BlueMoon mira al techo de su cama nada más despertar. Solo mira la madera del tejadillo. Como caen suaves y gráciles las cortinas alrededor de la cama enorme que tenía. Luego se levanta despacio e incorpora levemente. Afuera oye los pasos ligeros, casi imperceptibles de Nepoteck. Escucha el agua caer en la fuente de su baño. Aparta una cortina levemente y se sienta a un borde de la cama, relajada.
-Buenos días ama BlueMoon.
-Buenos días Nepoteck. –BlueMoon suspira: ¿Voy a tener en serio que ir allí?
-Ordenes de tu madre excelencia. Tu hermano reinara y heredara todo el Imperio. Tu madre ha ordenado que tu vayas a Alain, y seas instruida por tu hermanastro Darnasu y el general superior Volguerine , además de que…
-Ya lo sé Nepo. Ya lo sé.
-Está bien su señora. El desayuno será con la familia entera en 30 minutos. Tienes preparado ya en la mesilla el ante desayuno. Tú te, con una pizca de sabor a limón fresco recién cosechado, además de tus pastas. La ropa te la deje ya escogida en el baño. La bañera la tienes preparada. Me quedare aquí para cualquier cosa que necesites antes de llevarte al salón familiar para el desayuno. Si ve que no estoy aquí estoy enfrente con tu hermano mayor.
-Gracias Nepo. Puede retirarse.
-En seguida su señora.
BlueMoon mira a Nepo. Sigue siendo esa gata de hace 3 años. Aspecto viejecito y vestida de doncella, con unas ropas que seguro valían más que el sueldo de toda la vida de un granjero, a juego con su color negro y blanco, de forma atigrada. Aun con ese aspecto anciano, estoy segura de que Nepo poseía más años de los que decía tener. Ve como Nepo se arrodilla, y se va andando a la puerta, donde revisa con un vistazo a la puerta de su hermano mayor.
BlueMoon, suspira, deja de mirar a Nepoteck, y tranquila levita con magia la taza y el plato y toma pequeños sorbos del té. Igual, levita las pastas y las muerde sin comer demasiado rápido, como le enseñaron que debía hacer una señorita.
Después de eso, avanza al baño y cierra la puerta. Su baño era amplio. Muy amplio, con dos entradas, una desde el vestidor y otra por la cual entro, a su cuarto. Decorado con azulejos, las paredes y el suelo formaban una vista total del cielo nocturno. Las estrellas. Planetas e incluso tres de las 4 lunas, con detalles únicos.
En el medio del baño, enorme, está colocada una piscina natural, como si de un manantial en medio de la montaña se tratara, a un lado, dos cascadas caían de unas rocas, por las cuales arriba el agua brotaba. Al caer en la bañera, el agua era transparente, tan cristalina que parecía que no había nada allí en verdad. BlueMoon lentamente se mete después de desnudarse de su pijama, y suelta un suspiro de placer al notar el agua ligeramente caliente, pero sin pasarse. Todo el baño olía a una fragancia de rosas y naranjas única. Después de dos largos minutos, interminables para ella, se pone a frotarse lentamente. Cuando termina de enjabonar su cuerpo, se lava el pelo con mucho cuidado, e igual de cuidado pone con sus plumas. Ya terminada, hunde todo su cuerpo, y sale del agua totalmente empapada, manchando el suelo y formando un charco de agua.
Se seca con una toalla tranquila cada parte de su cuerpo, y luego se acerca con la toalla puesta a este. Mira su cuerpo y su cara, tranquila y relajada.
Es una alicornio bella, de color blanquecino, con un toque suave, de un color azulado. Sus ojos son como su padre, de ese color naranja único, lleno de vida, serenidad. Su melena cae a un lado, larga y sedosa. Igual que su madre, esos tonos azulados diferentes, brillantes algunos. Vivos otros. Apagados, translucidos. Pero todos en armonía perfecta en cada hebra de su cabello. Sus plumas reposan cuidadas, repasadas y brillantes, pero para su desgracia sin esa particularidad que poseía su madre, y tanto gustaba a todos. Aun con su cuerpo de 7 años, ya empezaba a desarrollarse, y a pasar de una niña mona… a una bella mujercita.
Sonríe ante el espejo viéndose y vuelve atrás para mirar el mueble. Allí, en un mueble parecido a un maniquí, colgaba toda su ropa puesta. Tranquila, me acerco a este. Miro la ropa que hay en él, y me empiezo a poner la interior, y la que da forma al vestido que posterior me pondré. Después de eso, me empiezo a poner El vestido que se vería. A juego con mi pelaje, era de una blancura única. Los detalles bordados a este, de excelente costura, son de color azul clarito, a juego con mi melena larga. Por último, me echo encima mi capa larga. Esta es de apenas 1 metro como a los miembros de la familia real de baja categoría, pero aun así la adoro. En ella va el símbolo de la familia, una torre alta, con dos revólveres cruzados encima suya, y una espada mirando la punta al suelo, entre ambos dibujos. Alrededor, y de borde de la capa, una bonita piel de tigre blanco decora todo, como distintivo de ser de la familia real, aunque no tan bonito como la de sus padres o su hermano, de guepardo albino. Miro a la diadema, me quedo largo rato mirándola, y después de pensar en mis cosas, decido no ponérmela. De todas formas ni es una corona, ni simboliza para mi nada especial.
Para terminar recojo mi melena a un lado, dejándolo suelto, mientras que en el otro, dejo una pequeña parte para hacer bonito. Me volví a mirar al espejo una última vez antes de salir de allí. Sonrió al verme así de guapa y salgo a ver a Nepoteck.
