Beso (Clary y Jace)
Fallaba de nuevo, ¡maldición!
Con paso lo más digno posible, Clary se acercó hacia la pared de la sala de entrenamiento donde estaban ubicados los blancos para practicar el lanzamiento de cuchillos. Esa tarde, a pesar de sus esfuerzos, no podía concentrarse en nada y cada uno de sus intentos había acabado en un fracaso tras otro. Era muy frustrante.
—Estás demasiado tensa, por eso no puedes concentrarte y acertarle —le comentó Jace que estaba tras ella "supervisando" su entrenamiento.
Dispuesta a defender su duro trabajo, Clary estaba volviendo la cabeza para decirle lo que pensaba de sus consejos cuando, para su sorpresa, él posó con suavidad las manos sobre sus hombros y le masajeó los agarrotados músculos aliviando la tensión. Aquello era algo que no había sucedido en días, pensó con el corazón acelerado y rogando que ese momento se alargara eternamente. Para que Jace dejara de mirarla con tristeza y un enorme miedo a lastimarla…
Pero no fue así, y cuando el chico se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se apartó de su lado de golpe
—Necesitas relajarte un poquito más. Ya sabes, respirar hondo, visualizar el demonio, sus puntos débiles y lanzar. Muy fácil —le dijo con desenfado, como si el momento anterior no hubiera ocurrido.
—Podría intentar visualizarte a ti —respondió Clary con fingida dulzura e intentando dominar su mal genio—. Estoy convencida de que lo lograría.
—Oh, y yo estoy seguro de que sería una visión fantástica, pero lo más probable es que desees atacarme de un modo muy distinto —añadió el chico, claramente divertido y encantado ante la idea del modo en que ella sin duda querría "atacarlo"—. Piensa en los problemas que luego podría causarte al enfrentarte con un demonio de verdad. Sería bastante desagradable ver que intentaras besarlo; y peligroso, si me permites decirlo.
A pesar de que su humor esa tarde no era el mejor, Clary no pudo evitar reírse de aquella tontería. Eso, se dijo, era lo que le gustaba y la frustraba de Jace a partes iguales; pareciera como si él pudiera meterse dentro de su cabeza y saber que necesitaba y como para hacerla sentirse mejor aunque ella no deseara que fuera así. Quería enfadarse con su novio por un millón de cosas pero él lo hacía imposible.
—Sí, supongo que sería peligroso. Podría ser que terminara cambiándote por un demonio, Jace.
Lo oyó reír también, y cuando sus fuertes brazos la rodearon tentativamente, a pesar del nerviosismo inicial que aquel gesto le produjo, Clary se permitió bajar la guardia y apoyó la cabeza contra su pecho dispuesta a disfrutar de aquella extraña y escasa oportunidad.
Clary notó con exactitud el momento preciso en que Jace fue consciente nuevamente de lo que había hecho; de cómo él se daba cuenta del peligro al que la arriesgaba al acercarla de aquella manera hacia sí. Podía percibir a través de su abrazo la tensión que lo embargaba como algo muy vivo; el miedo latente de saber que tal vez podía lastimarla como a una frágil muñeca si permitía que su deseo de tenerla cerca se descontrolaba. Sin embargo y a pesar de ello, en esa ocasión Jace no la apartó de su lado, simplemente la besó con rapidez en la pelirroja coronilla aunque no hiso ningún intento de hacer algo más aparte de mantener aquel ligero contacto entre ellos.
¿Cuánto tiempo más iban a tener que soportar esa situación?, se preguntó. Era obvio que para ambos estaba resultando una experiencia muy difícil.
Cada día Clary agradecía el hecho de que Jace siguiera estando junto a ella. Después de casi haberlo perdido al atravesarlo con Gloriosa, que siguiera vivo era un milagro y el hecho de que tuviera dentro de él el fuego celestial parecía el menor de sus problemas. De momento su novio parecía estar bien, mientras pudiera mantenerse bajo control no resultaba ser un peligro para ninguno de ellos ni para sí mismo, pero al saber tan poco sobre lo que le ocurría, Clary no podía evitar preocuparse cada día más al darse cuenta de que no encontraban una solución y su relación con Jace resultaba hasta cierto punto absurdamente platónica.
