Los personajes pertenecen a Hiro Mashima y la portada a Rusky Boz.


Un grito despierta a Gajeel, arrancándolo de su sueño, y por la sorpresa termina en el suelo.

-¡¿Quién eres?!- Le pregunta desde el otro lado de la cama la chica de pelo azul a la que había salvado. Aún era muy temprano, y estaba durmiendo tan plácidamente.

-¿Así es como despiertas a la gente por la mañana?- Se restriega los ojos, el apósito en su mejilla le picaba, por debajo, el corte estaba cicatrizado, al igual que el resto de las heridas.

-¡Cúbrete!- Le grita, para luego cubrirse los ojos con una mano.

Se da cuenta de que era porque el estaba completamente expuesto. Era divertido, había estado soñando con ella, y ¿cómo esperaba que no estuviera así después de lo que había visto la noche anterior?. Toma uno de los almohadones que había en el suelo, a un costado de la cama. Sabía que ella se acababa de despertar, pero se veía hermosa, con el pelo revuelto, y solo el sol iluminándola. Aunque también la divertía verla así, tenía la cara roja de la vergüenza y la ira, lo que la hacía ver tierna, si no fuera por ese shorcito diminuto que tenía puesto, dejando ver sus piernas, y la remera que se levantaba permitiéndole ver su estómago.

- ¿Ya está?- Le preguntaba nerviosa.

-Creo que necesitaré una almohada mas grande, gihi.- Se relamió y pensó.-O a ti de vuelta en la cama para que se me pase. Ella se quita la mano y lo mira molesta.

-¡¿Quién eres?! ¡¿Cómo entraste a mi departamento?! ¡¿Y dónde...- La observa mientras busca por la habitación, la sigue cuando sale al living, fijándose también en la cocina y el baño. ¿Qué estaba buscando? Se quedan los dos parados en el medio de esa habitación.- ¿Dónde está Kurogane?- Le dice enojada. Gajeel traga saliva al instante. El plan era escabullirse, no amanecer a su lado, pero había tenido una semana agotadora, y él era un animal nocturno, que siempre se desvelaba. Sin embargo ayer, estando en la cama a su lado, estaba tan cómodo, como si perteneciera allí y se dejó llevar por el sueño. No debería haber sido tan imprudente.

-Tranquila, enana, puedo explicarlo.- No, no podía, ¿por qué dijo eso? Era ella que lo hacía querer ser sincero. Que idiota estaba siendo, ella era un buena chica, parecía decente, y lo había curado cuando estaba convertido en lobo, porque sentía que se lo debía, porque él la había salvado del ladrón. Y hasta eso había sido un acto mal calculado, no debería haber interferido, pero tenía que, no podía no ayudarla, pero debería haberse ido a su casa en cuanto ella se quedó dormida.

Error tras error, y encima ella lo miraba esperando su respuesta, aunque luego de unos momentos algo cambió su expresión.- Oh, no. Yo se lo que eres.- ¿Qué estaba queriendo decir con eso de que sabía...?- Un hombre lobo...- Gajeel se puso pálido, de todas las cosas que esperaba que ella le llegara decir, la verdad no era una de ellas. ¿Cómo era que esta chica sabía de la existencia de los hombres lobo? Evidentemente no lo había reconocido como tal en un principio, de otra forma no lo hubiese llevado a su casa, pero si supo darse cuenta de lo que realmente era ahora, ¿por qué alguien daría esa opción como primer respuesta? Estaba asombrado de la mujer parada frente a él, y tal vez no era tan malo que ella sepa la verdad, ya que se lo podría estar tomando peor.- Tu eras Kurogane.

-Gajeel.

-¿Qué?- Le pregunta sin entender.

-Mi nombre es Gajeel. Aunque tú...- La mira de abajo a arriba, y le sonríe pícaro.- puedes llamarme como quieras.- Su actitud cambia al instante y ella hace un mohín con los labios, que hacen que el corazón de Gajeel se acelere, y piense en todo lo que podría hacer con esa boca.

-¡Vete ya de mi casa!- Le señala furiosa con su mano extendida en dirección.

-Te olvidas de un pequeño detalle...- Vuelve a sonreír y mira hacia el almohadón en sus manos.- estoy desnudo. A menos que quieras que me vean tus vecinos, en ese caso no me importa.

