Capítulo 2
El día amaneció radiante y fresco, tal como suele verse luego de las brisas en la madrugada. El sol penetraba las ventanas de la habitación de Zelda, iluminándola justo en el rostro. Solía despertar en el momento en que venía la mañana, pero estaba demasiado cansada debido al viaje, así que esta vez no fue así. Sintió una presencia cercana a su cama, lo que la hizo abrir los ojos para encontrar a la persona menos esperada: Link. Se encontraba arrodillado al lado de su cama, observándola y puyándola con un dedo.
-¡Qué está haciendo usted aquí!
-Amm, vine a despertarte, ya son las nueve.
-¿Las nueve? ¡Qué vergüenza!- saltó de la cama lo más rápido posible- Lucy va a asesinarme, que pena con usted.
-Jeje no te preocupes. Aún no desayuno así que apresúrate.
-Sí, me bañaré en un segundo.
Zelda esperaba que Link saliera del cuarto, pero no lo hacía. "¿Y ahora qué le pasa? ¿Por qué no se va? Ni loca voy al baño con él aquí… ¿Cómo le digo que salga? Ah…"
-Amm... su alteza…
-¿Qué sucede?
-Con todo respeto… me gustaría que… saliera de mi habitación.
-Sí, sí, cuánto lo siento, no me di cuenta. Discúlpame no quiero que pienses mal.
-No hay problema mi señor.
Muy avergonzado salió del cuarto y ella algo molesta entró al baño. Cuando terminó y se hubo arreglado, bajó a la cocina para preparar el desayuno. La señora Lucy la saludó y le preguntó qué tal sentía el trabajo.
-Pues bastante bien- dijo Zelda- sólo que…
-¿Hay algo mal?
-N-no sé si precisamente "mal"… amm me da un poco de pena comentarte esto pero tengo que hacerlo.
-¿Te incomoda algo?
-Sí. No estoy juzgando al señor príncipe, pero… bueno, ayer cuando llegué a su habitación, me miró de una forma extraña, luego fuimos al balcón y me preguntó si me importaba la diferencia de edad, que si estaba comprometida, si tenía novio, quiso que me sentara con él a cenar y… ¡no lo sé! Me asusta.
-Jejeje- Lucy no hizo otra cosa más que reírse ante las demostraciones poco discretas del príncipe.
-¡Lucy no te rías! Me da miedo en serio, hoy entró a mi cuarto en la mañana a despertarme y no se salía, tuve que pedirle que se fuera para poder bañarme.
-¿En serio hizo eso?- "Ah… este muchacho no se está controlando".
-Sí. ¿Siempre es así?
-No hija, tranquila. A lo mejor tuvo un día extraño ayer y se comportó así, no le tengas miedo.
-Ay Lucy… ojalá.
-Jeje, eres muy dulce. Ten lleva esta comida a su cuarto, no va a desayunar en el comedor.
-¿Tiene visitas?
-No, ¿por qué?
-Porque hay dos bandejas… ay no, no me digas que…
-Sí, creo que quiere comer contigo.
-¡Lucy, no! Yo…
-Ve, no lo hagas esperar.
-Pero….
Y con pequeños empujones la sacó de la cocina para que no objetara nada y pensó: "Ay Link, Link, Link… si sigues haciendo eso la vas a asustar. Jeje no te puedes controlar… siempre fuiste así…".
Zelda llegó a la habitación del príncipe y tocó la puerta suavemente. Entró y puso las bandejas en la mesa pero se dio cuenta de que Link no estaba en el cuarto sino en el balcón.
-Su alteza, su desayuno está listo.
-Ah- se escuchó desde fuera- ¿ya comiste?
Ella no supo si decir que sí para evitar comer con él o mejor no mentirle. Optó por lo segundo:
-No, pero comeré después- respondió una vez que él estaba adentro.
-Come conmigo, ayer no quisiste cenar, al menos desayuna.
No tuvo opción, cedió. Se sentaron en la pequeña mesita uno frente al otro. El desayuno era exquisito: pan recién horneado, jugo de naranja y de limón, leche, varios tipos de frutas, huevos, un pedazo de tarta de fresa, incluso chocolates… había suficiente comida para más de dos personas y obviamente muchas opciones para escoger. "No sé cómo traje tanto en una carretilla así de pequeña" pensó Zelda. Todo era delicioso y tenía mucha hambre; sin embargo, esperaba a que el príncipe tomara su plato primero.
-¿No vas a comer?- preguntó él rompiendo el silencio.
-Sí, después de usted.
-No, escoge tú primero, está bien.
-No puedo hacer eso mi señor.