Pero no tenía derecho a deprimirse, no cuando sabía que él también lo estaba pasando mal y sin embargo intentaba que no le afectara, por ella; para no hacerla sentir triste. Decidida, tomó aire y se volvió entre sus brazos para mirar a Jace con una sonrisa en el rostro.
Su gesto de dolor la desconcertó.
—No deberías haber hecho eso —le dijo el chico al tiempo que la apartaba de su lado con suavidad, retrocedía un par de pasos para alejarse de ella y se llevaba las manos a la espalda como si esa fuera la manera más segura de no volver a tocarla.
—¿No debería haber hecho qué? —le preguntó Clary confundida y dolida a partes iguales. Al darse cuenta de que los ojos dorados de Jace estaban cargados de una triste resignación, comprendió a que era lo que se refería y se sintió culpable y avergonzada de sí misma—. Ah… eso. Lo siento, puede que hayas tenido razón.
—Yo siempre tengo razón. Lo mejor será que no me sigas mirando así ni me sonrías de ese modo, Clary. De hecho, lo más seguro para los dos sería que llevaras puesta una máscara cada vez que estemos juntos. Sí, creo que debería conseguirte una antes de que termines volviéndome loco.
—Ni siquiera lo intentes, Jace Lightwood —le advirtió—. Sabes que eso no solucionaría el verdadero problema.
Él la fulminó con la mirada, y durante un breve instante Clary se inquietó pensando en si el chico se pondría a arder a causa del enfado; no era probable, pero preferiría no comprobarlo. Jace debió percatarse de su preocupación, porque respiró profundamente y permitió que el aire escapara de sus labios en un intento por serenarse. Aun así, en su frustración, se pasó una mano por el rubio cabello dejándolo desordenado. Tuvo que contener el impulso que sintió de alargar la mano y arreglárselo, estaba segurísima de que a él aquello no le iba a gustar.
—Esto no está funcionando —reconoció Jace con tono fatalista—. Verte todos los días y aun así tener que mantener siempre las distancias va a acabar conmigo. Cada vez que Simon se te acerca deseo golpearlo, y no porque sea un idiota, que lo es, sino porque él puede tocarte libremente y yo no. Anoche incluso estaba enfadado cuando vi a Luke darte un abrazo. ¡Al tipo que es como tu padre!
Eso era… inesperado, se dijo Clary. Aun así, no se dejó desviar del tema principal y continuó:
—Lamento que te sientas así, pero eres tú quien prefiere que nos mantengamos alejados —le dijo la chica recordándole la decisión que él mismo había tomado—. Yo confío en que no me harás daño. Si vamos con cuidado…
Jace negó con un gesto rotundo.
—Si me descuido aunque sea un poco, podrías terminar ardiendo. No voy a arriesgarme a ponerte en peligro, Clary.
Hubiera deseado gritar de lo enfadada que estaba, o mejor aún, golpear algo. Claro que no estaba enojada con Jace, que al igual que ella solo era víctima de todo aquello, sino que estaba molesta con el destino que los ponía en situaciones imposibles una y otra vez y con Sebastian por haber sido el responsable de todo aquello y que seguía manteniendo un miedo constante sobre sus cabezas.
—No sabes como desearía que nuestras discusiones fueran sobre cosas más simples, como si vamos al cine o nos quedamos en casa el fin de semana o que comida pedimos para cenar. Incluso sobre la mejor manera de matar un demonio rapiñador; ya sabes, algo como "creo que tu técnica puede tener algunas deficiencias".
Cuando Jace se echó a reír, Clary pudo vislumbrar en él al chico cazador de sombras que siempre había sido: encantador, seguro de si mismo y un poquito arrogante; dejando por un breve instante a un lado al muchacho que vivía preocupado de lastimarla y que a pesar de intentar ocultarlo era infeliz por no poder estar cerca de ella.
—Ya te lo he dicho —le dijo él con su encantadora sonrisa dibujada en los labios. Una sonrisa que ahora lucía muy poco en su presencia—. Nuestros problemas no son como los de las demás parejas. Pero eso no hace que te quiera menos.
