Los personajes son SM solo que la historia es de mi loka cabeza...


Capítulo 1

BPOV

Era ya la hora de ir a mi casa y dormir, después de una larga jornada en el trabajo, solo estaba en mi mente estar en mi cama y descansar.

Trabajaba como profesora de Literatura amaba mi profesión, además que me encantaba escribir. Mientras pensaba en solo descansar, mi mente divagaba para ver qué historia iba a salir de mi cabecita.

Iba tranquilamente por la carretera escuchando música cuando de repente se cruzó un vagabundo, logré esquivarlo solo que choqué en un árbol que estaba cerca, gracias al cinturón de seguridad solo tuve una contusión en la frente, se veía leve, en ese instante me percaté que el vagabundo estaba tirado en la calle, como pude me saqué del cinturón y tomé mi móvil y llamé a emergencia, salí del auto y fui donde él estaba tirado. Estaba inconsciente, pero aun respiraba, no se veía por ningún lado que había hemorragia. Le saqué la gorra que llevaba puesto y una chalina de lana que estaba apretando su cuello, como pude le di asistencia. Mis manos temblaban ya que era primera vez que vivía una experiencia así, yo siempre era las que respetaba todas las normas del tránsito, y todo lo que conlleva el vivir tranquiló respetando todo.

Ya la ambulancia estaba cerca ya que sentía el ruido de las sirenas de los vehículos, sin darme cuenta el hombre tirado en la calle abrió sus ojos y quedé deslumbrada, ya que vi los ojos más hermosos que había visto en mi vida. Su mirada la clavó en la mía y tomó mi mano sin decir nada. No me asustó para nada su impulso, todo lo contrario, me dio un sentimiento de compasión y ternura. Su mirada era dulce, pura, solo reflejaba un vacio enorme en su interior.

Al llegar la ayuda médica, tomaron mi reporte y se lo repetí a la policía que también había llegado. Estos al ver que el vagabundo se había cruzado donde no debía, no tenían ningún problema. Al ver que la ambulancia estaba por irse, pregunté si me podía ir con él, el encargado no se opuso y me fui.

El hombre no se percató que yo iba al lado con él. Le tomé la mano y no se la solté en todo el camino. Me percaté que sus manos eran muy suaves, eso me llamó la atención, ya que para vivir en la calle debería tener unas manos ásperas, trabajadas y mal cuidadas. Me quedé perpleja, no sabía que pensar.

Cuando llegamos al recinto, me fui a la recepción y llené todo lo que pedían para poder hacerme responsable por todos los cuidados del desconocido. Aunque él tuvo la culpa me sentía con responsabilidad de ayudarlo. Cuando tenía que llenar los datos del vagabundo le dije a la recepcionista que desconocía sus datos personales.

Estaban los policías que me tomaron la declaración y me acerqué a ellos para saber algo del desconocido. Pero tampoco no sabían nada ya que no llevaba ninguna identificación, así que pensé que sería bueno que le tomaran las huellas digitales, ya que realmente me sentía con la curiosidad de saber quién era este hombre con una mirada tan hermosa.

Los policías asistieron mi petición, y en algunos días me darían la información. Ya habían pasado varias horas y aun no sabía nada. Me acerque a recepción y pregunté, la encargada no pudo ayudarme, solo que vi unas personas que llegaron y preguntaron por una tal Dr. Carlisle Cullen. La encargada le llamó Sra. Cullen, ahí supe que era la esposa de ese médico y que lo demás eran sus hijos o algo así.

-¡amor es él! –el médico le dijo con vehemencia.

-¿estás seguro Carlisle? – ella le preguntó con gran devoción.

-¡sí, estoy seguro Esme! Aun está inconsciente y no despierta, pero las enfermeras lo limpiaron y vi su rostro y supe que era él.

-¿y quién lo encontró? –preguntó una chica bajita, muy hermosa parecía un duendecito parecido a mis historias, se veía que estaba muy preocupada.

-bueno Edward se cruzó en la carretera y un auto por esquivarlo le dio un topón muy leve, pero al estar débil, le afectó más. –dijo el médico.

Al escucharlo, me percaté que la persona que estaban hablando era el vagabundo que había atropellado. Era su hijo o algún pariente cercano por tanta preocupación. Supe su nombre, pero la curiosidad que tuve al principio se agrandó más, ya que ¿por qué un hombre que venía de una familia pudiente y acomodada se había convertido en un indigente? La curiosidad embargó y me hice de valor y me acerqué a ellos y me presenté.

-disculpen…, sin querer escuché que hablaban de una persona que había tenido un accidente en la carretera, -con timidez hablé como pude, los nervios me carcomían –me llamo Bella Swan y fui la que le di el tomón con mi auto, y de verdad él se cruzó y como pude logré esquivarlo pero igual le di, realmente ciento lo ocurrido. –dije con temor a que me digieran lo que fuere, pero estaban en su derecho.

