Siento demorarme, pero es que estoy en examenes y enverdad no se me venia nada en la cabeza, no queria actualizar hasta poder empezar el capitulo 4 de esta historia, sobre The wedding la boda, acabo de empezar a escribir, se me vino una buena idea, es que enseerio se me esta dificultando mucho esa historia, espero no batallar con esta, me encanta esta historia. Espero que les agrade, debo decir que es bastante largo.
Otra cosa, que no se me olvide, voi a estar cambiando el nombre de la historia, es que no me convenze, les agradeceria que me dieran ideas, un nombre que le quede, por que soi mui mala buscando nombres.
Capitulo II
No, eso no podía ser cierto.
¿Cómo diablos es que…Estaba el ahí?
- Hey dobe, ¿Qué tanto miras? – El rubio se incorporo al escuchar la voz de Sasuke y luego sonrió.
Definitivamente era él.
Sasuke me medio arrastro hacia afuera del ascensor, yo seguía bastante sorprendida.
- Nada. – Se apuro a decir y me miro, sentí recorrerme un escalofrió.
- Sakura, ¿sucede algo? – Escuche la aterciopelada y fría voz de Sasuke llamándome. No Respondí, seguía mirando a ese rubio. – Sakura. – Me volvió a llamar.
- Na… ¿Naruto? – Murmure a lo bajo.
Era para mí misma pero no fue desapercibido por ninguno de los dos.
Sasuke frunció el ceño.
- ¿Se conocen? – Pude notar un poco de molestia por parte de Sasuke y eso me hiso reaccionar.
- Si. – Dijo Naruto.
Mis ojos se pusieron como platos, ¡Todavía se acuerda de mí! Después de mi cambio de apariencia, aun me recuerda, eso va mal.
- ¡No! – Grite. Las miradas de todos se pusieron sobre nosotros. Y cuando digo todos, no hablo de Sasuke ni del rubio que estaba ahora antes como yo, con los ojos bien abiertos.
- ¡Es Sakura! – Comenzaron a gritar los de la oficina de mi novio.
A eso me refería con todos.
Mire hacia los lados buscando salida, pude notar como Sasuke oprimía el botón del ascensor y eso hiso que las puertas nuevamente se abrieran y levemente me empujo hacia él.
- Naruto, llévatela. – Sasuke le tiro las llaves de su auto a Naruto y este las atrapo. – Sabía que no debía traerla. – Se quejo.
Todo fue un relámpago, vi como Naruto se metía al elevador conmigo, como Sasuke detenía a sus empleados, pero la mayoría ni le hicieron caso. Por suerte la puerta del ascensor se cerró sin que ninguna persona pudiera entrar, pero se escuchaban golpes como si estuvieran tocando. Estaba bastante sorprendida e inmóvil, estaba acostumbrada a esto, pero siempre los de seguridad los detenían, no mi novio.
- Sakura-chan. – Me hablo una armoniosa voz.
Voltee al lugar donde provenía, era él. Por un momento había olvidado que me encontraba encerrada ahí con mi antiguo mejor amigo.
- ¿Te encuentras bien? ¿No te hiciste daño? – Su voz se le notaba preocupada, yo solo negué con la cabeza. – ¡Me alegra! – Me sonrió y por un segundo sentí como mi corazón empezaba a acelerarse y como la sangre se me subía la cabeza, la sentía bastante caliente. – Sakura-Chan ¿Te encuentras bien? Estas roja como tomate. ¿Tienes fiebre? – Me sentía completamente mareada, ni sentí cuando Naruto se me había acercado bastante y tenía su frente contra la mía. – Estas hirviendo. – En ese momento la sensación de mareo se fue, pero mi corazón se acelero más.
- ¿¡Pero qué rayos haces!? Pervertido. – Y le pise uno de sus pies.
- ¡Ahh! – Grito de dolor. – Eso dolió, no lo hacía con esa intención. – Me arrepentí de haber hecho eso, pero mis instintos reaccionaron de esa manera y por alguna extraña razón me sentía enojada.
Las puertas del elevador se abrieron en el primer piso, donde había estado hace unos instantes con Sasuke. Pero tal fue mi sorpresa al ver en el estacionamiento todos los paparazis esperando afuera por mí, me sentí aliviada de que los vidrios fueran polarizados, así no se vería de afuera hacia adentro. También me sorprendí de ver a toda la seguridad adentro de la empresa Uchiha para escoltarme.
