¡Hola! Aquí les dejo el capo dos, que espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Gaara como Sakura, serán los narradores.
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MI ADORADO TORMENTO
By Tsukisaku
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CONOCIENDOTE UN POCO MEJOR
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—Sube —me dijo el pelirrojo desde el interior de la misma.
—¿Disculpa?
—Hmph —¿Eso significaba que él era mi acompañante? Oh, no.
—No iré contigo.
—¿Por qué no? —su voz era muy intimidante—. No te haré nada malo, eso te lo aseguro —¿Pero que se cree?
—¿Por qué no va Shino contigo ó Tenten? —pregunté con la esperanza de no tener que viajar con él.
—Shino se quedara a cargo de la barra y Tenten tiene que cerrar la caja, ¡Así que sube de una buena vez! —después de decir miles de maldiciones mentalmente. Me subí en el lugar del copiloto. Esto si podía ir peor.
Durante todo el camino, nadie decía nada. Era un silencio abrumador, sobre todo por la mala vibra que sentía proveniente de él.
—¿Hasta dónde iremos? —le pregunté, necesitaba saber cuanto duraría mi tormento.
—Es una empresa que esta a veinte minutos —el tono que usó no me agrado.
Cuando llegamos a dicho lugar, comenzamos a bajar las cosas, y a servirlas en una gran mesa. Parecía que festejaban a alguien. Intenté poner mi mejor sonrisa, para que la gente no me tachara de amargada y me concentré en el trabajo. Un rato más tarde, luego de que nos pagaran, nos subimos al ascensor para llegar a la planta baja, pues estábamos en el décimo sexto piso. De pronto cuando llegábamos al décimo piso, se escuchó un ruido y las luces comenzaron a prenderse y a apagarse.
¿Qué pasa con el maldito ascensor Shannaro?
Y de pronto se detuvo. ¡No puede ser! ¡Esta cosa se atoró!... y lo que es peor ¡Estoy encerrada en un elevador con Gaara!
—No puede ser —murmuré llevando mi mano derecha a mi frente.
—Mierda —lo escuché murmurar.
—¿Y ahora qué?
—Tendremos que esperar a que nos saquen de aquí —me dijo de una manera tan grosera.
—Dime algo —comencé tranquilamente—. ¿Te caigo mal? —el chico poso su fría mirada sobre mí.
—No.
—¿Y entonces porqué eres tan grosero conmigo? —el pelirrojo solo arqueó una ceja.
—Así soy con todos, es mi carácter —su mirada me intimidaba un poco. Pero había algo más.
—No es verdad, te he visto como tratas a los demás.
—Pues es que no sé como tratar con princesitas como tú —¿Qué quiso decirme con eso?
—¿Princesita?
—Hmph —¡Ese estúpido sonido de nuevo!
—¿Por qué me llamas así? —intenté no elevar el tono de mi voz, para que no se desatara una gran discusión.
—Porque lo eres.
—No entiendo —murmuré sinceramente.
—Nunca vi trabajar a una niña rica en un bar y la verdad, se me hace ridículo —sus palabras hicieron que me ganara la risa, es un tonto, ¿Cree que soy rica? Eso si es un buen chiste. El sólo me miró con el ceño fruncido.
—Eres muy divertido.
—¿Te burlas de mí? —lucia bastante más serio de lo normal.
—Si, ¿Quieres saber porqué? —él sólo me miró—. Porque eres un idiota, yo puedo ser muchas cosas, pero rica, no —el parecía no comprender.
—Pero estudias en la Todai —que tonto es.
—Si, pero estoy becada. Además tú también estudias ahí, y no por eso digo que eres millonario.
—Tienes razón, creo que fui demasiado duro contigo —esas palabras me sorprendieron.
—¿Amigos? —después de todo era mejor hacer las paces.
—Claro.
Luego de eso, ninguno de los dos dijo nada. Los minutos pasaban y el ascensor no se movía, realmente comenzaba a desesperarme; estaba cansada, aburrida y comenzaba a hacer mucho calor.
—¿Cuánto más tendremos que estar encerrados aquí? —pregunte al aire. Mientras me dejaba caer recargada en la pared.