-Argh, espérame aquí.- Gajeel se queda en el living mirando a su alrededor, mientras ella va a la habitación. Gajeel escucha ruidos y algún insulto que lo hacen reír, y no mucho después ella vuelve con un bulto de ropa doblada en sus manos.

-No creo que seamos la misma talla.- La mira incrédulo, ella sola hace una mueca y en cuanto él toma lo que le esta alcanzando con la mano derecha, ya que con la otra sostenía aún el almohadón, ella pone sobre la muda de ropa, unas chanclas Adidas.

-Vístete y vete.- Le dice ella cruzándose de brazos.- Usa el baño, no tengo ganas de seguir viéndote desnudo.

-Si tu lo dices...- Levy se da media vuelta y se mete en la habitación, dando un portazo.

Él entra al cuarto de baño, deja el almohadón sobre el inodoro, y observa las ropas que le había dado, era un conjunto deportivo color bordo, un pantalón jogging y un campera con cierre. ¿De dónde los había sacado? Era un par de talles menos de los que solía usar, pero era algo. Sale del baño con el conjunto puesto. La campera le quedaba pegada al cuerpo, y el pantalón le molestaba en la entrepierna, al menos las chanclas le iban bien. La puerta de la habitación permanecía cerrada, tal vez lo mejor era irse sin decirle nada. Mete las manos en los bolsillos y se dirige a la puerta de entrada, cuando estaba por abrir la puerta recuerda: no sabía donde estaba, era nuevo en la ciudad, y anoche había venido en el auto de ella, y no pudo fijarse el camino, ya que en ese momento estaba mas preocupado por las nauseas, por lo que ahora no iba a saber guiarse. No tenía mucha opción, por lo que vuelve sobre sus pasos y da unos golpeteos a la puerta. Levy apenas abre la puerta para verlo, seguía con la misma ropa que llevaba puesta para dormir, pero se había recogido el pelo en un rodete sobre la cabeza, para despejar el rostro. Ella lo observa y aunque su vista se queda unos momentos en la campera, lo ve directo a los ojos.

-Ahora ¿qué?.- Le dice.

Gajeel se rasca la nuca mirando hacia otro lado.- Como que no conozco el barrio, y quería saber si me podías indicar como llegar a las calles Oshibana y Dromase, se que queda cerca al centro,- Se encoge de hombros y la mira nuevamente.- pero no se donde estoy ahora.

Ella se queda mirándolo unos momentos y luego entiende, abre la puerta.- Aquí estamos en el barrio Tenrou, la calle que da al frente de edificio es Bakshi, si tomas hacia la derecha, - Señala a la dirección que le mencionaba, él la miraba tratando de memorizar lo que le estaba indicando, pero solo podía pensar en lo hermosa que se veía con el rostro despejado, el ángulo que daba la curva de su mejilla, sus cejas que se movían, cuando cambiaba la expresión, tratando de explicarle, el brillo en sus ojos, pero sobre todo sus labios, el simple movimiento que hacían al hablar, lo tenía embelesado.- y luego te vas a encontrar... es demasiado complicado...- Sale de la habitación y él la sigue, ella busca su morral, saca su billetera, al menos no se la habían robado, pensó Gajeel, y se acerca a la puerta y la abre. Gajeel sale al pasillo y ella busca dinero, y se lo da.- Toma, con esto te alcanzará, puedes tomar un taxi.

-¿Es así como echas a todas tus citas? - Le sonríe.- ¿No deberías al menos prometer que me llamarás? - Ella lo mira entrecerrando los ojos y le cierra la puerta en la cara.- Supongo que eso es un no, gihi.- Suspira y se dirige al ascensor.

Bajaba tarareando uno de sus canciones favoritas, para tratar de no pensar en el malestar que le producía el ascensor. Iba junto a una señora mayor, que lo miraba de reojo. Debía parecer patético, con ropa ajustada y con el dinero que la chica de pelo azul le había dado, en la mano izquierda. Bajan ambos en planta baja, y él se despide con la cabeza, la señora lo mira desaprobando todo en él.

Encima no tuvo tanta suerte con el taxi, porque tuvo que esperar un buen rato a que uno pasara.

-Buen día, hasta el centro. Oshibana y Dromase.- El conductor asiente y enciende el taxímetro.- Le hago una pregunta.- El hombre lo mira por el espejo retrovisor.- ¿Conoce un buen lugar de hamburguesas?