- Parece que Sasuke hiso un buen trabajo. – La vos de Naruto me sobresalto un poco, parecía que ya se había recuperado del fuerte pisotón que le había proporcionado.
Me tomo del brazo y me jalo, como si fuera película, los guardias que parecían de dos metros hicieron una barrera, era bastante impresionante.
- ¡Vaya! Estos parecen matones. – Se burlo Naruto, al parecer yo no era la única sorprendida.
Cuando salimos afuera la barrera de matones como le había dicho Naruto, era fotografiada tratando de encontrar un ángulo para tomarme a mí. Los flashes de las cámaras eran demasiados, pareciera que había fuegos artificiales.
Adentro de la barrera el espacio se fue agrandado.
- ¡Sakura! ¡¿Por qué te escondes?! – Escuche como los paparazis me preguntaban sobre mi huida, pero me dedique a ignorarlos. – Sakura, ¿Quién es ese chico? ¿Es tu nueva adquisición?
Pero ¿Qué les pasaba?, ¿Adquisición?
La rabia se me subió, pero me la trague, no debía de hacer ninguna escenita o todo mi esfuerzo en mi carrera iba a ser destruida.
- Sakura-Chan, apresúrate. – Sin darme cuenta, habíamos llegado al lujoso auto negro de Sasuke. Naruto me abrió la puerta del lado del conductor y me subí a rastras pasándome al del copiloto, el rubio me siguió y como rayo se acomodo, encendió el auto y arranco. – Wau, ¡Eso fue genial! – ¿Genial? Por favor, tenia tanto miedo. – Parece como si te tuvieran vigilada Sakura-Chan.
- Si, eso parece. – Naruto me voltio a ver y me dio una de sus cálidas sonrisas.
– Enserio Sakura-Chan, creo que estas enferma, estas roja.
- ¿Eh? – Subí mis manos hacia mi rostro y lo sentí hirviendo, saque de mi bolso un pequeño espejo y me mire. Era verdad, estaba completamente roja. – Debe de ser por lo que acaba de suceder. – Fue la mejor excusa que encontré.
- Si tienes razón. ¿Entonces a donde te llevo?
Me quede pensativa por un rato, si iba a mi casa de seguro los mismos paparazis ya me estarían esperando, ese lugar seria al primero al que irían.
- ¿Qué tal si me llevas a tu casa? – Ese era el lugar perfecto, tardarían para buscar información de Naruto.
- ¿Mi casa? – Dijo sorprendido sin dejar de ver al frente.
- Si, tú casa.
- Esta bien. – Se tardo en contestar.
Después de un rato de pasar por varias calles, llegamos a un lujoso edificio.
- Aquí es. – Me informo
Salí del auto cerrando la puerta detrás de mí, Naruto se apuro a bajar y abrirme la puerta del auto.
- No es necesaria tanta caballerosidad. – Le dije algo incomoda.
- No importa. – Me sonrió.
- Buenos Días señor Uzumaki, llega temprano. – Le hablo un señor algo mayor de cabello grisáceo.
- Si, sucedió un… inconveniente.
El señor solo se dispuso a sonreírle.
Naruto también le sonrió en señal de despedida, después de eso me dirigió hasta el elevador, creo que tantos elevadores me causarían un trauma. Pasamos el piso dos, el tres, el cuatro, el cinco, el seis, el siete… y me estaba desesperando, tantos pisos me estaban sacando de quicio.
- ¡¿Cuándo diablos vamos a llegar?! – Me queje. Naruto me enarco una ceja.
- Pues, cinco pisos más…
- ¡¿Qué?! ¡Cinco pisos más!
- Solo bromeaba. – Se empezó a reír de mí. Al ver eso, me cruce de brazos y le di la espalda. – Sabes… - Su tono cambio a uno serio y asome un poco mi vista para ver su rostro el cual estaba cabizbajo. – Has cambiado demasiado. – ¿Cambiado? Pues claro que había cambiado, tuve que cambiar. – Antes… todo era diferente.