—No lo sé —su tono de voz, seguía siendo muy frío. Y al igual que yo, se sentó en el piso.
—Tengo calor —comencé a agitar mi mano cerca de mi rostro, para lograr darme un poco de aire. Mientras tanto el pelirrojo tenía los ojos cerrados y una mano recargada sobre su rodilla.
—Puedes quitarte la ropa si quieres —me miró de soslayo con media sonrisa en el rostro. ¿Acaso bromeaba?, al parecer la cara que puse le causo gracia, porque solo atinó a mirarme por completo aún con esa estúpida sonrisa en el rostro—. Solo era una sugerencia…
—¿Hace cuanto que trabajas en el bar? —deseaba cambiar de conversación, antes de que me hiciera enojar y lo tuviera que golpear.
—Año y medio —él continuaba observándome detenidamente y su mirada comenzaba a ponerme nerviosa.
—¿De verdad? —asintió con su cabeza—. Nunca te había visto.
—Pero yo a ti si. Tú vas muy seguido con una rubia, que es amiga de Kiba y Shikamaru… y a veces se suben a cantar al escenario —me sonrojé con fuerza y sentí como me daba un vuelco el estomago. Era demasiado vergonzoso que él me hubiese visto cantar en el escenario.
—Bueno… es que a Ino le fascina cantar y siempre me obliga a acompañarla —otro intento de sonrisa se formó en su rostro.
—No lo hacen tan mal —¿Acaso fue un cumplido?
—Gracias.
¡Pero que calor! ¡Esto parece un horno! ¡Cuando nos sacaran de aquí Shannaro!
Trataba de visualizarme en un campo despejado, para ver si así desaprecia un poco el calor, ¡Pero no funcionaba!
De pronto posé mis ojos sobre el pelirrojo a mi lado, lucia tan acalorado como yo. En sus mejillas se podía observar un tono rojizo, seguramente ocasionado por el calor. De pronto, comenzó a quitarse la polera negra que llevaba. Un momento. ¿Gaara se está quitando la camisa?
Un fuerte rubor inundo mis mejillas al ver que el pelirrojo solo había quedado en camiseta, ¡Pero que buen cuerpo!, Sus brazos están bien formados, tal vez practique algún deporte… ¡Por kami! ¿Qué estoy pensando?
Aparte rápidamente mi mirada. No podía fijarme en él, no es que tenga nada de malo, pero ni si quiera lo conozco y además no estoy para enamorarme de nadie más.
—Deberías quitarte la playera —al instante mis ojos se volvieron a posar sobre él—. Digo… si es que no quieres asarte.
—Así estoy bien —mentí. Realmente me hubiera gustado quitarme la playera… pero no llevaba nada abajo, salvo mi sostén.
El ambiente realmente se tornaba muy incomodo. En un inesperado movimiento, mis ojos se posaron en el techo del elevador, había una pequeña puertecilla ahí y quizá si logramos abrirla, pueda ver que tan lejos estamos de un piso.
—¿Por qué no abrimos el ducto de la ventilación? —el chico giró su cabeza y posó su mirada donde se encontraba la puertecilla.
—Podríamos intentarlo —soltó un suspiro en tanto se ponía de pie—. Ven… te ayudare a subir.
—¿Yo?
—¿Prefieres ayudarme a mí? —ahora fui yo la que soltó un gran suspiro. Me acerque a él. Bajó sus manos y las unió para que yo las agarrara de apoyo.
—¿Lista? —preguntó mientras subía uno de mis pies.
—Si —y acto seguido me elevé por los aires hasta que mis manos tocaron el techo. Traté de empujar la rejilla, pero estaba demasiado atascada. Justo cuando sentí que lograría abrirla, el elevador hizo un movimiento algo brusco, logrando que ambos fuéramos a dar de lleno al piso. Aunque yo no lo sentí tanto, pues cuando abrí mis ojos, pude notar que ¡Había caído sobre Gaara!
Nuestros rostros estaban prácticamente pegados, él abrió sus ojos y me miró. Sus orbes son realmente hermosos, ese color aguamarina es hipnotizante.
—Princesita… No me dejas respirar —al instante me levante más roja que un tomate.