-¿Te gusta la tarta de fresa?
-Sí.
-Entonces toma este trozo tú.
Tomó el pequeño plato y lo colocó frente a su sirvienta. Ella estaba un poco incómoda aunque lo ocultaba muy bien. "Qué necio es" dijo para sí misma.
-Y dime ¿dormiste bien?
-Sí, la cama es muy cómoda y mi cuarto es amplio. Agradezco sus atenciones conmigo.
-Mi intención es que te sientas bien aquí- tomó un trago de jugo- si necesitas algo, dímelo a mí o a Lucy.
-Lo tendré en cuenta.
Todo transcurrió normal por el resto del desayuno. Extrañamente Link no hizo ningún comentario que hiciera sentir incómoda a Zelda, así que ella disfrutó de las delicias de la cocina del palacio. Al terminar recogió cuidadosa los platos, limpió la mesa y la dejó en su sitio. Antes de salir, el príncipe le recordó que en una hora irían al campo de práctica.
-El césped debe estar húmedo, Lucy me dijo que sintió brisa en la madrugada, te sugiero que uses un vestido que no roce mucho el suelo.
-No lo había pensado, creo que uno de campo común ¿hará bien?
-Creo que sí.
Con una reverencia salió del cuarto y bajó a la cocina. Ahí, Lucy la interrogó sobre el desayuno y ella le contó que todo iba en orden.
-¿No te dijo nada raro?
-No, creo que lo que hizo por la mañana fue suficiente como para todo el día.
-Jeje, yo te dije que no hay de qué preocuparte. Él es así, cada vez sale con una cosa.
-¿Ah, sí?
-Sí, desde pequeño ha sido muy ocurrente.
-Lo has cuidado desde hace mucho ¿no?
-Oh sí, casi desde que nació. He vivido en el castillo de Hyrule por muchos años, y cuando el joven Link decidió venir acá, sus padres me enviaron con él. Tú sabes, para evitar que haga lo que no debe.
-¡Ja! Debe ser problemático entonces.
-De niño lo era, ahora hace otro tipo de locuras.
-¿Cómo cuáles?
-Ah, tú sola te darás cuenta hija.
-¡Ay Lucy! Me dejas con ganas de saber. En fin, tengo que ir a cambiarme para estar lista cuando el príncipe me avise que nos vamos.
-Excelente Zelda, mientras iré a saludarlo, no lo he visto el día de hoy.
Ambas salieron de la cocina a la vez. Zelda hacia arriba a su habitación y Lucy a los establos, donde Link estaba seguramente alistando a Epona, su yegua con la que siempre iba para todos lados.
-Buenos días su alteza.
-¡Muy buenos días Lucy! ¿Cómo has estado?
-Yo excelente, me imagino que tú estás que saltas al cielo de la alegría.
-Jaja, ¿por qué lo dices?
-Porque has estado en compañía de la niña Zelda.
-Bueno…
-¿Y ese tono?
-Lucy no sé qué pensar. Es muy hermosa y me gusta estar con ella pero… es demasiado fría conmigo, siempre trato de hacer las cosas lo más en confianza posible y ella se empeña en hacer lo estrictamente debido para su trabajo. Pensé que sería espontánea y alegre pero…
-Y lo es. Es una muchacha muy dulce y amable. No la culpo por ser indiferente contigo Link, en su lugar haría lo mismo- dijo con un tono de reproche.
-¿De qué hablas?
-Ay querido. Si supieras… ¡La niña te tiene miedo! Dice que le has estado haciendo comentarios que la ponen incómoda. ¡Hoy fuiste a su cuarto a despertarla! ¿Qué es eso Link? Tienes que controlarte o la vas a hacer huir, si la sigues acosando así se irá. Entiendo que quieres una relación de amistad con ella pero sé paciente… es apenas su segundo día y ya la tienes asustada. Si continúas con esto lo único que lograrás es que piense que eres un atrevido.
-…Vaya, no… no sabía eso, no lo había pensado. Ni si quiera me percaté de lo que hacía… Tienes razón. ¡Por eso te adoro mi Lucy!- se lanzó a ella y la apretó en un abrazo- ¡Siempre estás ahí para decirme mis errores!
-¡Auch! No me presiones tanto Link, suéltame. De nada. Es mi trabajo evitar que cometas tonterías. Tus padres fueron inteligentes al enviarme a cuidarte.
-Jeje- rió un poco sonrojado- sí, creo que… siempre voy a necesitar de ti.
-¡Por supuesto que lo harás! Ahora apresúrate a ensillar tu caballo y compórtate con Zelda ¿está claro?