- No sé a qué te refieres. Yo no te conozco. – La cabeza de Naruto subió, todo era por mi bien y el de él. – Creo que no tienes derecho de decirme eso sin conocerme.
Espere impaciente alguna respuesta, pero no llego.
- Llegamos. – El ascensor de abrió.
Pasamos por el largo corredor en silencio, Naruto, quien iba delante de mí, se detuvo en una puerta blanca, empezó a hurgar en su bolsillo creo que buscando la llave, ¿Qué otra cosa buscaría?
- Aquí esta. – Lo oí decir al sacar una blanca tarjeta y pasarla por una pequeña caja del mismo color que estaba alado de la puerta.
La pequeña lucecita que antes estaba en rojo se puso verde haciendo un pitido, Naruto giro la perilla y entro, me hiso un ademan para que yo también lo hiciera y así lo hice.
¡Pero qué grande!
- Puedes sentarte donde quieras. – Lo voltee a ver, pero él estaba de espaldas andando hacia un pasillo algo oscuro y metiéndose a un cuarto.
Con algo de incomodidad y duda me senté en uno de los largos sillones color crema que estaba enfrente de un televisor de plasma. Mire un poco más abajo y me encontré con una mesa de cristal llena de envases de refresco y algunos de ramen instantáneo, alado de todo ese desastre estaba el control remoto.
- ¡¿Puedo prender el televisor?!
- ¡Claro! – Se escucho desde el fondo.
Sin más, tome el control y encendí el televisor, aun estaban las noticias. Recorrí los canales buscando algo interesante que ver, hasta que…
- Miren lo que sucedió hace unos momentos, la famosa Sakura Yamada se escapo con un chico. – Una foto de mí con Naruto salió, los dos íbamos subiendo al auto de mi novio. – Parece que la chica tiene un romance. – ¿Pero qué les pasa? Estaba huyendo de ellos. – Tal vez se canso de ser la niña buena.
- ¡Malditos reporteros! ¡Yo misma los asesinare cuando los vea!
- Pero que sucede Sakura-cha… Sakura. – Se apresuro a decir.
- ¿Cómo que que sucede? Nuestra huida está matando mi reputación.
- No es para tanto.
- ¿Qué no es para tanto? Estaba en la cima, ahora baje más de la mitad.
- Yo creo que no es así. Luego se les olvidara.
-¡No puede ser! – Rabie. Tome mi cabeza y la hundí en mis piernas. – Esto no me puede estar pasando a mí.
- Pues, debes admitir que todo fue muy divertido. – Hay pero que le pasa, ¿divertido?
- ¿Divertido? – Levante mi cabeza y le clave la vista fulminándolo su rostro palideció de miedo al ver mi expresión. – ¡Naruto! ¿Por qué no maduras?
Hay por dios, se me salió el nombre.
- ¿Cómo me dijiste? – Su rostro ahora no estaba pálido, estaba sorprendido. – Me llamaste Naruto.
- No se dé que hablas. Voltee mi cabeza al televisor, para mi suerte había comerciales.
- No, no, no. No quieras negarlo, me llamaste Naruto y me dijiste que madurara. – Pero que tonta había sido, así le decía cuando estábamos en plena adolescencia. Se lo repetía a cada instante. – Y eso tu, Sakura-chan – Volvió el chan – Me lo decías. – Y parece que también recuerda esa parte.
- Ya te dije que no te conozco, no seas insistente.
- Y ya te dije que no lo negaras, ¿Por qué niegas que me conoces? ¿Por qué Sakura-Chan?
- ¡Ya te dije que no te conozco! – Me levante del sillón enojada.
- Parece que ya se llevan bien. – Mi acompañante giro la vista hacia la puerta.
- Sasuke, ¿Cómo supiste que estábamos aquí?
- Intuición. – Mi novio avanzo hacia mí y cobre mi compostura mostrándome paciente y tranquila. - ¿Te encuentras bien Sakura?
- Claro. – Afirme con una sonrisa, el me devolvió el gesto y miro a Naruto.
- Bien dobe, siento no habértelo dicho antes pero te presento a mi novia, Sakura Yamada. Creo que ya la conoces.
- Más de lo que tú crees. – Al escuchar la respuesta fulmine con la mirada a Naruto, que quien, ¡Claro! Que lo noto. - ¿Verdad Sakura-Chan?
