Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J. K. Rowling.

Este fic ha sido creado para los "Desafíos" del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black"


De como ellos decidieron cambiar su destino.

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Dolores Jane Umbrige.

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En los pasillos de Hogwarts estaba una chica con una cinta rosa en el pelo y un peluche de un gato muy tierno, la cuestión es que ya no lo debería de llevar al Colegio de Magia y Hechicería ya que las féminas —y uno que otro muchacho— lo utilizan como excusa para burlarse de ella. La bruja desde que dijo que impartiría en un futuro Defensa Contra las Artes Oscuras se convirtió en el centro de burla de todos los inmaduros, sin mencionar a los bravucones que nunca faltan.

Nunca le ha tomado la debida importancia a lo que piensen los demás, sin embargo, se metieron con su querido Kitty y eso fue la gota que derramó el vaso de su paciencia. Les demostrará que será una maestra de DCAO cueste lo que cueste, sin importarle los riesgos que tenga que tomar; hasta donde Dolores sabe esa asignatura está maldita por quién sabe que gruñón que fue un mal perdedor.

—Si quiero dar DCAO y ganarme su respeto tendré que usar Maldiciones —aseguró en su dormitorio en el invierno, era una de las pocas estudiantes que se quedaba ya que la mayoría prefería a su criterio presumirles a su padres sus logros—. Si no me obedecen por las buenas, lo harán por las malas... ¡y para lograrlo usaré las Imperdonables!

Si alguien hubiera estado con ella le diría que eso es llegar demasiado lejos, bueno, no es como si Umbrige escuchara razones cuando está más que decidida. La bruja que ama a los gatos es consciente que practicar las Maldiciones Imperdonables en Hogwarts es asesinar su futuro, así que lo hará cuando salga, lo que será muy pronto. Pero sí puede practicar las otras, los hechizos que puede necesitar en el por venir.

—Necesitaré ir a la biblioteca —dictó la castaña que adora el color rosado.

Su silueta, que era de una chica baja y rechoncha, se perdió por los pasillos del castillo. Jane estaba decidida, y en ese estado no la detendrían ni con un Petrificus o cualquier conjuro que se le parezca. Probablemente le puede pedir ayuda a algún compañero suyo, uno que se mantenga neutro o que no le interese saber porque quiere ir a la sección prohibida de la biblioteca.

—Probablemente Malfoy me ayudará —pausó para rectificar lo que anteriormente mencionó—, me ayudará si le digo que será para atacar a esos Sangres Sucias.

La sonrisa de sorna que tenía plantada en el rostro fue lo último que se vio antes que cruzara a la derecha.