Clary tenía tantas cosas que decirle… Había tanto dentro de ella que deseaba sacar fuera en un intento por aliviar la carga que sentía que él llevaba, pero… no sabía cómo lograrlo; las palabras no parecían querer salir de sus labios.
Finalmente, le sonrió resignada, cansada de seguir aquella absurda discusión que no llevaría a ningún sitio.
—Yo también te quiero, Jace —un estremecimiento de placer la recorrió cuando su mirada, aquella que solo tenía para ella y que dejaba la parte más vulnerable de su alma al descubierto, se encontró con la suya—. Pero debemos reconocer que esto de poner la contención en práctica se nos está dando fatal.
—Supongo que es comprensible. Tener que pasar tanto tiempo conmigo y no poder hacerme nada debe ser duro para ti. Estoy seguro de que lo sería para cualquiera —añadió—. Sabes que suelo tener ese efecto en la gente.
—Y en los demonios, y los subterráneos seguramente —le dijo divertida Clary. Se dejó caer en una de las bancas de la sala para descansar un poco y dio un golpecito a su lado para que Jace se sentara junto a ella, algo que él hiso de inmediato aunque dejando la mínima distancia prudente entre ellos—. Nunca pensé que iba a extrañar tanto besarte.
Al oír el estrangulado gemido de Jace, Clary compendió, arrepentida, que había hablado de más. No había sido su intención atormentarlo con eso, simplemente lo había dicho sin pensar en las consecuencias.
—No digas eso —le suplicó su novio con tono pesaroso. Jace, que parecía bastante cansado, se frotó con fuerza los ojos con una mano—. Yo también lo extraño, ¡no te imaginas lo que deseo hacerlo! Pero tu seguridad, Clary… Tu seguridad es lo principal para mí.
Retrocediendo meses atrás, Clary casi podía ver en perspectiva todo por lo que habían pasado y que cosas ganaron y perdieron en ese trayecto. Había estado a punto de perderlo en innumerables veces, de hecho, en dos ocasiones creyó que su muerte era algo seguro y sin embargo en ese instante tenía a Jace junto a ella, y él la amaba, y ella le amaba a él. Debería ser agradecida y poder conformarse con lo que tenían, de momento, pero por más que se lo repetía y sabía que era lo correcto eso no siempre bastaba.
Al bajar la vista, vio como las manos de ambos, que estaban apoyadas sobre el banco, casi se rozaban. Si solo la movía unos pocos centímetros, la suya rozaría la de él y sentiría el calor que desprendía y la embriagadora sensación que tranquilidad y alegría que siempre notaba cuando lo tenía cerca.
Sí, extrañaba besar a Jace, pero no solo por el beso en si mismo, sino por lo que representaba para ellos; por cómo se sentía ella estando en sus brazos y permitiéndose esos momentos de completa entrega. Pero sobre todo anhelaba recuperar al Jace que parecía ser dueño del mundo, el temerario que no temía a nada, porque ahora cada vez que la miraba parecía tener miedo de ella, o mejor dicho del daño que él pudiera hacerle; y Clary no deseaba eso.
Jace le había dicho unas semanas atrás que siempre habían estado mejor juntos, y ella solo podía estar de acuerdo con ello. No importaba que pasara, mientras que estuvieran uno al lado del otro podrían superar cualquier cosa. Haría bien en recordárselo.
Tomando una decisión, Clary colocó su mano sobre la del chico que levantó la cabeza de golpe y la miró un poco alarmado, aunque no se apartó de su contacto. Sin pensar en lo que hacía, se armó de valor y posó sus labios sobre los de él en un sorpresivo beso.
Fue un mero contacto; apenas un beso de unos pocos segundos y que sin embargo parecía haberlo cambiado todo para ellos. Habían tenido besos mejores, Clary lo tenía muy claro: besos más apasionados, más dulces, más excitantes; besos de despedidas, por diversión o para terminar con un enfado; y a pesar de todo, aquel era especial, era diferente y ambos lo sabían.
