Sasuke Uchiha POV

Me desperté más cansado de lo que me había acostado, pero era culpa de mi padre con sus encuestas políticas y sus campañas, encima me obligaba a mí a salir y convencer a la gente de lo unida que estaba la familia, de convencer de que él lucharía por la unidad familiar, por la tradición y esas chorradas… bueno… no me quejaba, nuestra familia había estado casi siempre muy unida, pero ahora mi hermano mayor se había ido a estudiar fuera y creo… que tenía un novio allí en Alemania, no me lo había confirmado, pero yo se lo notaba, había estado toda la vida con él y eso se veía.

Yo al estar aquí junto a mis padres, me tocaba hacer campaña con ellos, salía en las fotografías y tenía que sonreír demostrando que éramos una familia muy unida, a veces hasta habían venido a hacerme entrevistas sobre qué pensaba y por supuesto… yo hablaba a favor de mi padre y decía que él cambiaría algunos problemas de la sociedad, pero estaba un poco cansado de tener que participar… era el trabajo de mi padre no el mío, esto no era vida para un adolescente.

Tenía que pensar con quien iba, con quien salía, cuando me iba de fiesta tenía que tener cuidado de que no me pillasen haciendo locuras o tonterías, tenía que estar siempre vigilando mi espalda por si intentaban pillarme haciendo algo indebido para fastidiar a mi padre en su campaña y estaba harto, yo quería libertad, ser libre y eso venía en el instituto, era libre durante unas horas y me gustaba poder hacer las tonterías que no podía hacer estando fuera de esos muros.

Una de las cosas que más me gustaba… era fastidiar a los del orfanato, no porque tuviera algo en su contra, sino porque entraban muy rápido a pelear y discutir, me encantaba picarles, me encantaba meterme con ellos aunque en realidad, era sólo por diversión.

En casa ahora mi padre le había dado por poner seguridad… tenía gente por toda la casa siempre, guardaespaldas, chófer, vigilantes, esto era un infierno y todo por las elecciones. A veces deseaba que no ganase, porque si iba a ser así siempre, menudo infierno iba a ser los cuatro años de su gobierno y esperaba que no lo reeligieran, aunque también sabía que le hacía mucha ilusión, así que en parte deseaba que ganase.

- Buenos días cariño – dijo mi madre y es que ella siempre era muy amorosa.

- Hola mamá – le dije desperezándome - ¿Ha llamado Itachi? – le pregunté.

- No, ya sabes que está muy ocupado con sus estudios, seguramente te llamará esta tarde cuando tenga un hueco.

- Genial – le dije sonriendo.

- Levántate rápido, dúchate y desayuna, el chófer te llevará a clase – me dijo con una sonrisa.

- Vale.

Mi padre había decidido cambiarme de instituto este último año, no quería llevarme a un instituto privado como el resto de su competencia, quería que fuera al público y demostrar con hechos… de que él fomentaba el cambio, de que su propio hijo iba con gente del pueblo y no con ricos y pijos, con los hijos de la gente de clase alta de la sociedad, así que este año… me tocaba ir al instituto público y tampoco me preocupaba en gran medida.

Me habían mandado al instituto donde iba a impartir clases Natsu Dragneel, el hijo de unos socios de mi padre y que acababa de graduarse en la universidad como profesor, este año sería su primer año dando clase y supongo que mandándome allí era beneficioso para los dos, él estaría más tranquilo porque conocía al menos a un alumno y yo no estaría solo, podía solucionar mis problemas con él.

Desayuné solo, porque mi padre se tenía que ir al despacho y pasó por mi lado revolviéndome el pelo con una sonrisa pero sin soltar el teléfono de su oreja, siempre iba con ese maldito trasto en la oreja, pero al menos siempre tenía tiempo para mí y me hacía alguna caricia o algo, estaba atento a mis problemas, no era un mal padre, sólo estaba siempre muy ocupado. Colgó el teléfono y me miró con una sonrisa.

- ¿Has dormido bien hijo? – me preguntó.

- Sí – le dije sonriendo.