¡Este chico me quiere sacar de quicio!
- ¿Ya se conocen? – Creo que esa era la segunda vez que lo preguntaba Sasuke.
- ¡No! – Y como la quinta vez que lo negaba. – Yo creo que tu amigo lo dice porque me ha visto en televisión, ¿no es así? – Me dirigí hacia Naruto quien asintió.
- Oh bueno. Naruto. – Le llamo Sasuke quien saco unas llaves de su bolsillo y se las tiro al rubio quien las atrapo. – Son las llaves de tu auto.
- ¡Ah! Gracias por traerlo. – Naruto hiso lo mismo que Sasuke. – Aquí están las tuyas.
- Bueno Sakura. – Sasuke se dirigió hacia mí. – Debo de irme, tengo bastante trabajo.
- Ok. – Fue lo único que salió de mi boca. El frunció el ceño.
Tal vez esperaba que le dijera que se quedara conmigo el resto del día. Pero estaba demasiado alterada con lo de hoy que no me nació decirle eso.
- Naruto te daré el día libre para que cuides a Sakura, después de todo creo que no te necesito hoy.
- Está bien teme, no te preocupes, yo cuidare bien a Sakura-Chan.
- Más te vale. – Sasuke avanzo hacia la salida, Sakura le siguió.
- Adiós Sasuke-kun, cuídate.
- Igual Sakura. – Y el teme de Sasuke la jalo hacia el pegándola a su pecho para besarla.
Sakura-Chan se puso de puntitas para alcanzar Sasuke.
Y ahí estuvieron besándose…
Besándose…
Besándose…
¡¿Pero cuando terminarían de besarse por dios?!
Cuanta respiración tienen. Deberían de entrar a natación.
Y por fin se separaron… bastante agitados y… ¿Qué diablos? Los dos tomaron una gran bocanada de aire y se volvieron a besar por otro largo lapso de tiempo.
Acaso se habían olvidado que estaba yo ahí. Y para colmo, estaban en mi departamento.
- Adiós Sasuke-kun – Dijo con voz entrecortada Sakura-Chan y el teme por fin se fue.
Sakura-Chan cerró la puerta y se apoyo en ella, me quede mirándola esperando a que dijera algo.
Así que me aclare la garganta para hacer ruido y hacer notar que aun estaba ahí.
- ¿Qué rayos miras? -
- A una despedida bastante cursi. – Dije molesto, ahora yo era el cruzado de brazos.
- ¡¿Cursi?! – Rio. – Creo que alguien esta celoso.
- ¿Celoso, yo? – Dije indignado.
- Exacto, tu. – Se separo de la puerta y me acorralo, parecía una leona asechando a su presa. Me sentí aprisionado.
- Si. – La rápida sorpresa hiso que la leona se quedara inmóvil y ahora era yo el león. – Estoy muy celoso, ¡Vaya suerte que tiene Sasuke! Nunca creí que besaría a la soñadora e infantil Sakura Haruno, la rechazada del colegio que solo tenía como amigos a un chico rubio de ojos azules llamado… Naruto.
La pelirosada se quedo boquiabierta e ida. Tal vez estaba recordando sus momentos de secundaria. La iba a bombardear con todo eso.
Sonreí con malicia.
- ¿Ahora lo recuerdas? Más bien… ¿Me recuerdas, eh Sakura-chan?–Ella me volteo a mirar, parecía conejo deslumbrado.
- Eso. – Titubeo. – Debió de haber sido horrible para ella. – Y cobro la compostura.
- Créeme que demasiado. – Le seguí. – Ella, tenía un sueño ¿lo sabías?
- ¿A si? ¿Y cuál era? – Parecía como si me desafiara, seguía siendo la misma testaruda Sakura-Chan aunque ella lo negara.
- Quería convertirse en una actriz y cantante reconocida por todo Japón.
Me enarco una ceja. Me estaba ganando el juego y eso me empezaba a molestar y sacarme de quicio, ¿Por qué rayos oculta su identidad?
- Bien, señor… Uzumaki, no sé de qué me habla y tampoco que esta insinuando, pero yo no soy esa chica, mi apellido es Yamada y nunca lo he visto en mi vida.