—Perdón.
Para mi gran suerte, las puertas se abrieron en la planta baja. Ambos salimos del lugar rápidamente y nos encaminamos a la camioneta. Decidí dejar mi mente en blanco y olvidar todo lo que nos acababa de suceder.
—
Después de ese día, nuestra relación mejoro bastante, ó al menos en el trabajo, porque en clase seguía dejándome en ridículo. Debo admitir que él es mucho mejor en eso de escribir y conoce mucho de literatura. Pero aún así me molesta cuando contesta en clase mejor que yo.
Una semana después del incidente, estábamos en el bar y como era un día tranquilo, solo cerraríamos él y yo. Mientras Gaara limpiaba y acomodaba las mesas; yo hacia el cierre de la caja.
—¿Te molesta si pongo algo de música? —le pregunté de lejos.
—No.
Me acerqué al aparato de sonido y busqué entre los discos de uno de los estantes… ¿Qué será bueno poner?
Tras unos minutos de búsqueda, logré distinguir uno que me encantaba. Así que lo puse y unos segundos después mi canción favorita se hizo presente. Regresé a la caja y comencé a contar en silencio, mientras cantaba en voz baja. Esa canción realmente me fascinaba ya que a veces me hacia recordar a Sasuke.
Watashi na ri ni "ai saretai" afureru no ni kimi ga mienai
Nido to kimi no aenai sonna ki ga suru n da…
Tsutaetai no ni umai kotoba mietara nai watashi tabun
Uso demo ii no ni "ikanai demo" ienai yo
No pude evitar recordar el último día que estuvimos juntos…
Estábamos parados en mi habitación, besándonos apasionadamente, mordí su labio inferior, logrando que soltara un pequeño gemido. Lentamente una de sus manos comenzó a introducirse lentamente bajo mi blusa, logrando que al contacto sintiera una descarga eléctrica recorrer mi ser, su mano llegó hasta uno de mis pechos, apretándolo por encima del sujetador, ahora fue mi turno de soltar un pequeño gemido.
Pronto mi mente comenzó a trabajar un poco, regresando así la cordura a mí. Esto no estaba bien, él y yo somos amigos; además el tiene "novia"... yo vivo en Tokio y él en China, esto no está bien.
Luego de pensarlo mejor; lo separé de mi de un empujón. Él me miraba demasiado confundido y serio a la vez.
—Esto no está bien —dije tratando de ponerme lo más seria posible.
—¿Por qué no? —trató de acercarse nuevamente a mí, pero yo me alejé.
—Tú tienes a tu zanahoria, y yo no soy plato de segunda mesa.
—Karin no me importa.
—¿No? Y entonces ¿Por qué estas con ella? —fruncí el ceño. ¿Qué se pensaba?
—Por diversión —¿Diversión?
—¿Te gusta divertirte con las mujeres? —no lo podía creer, Sasuke no era así.
—Contigo es diferente —se puso serio de repente.
—¿Así? ¿Y pretendías acostarte conmigo, teniendo "novia"? ¿Quién te crees que soy? ¿Tú amante ocasional? —Ahora si que estaba furiosa.
—No, ya sabes lo que significas para mí, Sakura —me dijo sin cambiar su expresión. ¿Lo sé? Yo lo amo, pero no voy a ser su juguete.
—Lo mejor será que hagamos de cuenta que esto no pasó, seremos amigos como siempre, tú volverás a tu mundo y yo al mío —le dije viéndolo fijamente a los ojos.
—Hmph, ¿Eso deseas realmente? —parecía sumamente molesto.
—Si, tú has tu vida y yo haré la mía —esto de lo dije mirando hacia otro lado.
La verdad no estaba segura, pero nunca lo estoy.
—Bien —bufó comenzando a salir de mi habitación—. Pero esto no terminará aquí —me advirtió mientras desaparecía de mi vista.
—¿Esa canción la cantas para alguien en especial? —la repentina pregunta me sacó del mundo de los recuerdos. Parpadeé confundida y me topé con el rostro del pelirrojo.
—¿Qué?
—Tu expresión es de tristeza.