Toda su familia me miraba, pero no con odio, sino que con gratitud, realmente no sabía que pasaba, y la curiosidad me estaba matando. Sin decir nada la esposa del médico, me abrazó y me dio las gracias, su agarre fue con tanto sentimiento que me estremecí. No sabía lo que pasaba, solo supe que ahora ello se veía felices por haberlo encontrado.

-señorita, muchas gracias por encontrar a mi hijo –me lo dijo abrazándome muy fuerte.

-yo… no sé qué decir, solo le pedí ayuda por lo que había acontecido, no debe agradecerme nada señora, solo hice lo que debía hacer, - le expliqué, pero ella me miraba y me agradecía.

-Esme suelta a la señorita Swan, la dejarás sin aire en sus pulmones, -dijo el doctor.

-perdón, solo quiero que sepa que si no hubiera sido por usted, no tendríamos a nuestro hijo que estaba perdido hace casi de dos años. Siempre pensábamos que llegaría algún hospital, ya que lo buscamos por todos lados, pero nunca perdimos las esperanzas de encontrarlo. –me explicó y ahí supe lo que había ocurrido,…bueno algo.

-¿doctor, puedo verlo? Solo quiero ver que está en buenas manos. –le pregunté con cautela, ya que de verdad antes de irme a mi departamento quería verlo.

-en realidad, Edward está inconsciente, pero es solo por el shock ya que no tiene nada interno, pero… sí señorita, puede verlo –me dijo muy tranquilo.

Cuando me dijo que podía verlo, mi corazón comenzó a latir con más fuerza, no sabía si era por todo lo que había pasado o por la curiosidad de verlo con su cara limpia y ver realmente el cómo es. Seguí al doctor que al observarlo con más detención me di cuenta que era bien atractivo al igual que su esposa. En realidad no podía decir si el desconocido que había lesionado se parecía a sus padres ya que ni me percaté de su rostro, solo me cautivaron sus ojos verde esmeralda que me miraron fijamente y en sus manos bien cuidadas.

-entre señorita, le daré diez minutos, si llega a tener alguna reacción solo debe apretar el botón que está en la cabecera de la camilla. –me dijo muy cauteloso.

-gracias doctor, -le dije sin darme cuenta que se me notaba la impaciencia.

Al entrar a la habitación, me fui acercando a su cama, él estaba con sus ojos cerrados, su respiración era tranquila, su rostro era… hermoso…, su tez blanca, tersa, igual que sus manos, se veía en paz, a pesar de tener una larga cabellera y una larga barba, se le veía un hombre muy atractivo. Estaba embobada observándolo, le tomé su mano y se la acaricié en forma cautelosa, me sentía muy bien al sentir su piel.

Me sentía…en realidad, no sabía cómo describir como me sentía al estar al lado de él. Era ridículo, recién lo conocía, más bien recién lo había visto pero en el fondo de mi corazón me sentía tan cómoda frente a él y tan llena. Se estaba formando una angustia en mi interior el saber por qué llegó a la indigencia, cómo un hombre de familia llegó a ese estado.

El doctor Cullen, entró y me avisó que había pasado los diez minutos, me sonrojé cuando miro nuestras manos que estaban tomadas, bueno yo le tenía tomado.

-esperamos que despierte pronto de su inconsciencia –me dijo con tanta ternura, tocando la frente de su hijo. –Hemos estado esperando por él mucho tiempo, el día que desapareció, nuestras vidas ya no fue lo mismo.-decía sin que yo digiera nada, me estaba respondiendo mis interrogantes que se me pasaban por mi mente.

-Edward siempre fue el más introvertido de todos nuestros hijos, pero a pesar de eso, lo amamos tanto como a los demás. Era un chico inteligente, con carácter fuerte, pero respetuoso. Pero cuando perdió a su novia hace dos años atrás, se metió en sí mismo, se convirtió en un chico ermitaño, solitario, estuvo casi seis meses así, hasta que un día salió de la casa y no apareció más, hasta hoy. –mientras hablaba casi sollozando observando a su hijo me estremecí por tanto amor.

-Dr. ¿Quisiera poder visitarlo mañana si es posible?-le pregunté sin más, solo quería verlo de nuevo.

-¡claro!, esperamos que mañana esté despierto y ver si recuerda algo-dijo con preocupación.

-eso espero, gracias por concederme verlo una vez más, ahora me voy, le dije soltando la mano de este ser que de alguna forma había llegado a mi vida y que había hecho que no fuera igual. Sabía que desde ese día mi vida cambiaría. ¿en qué? No lo sé, solo cambiaría…


Hola queridas amigas, muchas gracias por sus comentarios, eso me hace feliz saber que me estan leyendo, me alegro mucho q les haya gustado y que algunas la ayan encontrado interesante y diferente, eso me alienta a seguir...acuerdence que los domingos actualizaré...así que espero que durante la semana puedan haber nuevas lectoras y nuevos comentarios...

Me gustaría saber que le gustaría que pasara...en una de esas les doy en el gusto jejeje

Un beso grande y espero sus RR...

Atal