- ¡Uzumaki! ¡Yamada! ¿Pero qué diablos te sucede Sakura-Chan? Me estas asustando deberás. Además ese no es tu verdadero apellido.
- Por favor Uzumaki-san, si así lo prefiere.
- ¡Uzumaki-San! Sakura-chan me estas cansando, te estás yendo demasiado lejos.
- Enserio no se dé que me habla.
- Vamos Sakura-Chan ¿Por qué escondes tu identidad?
- ¡Naruto por favor! Deja de molestar con eso.
- Sakura-Chan demostrare tu verdadera identidad. – Me hablo en tono serio, lo mire frunciendo el ceño.
Y sin darme cuenta… Me había tomado de la cintura en un fuerte abrazo, se le podría decir, pero más que eso, era una atadura para no zafarme de lo que iba a venir. Mire hacia los lados sin saber qué hacer, buscando escapatoria, voltee hacia al frente, su rostro con los ojos cerrados se me acercaba, mas, mas, mas y mas, hasta toparse con mis labios y todo se volvió.
¿Rosa?
Mi cabeza se había perdido en un torbellino de emociones, sentía que flotaba, estaba en un paraíso color de rosa, mi mundo color de rosa. Mi corazón latía tan rápido que creía que se me iba a salir del pecho, estaba tan feliz, me sentía tan… feliz.
Nunca había sentido esto en toda mi vida…
Pero, pero ¡¿Qué?! ¿Qué rayos me sucede?
- ¡Aléjate! – Lo empuje tan fuerte que cayó al piso. – No vuelvas a hacer eso. – Le advertí. – Tengo novio, además, es tu amigo.
- Yo… - Se quiso cubrir, pero nada salió de su boca, se puso cabizbajo. – Sasuke es mi amigo pero… no te conviene, Sakura.
¿No me conviene? Iba a preguntar porque, pero el estúpido celular empezó a sonar.
- Espérame un momento. – Le dije, mi teléfono había sonado, lo saque y conteste. - ¿Qué sucede Shizune?
- Sakura-san será mejor que regreses antes de que a Tsunade-sama le dé un paro cardiaco.
- No te preocupes Shizune. Voy para allá.
- ¿Qué sucede Sakura?
- ¿Me puedes llevar a mi trabajo?
- ¡Claro! – Me sonrió ampliamente, le devolví el gesto.
Después de la última y más estúpida de mis estupideces, la lleve a su televisora en donde se encontraba su manager. Creo que así se les dice, no estoy muy familiarizado con esas cosas.
Entramos y una mujer de cabello negro delgada se nos acerco, tomo a Sakura del brazo y se la llevo. Atónito, le seguí, pero seguridad me detuvo.
- Viene conmigo. – Se dirigió Sakura-Chan ante los mastodontes.
Ellos me soltaron al instante y me dedique a seguir a las dos chicas.
- Sakura-san recomiendo que estés lista, Tsunade-Sama esta como loca, el teléfono no ha dejado de sonar, lo que sucedió en la oficina de tu novio se encuentra en todos los canales.
Sakura asintió.
- Estoy lista Shizune, le explicare todo.
La aludida abrió la puerta y ahí se dejo ver una mujer de cabello rubio y ojos color miel.
- ¡Sakura Yamada! ¿Quién te crees que eres? No puedes salir cuando se te dé la gana, estas destruyendo tu carrera. – Y golpeo la mesa, todo tembló.
- Tsunade-sama, todo es una confusión, no hice nada malo.
- A los medios no les importa si no hiciste nada malo, te fugaste con un chico el cual nadie lo había visto. – La rubia examino el lugar hasta llegar hasta mi, un escalofrió recorrió mi espalda. – Pero miren que tenemos aquí, este niñato es con el que te fuiste ¡Y te atreves a traérmelo aquí!
- No es lo que piensa, Naruto es…
- ¡Naruto! – Interrumpió a Sakura-Chan antes de que terminara. - ¡Con que así se llama este mocoso!
- Déjeme explicarle. Naruto es amigo de Sasuke-kun. – El rostro enojado de la señora de enfrente se relajo un poco. – Lo que sucedió fue que estábamos en la oficina de Sasuke y la gente se alboroto al verme, seguridad nos ayudo a salir.