El taxi arranca y Gajeel empieza a sentirse mal, pero se esfuerza por aprenderse los lugares que el taxista le mencionaba.

Gajeel llega a su departamento. No era un edificio como el de ella, este era un complejo que solo contaba con departamentos tipo casas pequeñas de dos plantas, no era mucho mas grande que en el cual había pasado la noche, pero lo importante era que contaba con un sótano, el cual todavía le restaba adaptar antes de la próxima luna llena.

Busca la llave donde la había dejado escondida, una piedra al costado del cantero donde debería haber flores fuera de la entrada. Pensó que debería buscar un mejor lugar donde esconderla, pero ayer lo único que quería hacer era correr, por lo que lo último en lo que se preocupo fue en hallar un buen escondite. Tampoco es que tuviera mucho que pudieran robarle, había comprado una cama y eso era lo único. Todo el resto, su ropa y algunas pertenencias, estaban en cajas y un par de valijas. Ni siquiera había conectado a la electricidad el refrigerador, mucho menos comprar víveres. Aún no había recorrido el barrio, y no sabía donde tenía un mercado cerca.

Apenas abre la puerta, se acerca a la mesada de la cocina y deja la llave. Estaba demasiado incómodo con la ropa que llevaba, y el pantalón lo estaba matando, de lo ajustado que le quedaba en la entrepierna. Tras sacarse este y la campera, sintió como si se hubiese sacado una segunda piel, de lo pegada al cuerpo que las prendas estaban. Dejó tirado todo en el suelo y subió a la primera planta, donde había dos habitaciones pequeñas y el baño. Necesitaba una ducha. Era una de las desventajas de ser un hombre lobo y además tener el cabello largo, siempre te quedaban cosas enredadas en él.

Levanta la persiana de la ventana que daba al balcón, y con la luz que entra se pone a buscar en la valija que tenía en su cuarto, y encuentra un shampoo y acondicionador, cortesía de su mejor amiga, la única que podía estar en este tipo de detalles. Toma un peine y entra al baño, deja ambas botellas con el peine, a un costado en la bañera. Se mira al espejo, y si, era un desastre, su pelo estaba enmarañado y tenía ramas y hojas secas, pero al menos su rostro se veía limpio.

Se retira los dos apósitos del rostro, era molesto retirarlos por el pegamento, pero en cuando la piel queda expuesta, no había rastro alguno de los cortes. Los tira dentro de la pileta para lavarse las manos y comienza a retirarse las vendas, la del brazo fue mas simple, ya que era solo una tira y la gasa que estaba pegada a la piel por la sangre seca, la de la cintura era otra cosa, parecía no acabar nunca. Sonreía moviendo la cabeza, la chica realmente se había esforzado para cubrir bien la herida, y detener el sangrado, no era una experta, pero se notaba la dedicación que le había puesto. Era una lástima que no la volviera a ver, o tal vez si, ya que ahora vivían en la misma ciudad, pero aunque así fuera, ella no iba a querer volver a hablarle, le había cerrado literalmente la puerta en la cara, y mas allá de que supiera lo que él era, sabía que lo rechazaría, era así, Gajeel Redfox no tenía suerte.

Abre la ducha y chequea el agua hasta que la siente a gusto, y se mete bajo la lluvia. Era tranquilizante dejar que el agua limpiara su cuerpo, no tanto como lo era dormir a su lado. ¿En que estaba pensando? Tenía que sacarse esa idea de la mente. Mueve la cabeza tratando de alejar esos pensamientos y toma la botella de shampoo, y tras ponerse un poco en las manos comienza a lavar su cabello hasta que esta conforme, se enjuaga y se pone acondicionador, ya que llevar el cabello con un largo hasta la cintura, no hacia fácil la tarea de desenredarlo, y se peina. Cierra la ducha, se escurre el pelo y se lo seca, al igual que al cuerpo con una toalla que había dejado colgada en el baño el día anterior. En su habitación busca una remera blanca y unas bermudas cargo verde militar, y tras ponerse un bóxer, se coloca el resto. Tendría que salir al mundo exterior, no llegaría al lunes si no compraba algo para comer, y ¿quién se presentaría en su nombre en su trabajo? Había que ponerse en marcha, quedaban cosas por desembalar, y cuando este el piso de abajo despejado, podría ver que le hacía falta comprar. Pero primero se quedaría un rato en la cama.

