Disclaimer: Nada de Twilight me pertenece. ¿Capisce?


Regalo para Sowelu, una gran amiga, una gran mujer.


Buen presentimiento

Alice POV

Denali no estaba mal, pero era sumamente aburrido. Allí todo era muy blanco y nevado, muy llano, vacío. Los días pasaban más lentamente que en cualquier otra parte, aún a pesar de que la noche caía temprano sobre nosotros. Y también a pesar de la compañía de otros vampiros como nosotros, dispuestos a recibirnos siempre.

No recuerdo nada de mi vida humana. Pero estoy casi segura de que, cuando era sólo una jovencita, no me gustaba la estabilidad. Y desde entonces debo tener esa costumbre histérica de querer estar siempre en el centro del movimiento y la diversión. La monotonía es mil veces más aplastante para quienes vivimos eternamente.

Sentada en la nieve, con las manos apoyadas en el regazo y el rostro levantado hacia el cielo, miraba las estrellas sin verlas, buscando algo más. Pero cerrar los ojos y concentrarme no me valía de nada, porque siempre era lo mismo. El día siguiente sería igual que el anterior. Y también el siguiente. Y así, toda la semana.

Carlisle y Esme parecían estar a gusto aquí. Y nosotros, sus 'hijos'… bueno, pues nadie se quejaba de nada. Aunque yo podía, más que verlo, sentirlo. Resultaba igual de incómodo para todos nosotros convivir con el clan Denali. Para unos más que para otros, ciertamente.

Edward, por ejemplo.

Es cierto que le gusta la soledad y el silencio. Que intenta alejarse de la gente, del mundo entero, para acallar las constantes voces en su cabeza. Él sabe que yo lo comprendo. Y vaya si lo hago. Si yo pudiera, a veces, desconectarme de mi don, la vida misma sería un poquito más entretenida; me traería más sorpresas. Pero no puedo hacerlo. Tampoco me quejo.

Últimamente Tanya lo trae loco, y el pobre de Edward sale de caza más de lo estrictamente necesario para no tener que soportarla. Intenta que ella no revolotee cerca de donde él va pasando sólo para no oír sus insinuaciones. Casi puedo ver las imágenes mentales que ella debe estar enviándole todo el tiempo. Hasta que la conocí, nunca creí que un vampiro pudiera ser tan insistente.

El amanecer estaba acercándose, y las luces en el firmamento se hacían cada vez más intensas. Podía oír, a lo lejos, el rumor de mi familia moviéndose en el interior de la casa. Podía oler, con la brisa, sus esencias y otros aromas que me traía el viento desde la profundidad del bosque. Y sentir su llegada, porque estaba esperándolo.

Entonces aquello me golpeó. Mientras él se acercaba a paso humano hasta donde yo estaba sentada, eché un vistazo a esas imágenes que se colaron en mi cabeza sin pedirme permiso. Vi humedad y rocío, constantes lluvias, tormentas y un cielo eternamente encapotado de nubes negras. Un mar verde a la altura de mis ojos, musgo y hojarasca. Un instituto lleno de adolescentes. Una hermosa casa blanca alzada en medio del bosque, varios autos en el porche.

Cuando cesó, y Edward finalmente se dejó caer a mi lado en la fría nieve con un gesto de alivio, me alegré de haber compartido aquello con él. No creo estar muy alejada de la realidad al decir que él y yo éramos los más dispuestos a tomar nuestras maletas y largarnos en cuanto Carlisle decidiera que ya habíamos abusado demasiado de la hospitalidad de los Denali. Aparentemente, había llegado el momento.

-Vamos a pasárnosla bien. –dije en voz alta, todavía mirando el cielo estrellado comenzando a iluminarse con las luces del alba. –Forks será un pueblo divertido.

-¿Tan entusiasmada estás por ir al instituto? –inquirió Edward, alzando una ceja.

-¿Y tú, tan entusiasmado por dejar atrás a Tanya?

Bufó con molestia ante su sola mención. Yo sólo pude reír.

Nos quedamos en silencio durante otro largo rato, no sé durante cuánto tiempo. Cuando me puse de pie, aburrida ya de intentar obtener –sin grandes resultados- más información de esa repentina premonición, un sol débil brillaba en la cima del cielo, entibiando la fría nieve a nuestro alrededor. Miré a Edward desde arriba.

-Tengo un buen presentimiento de esto.

-Ya lo he visto. –señaló, sonriendo, mientras se ponía de pie también.

-No, no lo has visto todavía. Será asombroso, pero sólo lo presiento.

Aquello no era una completa mentira, después de todo. Me tomó dos años comprender que había hecho una predicción sin haber visto nada en mi cabeza. Porque cuando conocí a Bella y recordé aquella pequeña e infructífera conversación, supe que estaba en lo cierto.

Forks fue asombroso a su manera.


Gracias por leer!