- Debiste haberlo dicho desde el principio. – Y empezó a reír.
Sakura suspiro y yo aun seguía medio tenso.
- Entonces… ¿Aun está enojada? – Pregunto dudosa Sakura-Chan.
- Claro que no. Pero – su rostro cambio – No quiero que esto vuelva a pasar.
- Esta bien.
Salimos de la televisora en donde trabajaba Sakura-chan y nos dirigimos al auto, ella estaba totalmente callada, lo único que me preguntaba es a ¿donde la tenía que llevar?
Abrí el auto y los dos nos subimos a él. Sakura recostó su cabeza en el asiento y suspiro cansada.
- Necesito unos tragos. – Fue lo único que dijo. Mi ceño se frunció, ¿Sakura-Chan bebía?
- ¿A dónde quieres que te lleve?
- Aun hotel. – Me dijo en un susurro, mi cuerpo tembló. Su mirada se poso en mí. –Llévame a un hotel.
- A… un ho…hotel? – Tartamudee, estaba tenso.
- Si, ahí déjame y luego lárgate de mi vista. – Que ruda.
- Claro. – Y mi boca se hiso una mueca.
Después de un rato vagando por la ciudad de Tokio y esperando que mi acompañante me dijera a donde la llevara me estaba cansando. Desde que había arrancado el auto, Sakura no había dicho ni una sola palabra y tenía su mano sobre su frente.
- Sakura-Chan… - Le hable pero no respondió. – Te llevare alHotel Cerulean. – Me estacione y baje del auto. – Sakura-chan, bájate. – Le dije antes de cerrar la puerta. Pero aun así no dijo nada. – Bueno, iré a ver si hay habitaciones disponibles.
Cerré la puerta y avance unos cuantos pasos, de reojo voltee hacia donde estaba ella, pero aun seguía inmóvil. Sin más seguí, entre al hotel y fui a la recepción.
- Bienvenido a Cerulean Tower Tokyu Hotel, ¿En qué le puedo servir?
- Quiero una habitación. – Le dije a la chica que estaba atrás de una computadora.
- Para uno o para dos.
- Individual por favor.
- Su nombre.
- Bueno, no es para mí la habitación es para una amiga.
- Dígame el nombre de su amiga por favor. – Tecleaba sin parar en su PC.
- Sakura Yamada. – Su mano se quedo quieta.
- Dijo… ¿Sakura Yamada? – La voz de la chica temblaba. Tal vez debí de haber dicho mi normal y corriente nombre.
- ¿Hay algún problema?
- No, ninguno. Disculpe, pero ¿Dónde está Sakura Yamada?
- En el auto. – Le sonreí.
- ¿Quiere discreción oh…?
Pensé en lo que había sucedido en la mañana en el trabajo, se había hecho un alboroto, lo mejor sería discreción.
- Discreción. – Que divertido era estar con una cantante y actriz.
La chica trono los dedos y en un abrir y cerrar de ojos un hombre alto de traje negro se le acerco, ella le susurro un par de cosas y este asintió.
- Llévelo hasta donde esta Sakura Yamada señor…
- Uzumaki.
- Ok señor Uzumaki, lleve a Ronald, el lo ayudara. – Asentí.
Di media vuelta hacia donde estaba la puerta principal pero el tal Ronald me negó la salida, fruncí el ceño.
- Por aquí Uzumaki-san. – Le seguí y salimos por una puerta algo extraña hacia el estacionamiento, derecho estaba mi auto. - ¿Dónde está la chica?
- Por ahí. – y le apunte donde estaba Sakura. – Esta abierto mi auto, es el azul.
Ronald abrió la puerta de donde estaba Sakura-chan, y aun así no se movió.
- ¿Es ella? – Apunto a la rubia.
- Si es ella, sácala con cuidado…. – Pero fue demasiado tarde, la tomo bruscamente y se la llevo a su hombro.
- Aunque no parezca, esta chica esta pesada. – Y la movió un poco. – Esta dormida.
- ¿Eh? ¿Dormida? – Me acerque, era verdad, estaba dormida.
- Bien, sígueme. – Y así lo hice.
Entramos por otra puerta la cual llevaba a un elevador secreto, ¡Esto es emocionante!