Como desearía haberse quedado durmiendo un rato mas con ella, se sentía tan en paz, que hasta sus sueños eran placenteros.

Antes de que ella lo despertara, había soñado con ellos dos, pero no en su habitación, sino en aquel claro donde había dado caza horas antes al ciervo, solo que no había rastros de este por allí, solo estaban ellos, recostados en el césped. Él estaba con su espalda sobre el suelo, y ella sentada a su lado recostándose sobre su pecho mientras lo observaba. Él tenía su brazo derecho bajo su nuca, y con el izquierdo jugaba con uno de los mechones azules que se le venían al rostro, y ella sonreía. Estaba hermosa, sus mejillas un tanto ruborizadas, sus labios curvados en aquella sonrisa que lo dejaba sin habla, y sus ojos brillantes, le devolvían la mirada. Tenía un pañuelo negro, al igual que la que llevaba la noche anterior, unas sandalias rojas y un vestido naranja, no sabía el ¿por qué?, pero sabía que ese color le sentaba bien, haciendo destacar su piel tan clara y el color de su cabello. Él estaba igual que siempre, remera negra y jeans gastados con borcegos. Pero su sueño se centraba en ella, él solo la observaba, y tras de ella a la luna llena que iluminaba el claro. Había algo que le resultaba extraño, y no, no era el hecho que no estuviera convertido en hombre lobo, era un sueño después de todo. Pero había una familiaridad en el aire, se sentía raro, pero veía a la luna y luego a ella, y era el mismo sentimiento. Cuando ella lo había tocado por primera vez en el estacionamiento, él había comparado la calidez de su tacto con la calidez del sol. Pero ahora que lo pensaba, no era así, el sol te quemaba, era abrasador cuando quería, tenía cierta capacidad de destrucción. La luna, sin embargo, era distinta, su luz y calidez, eran un reflejo del sol, no eran apabullantes, te reconfortaban y en las noches, su luz, destruía a la oscuridad. Y no hablar del significado de la luna para un hombre lobo, ya que su energía y poder eran como en las mareas, que también se veían influenciados por ella. Por eso, Gajeel, en sueños, la observaba sin comprender lo que pasaba por su mente en ese momento, pero para él, la chica que tenía enfrente, era su luna. ¿Podía existir un pensamiento mas extraño? Tenía que ser un sueño, ya que no tenía sentido. La acababa de conocer, y solo porque fuera la primer mujer que lo supiera reconocer como una criatura del inframundo, no la hacía distinta al resto. No debía hacerse ilusiones. ¿Para qué? ¿Qué posibilidades tenía él, un hombre lobo, con una chica normal como ella? ¿No?

Un sonido atrae su atención, al costado de la cama, su celular vibraba moviéndose por el suelo alfombrado. Gajeel lo toma, y ve una llamada entrante de "Mujer de la lluvia". Sonríe y atiende.

-¿Qué hay Juvs?

-¡Gajeel! ¡¿Por qué no atendías?!- Escucha el grito del otro lado de la linea y se aleja el móvil del oído.

-No grites, mujer.- Le dice frunciendo el ceño, aunque ella no lo pudiera ver.- El que estemos lejos, no quiere decir que no pueda escucharte. Para eso es la tecnología, sirve para conectarte...

-Jaja, muy gracioso. Juvia estaba preocupada, te llamó toda la noche.- Hace una pausa.- ¿Por qué no atendías?

-Salí a conocer el bosque.

-Oh, Juvia entiende.- Dice en un tono tranquilo, pero luego comienza a regañarlo.- Pero deberías haberme mandado un mensaje, en cuanto vieras mis llamadas perdidas.

-Si, si.- Gajeel pone los ojos en blanco.- Recién llego. Y acabo de salir de la ducha.

-¿Dónde estuviste? Nunca vuelves muy tarde de cazar.- Bruja, pensó Gajeel, tratando de ponerle todo el tono ofensivo posible a esa palabra, dentro de su mente. ¿Cómo era que siempre supiera leer tan bien entre lineas? ¿Pero después de todos estos años aún seguía refiriéndose a si misma en tercera persona?

-Que te importa.- Le responde molesto, no quería hablar del tema. Se levanta de la cama, y abre la puerta que daba al balcón.