- ¿Preparado para tu nuevo instituto?

- Qué remedio, todo sea por dar ejemplo, supongo – le dije

- No te metas en líos ¿Lo prometes? – me preguntó señalándome con el teléfono.

- Sí tranquilo… no te dejaré en evidencia.

- No me preocupa mi reputación, no quiero que te pase nada y lo sabes, compórtate y haz amigos Sasuke, disfruta de la vida de instituto – me dijo – me marcho a trabajar, estudia – me comentó antes de salir hacia la puerta.

- Sí papá – le dije sonriendo dando un sorbo a la leche.

Terminé de desayunar y fui al vehículo donde ya me esperaba el chófer. Subí en el coche y condujo hacia el instituto. Estaba en la otra punta de donde yo vivía, pero es lo que había que hacer por mi padre. Amaba a mi familia y por ella yo hacía cualquier cosa, era muy familiar, en eso tenía razón el eslogan de mi padre y que muchos de la competencia criticaban.

- Detente – grité de golpe al chófer y este detuvo el vehículo de golpe.

Miré por la ventanilla para asegurarme de que había visto bien, pero sí, era un chico rubio de impresionante sonrisa que vendía periódicos a la entrada de un parque. No podía dejar de mirarle, era muy guapo pero me sorprendía algo… ¿Por qué no estaba en el instituto? Ese chico debería tener unos quince años, tenía que estar en el instituto pero estaba ahí vendiendo periódicos, no lo entendía. Abrí la puerta y salí corriendo hacia allí. El chófer gritó mi nombre y me pidió que volviera, pero no le hice caso, corrí hasta él y cuando llegué el chico me miró primero serio y luego sonrió tendiéndome un periódico.

- ¿Me compras un periódico? – me preguntó sonriendo.

- Claro – le dije extrañamente serio y busqué el dinero en mi bolsillo del pantalón.

- ¿No vas al instituto? – le pregunté.

- No – me dijo sonriendo – yo tengo trabajo, pero mi hermano sí está allí – me dijo

- ¿Tú hermano? – Le pregunté - ¿A qué instituto va tu hermano?

- Al del otro lado del parque – me dijo sonriendo y me sorprendió, porque yo iba hacia ese.

- ¿Siempre estás aquí?

- Por las mañanas sí, por las tardes me voy hacia el centro de la ciudad – me dijo

- Entonces… mañana vendré a por un periódico ¿Me lo guardas? – le pregunté sonriendo.

- Claro – me dijo sonriendo él también.

Volví hacia el vehículo y aún le miré un par de veces… seguía sonriendo y acercándose a la gente que paseaba tratando de vender sus periódicos y bastante gente paraba a comprarle al menos uno. Me hizo gracia porque él siempre sonreía y les daba las gracias por hacerle el favor de comprarle aquel trozo de papel. Llegué al vehículo y entré volviendo a sentarme.

- Ay señorito… no vuelva a asustarme así – me dijo Kakashi, mi chófer y guardaespaldas – creí que se había vuelto loco y trataba de huir – yo sonreí al escucharle.

- ¿Cómo iba a huir? – le pregunté sonriendo – sólo quería un periódico – le dije – a partir de ahora… pararemos todas las mañanas a comprar uno

- De acuerdo señor – me dijo Kakashi – pero por favor… no vuelva a salir corriendo así, le podía haber pasado cualquier cosa.

- De acuerdo Kakashi, lo siento, te avisaré la próxima vez.

Llegué al instituto y me crucé con dos jóvenes que estaban parados delante de mí casi asustados. Uno moreno como yo de espectaculares ojos azules y otro de cabello azulado, eran muy guapos aunque se veía a la legua que eran chicos de la calle, ya sólo por la ropa con la que venían se les veía. Sonreí y pasé de ellos acercándome al tablón de las aulas para ver dónde me tocaba y me dirigí directamente a clase.

