"Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo". –Jorge Santayana.


.

Esfuerzo constante, rechazo frecuente

Capítulo dos

.

No estoy muy enterada de lo que sucedió a continuación. Natsume escatimó mucho en detalles en cuanto a lo que Sasayan hizo, o a la reacción de Mitsuyoshi, pero me sobran sospechas de lo sucedido. Desconozco por completo la personalidad de Mitsuyoshi, puesto que sólo lo he visto ameno con su trato a los demás, pero lo que realmente piensa o cree sigue siendo, hasta ahora, un misterio para mí.

Entonces, podría deducir que ambos se sonrojaron. Sasayan, bastante enfadado, pediría explicaciones, a lo que los demás darían la suya propia. El ambiente sería gravoso e incómodo. Consiguientemente, se marcharían y harían como si nada hubiese sucedido. Aunque en la mente de estos tres, estoy segura de que el momento se repitió varias veces.

Sasayan maldeciría enfadado, Natsume estaría contrariada y muchas otras cosas que no tengo la capacidad de nombrar o enumerar, y Mitsuyoshi se preguntaría una y otra vez que acababa de suceder.

.

-o-

.

— Natsume, me estás diciendo que desde ese momento intentaste…

— ¡Sí, cuántas veces me harás decirlo! —exclamó impaciente—. Intenté besarlo.

— Pero, ¿por qué Micchan nunca dijo o hizo nada?

— Es que… en realidad sí lo hizo —escondió su cabeza entre sus piernas—. Micchan me rechazó todas las veces en las que intenté acercarme a él.

La observé inquieta, me parecía extraño que tratase el tema con tanta naturalidad después de haberse mostrado completamente nerviosa la noche anterior. ¿Por qué mostraba tanta serenidad?

— Supuse que estarías más desesperada de lo que estás —solté simplemente, ella levantó la mirada para verme—. Cuando llamaste anoche, creí que te deprimirías por largos días.

— Bueno, es que aún no te he dicho todo.

Yo la miré completamente confundida. Algo en esa última frase me engañaba, más aun teniendo en cuenta la sonrisa que escapaba de sus labios.

— Yo recuerdo la vez en que lo dijiste en frente de todos —Natsume reflexionó, luego asintió—. ¿Lo recuerdas?

— Sí, aquel día fue después del incidente en mi casa —su mirada se ensombreció—. Aquel día no pudo ser peor.

.

-o-

.

No existía razón para la reunión que tuvimos aquella tarde. Con el tiempo perdimos objetividad en juntarnos, y llegué a la conclusión de que el verdadero propósito para estar juntos era simplemente eso, estar juntos.

Si me hubiese enterado antes de lo acontecido con ese trío, yo habría propuesto otro lugar para congregarnos, pero estaba claro que yo desconocía el suceso. De igual modo lo hacía Haru y el resto de sus amigos, pues no daban reparo en mantener seriedad con su ánimo tan peculiar.

Por otra parte, yo podía reparar en que el ambiente no era el más confortable, Sasayan se mostró más serio que de costumbre, Mitsuyoshi se mantenía a la distancia, y Natsume simplemente estuvo sentada tomando sus rodillas sin decir una sola palabra. Pude ver que Iyo se le acercaba de vez en cuando y le preguntaba cosas, a lo que mi amiga respondía asintiendo o negando con la cabeza. Parcialmente la figura de Mitsuyoshi se mostró a lo lejos, y pude apreciar nerviosismo en su expresión, a pesar de las gafas de sol.

— ¡Ya estoy cansado de mi vida! —alguien gritó llamando la atención del resto—, ¡Quiero estar como Haru!

— ¿Qué estupideces dices? ¿Por qué alguien querría estar como Haru? —nuevamente Yamaken camufló su curiosidad con una falsa indiferencia.

— ¡Es que quiero tener a alguien en mi vida, como Haru tiene a la come libros…! —Haru golpeó a Ryuuji riendo.

— Lo siento, Tomio. Pero tienes que ser así de genial para tener a alguien tan especial como Shizuku.

— No seas ridículo —Haru ensombreció su expresión y miró a Yamaken—. Tienes a Shizuku simplemente porque ella es pésima escogiendo pareja —rodeé los ojos mientras se fulminaban con la mirada y volví a mi libro.

— Es increíble que no te des por vencido, Yamaken —todos miraron a Sasayan—. Es obvio que Mizutani no mira a nadie más salvo a Haru.

— Es cierto, Yamaken —se sumó a la conversación Masahiro—. No tiene caso que te sigas esforzando —Haru sonrió victorioso, yo pasé por alto los comentarios y volví a mi lectura y a beber mi jugo, viendo de reojo el estoicismo de Natsume.

— Idiotas, eso sólo lo hace más divertido —las risas se cortaron y Haru volvió a mirar con cara de pocos amigos al rubio—. Además, cuando una mujer está enamorada es hermosa —me atraganté con mi jugo, mientras los amigos de Haru reían sonoramente.

— ¡Qué cosas dices, Yamaken! —exclamó Masahiro.

— ¡Cómo si tal cosa fuese posible! —concordó Ryuuji.

— Yo soy hermosa y no estoy enamorada —Iyo se apuntó con el dedo, entonces las risas cesaron.

— Estúpida —murmuro Yamaken, Masahiro continuó hablando.

— Iyo, tú no eres una mujer —Iyo frunció el entrecejo—. Tú eres una niña —la aludida cruzó los brazos sintiéndose derrotada—. Por otra parte, Asako es la chica más hermosa que he visto y no está enamorada —quienes conocíamos la situación sentimental de Natsume guardamos silencio viéndola, mas los ignorantes en el tema discutieron abiertamente.