-Conociste a alguien. ¡Si!- Festeja del otro lado Juvia.- Lo sabía.

-Que mierda, ¿por qué llegas a esas conclusiones? - Recién había logrado dejar de pensar en ella, y ya su amiga la traía a colacion.

-Lo sabía, Juvia te conoce demasiado. No puedes ocultarme nada.- Sabía que debía estar sonriendo victoriosa del otro lado de la linea.

-¿Y qué con eso? Soy un solitario Juvs, y no tengo posibilidad de tenerla.- Lo dijo, y fue mas amargo de lo que había pensado, tampoco es que lo había considerado, pero lo sabía, y era algo que lo molestaba.

-Tú eres un hombre maravilloso,- Juvia le hablaba en un tono muy serio.- y cualquier mujer sería afortunada de estar a tu lado.- Gajeel ponía los ojos en blanco.- Eres como un hermano para mí, y sabes que quiero ser tía hace años.

-¿Te vas a dejar de joder algún día con eso?- Le responde molesto.- Búscate otro amigo para considerar tu hermano, entonces.

-No, no quiero.- Gajeel suspira.- Además te gusta demasiado ser amigo de Juvia, como para que yo te busque un reemplazo.

-Si, lo que te haga feliz.- Niega con la cabeza.- Dime, ¿para qué llamaste?

-Oh, Juvia quería saber que vas a hacer para las fiestas.- Le responde.

-Falta un montón de tiempo para eso.- ¿Realmente era ese el motivo por el que lo llamaba?- No lo sé, ¿está bien?

-No, no lo está.- Le decía Juvia con tono enojado, Gajeel observó como las pocas nubes que había en el cielo, que eran blancas y pequeñas, se tornaban mas oscuras y crecían, y amenazaba con empezar a llover. Así de poderosa se había vuelto Juvia con los años.- Siempre pasamos la navidad y año nuevo con Lily. No sé porque esta empresa te contrata en esta época, pero falta menos de un mes para la noche buena, y ¿sabes que día es el posterior a navidad?

-Si, lo se.- Decía un, cada vez, mas molesto Gajeel.- Pero relájate o una tormenta azotará Magnolia.

-Oh, Juvia lo siente.- El cielo volvía a aclararse.- Es tu cumpleaños.- Juvia termina su idea.

-La empresa necesitaba que me incorpore de inmediato. ¿Qué se suponía que debía hacer?- Le trata de explicar a su amiga.- Sabes que estaba esperando una oportunidad de trabajo en Magnolia, y esta, es justo en lo mio. No lo podía rechazar.

-Bueno, está decidido.- Le respondía rotunda Juvia.

-¿Qué?- Gajeel ya creía saber la respuesta, pero aún así no quería decirlo en voz alta, porque tal vez tenía la fortuna de estar equivocado.

-Juvia ya habló con Lily, y los dos sabíamos que ibas a decir esto. Así que...- Gajeel se tapó el rostro con la mano que tenía libre, y pensó:-No lo digas, no lo digas, no lo digas. Pero sabía que no iba a poder evitarlo, porque Gajeel Redfox no tenía suerte.- iremos a pasar navidad y tu cumpleaños contigo. Tú vendrás aquí para año nuevo.

-¿Y alguno de los dos se preguntó en algún momento si yo tenía otros planes?- Le espeta Gajeel.

-No, porque no los tenías. ¿O acaso los tenías?- Le pregunta Juvia, pero en tono irónico.

-No.- Reponde enojado.

-Genial. Tú no tienes planes, nosotros los tenemos.- Festeja Juvia.- ¡Fiestas en familia!

-Muero de la emoción... pero ahora mas de hambre.- Le decía resignado Gajeel.- Te dejo Juvs, después hablamos.

-Un abrazo Gajeel, Juvia te extraña.- Se despedía.

-Si, si.- Sonreía Gajeel.-Yo también, adiós.- Suspira y corta el llamado. Esos dos eran imposibles, pero eran la mejor familia que podía tener.

Trató de enfocarse en que era lo que tenía ganas en ese momento, y recordó el cuerpo desnudo de Levy, si, eso era lo que quería. Pero no, acababa de darse una ducha, y no quería necesitar otra pero con agua fría. Inhalo profundo para calmarse, y pensó: comida, si había que buscar comida, y de paso ir a esas hamburgueserías que le había recomendado el taxista, para averiguar por si mismo, donde comería fuera de ahora en mas.


