¡Saludos! Traigo el segundo capítulo de esta historia espero sea de su agrado. Me siento muy agradecida con aquellos que dejan que dejaron sus comentarios y todos aquellos que leen.

Ni Once Upon a Time ni sus personajes me pertenecen .


La joven morena estaciono su Mercedes frente a la casa de Emma Swan. Vivía en los suburbios en las afuera de la ciudad. Una linda vivienda con un jardín bastante amplio que la rodeaba. La rubia parecía ser amante de la naturaleza al igual que sus vecinos, cuyas casas eran semejantes con aquellos jardines adornando todo los alrededores y que proporcionaba una agradable y acogedora vista para los visitantes.

Salió del auto dirigiéndose hacía la entrada de la casa donde un enorme perro manchado que estaba al otro lado de la cerca ladraba en su dirección, no parecía amenazador, más bien todo lo contrario estaba entusiasmado con Regina como si su llegada le hiciere feliz. La morena lanzo una curiosa sonrisa hacia el perro y centro su atención en la vivienda, parecía que no había nadie en la casa.

- ¿Puedo ayudarle? - dijo una señora que abonaba las plantas en la casa vecina.

- Si…Hola…Estoy buscando a Emma

-Ah… ¿Es amiga suya?- pregunto aquella mujer elevando una ceja y curvando los labios muy contenta.

-Sí, exacto - Respondió simplemente.

-Es que no está en casa –

-Oh –

-Salió esta mañana tenía que hacerse unas pruebas – Se quitó los guantes de las manos mientras señalaba la casa – Me ha pedido que cuide de pongo hasta que vuelva –

Regina sonrió amable y asintió – De acuerdo - Se dispuso a caminar pero hablo de nuevo - ¿Alguna vez ha probado la cascara de plátano para la tierra? – apunto el abono que tenía en el jardín.

-¿En serio?

-¡Le juro que sirve! - Expreso sonriente – Ah… ¿No sabe usted donde puedo encontrar a Emma?

La mujer mayor asintió con alegría y le dio la dirección del hospital donde podría encontrar a Emma.


Al llegar al hospital pregunto por cardiología y entro al ascensor seguida por un par de doctores que conversaban temas triviales sin prestar atención a nada más.

¡Espere! – pidió una voz atareada. La morena extendió la mano suavemente y evito que las puertas se cerraran - Gracias - Aquella joven rubia con bata de hospital y aspecto fatigado entro sin echar un vistazo a nadie, se veía demasiado cansada incluso como para mirar a sus acompañantes.

Ahí estaba Emma a la que había venido a buscar, Regina la observó en silencio durante unos instantes, su cabello rubio caía en cascadas por los hombros y sus ojos verde azulados se clavaban en el suelo, tenía un par de ojeras un poco notorias por el evidente cansancio y su piel pálida se asemejaba a la de un delicado bebe recién nacido, demasiado frágil.

Realmente parecía estar muy mal, pensó la joven morena, pero eso no quitaba que la joven rubia era hermosa, al final alzó las cejas y frunció el ceño quitando su mirada de Emma antes de incomodarla.

La rubia salió del ascensor, camino sin ganas, se sentía en pésimas condiciones y el salir a tomar aire fresco no la ayudo, una pequeña caminata y se sentía desfallecer, su cuerpo no respondía bien a nada. Era inútil intentarlo, recordar los tiempos donde se ejercitaba solo la hacían deprimirse, era mejor que tomara un descanso en la cama.

Regina poso de nuevo las manos en las puertas del ascensor y continúo tras Emma. La rubia no parecía estar muy bien y su ánimo también se notaba decaído, pero necesitaba hablar con ella, era necesario saber si Emma era la correcta.

Camino tras ella y la vio meterse en el pasillo de las habitaciones para internados, la siguió hasta llegar a los cuartos pero la enfermera que administraba la zona de cardiología la detuvo con voz grave.

- ¿En qué puedo ayudarle?

- Amm si ….Buenas tardes , vengo a ver a Emma Swan

Esta negó con la cabeza - Lo siento el horario de visita es de ocho a cuatro de la tardé –

- Mire es muy importante que hable con ella, será solo un momento – intento convencerla mientras observaba la habitación en donde Emma había desaparecido.

- Lo siento tendrá que venir en horario de visita …

Regina suspiro posando de nuevo la mirada en la enfermera - Está bien. Gracias – dijo rendida y algo molesta pero manteniendo una actitud cordial como la que siempre solía tener.