Era un beso que les daba esperanzas.
La vida de un cazador de sombras era dura, un círculo completo de eterna lucha y peligro… y ella lo había escogido; para poder proteger a quienes quería, por Jace, incluso por si misma. Porque tenía la esperanza de que las cosas mejoraran a pesar de la amenaza que Sebastian representaba para sus vidas. Porque deseaba ser como aquel beso, una pequeña llamita que alumbrara aunque fuera un poco en la oscuridad.
Esperó pacientemente el regaño de Jace. Sus ojos dorados, fijos en ella, parecía enormes y la observaban con una expresión que variaba entre la incredulidad por lo que había hecho, la satisfacción y el enfado que sin duda sentía porque lo hubiera desobedecido. Clary no iba a disculparse, no pensaba hacerlo, pero cuando fue a abrir la boca para defenderse, las grandes manos del chico la sujetaron por los brazos, manteniéndola inmóvil en el banco.
—Eso ha sido peligroso —le dijo Jace con firmeza, aun así una sonrisa de puro deleite asomó a sus labios—. Pero ha sido un buen riesgo. Me alegro de estar enamorado de una chica valiente.
—Esa soy yo —respondió Clary, aliviada.
Le hubiera gustado echarle los brazos al cuello y decirle que ya no tenían nada que temer, pero evidentemente sería una mentira. Pero esa pequeña llamita de esperanza les vendría bien, estaba segura de eso. Jace parecía más contento, y ella… se sentía capaz de hacer cualquier cosa.
—Creo que deberíamos seguir practicando. Intentar recuperar el tiempo perdido, ya sabes —Clary fue a ponerse de pie pero el cazador de sombras aun la tenía sujeta—. ¿Jace, el entrenamie…?
El beso de él fue tan sorpresivo como el que ella le había dado antes, breve pero tan intenso como una descarga eléctrica. Tan maravilloso como Jace y su sonrisa. Cuando el chico volvió a inclinarse hacia ella, Clary cerró los ojos y no hiso intento de apartarse al notar sus labios sobre los suyos, más que dispuesta a disfrutar del momento.
—Me parece una idea fantástica. Yo estaba pensando lo mismo —le dijo él con la respiración agitada y una sonrisa maliciosa—. Tenemos mucho que practicar.
Clary también sonrió.
—Estoy completamente de acuerdo contigo, Jace Lightwood. Completamente de acuerdo —le dijo, antes de volver a besarlo.
Bueno, ya está el segundo one-shot de un total que espero sean veintiséis. Intentaré actualizar cada dos semanas si me queda tiempo entre el resto de mis historias largas.
Espero que este capítulo también les guste y muchas gracias para todos quienes se dieron el tiempo de leer el anterior y a quienes dejaron algún comentario. Hasta la próxima actualización, que si Dios quiere será de Simon e Izzy.
Basileia75: Muchas gracias por leer y me alegra saber que te ha gustado. Como esperabas, ahora le ha tocado el turno a Clary y Jace. La idea es ir turnando a las parejas y las perspectivas.
MagicFaerie: Para mí también es una bonita sorpresa encontrarte por aquí, sobre todo ya que la historia de VK ya está casi concluida. Una vez que termine los fanfics que tengo en desarrollo, tengo intención de escribir uno de esta pareja como historia más larga. A comienzos del próximo año, si es posible; de momento solo serán one-shot. Gracias por leer y espero siga siendo de tu agrado.
Mikuniru: Me alegra mucho saber que te gustó el one-shot anterior y espero que este también lo haya hecho a pesar de no ser malec, aunque más adelante tocaran otros capítulos sobre esta linda pareja. Muchas gracias por leer.
Anette-lizzie: Muchas gracias por leer y sobre todo me alegra saber que te ha gustado. Espero que el resto de las historias también lo hagan ya sean de esta pareja o de otras.
Anni: Me alegra que te haya gustado, muchas gracias por darte el tiempo de leer y confío en que te sigan gustando los demás one-shot.
JaeryDeCarstairs: Muchas gracias por tus palabras. Me alegra saber que te ha gustado y espero que las demás también lo sigan haciendo.