Era lunes y Gajeel estaba vestido de traje, frente al edificio donde comenzaría a trabajar, no era uno muy alto, de unos siete pisos y el cuarto era donde estaba la editorial. Era una zona donde había otros edificios y muchas oficinas, por eso era que el viernes por la noche, el lugar estaba prácticamente desértico, ya no quedaba nadie, a menos que se quedara trabajando después de hora. No quedaba tan lejos de su casa, a media hora a pie. Había escogido esa ubicación, porque no podía tolerar usar ningún medio de transporte, y además el bosque estaba entre su casa y el trabajo. Era perfecto.

Estaba caminando atravesando el estacionamiento, y pensó que tal vez ella trabajaba en el mismo edificio, pero había mas edificios de oficinas detrás de este, por lo que podía ser en cualquiera de ellos. Trató de alejar esa idea de su mente, y se acercó hacía la entrada del que estaba justo frente a él. Una chica de pelo blanco, casi albino, le sonríe, Gajeel mira hacia su espalda, para ver si alguien mas venía detrás de él.

-Hola, tú debes ser Gajeel Redfox.- La chica le extiende la mano.- Mi nombre es Mira, Mira Strauss, estoy a cargo de Recursos humanos.- Gajeel asiente con la cabeza y le estrecha la mano.- Te reconocí por la foto de tu curriculum.- Era bastante agradable, su estatura la hacía parecer una modelo, y era muy bella, aunque había algo en su belleza que perturbaba a Gajeel.- Como aún no tienes tarjeta de ingreso, y en "Recepción" no te conocen, vine antes para poder presentarte.

-Bien.- No supo que mas responder, la mujer frente a él parecía simpática, pero el no era muy sociable, y la conversación no era su fuerte.

Al entrar al edificio, un hombre estaba sentado tras el mostrador de la recepción, y levanta la vista al verlos. Era enorme, si le preguntaban, el tipo parecía un toro, y era increíblemente obsceno en como miraba a la rubia.

-Buenos días Tauro, él es el señor Redfox, trabaja con nosotros desde hoy.- Le sonreía, sin dejarse perturbar por la mirada libidinosa del sujeto.

-Buenos días Mira, hoy estas increíblemente hermuuusa.- Ella solo se rió, Gajeel pensaba que ambos estaban locos.

-Gracias, y eso que es lunes.- Le decía alegremente.- ¿Tienes la tarjeta de ingreso lista para él?

-Si, - Empezó a buscar en unos sobres debajo del mostrador.- R, R, Redfox. Si, aquí está.- Le extiende a Gajeel el sobre.- Que no se te pierda, tardan semanas en reponerlas cuando eso sucede.

-Ni que lo digas.- Mira intervenía.- Una vez perdí la mía y estuve un mes sin poder ingresar al piso de arriba, a menos que subiera con alguien o se dieran cuenta de que estaba afuera.- Le explicaba dirigiéndose a él, divertida.

-No lo haré.- Le decía y quería alejarse cuanto antes de ese sujeto tan raro, para tener que evitar estas interacciones.

Subieron los cuatro pisos por escalera, y a Gajeel le pareció que era increíble la gracia con la que Mira caminaba con tacos altos, sin tropezar mientras subían.

Cuando llegaron al cuarto piso, había dos puertas vidriadas, Mira le indicó que pasara su tarjeta magnética, y así se destrabó una de las puertas. Apenas entraban había una pared que tapaba la visión hacía lo que pasaba detrás, y en letras grandes de color rojo decía: Editorial Fairy Tail, y un logo que le habían explicado simbolizaba un hada. Delante había un mostrador con una chica de pelo violeta, Mira se la presentó como Kinana.

Aún no habían llegado todos los empleados, faltaban quince minutos para las nueve. El lugar tenía oficinas vidriadas hacia los costados, todas tenían persianas tipo americana, algunas completamente bajas y otras no tanto, al centro había biombos para dividir varios escritorios, y al fondo había una oficina sin cortinas, era la del directora general: Erza Scarlet, quien lo había contratado.

A su derecha, Mira le indicó donde trabajaría: Departamento Comercial y de Comunicación.