Más tarde aquella noche, Regina se encontró sentada frente a la habitación de Emma viéndole dormir, no la quiso despertar se veía muy tranquila en aquella posición y a la morena le pareció una pena molestarla en aquel momento de paz.

Su pecho subía y bajaba con profundidad, al ritmo de su respiración y el latir de su corazón….un corazón enfermo…. la observó más tiempo del que hubiera considerado prudente. Solo la vio ahí y no pudo quitarle la mirada de encima algo la conectaba como un imán y se quedó ahí mientras el tiempo transcurría sin apenas ser consciente de ello.

Emma respiro profundo se había despertado sin saber bien el porqué, era como si se sintiera observada y al mismo tiempo protegida ¿acaso alguien velaba su sueño? … simplemente al abrir los ojos se había encontrado con la mirada profunda de una hermosa mujer sentada fuera de su habitación.

Se elevó de su posición sorprendida, la morena bajo la mirada frunciendo el ceño sin cambiar su expresión profunda y seria, se levantó de ahí y camino desapareciendo en los pasillos mientras todavía se podía escuchar el sonido de sus tacones.

La rubia soltó el aire que había contenido, aquello la dejo sin respiración ¿Qué había sido eso? ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué la observaba? ¿Porque se había ido sin decir nada? ¿O era que estaba alucinando? Su pecho le dolió un poco y decidió recostarse de nuevo.

Todavía con desconcierto intento dormirse de nuevo, se acomodó para encontrar algo de calor bajo las frías sabanas del hospital. Sin embargo al cerrar los ojos se encontró pensando de nuevo el aquel extraño hecho, pensando en esa expresión tan profunda, pensando en esos ojos marrones que parecían mirar su alma. Esta noche le iba a costar dormir.


La lluvia golpeaba sin cesar contra el techo y el parabrisas del auto del Mercedes, Regina tenía la mirada puesta en el vacío. Trago profundo cuando algunos recuerdos la acecharon.

Una Regina vestida con un elegante traje de ejecutivo camino sonriente frente a sus compañeros en la reunión. Era muy respetaba por todos, ser la Jefa del Departamento de proyecto tenía sus ventajas, pero ella se había ganado ese puesto con creces, no tenía nada que temer y sus compañeros lo sabían y la admiraban.

-Si hay algo que he aprendido y todos deberían practicar cuando se firmen esos contratos, son tres pasos. Uno díganles lo que van a decirles. Dos díganselos y tres díganles lo que ya saben- finalizo haciendo reír al resto de sus compañeros.

-Bien… terminaremos recordándoles que somos el mejor contrato presente para ellos y si no les interesa pueden ir a perderse – la sala se llenó de nuevo de risas, la morena vio la hora en su celular y se dispuso a retirarse.

-Ahora si me disculpan, si no me voy en este momento llegare tarde a mi aniversario- salió rápidamente y condujo hasta su mansión en la playa, donde la esperaba Daniel con una cena preparada por él.

-¿Daniel? – camino hasta la cocina y encontró a su prometido sentado frente a la mesa con los platos y la comida servida – Oh Daniel…. Discúlpame – sonrió apenada.

-Tenías que estar aquí hace más de media hora – replico el joven pero aun sin sonar enojado.

-Lo siento salí tan rápido como pude …

-Debes recordar que no todo es trabajo Regina – La morena se acercó bajando hasta su rostro y deposito un pequeño beso en sus labios. Él lo recibió y la miro con reproche.

-Se supone que estoy enojado contigo ¿sabes? –

- No puedes….soy muy encantadora – deposito otro beso en los labios, el joven rio y la tomo entre sus brazos estrechándola y la sentó en sus piernas.

-Si… si lo eres – Afirmo –Ahora comamos antes de que termine de enfriarse la lasaña – la estrecho más fuerte –Recuerda que este es nuestro último aniversario –Regina lo miro detenidamente, el la observó con expresión profunda y sonrió alegremente antes de continuar - La próxima vez que celebremos un aniversario será nuestro primer aniversario de casados- finalizo la frase juntando sus labios con los de su enamorada.

El sonido de un auto acelerar saco a Regina de sus pensamientos, aspiro deteniendo las lágrimas que picaban por salir de sus ojos. Lentamente subió la mirada hasta el hospital, se quedó inmóvil durante unos segundos antes de encender su auto.

-Descansa Emma. Hablaremos luego… – murmuro antes de arrancar y retirarse del estacionamiento del hospital mientras se perdía en la oscuridad de la noche.


¿Qué les parece?

Dejen sus comentarios opiniones se cual sea, los apreciare mucho, es muy un importante para mí.

¡Hasta la próxima!