-¡Muy claro!
Lucy se retiró para ir a hacer sus labores diarias. Unos minutos después, Link llamó a Zelda, ya eran las diez y debían irse pronto.
-Ya está todo listo Zelda, es hora de irnos.
-Muy bien mi señor.
-Tu vestido es muy lindo, te queda bien.
-…G-gracias…
-De nada. Ven, te preparé un caballo.
-¿Ah? ¿Ca-caballo?
-Sí, ¿hay algún problema?
-Amm, pues es que… yo no sé cabalgar…
-¿En serio? Oh… no lo sabía, si quieres pido que preparen un carruaje para ti y…
-¡No! No, su alteza, eso sería mucha molestia ¿no se puede caminar?
-La verdad no es lejos pero a pie tomaría un poco más de tiempo… ¡ya sé!
-¿Dígame?
-Ven conmigo en Epona.
-¿C-con usted? ¿En… su caballo?- Zelda se sonrojó al decir esto.
-Sí, es eso o el carruaje.
-Hm, está bien, iré con usted.
Una sonrisa se dibujó en el rostro del príncipe. Se dio la vuelta y ajustó la silla, una vez lista se subió y ayudó a Zelda a subir también. Él estaba muy feliz de compartir el trayecto con su servidora mientras ella se sentía un poco incómoda. A pesar de eso, disfrutó mucho el camino. Había muchos árboles a los lados del sendero de tierra, también se veían todo tipo de flores y animalitos como mariposas o mariquitas que adornaban perfectamente el paisaje natural. Todo era muy tranquilo y fresco. Unos pocos minutos después, llegaron al campo de arquería. Era una pequeña planicie totalmente verde con varios blancos en línea, separados a una distancia considerable del punto de lanzamiento. El campo estaba cercado así que se dirigieron a la entrada, que se encontraba escoltada por un hombre de edad mediana y de escasos cabellos oscuros. Saludó amablemente al príncipe que aún montaba su caballo.
-Muy buenos días su alteza.
-Buenos días señor Talon ¿cómo va el cuidado del campo?
-Pues excelente, el clima ha ayudado mucho, aunque hoy el césped está un poco húmedo.
-Lo imaginé, Lucy me dijo que hubo un poco de brisa y me advirtió. Ella siempre tan sabia.
-Si no lo sabré yo mi señor jeje. Veo que hoy viene muy bien acompañado.
-¡Ah sí! Ella es Zelda.
-Mucho gusto señorita Zelda- dijo dirigiéndose a la joven.
-Mucho gusto, ¿Talon?
-Así es joven. Espero que disfrute del campo.
-Sólo vengo a ayudar, no soy su invitada, soy su sirvienta.
-Ah vaya, jamás lo habría adivinado. Tienes porte de noble.
-Gracias jeje pero no es así.
De repente un muchacho de más o menos diecinueve o veinte años salió de una cabaña que estaba cerca del portón del campo. Traía unos pedazos de madera. Muy alegremente se acercó al grupo que conversaba.
-Buenos días su majestad- hizo una reverencia.
-Buenos días Elei- respondió Link.
-Hola tío Talon, aquí está la madera.
-¡Pero qué descortés muchachito! ¿No piensas saludar a la señorita?
-¡Ah!- con sorpresa miró a Zelda sentada en el caballo tras Link- disculpe, buenos días.
-No te preocupes- dijo ella- buenos días.
Ambos se sonreían entre sí. Link lo notó y sintió un poco de celos. Aclaró su garganta y dijo:
-Bien, creo que tengo que comenzar la práctica.
-Seguro mi señor- dijo Talon mientras abría el portón de madera.
"¿Con qué derecho le sonríe a Zelda? Hmm… ¿Y con qué derecho me enojo yo? Ella no es nada mío… aún… ah…" pensaba Link mientras cabalgaba suavemente hacia el establo del campo. Sus celos le hicieron imaginar mil cosas: "¿Y si a Elei le gustó Zelda? Claro que le gustó, es una chica hermosa. ¿Y si a ella le gustó él? No lo creo, pero nunca se sabe… Mmm, mejor debería calmarme".
Y así continuó pensando miles de cosas en el pequeño camino hacia el establo.
¡Fin del Capítulo dos! :D Muchas gracias a todos por sus comentarios, me alegra que les hay gustado la idea :3 Amo a Link como un príncipe, así como escribió "Flora Athena" que le encantaba imaginarlo con ropa elegante, ahh ¡a mi también me encanta! Emm creo que es todo, ¡Feliz Navidad dos días tarde! n.n
¡Nos leemos pronto!
