Me estaba poniendo impaciente. Tenía las manos hundidas en los bosillos de mi saco y a cada rato me pasaba una mano por el pelo, algo que siempre algo cuando me pongo nervioso. 'Ésto es una estupidez' pensé 'Yo soy estúpido' Ella no iba a venir luego de lo que le hice, probablemente ni siquiera recibió la carta. Y si lo hizo, no vendría de todas maneras; Emma estaba en Francia y no perdería su tiempo y su dinero en el chico que más la decepcionó. Emma no vendría.
Pero aún seguía aquí, esperándola, como usualmente lo hacía; siempre solía llegar tarde a todas partes, esperaba que esta vez sólo estuviera retrasada como de costumbre.
Miré a la pequeña torre que había en el medio del lago; tenía un reloj en el centro. Eran casi las 2 de la tarde. En la carta, yo había escrito que debía estar allí antes de la hora del almuerzo. Bueno, esta ya no era la hora del almuerzo, Emma no iba a venir. Suspiré, estaba realmente decepcionado, my mayor deseo en ese momento era volver a verla al menos una vez más... Pero esta era mi última esperanza de verla de nuevo y bueno... No iba a venir.
Me di la vuelta y comencé a caminar hacia la calle, me iría a mi casa a comer pizza porque me moría del hambre.
Me miraba los zapatos cuando me tropecé con una chica linda.
"Lo lamento" dije y levanté la mirada.
"Ah, eres tú"
La miré prestando atención, compleramente sorprendido. Las palabras 'me pregunto cómo se verá Emma en seis años. Está creciendo rápido, apuesto a que estará lindísima...' me cruzaron la mente de inmediato. No se veía linda, se veía increíble. Su largo pelo rubio parecía más oscuro ahora, pero aún era hermoso y un tanto ondulado en las puntas, sus ojos grises se veían tan salvajes como siempre, estaba tan alta como yo y era obvio que escondía unas curvas divinas debajo de su saco. Tenía puestos jeans oscuros, un saco oscuro y una bufanda gris. Emma jamás le había prestado atención a la ropa, pero se veía genial ahora. Se veía como la chica más genial y fiera en todo el planeta.
No se veía feliz de verme, parecía molesta y a mi me sorprendía que hubiera venido en lo absoluto.
"Has venido" dije.
Ella no dijo nada. Enterró las manos en sus bolsillos y me dio esa mirada intimidante que le daba a la gente que no le caía bien.
"¡No me des esa mirada de no-me-agradas!" dije, ofendido.
"¿Por qué no? No me agradas"
"Sé que debes odiarme, pero siento tanto lo que pasó"
"Ay, sí, seguro que sí" dijo en tono irónico "Seguro que tu consciencia realmente te torturaba mientras estabas rodeadas de chicas babosas y dinero"
"Tenía quince años, Emma, era estúpido y la banda me mantenía muy ocupado. Era joven, lo siento"
"¡Bueno, yo también era joven! ¡No tienes ni idea de lo insoportable que se volvió la escuela después de que te fuiste! Eras mi único amigo y aún así la persona que más me decepcionó. ¡Los amigos no hacen eso, Dougie!"
"Te recompenzaré, de verdad. ¿No podemos al menos intentarlo?"
"No lo sé, Dougie, no confío en ti"
"Pero has venido hasta aquí... ¡Has venido! No hubieras venido si me odiaras tanto como yo pensaba que lo hacías"
"Dejemos esto en claro; sí te odio"
"Gracias"
"De nada"
Ella respiró hondo "¿Podemos sentarnos?"
Cerró los ojos y los abrió segundos después. La noté cansada por un momento, pero luego so mirada salvaje volvió. Ni siquiera esperó a que yo respondiera, tan sólo camino hacia una banca y se sentó. Me senté a su lado mientras admiraba su reciente belleza, esperando que algo pasara.
"¿Has almorzado?" pregunté luego de unos minutos de silencio.
"No"
"¿Tienes hambre?"
"No realmente"
Silencio de nuevo. Recuerdo cuando nos pasábamos la mitad del día o incluso más tiempo juntos casi todos los días y ahora estábamos en silencio mientras deberíamos estar contándonos todo sobre estos últimos seis años.
"Entonces..." dije "¿A dónde te mudaste?"
"A Francia"
"Sí, pero ¿dónde exactamente?"
"¿Por qué quieres saber?"
"Sólo responde la pregunta, Emma"
"Paris"
"Wow, eso es genial, jamás he ido a Paris. Tal vez pueda ir a visitarte un día"
"¿Quién dice que te lo permitiré?" alzó una ceja. Ya no sentía que éramos amigos y, bueno, como que me lo merecía de todas maneras.
Suspiré y mi paré. Me miró, confundida.