-Esta es tu parada, amigo. Tus compañeros, ya deben estar por llegar, ellos te ayudaran, para que puedas empezar tu trabajo.- Le decía sonriente, Gajeel solo asintió.- Si necesitas algo, mi oficina está a la derecha de la de Erza. Ella llegará mas tarde, porque tenía que ver algo con la imprenta, y cuando llegue hablará contigo. Nos vemos.- Le dice cerrando la puerta. Gajeel se sienta en el único escritorio vacío.

No mucho tiempo después entran dos tipos riéndose, y se detienen al verlo. Lo saludan, y se presentan: el colorado, de cabello naranja, delgado y de tez blanca, se llamaba Jet, él estaba a cargo de Prensa, el otro era mas bien rollizo, moreno, y lo miraba desconfiado, ese era Droy, él se ocupaba de las Redes Sociales y Publicidad, lo que le dejaba a Gajeel la parte de Marketing. Había elegido estudiar eso, ya que era bueno con los números y era un buen estratega, lo que le servía para esa carrera. Entre los otros dos le indican el trabajo que había dejado pendiente la persona que antes ocupaba su puesto, y explicándole que estaban desbordados de trabajo con las fiestas tan próximas. Así que Gajeel empezó a revisar todo para ponerse al día.

Cerca del mediodía, estaba enfrascado leyendo en unos papeles, cuando una pelirroja golpea la puerta y pasa a la oficina. Gajeel levanta la vista, y los otros dos la saludan. Era una mujer imponente, de gran atractivo y voluptuosa, pero que denotaba autoridad.

-Hola Erza.

-Hola chicos. ¿Cómo va la mañana?- Les pregunta.

-No me quejo.- Responde sonriendo Jet.

-Actualizando la página.- Le informa Droy.

-Genial. Gajeel.- Le extiende la mano, él se la estrecha.- Es un gusto conocerte. Ya es mediodía, y antes que salgan a almorzar, quería presentarte con todo el equipo.

Gajeel asiente y salen todos al centro del piso.- Atención gente,- Dice Erza en voz alta, la mayoría se pone de pie, otros se quedan en las puertas de sus oficinas, pero todos prestan atención a la pelirroja.- quería presentarles a todos a nuestro nuevo integrante, estará a cargo de la parte de Marketing, el es Gajeel Redf...- Mira se aclara la garganta y la interrumpe.

-Falta...- Erza la observa a donde señala Mira con la cabeza, y luego da vuelta los ojos.- Es que le diste el nuevo manuscrito, y sabes como es...

-Ve a buscarla.- Suspira, y mira a Gajeel encongiendose de hombros.- Es quien se encarga de seleccionar los libros que nos llevaran al éxito, y cuando llega uno bueno, no se detiene hasta que lo termina... Te agradará.

Gajeel observa como Mira, trae consigo a una chica de pelo azul, bastante mas baja que ella, con una camisa gris, una pollera tubo color negra que marcaba sus caderas, tacos grises y un pañuelo, para acomodar sus rizos, de ese color. Sonríe automáticamente al reconocerla.

Ella lo mira, y pone mala cara.- Tú.

-¿Ya se conocían?- Pregunta Erza, mirándolos a ambos.- Levy ¿Dónde...

-En el estacionamiento.- Dice Gajeel poniendo una sonrisa enorme.

Parecía que su suerte estaba cambiando, no tendría que haber dado todo por sentado.


Gracias a todos los que ya están siguiendo la historia, o le dieron Fav.

Gracias a Yume Fujimi, Shonenevolution, Hati-chan, katherin p, Meery099, por sus review, que respondí por mensajito.

Wendy ¿viste? ya saqué este otro fic, porque no puedo evitarlo, soy adicta a Gajevy.

Y Crispy, que bueno te haya gustado, ya va a empezar la acción y cada vez van a aparecer mas hombres lobo ;D para las dos, que nos gustan.

Este capítulo es mas tranquilo que el anterior, porque ahora hay que empezar a introducir mas personajes. Ya apareció Juvia, aunque sea por teléfono, y mencionando a Lily. Y Levy trabaja en lo mismo, que al final de GTA :) Y en el próximo cap va a aparecer el tercero en discordia, o rival en el amor, como diría Juvia, y no, no es Rogue, con lo que me gusta ponerlo de competencia jeje.

Un beso enorme y hasta el próximo viernes.