— Mabo tiene razón. Eso demuestra que te equivocas, Yamaken. Natsume es muy bonita y no está necesariamente enamorada, ni le gusta alguien…

— Se equivocan —mi amiga habló calmadamente, el resto le prestó atención. Sasayan se puso serio. Masahiro siguió hablando.

— ¿A qué te refieres con que nos equivocamos, Asako…?

— Se equivocan —levantó la cabeza para hablar—. A mí me gusta Micchan.

Un silencio sepulcral devoró las palabras de los presentes.

A pesar de ser conocedora de la reveladora declaración, quedé boquiabierta al igual que el resto. Por su parte, mi amiga simplemente se mantuvo dónde estaba, ignorando las miradas impactadas y curiosas de los amigos de Haru. Luego de un momento, tuvo la sensación de ser el objetivo de la mirada de alguien más, y al girar la cabeza se encontró con Mitsuyoshi petrificado, sin expresión clara en su rostro, a unos metros de donde se encontraba.

El grupo lo miró, luego a ella y luego volvió a verlo a él. De repente, el aire se tensó y todos fueron capaces de sentir el nerviosismo que reinaba en el lugar. Rápidamente, Natsume se puso de pie, y de manera directa salió del lugar, marchándose y dejándonos a todos sorprendidos.

— Lo siento…

.

-o-

.

Mitsuyoshi no tardó mucho en encontrar a Natsume. Luego de que le pedí y animé a buscar a mi amiga y hablar con ella, él se marchó sin discrepar en nada. Pareció estar de acuerdo con lo que dije.

La encontró sentada en un banco de la plaza frente a su tienda, eso hizo que la búsqueda fuese muy rápida. Al encontrarla sin un destino en su mirada, con un semblante triste y lúgubre, reconoció gran inquietud dentro de él. No sabía qué hacer con exactitud. Y mientras se debatía qué decirle y cómo hacerlo, sus labios se movieron solos. Ya estaba hablando.

— Natsume —y se sorprendió de lo sucedido. No obstante, mi amiga no se dirigió a él rápidamente. Siguió con la mirada perdida hasta que la acción le molestó, luego bajó la vista, respiró hondo y se puso de pie. Lo vio. Al verla a los ojos, le incomodó que lo estuviese mirando tan seriamente, ella frunciendo el ceño con fuerza—. Ah… por favor, no me mires así —rogó tomando su nuca.

— ¿Por qué? —su voz no mostraba un ápice de sentimiento—. No es mi mirada lo que te molesta, sino mis sentimientos.

— Natsume, eso no es verdad…

— Sí lo es —lo interrumpió—. Tú me pediste que me rindiera contigo porque lo que siento por ti no es algo que disfrutes.

— Yo no lo dije por esa razón, Natsume. Estás confundiendo las cosas.

— ¿Y por qué otra razón lo dirías? —el enojo comenzó a manifestarse en su tono—. Mira, yo te agradezco de corazón que seas tan amigable y considerado conmigo y que no me odies a pesar de todo, y que me perdones por las estupideces que hago, pero es un hecho el que detestes mis sentimientos —Mitsuyoshi frunció el entrecejo—. ¿O acaso no es así?

— No es así —Natsume giró su rostro bufando sonoramente—. Entiende que tratar este tema sólo me traerá problemas...

— ¡Cómo podría traerte problemas lo que siento! —el muchacho respiró largamente intentando serenarse.

— Natsume, tú estás confundida —la frustración de mi amiga se mezcló con el desconcierto producto de escuchar lo último—. Que te fijaras en mí fue algo repentino. Tú interés es algo pasajero, y además es muy probable…

— Pero yo no estoy interesada en ti —lo interrumpió nuevamente—. Al principio solamente me gustabas, pero ahora sé que estoy enamorada.

— Pero, Natsume…

— Por favor, no te atrevas a decir que lo que siento no es real porque sí lo es —cerró sus ojos deteniendo las lágrimas—. Yo me enamoré de ti, Micchan —le miró con una intensidad que segregó lágrimas de sus ojos. Luego se acercó a él, se aventuró a tomar delicadamente la mano del muchacho y dijo entre llantos—. Lo siento.

Lo siguiente lo desconozco, pero sé que Natsume se marchó dejándolo en silencio. Caminó hasta su casa sintiéndose raramente satisfecha por haber podido hablar. El soltar sus sentimientos en palabras le reconfortaba a pesar de conocer el rechazo inminente.

Llegó a su hogar más rápido de lo que esperaba. Quiso organizarse y pensar en las cosas que debía hacer al llegar, pero sus emociones no le permitieron pensar fríamente. Estaba repitiendo la escena reiteradas veces en su cabeza.

Quiso ingresar a su hogar, pero una voz la detuvo. El que la llamaran por su sobrenombre de red le extrañó, entonces al girarse lo reconoció. Se trataba del tipo con quien primeramente había hablado en su blog, y que luego de haberse conocido en una convención, sus conversaciones eran más frecuentes, y había llegado a encontrárselo bastantes veces fuera de su hogar.

Se sintió incómoda y extrañada de encontrárselo ahí. Y más incómoda se sintió al rechazar su presurosa y extraña confesión.

Entonces ingresó a su hogar, cerrando la puerta fuertemente tras ella.


Notas: Bueno, mi actualización en este fic no tiene estructura ni frecuencia. Espero poder actualizar lo más pronto posible, pero me es difícil hacerlo por varios motivos.

Espero que disfruten del relato. Sepan que probablemente será de una duración de 6 capítulos, a menos que se me ocurra otra cosa. Por favor, háganme saber si es de su agrado.

¡Saludos!