Aquel chico que había visto en la puerta de cabello oscuro y ojos azules, pasó por mi lado pero no se fijó en nada ni en nadie y le saqué de su trance al ponerle la zancadilla. No se calló pero tampoco quería tirarle, quería que se enfadase, que me prestara atención, tenía la leve sensación de que ese chico o el otro de cabello azulado que había pasado antes tenía que ser el hermano del chico de los periódicos, estaba casi convencido, tenían el mismo aire. No se quejó así que le solté una frase borde para ver si reaccionaba y lo hizo aunque Natsu entró en aquel momento llamándome la atención y me giré para atender a clase pasando del chico.

Llegamos a la hora de gimnasia y había un profesor rubio muy corpulento con algún tatuaje en su brazo, se presentó como Laxus Dreyar pero yo seguía mirando hacia el otro extremo del banco donde estábamos sentados, aquel chico al que le había puesto la zancadilla y que se llamaba Gray, seguía al lado del su compañero, creo que tenían algo esos dos, aunque la gente decía que sólo eran amigos, buenos amigos, pero me parece que no… ellos se equivocaban, creo que estaban saliendo juntos o puede que yo me equivocase.

Nos hizo correr alrededor del campo para comprobar nuestra resistencia y al final de todo… nos quedamos sólo nosotros tres, Gray, Jellal y yo, los tres últimos con mayor resistencia de la clase y los otros alumnos nos miraban sorprendidos, pero yo quería ganar. Me acerqué hacia Gray y le sonreí aunque él me miraba extrañado.

- ¿Tú eres el hermano de ese chico rubio que vende periódicos en el parque? – Gray se detuvo en seco en aquel momento mirándome con sorpresa y el profesor lo sacó del campo por haberse detenido y aunque dijo un par de maldiciones, yo sonreí.

- si tocas a ese chico, Gray te machacará – me dijo de golpe Jellal.

- ¿Entonces sí es su hermano? – le pregunté.

- Algo así – me dijo Jellal – tú no nos entenderías, no son hermanos biológicos, pero no puedes comprender el lazo que une a los huérfanos… tú sólo eres un niño rico que no entiende las cosas.

Por mucho que lo intenté, no conseguí vencer a Jellal, tenía más resistencia que yo, más velocidad que yo, era un grandísimo deportista, en realidad los tres lo éramos y quizá si a Gray no lo hubiera despistado habría acabado ganándome… quien sabe lo que habría ocurrido, pero de momento, estaba claro que Jellal era superior a mí en el deporte y eso me sorprendía, yo siempre había sido el mejor.

En los vestuarios cuando todos se marcharon, me crucé con Gray y me empotró contra una de las paredes enfadado… creí que era por lo del deporte, pero me equivoqué, estaba preocupado por Naruto aunque no entendía qué le preocupaba exactamente, no iba a hacerle nada a su hermano.

- No te atrevas a acercarte a mi hermano – me dijo enfadado – si le haces algo te mataré – me amenazó.

- No voy a hacerle nada – le aclaré – le compré un periódico esta mañana – le dije.

- Mejor para ti, porque no consiento que nadie le haga daño.

- ¿Qué te ha pasado? – le pregunté al ver como su camiseta se había levantado un poco y tenía un moratón.

- No te importa niño pijo – me dijo soltándome para marcharse.

- Cuéntamelo – le grité pero él no quiso contármelo.

- Déjanos en paz – me dijo y yo enfadado, corrí hacia él y me lancé contra él estampándolo contra la pared de enfrente saliendo al pasillo.

Gray se quejó por el golpe pero se levantó y vino también a pegarme empotrándome esta vez él contra el otro lado del pasillo. No dejamos de pegarnos, yo no quería perder ante él y él no quería perder ante mí, al final, Natsu es el que vino a separarnos y nos mandó a la oficina del director por pelearnos mientras yo veía como llegaba Jellal en ese momento preocupado por Gray.

- Estoy bien – le dijo Gray calmándole.

- Dijiste que nada de líos – le recordó.

- Lo sé, lo siento – se disculpó.

- Te espero para irnos juntos – le comentó mientras yo seguía a Gray hacia la oficina del director.