Después de un rato esperando el piso recordé que no me habían dicho que habitación era, ni llave me habían dado, más bien… ¡No había pagado!
- Oye Ronald, ¿a qué habitación nos llevas?
- A una Suite. – Mis ojos se abrieron.
- ¡Una Suite! ¡De verdad! – El asintió, que emoción que emoción. Sería la primera vez que estaría en una suite de verdad.
Cuando por fin llegamos a la puerta, la gran puerta, de la suite, estaba tan emocionado que mis pies no estaban quietos, quería entrar, quería ver cómo era una suite.
- Ten. – Mire a Ronald algo dudoso. – Tómala. – Y me tiro bruscamente a Sakura-Chan a mis brazos.
Su cabeza se movió algo raro y su cabello se volvió un desastre, parecía tan débil y delicada dormida. Pero si estaba pesada.
Me quede como bobo viéndola, su rostro era tan… hermoso.
- Ya está abierto, aquí te dejare la tarjeta, creo que ya sabes para que es.
- Si, gracias. – Y le sonreí. Ronald salió del cuarto.
Entre a la gigantesca y elegante suite. Cerré la puerta del cuarto con mi pie, mis manos estaban ocupadas sosteniendo a Sakura-Chan.
Me dirigí hacia la cama y ahí la recosté, le quite las zapatillas moradas que traía puestas, la acomode un poco y jale el edredón para arroparla.
- Naruto… - Me hablo una dulce voz. La mire algo dubitativo. Estaba algo agachado jalando el cobertor que su mano tomo la mía. – ¿Porque me dejaste ir? – Y una lágrima salió de su cerrado ojo.
¿Estaría hablando realmente de mí? Oh solamente era mi imaginación.
- Sakura-Chan… - Le hable para despertarla, tenia agarrada muy fuerte mi mano y me estaba cortando la circulación.
- Quédate aquí… Conmigo.
Bueno si así lo quería, me quedaría.
- Sakura-Chan, le volví a llamar. – Pero un extraño ruido salió de su boca. Por fin había soltado mi mano, pero la sorpresa era que…
¡Sakura-Chan ronca!
¡Ahora sí! ¿Qué haría en una gigantesca suite? Aun era temprano, mire el reloj, las cinco de la tarde. Me dirigí hacia donde estaba un televisor muy, muy grande. Busque el control remoto y lo encontré en una mesilla de cristal parecida a la mía pero con la diferencia de que esta se encuentra limpia.
Lo encendí y me puse a buscar algo interesante, a esta hora de nuevo pasan noticias.
- Ahora vienen los espectáculos con Kaede. – Espectáculos, esto es interesante. – Hola a todos en Tokio, espero que estén disfrutando su día, son las 5:13 minutos y les traigo nuevas noticias sobre Sakura Yamada. Después de un largo día buscando pistas sobre su paradero que hasta la hora es desconocido, Tsunade, quien es su representante, nos hablo que el chico rubio de ojos azules, bastante apuesto, es amigo de Uchiha Sasuke, el nombre de el chico es Naruto Uzumaki, su status es soltero. Entonces todos los rumores que se habían hecho por falta de información son erróneos, Sakura Yamada nunca nos ocultaría nada.
- ¡¿Cómo rayos saben que soy soltero?! – Grite conmocionado.
- Es porque tienen oídos en todas partes.
- Sakura-chan, despertaste.
- Con tus gritos cualquiera lo haría. – Reí algo avergonzado. – Además, ¿Qué es esto? – Fruncí el entrecejo, iba a decir una suite pero no me dejo hablar. – Quería discreción.
- Pero Sakura-chan, es discreción, nadie vio cuando entraste. Y la suite es algo esencial para una estrella pop como tú.
- Mira Naruto, te diré algo, los reporteros de todas las televisoras vienen y revisan la base de datos para ver quien se ha registrado. Con eso no se tiene privacidad.
- Oh. No lo sabía. – Rayos.
- Pero no te preocupes. – Me quede boquiabierto al ver el rápido cambio de ánimo, de uno serio a uno sonriente. – Lo hiciste bien. Además, oí lo que dijeron en el noticiero, el asunto se arreglo. – Y se dejo caer sobre el sofá negro de piel. – Deberías de ser mi representante. – Bromeo.