—No… es solo que la canción es muy triste y yo soy muy sentimental —mentí. Bueno tal vez no del todo—. ¿Acaso no hay alguna canción que te ponga sentimental? —él solo arqueo una ceja e hizo una mueca de desagrado.
—No. El amor no es parte de mis planes —se giró y continuó acomodando unas copas.
—¿Eso significa que no has estado enamorado? —pregunté sorprendida.
—No creo en el amor —la manera en que lo dijo, me dejó totalmente fría.
Aunque por un leve instante me recordó a mi misma hacia un tiempo. Yo tampoco creía en eso del amor, pero ahora, estoy enamorada del idiota de Sasuke Uchiha.
—No deberías decir eso —él seguía sin mirarme—. Quizá algún día encuentres a la chica ideal para ti y tendrás que tragarte tus palabras.
—Hmph —¡De nuevo ese estúpido sonido!—. A mí sólo me gusta divertirme con las chicas… sin sentimientos de por medio.
—¿Lo dices de verdad? —no podía hablar en serio. De repente, dejó la copa que tenía en sus manos y me miró de una forma bastante intimidante, en tanto se acercaba a mí. Puso cada una de sus manos en la barra que estaba tras de mi, dejándome aprisionada entre la madera y su cuerpo, para después acercar su cabeza a mi oído.
—¿Quieres probarme? —esas palabras lograron que un ligero rubor golpeara mis mejillas. ¿Acaso está loco?
—No —y lo alejé de mí de manera inmediata. Una estúpida sonrisa cargada de arrogancia invadió su rostro.
—Era broma.
—Conmigo abstente de utilizar tus "bromas" —fruncí el ceño—. Tus dotes de galán, no me impresionan —aseguré tajantemente, aunque en el fondo, mi corazón parecía opinar lo contrario. Estúpidas reacciones.
—Hmph.
Cuando por fin terminamos, eran cerca de las doce de la noche, así que se ofreció a acompañarme a mi dormitorio. Y ahí estábamos, caminando por las calles solitarias de Tokio y sumidos en un silencio que comenzaba a tornarse incómodo.
—¿Y tu vives solo? —el silencio me aturdía.
—Si.
—¿Y tus padres?
—Viven en Suna —por lo visto, mantener una conversación no es su fuerte.
—¡Que bien!... Yo vivía en Konoha.
—Nunca he ido ahí, a pesar de que está cerca de mi casa —comentó con la vista fija en el camino.
—Eso pasa… yo tampoco conozco Suna —le dije un tanto desanimada.
—¿Y tus padres?
—Murieron… en un incendio —realmente me ponía triste, pero no como antes.
—Lo siento —murmuró viéndome de soslayo.
—No importa, fue hace mucho tiempo —tomé una gran bocanada de aire y rogué porque cambiara de tema.
—¿Y vivías sola?
—No, tengo a mi hermana mayor: Kasumi —solté un suspiro.
—Que bien, yo tengo dos hermanos mayores —le regalé una sonrisa, pues cuando me di cuenta, ya habíamos llegado a mi dormitorio.
—Gracias por acompañarme —le dije realmente agradecida.
—Hmph.
—¡Odio ese estúpido sonido!, ¿Acaso no sabes hablar bien? —siento haber dicho eso en voz alta, pero es que ese "Hmph" me tiene harta.
Gaara tan solo me miró y formó una pequeña sonrisa en su rostro.
—Fue un placer, princesita —esa respuesta está mejor… creo.
—¿Podrías omitir lo de "Princesita"?… me molesta —le dije, al tiempo en que quitaba mi sonrisa.
—No —¡Pero que honestidad!—. Nos vemos, princesita —me dijo, para después darse la vuelta y salir de ahí.
¡Si que sabe como hacerme enojar!
Definitivamente, Sabaku No Gaara es un chico sumamente irritante, pero me agrada. Y al menos ahora, comenzaremos a conocernos un poco mejor.
—
Continuará…
—
¡Hola!
Como estoy editando, pues la actualización será diaria. La canción de éste capi fue: Long kiss goodbye de Halcali.
Les hago la más cordial invitación a que se pasen por mi blog, ahí encontraran una PlayList de las rolas que vaya utilizando. los datos están en mi perfil.
Me despido y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
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