Disclaimer: Los personajes de esta historia son creaciones de la Gran Rumiko T. Solo tomo sus amados personajes para entretener y pasar un buen momento.
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Capítulo 2
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El camino hacia la aldea había resultado bastante tranquilo pero a su vez muy incómodo y doloroso para Kagome. Ella pensó que si le seguía la corriente al humor de Inuyasha, tal vez él le hablaría como siempre o con un poco más de entusiasmo pero no. Simplemente él se limitó a caminar con paso moderado y en silencio no mostrando ni la más mínima emoción por el regreso de la persona que había jurado proteger.
Kagome estaba muy confundida y dolida con la actitud de su adorado Hanyou, ella esperaba que por lo menos iniciara una conversación o que le preguntara alguna que otra tontería de su vida cotidiana en el futuro que él había aprendido a querer y a disfrutar en sus visitas. Más no hubo preguntas, respuestas y ni siquiera menciones sobre el futuro. Desde esa fría bienvenida no volvió a preguntar nada sobre ella ni nadie. Simplemente se había llamado al silencio y mantenía una distancia tan marcada que con cada paso que daban, Kagome sentía que su corazón se resquebrajaba un poco más. ¿Qué era lo que estaba sucediendo con él?
-Inuyasha…- Intentó iniciar una conversación cuando el silencio comenzaba a hacerse insoportable, es que era completamente anormal lo que sucedía entre ellos pero solo logró que le respondiera con gruñidos, movimientos con la cabeza y un sí y no muy esporádico. Parecía como la primera vez que se conocieron, estaba muy retraído y no sabía cómo hacerlo más amigable para ambos. Lo único que lo diferenciaba de esa primera vez fue que ahora no quería asesinarla, después el trato era casi el mismo y Kagome desconocía el motivo por el cual él actuaba así.
Finalmente al no obtener respuestas de más de una silaba, Kagome decidió que dejaría de torturarse y le daría el espacio que parecía necesitar e intentando no llorar se preguntó si su regreso lo había alterado tanto como para no dirigirle si quiera la palabra.
Y sin más interacción llegaron a la aldea de la anciana Kaede.
El recibimiento que Kagome tuvo ahí fue muchísimo más cálido que el que recibió por parte de Inuyasha, se sintió querida, apreciada y que realmente sí había sido extrañada por la gente del lugar. En esta cálida recepción que simplemente había sido por parte de los aldeanos a los que había ayudado tiempo atrás y ni siquiera habían sido sus amigos más cercanos sinceramente había alivianado su corazón y había hecho que su rostro mostrara por fin una cálida sonrisa. Necesitaba estar bien, este era su mundo ahora y por más que le doliera la frialdad de Inuyasha el estar triste e ignorar a la gente que tan bien la estaba recibiendo era algo que no podía hacer. Así que buscó un motivo para sonreír.
Después siguieron más allá de la frontera de la aldea para adentrarse al centro de la misma ya que el tiempo pasado hizo que la aldea creciera considerablemente; estaba más limpia, más prolija y con construcciones que si bien eran de la época se notaban más sofisticadas.
-Señorita Kagome, se ve muy bella ¿volvió para quedarse?-
Escuchó entre el murmullo de la gente que los aldeanos le preguntaban mientras que hacían reverencias a su paso. Ella simplemente asentía con la cabeza y les sonreía con amabilidad ya que si pronunciaba palabra sentía que las lágrimas saldrían sin control y no se detendrían hasta que sus ojos quedaran secos.
Y para cuando finalmente llegaron a la choza de la anciana Kaede, el rumor de su regreso se había expandido tanto que afuera ya estaban esperándola la anciana y su nueva aprendiz; Rin.
-¡Señorita Kagome! ¡Qué bonita! ¿Ha vuelto para quedarse? ¡La echábamos de menos!- Rin salió corriendo a su encuentro, algo que no le extrañó a Kagome ya que la recordaba siempre alegre y por su manera de ser tan cariñosa.
-¡Rin-chan! ¡Has crecido mucho!- Le dijo la chica del futuro correspondiendo su saludo y abrazo.
-Hola niña ¿cómo has estado?-
-¡Anciana Kaede! Me alegra tanto verla-
-Kagome, ven entra tenemos mucho de qué hablar-. La joven buscó con la mirada a Inuyasha pero como no lo encontró. Supuso que en algún punto del trayecto se había adelantado. Suspiró resignada y entró finalmente a la casa de Kaede.
Una vez dentro, Kaede le pidió a Rin que preparara un poco de té y algún que otro bocadillo para que comieran. Rin hizo todo a la perfección ganándose los cumplidos de Kagome y la aprobación de la anciana. Al mismo tiempo Kagome le pidió de favor a la matriarca y sacerdotisa de la aldea si le podía prestar ropa de la época porque no había llevado nada consigo al considerar que solo confundiría a la gente con su ropa moderna. Una vez vestida, Kaede le pidió a Rin que saliera a recoger unas hierbas que necesitaba y de paso así podría hablar con Kagome.
-Dime anciana Kaede. ¿Qué sucede con Inuyasha? ¿Por qué es así conmigo?- Fue lo primero que atinó a decir. Sabía que estaba siendo egoísta, que podría preguntar por los demás y cosas más serias a su entender pero Inuyasha y su actitud era algo que no comprendía y le dolía prácticamente en el alma.