Yo fruncí el ceño, pero se me ocurrió un buen comentario.
- Tal vez así estaría más tiempo contigo. – Le dije, la sonrisa que había estado un momento en ella se borro y eso me hiso reír a mí. – Es broma Sakura-Chan. – Pero si lo decía enserio.
- No hagas ese tipo de bromas, no tengas tanta confianza con una persona que ni conoces.
Y de nuevo comenzaba con eso, cuánto tiempo estaría jugando a la estrellita.
- Si, si, como digas Sakura Yamada. – Pero tal vez era cierto, tal vez ella no era Sakura-Chan…
- ¿En qué tanto piensas?
- Nada, nada. – Moví mis manos negando. – Sakura-Chan…
- Dime. – Ella había tomado el control remoto y cambiaba los canales.
- ¿Y tus padre? – Pregunte algo dudoso. Su mano se detuvo por un momento.
- En América. – Y siguió cambiando. – Se fueron hace cuatro años de Tokio.
- Oh. – Bueno, eso era una X para Sakura Haruno, la mamá de Sakura-Chan nunca la dejaría sola. – Entonces, ¿vives sola en Tokio?
- Si. Pero, no me interesan mis padres, solo me dejaron sola. – Me volteo a ver. – Tú tienes suerte. – Me sorprendí por su comentario.
- ¿Yo? ¿Suerte?
- Eso dije. – Se levanto del sofá. – Naruto. ¿Te puedo decir así?
- Claro que sí. – Le respondí sonriente ella me devolvió el gesto. – Ni deberías de preguntarlo.
- Era por educación, también te dejo decirme Sakura-Chan. Aunque me moleste un poco. – Encogí mis hombros algo avergonzado. – Pediré servicio al cuarto.
- Ok.
Avance hacia donde estaba el teléfono para llamar al servicio al cuarto y encargar algo de comer y también de beber, descolgué el teléfono y estaba a punto de hablar cuando.
- Te encontré Sakura Haruno. – Me quede con el corazón en la boca, esa voz, era él. – Fuiste fácil de encontrar. – Empezó a reír, un escalofrió paso por toda mi espalda.
Colgué.
La respiración se me empezaba a cortar, me deje caer al suelo, estaba tan asustada, me había encontrado, ¿Cómo lo hiso? Hundí mi cabeza en mis piernas. No me puede estar pasando esto a mí.
- Sakura-Chan, ¿Pasa algo? – Levante mi cabeza al oír la voz de Naruto, se acercaba lentamente hacia mí. – ¿Por qué estas llorando?
Me levante de golpe y le grite:
- ¡Vete de aquí! ¡Déjame sola! – Me miro sorprendido, más bien espantado.
- ¿Qué sucede Sakura-Chan?
- ¡Solo vete! Déjame sola Naruto. – Mi voz se quebró. – Vete.
- Sakura-Chan. – Se me acerco.
- ¡Vete! – Y lo empuje hacia afuera y le cerré la puerta.
Me deje caer sobre el marco de la puerta.
- Sakura-Chan, ábreme por favor, dime que te sucede.
Pero no le conteste, así estuvo un rato hasta que dijo "volveré en la mañana"
Al momento de escuchar eso abrí la puerta.
- ¡Naruto! – Le grite pero ya se había ido.
El pasillo estaba solo, me metí al cuarto arrepentida por haberle hecho eso, debí de haberle explicado, decirle que yo era esa Sakura. Cerré la puerta y me quede estática, esa maniaca sonrisa…
- Sabía que estarías aquí. – No… no puede ser… - Eh… Sa-ku-ra.
Me tomo del mentón con una de sus sucias manos y con la otra me puso un trapo blanco húmedo con un olor que me quemaba la nariz sobre mi rostro.
Naruto… ayudame.
Y todo se volvió negro.
¿Que les parecio?, por favor diganme si notan algun error x qe el cap 3 ya lo llevo adelantadito y no quiero que tenga algo malo, quiero que este perfecto (: dejenme un review x favor, enserio que eso me alienta a escribir, 2 reviews en el primer cap me hiso sentir mal u___u, pero bueno, gracias a los que me dejaron review espero que les guste este cap.
Hasta la proxima.
