba barias veces, pero lo ignoraba pensando en lo próximo que le haría a Tanya…
-Listo ya esta, deberías tener más cuidado, necesite colocarte cinco puntos- dijo sonriéndome pero no con su parálisis facial.
-gracias- dije sinceramente
-¿Tu nombre es Bella?-
-de hecho es Isabella-
-Edward Cullen- dijo mientras me ayuda a levantarme, y miraba de reojo la hermosa laptop azul que se encontraba frente a mí.
Salimos de mi pequeña oficina avanzando por los corredores… sin darme cuenta de que su mano continuaba junto a la mía.
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Espero que les guste mi nueva locura… estaré esperando ansiosamente sus reviews.
Me enamore Riley, haha, es tan hermoso. Chicas denle una oportunidad, juro no defraudarlas
! ¡Saludos!
Roxii Cullen