-Niña… eso no es algo que yo pueda hablarte, simplemente es algo que no me corresponde.
-Entiendo….
-Kagome lo siento, no sufras, no creo que tarde mucho en recapacitar.
Kagome la observaba pensativa ¿Qué era aquello que sucedía con Inuyasha? ¿Por qué estaba tan frío y distante? Estaba más y más confundida a medida que las horas pasaban y ya no sabía que pensar. Por otro lado y obviando el hecho que Inuyasha parecía estar molesto por su regreso, Kagome no había visto a ninguno de sus otros amigos. ¿Dónde estaban Miroku, Sango, Shippo y Kirara?
-¿Dónde están los demás?- Finalmente preguntó al ver que el tema Inuyasha era algo que no iba a poder ser tratado.
-Esperaba esa pregunta. Pues, Shippo está de nuevo perfeccionando niveles en la academia de zorros mágicos ya no debería tardar se fue hace unas semanas. Miroku y Sango están en su casa, con su familia, si quieres podemos ir a verlos en cuanto Rin regrese de recolectar las hierbas que le pedí.
-¡Genial! Los he echado tanto de menos ¿ese monje se ha estado comportando?- Kagome comenzaba a sentirse más animada y su humor mejoraba al hablar de sus amigos. Ya quería visitarlos.
-¡Claro que sí niña!
-No puedo esperar para verlos ¿viven lejos de aquí?
-No mucho, pero debemos caminar un poco-. La anciana respondió con una sonrisa gentil al ver que Kagome pensaba en otra cosa y se alegraba.
-Anciana Kaede, cambiando de tema…. -. Había algo muy importante que Kagome debía decirle o más bien preguntarle pero no sabía cómo decirlo.
-¿Qué sucede?
-Es sobre el hecho de que ya no poseo la perla. Pero no solo eso, no poseo poderes espirituales, no tengo fuerza espiritual, pero a la vez puedo sentir presencias y distinguir entre presencias hostiles y presencias amistosas. No comprendo que sucede ¿no debería simplemente no poseer nada de nada?
La anciana se detuvo unos instantes a pensar. La verdad estaba confundida y por más que le diera vueltas al asunto no podía darle una explicación lógica, tal vez deberían investigar más a fondo antes de dar una respuesta concreta. Después de unos momentos volvió a hablar.
-Nunca había escuchado hablar de eso. Sí sabía o conocía la teoría de que una vez que la portadora de la perla de Shikon terminara con la carga de su guardia, ésta se volvería un ser humano común y corriente. Dejaría de ser una sacerdotisa y podría vivir una vida normal. Pero nunca pudimos comprobar la teoría.
- Eso era lo que Kikyo quería hacer-. Recordando las fatídicas consecuencias de lo pasado.
-Así es-. Dijo la anciana con pesar.
-Entonces ¿Qué es lo que haré a partir de ahora? No sirvo para la lucha cuerpo a cuerpo, había llegado a utilizar el arco y flechas relativamente bien pero sin energía espiritual no podré causar daño y tampoco podré defenderme.
-Por lo pronto Kagome esperemos que los problemas no se te acerquen demasiado. Luego veremos que hacer por lo menos tienes la ventaja de saber a lo que te enfrentas, no eres un ser humano común y corriente, sientes presencias y eso no te deja tan indefensa ante un posible ataque-. La anciana intentó calmarla con su sabiduría y resumiendo lo obvio.
Kaede estaba a punto de sugerir alguna otra teoría pero Rin acababa de entrar a la casa con la canasta repleta de hierbas y algo que parecía ser un kimono muy fino y elegante.
-¿Otra vez Sesshomaru?- Preguntó la anciana, como algo normal.
-Sí-. Contestó Rin muy contenta, más que por el regalo Rin estaba feliz por haber visto a su Señor Sesshomaru.
-¿Otra vez?- Preguntó Kagome asombrada.
-Sí, desde que Rin vive aquí él viene cada tanto con algún obsequio para ella- Respondió Kaede observando la cara de asombro de Kagome. – Es algo que de a poco la gente de la aldea y yo nos hemos estado acostumbrando. - Ahora niña ¿vamos a buscar a los demás?
-¡Claro! Allí les contaré el por qué estoy aquí aun sin mis poderes-. Contestó Kagome viendo como Kaede estaba por formular exactamente esa pregunta.
Así que salieron rumbo a la casa de Sango y Miroku siendo seguidas de cerca por un demonio irritado por su maldita curiosidad y un hanyou molesto e igualmente irritado que el demonio pero por diferentes razones.
Continuará…
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N/A: ¡Hola de nuevo! Bueno, por lo pronto los capítulos van a ser cortitos pero a medida que avance la historia van a ir variando en tamaño jaja.
Lamento que Inu sea tan baka, pero es necesario para la historia y obviamente él tiene sus razones ¿eh? Pero no desesperen ya será revelado todo a su debido tiempo. Sin más que decirles por ahora nos estamos leyendo pronto. Muchas gracias por tomarse el tiempo para leer.
Gracias especiales por sus preciosos reviews a: Kagome-Black, Marlene Vasquez, Faby Sama, chovitap, ariadnek
¡Por favor dejen sus reviews! Gracias y besitos :)
Sele
