El día siguiente en la escuela, Zim no vio a Dib en todo el día. Le empezó a preocupar lo que haya sido de él. Y en todo el día Dib no apareció. Zim sintió el día demasiado pesado, ya que el humano no se encontraba para alegrarlo, siquiera hacerlo sentir mejor a la noche anterior. Llegó a la base y se encerró en el laboratorio.
En la tarde, recibió un mensaje de Dib. Era bueno siquiera leer algo de él. Al parecer el profesor Membrana lo regañó aún más cuando el irken se fue de la casa, y eso lo hizo sentirse tan mal que terminó enfermándose del coraje. Amaneció con mucha fiebre y una intolerable migraña, por lo que no pudo ir a la escuela. Gaz aún no sabe nada de lo que ocurrió, y era mejor así, ya que a ella le podría afectar en serio, o al menos eso dijo el profesor. Existía una enorme posibilidad de que Zim no pudiera ver más en las noches a Dib, dado que en la mañana escuchó al profesor hablando por teléfono exigiendo colocaran una reja en la ventana de la habitación de su hijo. Pero eso no significaba que no se pudieran ver en la escuela.
Obviamente, Zim no podía hablar a casa de Dib para ver cómo estaba, por lo que tenía que idear un plan "macabro" para lograr su cometido. Y sólo había una persona que estaría dispuesto a arriesgarse con tal de lograr el objetivo del irken.
—Hola Zim, hace tiempo que no me hablabas.
—Keef, ahora más que nunca requeriré de tus habilidades. Necesito que te infiltres a la casa de Dib y le entregues este mensaje.
Para tener 16 años, Keef seguía siendo el mismo tonto infantil de antes. Zim incluso pensaba que se había vuelto más tonto e insoportable, y por supuesto más ignorante.
—Por supuesto Zim. ¿Qué dice?
—¡Cosas que no te interesan! —gritó Zim, para después calmarse. —Confío en ti, Keef, hay vidas que dependen que cumplas esta misión exitosamente.
Keef se encaminó a casa de Dib, recordando la enorme lista de instrucciones que Zim le había dado. En cuanto llegó a casa de Dib, tocó el timbre y segundos después abrieron la puerta.
Gaz fue quien atendió la puerta. Había cambiado bastante en el paso de los años. Su cabello era más corto, y vestía de una manera gótica bastante elegante/llamativa. Aunque algo que jamás iba a cambiar era su adicción a los videojuegos. Ya no jugaba en su consola portátil, ahora tenía un iPad con el cual jugar de forma más libre.
— ¿Quién eres? —preguntó Gaz al ver a Keef. Él había cambiado, aunque sólo un poquito. Su cabello ahora se estaba peinado hacia abajo, y su camisa dejó de ser azul con un arcoíris para ser de color azul rey con el rostro de Happy Noodle Boy.
—Hola Gazlene, soy Keef, del grupo de tu hermano Dib. ¿Puedo pasar? Tengo que darle una nota de la profesora Lindsey.
—Está bien, pero que sea rápido. Papá dijo que Dib esta castigado. —Gaz dejó pasar a Keef y lo llevó hasta el cuarto de Dib.
Habitación de Dib. Seguía con el mismo aspecto lúgubre de cuando era un niño, aunque ahora tenía menos carteles de Misterios Misteriosos. Hace tiempo atrás había dejado la Investigación Paranormal como una carrera y ahora la tomaba como un simple pasatiempo. Seguía investigando los grandes misterios del universo, pero sólo como forma de aprender. Dib se encontraba dormido con su reproductor de música encendido, escuchando Adore. Fue cuando Gaz lo despertó bruscamente.
—Dib, despierta, tu amiguito Keef viene a verte.
Algo molesto y asustado, Dib pausó la reproducción de su disco y se talló los ojos. Lo siguiente que vio fue a un chico pelirrojo sonriente parado junto a su cama.
—Hola Dib. Como hoy no fuiste a la escuela, la maestra Lindsey me dijo que te diera esta nota… —en cuando Gaz se alejó de la puerta, Keef empezó a soltar la verdad. —En realidad la nota es de Zim. Estuvo preocupado porque ni hoy ni ayer fuiste a la escuela, por lo que me dijo que te diera esta nota.
—Muchas gracias, Keef. Te lo agradezco, ahora, ¿me puedes dejar? Estoy enfermo, y quiero dormir un poquito.
—Claro amigo…
—No soy tu amigo.
—De acuerdo, amigo. Espero que te recuperes pronto. Mañana te haré un pastel para que te sientas mejor. Nos vemos. —Keef se fue, dejando a Dib solo nuevamente. Antes de volver a dormir, abrió la nota de Zim.
Mi amadísimo Dib… Eso sonó muy feo:
No sabes cuánta falta me has hecho para ser sólo un día sin ti. ¿Cómo es estar enfermo para un humano? ¿Es acaso mortal? Espero no sea así, ya que te necesito para que mi plan de conquistar tu planeta rinda frutos… Aunque se que eso no es necesario mencionarlo. Termino esta breve nota antes que GIR cree otro desastre en la base.
Te amo.
Zim.
Dib se sintió mejor al leer la nota. Aunque estaba muy enfermo y necesitaba urgentemente volver a su sueño, eso no le impidió tomar la laptop y empezar a redactar un correo para Zim.
Mí querido Zim:
Agradezco mucho tu nota, me empecé a sentir mejor cuando la leí. También me has hecho falta. Papá dice que no debo verte más, pero sabes que él muy rara vez se encuentra en casa. Prefiero que no nos veamos más en las noches, pero en los días podemos estar tranquilos sin que nadie nos moleste. Intentemos por cualquier medio seguir juntos. Nadie nunca nos va a separar. Incluso después de tu plan de conquista necesito que sigamos juntos.
Te amo con todo mí ser.
Dib.