"Me voy" dije mientras metía las manos en los bolsillos.
"¿Por qué?"
"¿De verdad me estás preguntando eso? ¿No te escuchas a ti misma cuando me hablas?"
Ella también suspiró "Lo siento, ¿de acuerdo? Es sólo que no es fácil para mi perdonarte. Me heriste, Dougie..."
Me senté a su lado de nuevo y puso un brazo a su alrededor "Lo sé, pero lo lamento, de verdad. No desperdiciemos más tiempo."
Emma apoyó la cabeza en mi hombro y sonreí secretamente.
"Así que, ¿qué has hecho?" le pregunté "¿Qué hiciste luego de mudarte a Francia?"
"Bueno, mi papá se hizo bastante rico con su nuevo trabajo. Intentó conseguirme un trabajo allí, ya sabes, como abogada, pero no es lo que yo quiero. Terminé la escuela allá y luego aprendí a hacer diferentes cosas"
"¿Como qué?"
"Como tocar la guitarra, conducir, nadar, dibujar..."
"¿No sabías nadar?"
"No, ¿algún problema con eso, Poynter? Apuesto a que aún puedo ganarte en una pelea"
"No lo creo... ¿Aún sin novio"
"Claro que tuve un novio" sonrió.
La sensación que me invadió me sorprendió; primero, decepción, luego celos. Jamás estuve allí para ella la primera vez que besó a un chico o la primera vez que tuvo una cita con un chico y eso me hacía sentir inseguro. ¿Había salido con idiotas? ¿La habían lastimado? ¿La habían tratado tan bien como se lo merecía?
"¿Tuviste un novio?"
"Suenas sorprendido"
"No lo sé, en mi mente aún tienes quince años"
"Y, ¿qué, una chica de quince años no puede tener un novio?"
"No tú"
Se rió.
"Bueno, sí tuve un novio; dos, en verdad. Salí con un chico por un par de meses y luego con otro por alrededor de un año... Nos separamos hace un par de meses atrás a decir verdad"
"¿Y haz...?" no podía terminar la pregunta, las palabras flotaban en mi mente pero mi boca parecía seca a la hora de intentar hablar. La posibilidad de esa situación me molestaba, aunque sabía que era absolutamente posible.
"¿Si hice qué?"
"¿Si haz... Ya sabes qué.. Con él?"
Se volvió a reir "¿Qué pasa, Poynter? ¿Te pronto eres tímido?"
"¿Lo haz hecho?" insistí, agradecido de que no estaba mirándome, estaba seguro de estar sonrojándome, aunque no sabía por qué.
"Sí, claro que sí, ¿qué esperabas? Tengo 21, no iba a esperarte a ti"
"Nunca dije eso"
"¿Entonces por qué te pusiste tan... Extraño?"
"Porque es raro... ¿Te cuidó bien?"
"¿Importa?" casi que suspiró.
"¿No lo hizo?"
"Más o menos... No lo culpo por dejarme, de todas formas"
"¿Él te dejó a ti?" ¡qué imbébil! "Bueno, es el idiota más grande que existe"
"Aw, eso es dulce, pero recuerda que ese eres tú. Así que él puede ser el segundo idiota más grande que existe." Emma sonrió. Se venía tan diabólicamente preciosa. Me pregunto por qué ese otro chico la dejó, yo jamás lo hubiera hecho... Bueno, sí lo hice pero... ¡Como sea! ¡Entienden lo que quise decir!
Cuando éramos niños, todos en la escuela se burlaban porque nosotros siempre estábamos juntos, todos parecían pensar que, tarde o temprano, acabaríamos juntos. ¡Incluso mi madre me preguntó una vez si estábamos saliendo! Yo era estúpido a esa edad, realmente tonto, jamás había pensado en ella de esa forma pero comencé a preguntarme qué hubiera pasado si no me hubiese ido de Corringham... Y ahora, seis años más tarde, comenzaba a verla diferente; no sabía si la distancia era el motivo, o su cambio repentino; ella siempre había sido bonita, pero no tan increíblemente hermosa... O tal vez el hecho de que alguien más había compartido sábanas con ella me molestaba profundamente, era como si tuvieran un botón en la cabeza; cuando lo apretas, me vuelvo muy protector con ella, como una vez solía serlo.
Bueno, fuera el motivo que fuera, de pronto me sentía incómodo mientras todas estas cosas pasaban por mi mente. De pronto, la chica bonita que corría a mi lado en la clase de gimnasia era algo más que sólo mi amiga más antigüa. Me sentía confundido, no sabía que ocurría conmigo o mis sentimientos, pero decidí que no era el momento para prestarles atención; Emma estaba de regreso en mi vida y no había tiempo que perder.
Levantó la vista y me miró "¿Estás bien?"
Le sonreí "Perfectamente bien"
