Kaname x Zero ellos cumplen una semana juntos y el cazador le dará una sorpresa a su purasangre
Oneshot 2: feliz aniversario.
- ¿Estas bien, Zero? – Preguntó Cross tocando la puerta del cuarto de su hijo.
- ¡Ay! Sí, no molestes - dijo él como lanzaba varios gritos de dolor.
- No te creo - dijo Cross preocupado como los gritos parecían cada vez más dolorosos como si alguien estuviera torturándolo. - No hay tiempo para buscar la llave - dijo Cross mirando el juego de llaves en su mano, retrocedió y se arrojó contra la puerta, partiéndola de una patada, después de todo era un gran cazador antes de su retirada.
- ¡¿Zerito? - Gritó Cross entrando al lugar.
- No! ¡No Mires! Si miras te mataré - dijo Zero en un rincón oscuro del cuarto.
- ¿Qué haces? - Dijo Cross confundido como se acercaba al peliplateado, asustado Zero se encogía contra el rincón buscando desesperadamente una forma de escapar.
- No hago nada - dijo Zero escondiendo las cosas detrás de su espalda.
- Pero esos gritos... No me digas que estabas viendo revistas XXX - dijo Cross sonrojado. - Lo lamento, no quise interrumpirte cuando te masturbabas! - Dijo tirándose a los pies del cazador pidiendo perdón con olas de lágrimas.
- ¿Qué te pasa? No soy un pervertido como tú - dijo Zero metiéndole una patada para enviarlo lejos.
- Zerito... No me digas que te estabas drogando... - dijo Cross mordiendo los pliegues de su chal.
- No.
- ¿Entonces tuviste una pesadilla?
- No.
- ¿Te caíste de la cama?
- No.
- Ya, ¿qué carajos hacías aquí en la oscuridad, encerrado y gritando de dolor?
- Qué te importa - dijo Zero sacando el Bloody Rose y apuntándole. - Si no te largas ahora mismo, te largas, pero para el más allá.
- De acuerdo - dijo Cross asustado como se iba corriendo.
Zero cogió la puerta partida en dos e el piso y trató de ponerla en su lugar, tenía que seguir haciéndolo... en privado. Si alguien se enteraba se reiría de él...
Zero puso en la cama lo que estaba escondiendo, una bola de lana gigante de color fucsia, unas agujas largas de bambú, un ganchillo y una revista llamada "Manualidades: ¿Cómo tejer?"
Y lo más importante... Tenía un cuaderno con las medidas de cierto purasangre.
Flashback
La biblioteca de la clase nocturna estaba en mantenimiento, así que los que necesitaban investigar para hacer la tarea iban por las tardes a la biblioteca de la clase de día, claro que todos estaban maravillados con la presencia de esos vampiros tan guapos, especialmente de Kaname y su grupito. Ese día Kaname estaba en la biblioteca haciendo la tarea y Aido se le pegó como chicle con la excusa de que también necesitaba hacer la tarea aunque se la pasando mirando al purasangre a través del libro y una que otra vez lanzaba un suspiro como lo hacía los humanos al ver al purasangre.
De repente Zero apareció detrás del estante, llevaba un metro en la mano y se acercaba sigilosamente a Kaname por detrás.
- Cuidado, Kaname sama! - Gritó Aido levantándose de la silla y señalando a Zero.
Siendo descubierto, Zero pensaba salir corriendo, pero su cuerpo se congeló y Kaname se giró para ver.
- Hola, Kiryu - dijo Kaname con una sonrisa hermosa como el peliplateado seguía con el metro en mano.
- Kuran... tú - dijo mirando al castaño y después dio una mriada asesina a Aido. - Cross me mandó a medir las mesas y sillas de aquí - dijo Zero cogiendo la primera silla en su paso y empezó a medirla. - Ustedes sigan en lo suyo.
Zero se la pasó midiendo cada silla que encontraba con el metro y los vampiros seguían haciendo la tarea.
- Pero éste humano será idiota - dijo el rubio. - Todas las sillas son iguales, ¿para qué las mide todas?
- No todas las sillas son iguales - dijo Zero señalando la silla donde estaba sentado Kaname. - Por ejemplo, esta silla tiene el color desteñido... eh...
- Ya te doy la silla - dijo Kaname como se levantaba.
- ¿A dónde crees que vas? - Gritó Zero agarrándolo del hombro y lo volvió a sentar de golpe.
- A un lugar donde me dejes estudiar - dijo el castaño enojado.
- Ya te irás cuando te tome las medidas... digo... a la silla - dijo Zero fingiendo que tomaba las medidas de la silla, pero en realidad aprovechaba para tomar las medidas de brazos, cuello, espalda, pecho, etc. de Kaname.
Después escribió rápido en su cuaderno y se desapareció entre los estantes.
- ¿Qué fue eso? - Dijo Kaname confundido.
- Ese cazador estúpido, confundió a Kaname sama con una silla - dijo Aido indignado.
Endflashback
Zero no sabía tejer, se chuzaba y se cortaba con las agujas a cada rato, por eso los gritos de dolor, pero tenía que terminar el suerter para mañana por la noche.
Al día siguiente Zero despertó, estaba acostado sobre el sueter, terminado. Lo miró con orgullo, después lo envolvió en un papel dorado y lo guardo en la maleta y se fue a clases. Todo el día era normal, se la pasó mirando al reloj para irse ya. Por la noche se fue a hacer guardia para escoltar a los vampiros a las clases y se quedó afuera de los salones en espera de uno en especial.
Claro que estaba escondido, los vampiros salían en grupos de los salones hasta que por fin vio al que quería, lo agarró de la mano y lo atrajo hacia él en su escondite.
- Te dije que me esperaras en mi habitación - dijo Kaname con una sonrisita seductora mostrando sus colmillos. - Aunque aparecerte de la nada me pone - rodeó la cintura de Zero y lo besó con pasión.
- No todo es sexo - dijo Zero alejándolo.
- ¿Entonces qué es lo que hacemos todas las noches?
Zero se puso rojo y sacó de la maleta el paquete dorado dándolo al purasangre.
- Feliz aniversario - dijo Zero entre dientes, le daba pena ponerse en papel de quinceañera enamorada.
- Solo llévanos una semana.
- Cross dijo que una semana es el aniversario más importante.
- ¿Le vas a creer a... ese tipo?
- Esta bien si no quieres el regalo - dijo Zero sacando su mano para que le regresara el paquete.
- No dije eso - dijo Kaname destapándolo. - ¿Para eso hiciste todo el teatro en la biblioteca? - Dijo mirando el suéter de color fucsia. - Es bonito...
- Póntelo.
- Estamos en verano.
- Póntelo - dijo Zero dándole una mirada asesina.
- Como digas - dijo Kaname derrotado como se ponía el suéter a pesar de que se moría de calor.
- Ahora me darás tu regalo - dijo Zero acercándose a Kaname con lascivia y le lamía el cuello.
- No tengo ninguno - dijo enterrando sus dedos en los cabellos claros y le haló la cabeza hacia atrás para besarle el cuello.
- Tú eres mi regalo - dijo Zero roncamente como lanzaba un suspiro. - Vamos a los dormitorios.
- No creo que aguante - dijo Kaname tirándolo contra la pared al mismo tiempo que lo besaba y metía sus manos debajo de su camisa.
