Felicidad

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.

Benjamin Franklin

Corría el año de 1860, y yo había decidido enrolarme en el ejército. Era la única forma de ser algo más que el hermano menor, el pobre chico que era tan agradable, pero jamás podría tomar decisiones sobre la granja de sus padres, pues ese era trabajo de los hermanos mayores.

No tenía opción, estaba cansado de ser seguidor y no el líder, y mi única oportunidad de destacar era uniéndome a esa causa. Para mi fortuna tener dos hermanos mayores y trabajar de sol a sol en las tareas más pesadas con el ganado me habían hecho fuerte, así que sin problemas pude presentarme ante los reclutadores. El día que fui aceptado, lo consideré el mejor día de mi vida, pensé que nada podía superar la felicidad del momento. Estaba claramente equivocado.

Recogí mis pocas pertenencias, y con una fría despedida me alejé de mi familia. De haber sabido que sería para siempre lo hubiera hecho de otra manera, pero la felicidad de ese golpe de suerte me había aturdido, y lo único que quería era pelear, luchar, ser el mejor… y vaya que lo fui.

En ese momento la felicidad eran fuegos artificiales en mi pecho, incontrolable como mi naturaleza.

HAPPINESS IS A WARM GUN La felicidad es un rifle caliente
HAPPINESS IS A WARM GUN La felicidad es un rifle caliente

WHEN I HOLD YOU IN MY ARMS Cuando te tomo en mis brazos

AND I FEEL MY FINGER ON YOUR TRIGGER y siento mi dedo en tu gatillo

I KNOW NO ONE CAN DO ME NO HARM Sé que nadie puede hacerme daño

The Beatles

Despertar en los brazos de María después de la transformación, fue un segundo nacimiento un renacer cargado de adrenalina, de lujuria, de exaltación. Jamás en la vida me había sentido tan bien, tan respetado, y mis ganas literales de comerme al mundo me convirtieron sin darme cuenta en un monstruo.

La falsa felicidad que sentía al luchar cuerpo a cuerpo con María fue un rifle caliente que me fue hiriendo a escondidas, ella fue mi droga, mi adicción, y yo me deje arrastrar en su mundo sin oponer resistencia. Calor, dolor, sed, castigo y premio, esa era mi vida.

Al abandonarla creí que toda felicidad estaba atada a un mal: el dinero, el poder, la pasión. Ella me había destruido en todos los sentidos, no volvería a dejarme a arrastrar de nuevo.

La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar.

Thomas Chalmers

Alice me regresó todo aquello que consideraba perdido, y todo aquello en lo que había dejado de creer. Me incorporó en su vida sin preguntas, sin exigencias, ni temores, enseñándome por primera vez en mi vida lo que era la verdadera felicidad. Ella me dio los ánimos para volver a recuperar mi humanidad, me dio la fortaleza para combatir mis resentimientos.

Tarde literalmente más de cien años en descubrir que la verdadera felicidad, está presente en las cosas más simples, pero que a la vez son las más difíciles de conseguir.

Mi verdadera felicidad es vivir mis días a su lado, ser parte de una verdadera familia, y saber que en esta vida aún tengo mucho por aprender.