Sábado 30 de Junio 20:30 hrs

-Ya es algo tarde, Osomatsu no ha regresado aún – Decía para si mismo el de sudadera verde - ¿Qué rayos se piensa? ¿Qué tenemos todo el tiempo del mundo para esperarlo?

-¿Eh? Aún no llega Big Bro? – Preguntaba Karamatsu al entrar a la sala donde Choromatsu veía hacía afuera desde la puerta, observando como la obscuridad de la noche se apoderaba cada vez más del paisaje – Seguramente se distrajo más de la cuenta en el Pachinko

-Sí, no lo dudo, pero debería ser más consiente, si no nos apresuramos cerrarán los baños públicos el día de hoy

-Chicos ¡La cena ya está lista! – Anuncio con ánimo Todomatsu, desde la entrada de la pequeña sala, donde se fijo que sólo había 2 de sus 3 hermanos mayores - ¿Y nuestro hermano Osomatsu? Pensé que ya estaba aquí con ustedes

-No ha regresado aún. Totty deberías llamarlo a su celular – Agrego Karamatsu mientras se acomodaba sus gafas de sol en su cabello –

- ¡Cena, cena, cena! – Se presentaron en escena los 2 hermanos restantes, Jyushimatsu que venía con mucha alegría y un plato de comida en sus manos, seguido por Ichimatsu que cuidaba que su otro hermano no derramara el contenido del platillo – Ya está todo listo para cenar, Ichimatsu, Totty y yo hemos preparado una gran cena para nuestros hermanos mayores – Exclamo al tiempo que mostraba el platillo que sostenía en las manos

Ichimatsu noto la ausencia del mayor también – Falta Osomatsu... ¿No debería ya estar aquí dese hace un rato? Dijo que volvía antes de las ocho de la noche.

-Así es, Todomatsu estaba por marcarle – Afirmo Choromatsu dirigiéndose a su hermano más pequeño para que usara su teléfono celular

-Hmmm, quizá deberíamos esperar un poco más. Probablemente ya viene en camino... - Miro la hora en su teléfono celular – Sólo media hora más

-Bueno, quizá Todomatsu tenga razón, deberíamos esperar un poco más – Agrego el cuarto hermano – Osomatsu, no es un niño, además tarde o temprano le va a dar hambre y tendrá que venir a casa a cenar

-Mientras podemos preparar la mesa My Bro's, Cuando Osomatsu regresé ya estará todo listo para cenar los 6 juntos In Family!

-Pues no se lo merece con lo desconsiderado que es, pero está bien, lo esperaremos un poco más – Contesto Choromatsu con resignación – Pero como castigo por hacernos esperar para cenar, él tendrá que encargarse de los platos sucios y algunas labores mías y de Karamatsu el día de mañana – Sentenció a modo de burla

-¡Oh! Esa es una excelente idea – Exclamaron contentos Ichimatsu y Todomatsu, pues ya no tendrían más labores ese día

-Muy bien ¡Vamos a preparar la mesa para nuestro hermano mayor! –Se dirigió Jyushimatsu hacía el comedor continuo a la sala y éste fue seguido por sus otros hermanos

Lamentablemente y para desgracia de los cinco muchachos, la espera se alargo mucho más de media hora...

Sábado 30 de Junio 22:00 hrs

Sin importar el pésimo terreno de la carretera, el mal tiempo que se avecinaba, y que las nubes, junto con la perpetua obscuridad de la noche, cubrieran cada vez más la brillante luna y las pocas estrellas que se podían distinguir aún en el amplio cielo; el automóvil color blanco no disminuía su velocidad y mucho menos cesaba para tomar un descanso. Ya no había muchas señales de tránsito, tenía unas horas de haber abandonado la ciudad y la próxima estaba a tan sólo una hora y media más de camino.

Una vez más, el conductor había acelerado la velocidad del vehículo, ya no importaba arrebazar los límites permitidos, todo lo que importaba era llegar cuanto antes a su destino. Se dio un momento para mirar un poco al cielo a través de la ventanilla de su asiento, cayendo en cuenta que una tormenta empezaría pronto. Sin más tiempo que perder, subió el fino cristal de la ventanilla, para evitar que el aire que cada vez se volvía más fuerte y las escasas gotas que ya se hacían presentes en el parabrisas, pudieran entrar al interior del carro.

A los pocos minutos de cerrar la ventanilla, el fuerte estruendo de un trueno se apodero del ambiente y una serie de rayos iluminaron por unos segundos el interior del obscuro vehículo; instante que el conductor aprovecho para voltear de reojo al amplio asiento trasero. Una maliciosa sonrisa, iluminada por la luz de los rayos, se dibujo en su rostro al ver como el muchacho, que horas antes había privado de su libertad, se encontraba aún inconsciente, ahora atado de manos y pies, reposando en la comodidad del suave asiento, sumergido en lo más profundo de sus sueños, sin darse cuenta de su actual situación en la cruda realidad.

Todo había resultado como lo había planeado. Un plan minuciosamente detallado por varios meses de trabajo e investigación, que al final había premiado con excelentes frutos. Sonrió nuevamente para si mismo al pensar en esto y al imaginar toda la maliciosa y perversa diversión que le esperaba, no pudo evitar relamerse los labios con su lengua en señal de satisfacción y ansiedad.

Varios minutos más tarde, pudo notar a lo lejos una serie de luces tenues, que a pesar de la densa neblina causada por el mal tiempo, eran visibles ante tal distancia. La ciudad estaba cerca y por ende su destino también, sin embargo sus pensamientos se vieron interrumpidos por los apenas legibles gemidos que provenían del chiquillo atado, que poco a poco empezaba a recobrar la conciencia.
¡Estaba despertando! El dueño del vehículo no titubeo ni un minuto, freno en seco el carro y del bolsillo de su saco, extrajo un pañuelo blanco junto con una botellita color negra con una etiqueta blanca que marcaba la leyenda "Cloroformo"
En un abrir y cerrar de ojos, empapo un poco el pañuelo con el liquido que contenía la botella y sin hacer mucho esfuerzo extendió su brazo hacía el asiento trasero, evitando que su joven acompañante pudiera si quiera terminar de abrir los ojos, cubrió parte de su nariz y boca con la fina tela; presiono un poco más fuerte hasta que el muchacho de cabellos obscuros volvió a sumergirse en su profunda inconsciencia. No era momento de que éste despertara, ya tendría mucho tiempo para darse cuenta en que problema estaba metido y la sorpresa que le esperaba.

Prefirió ser precavido, tomo una cinta gruesa color gris que se encontraba en el asiento del copiloto, junto a otras pertenencias suyas, arranco 3 pedazos de la cintay con mucho cuidado las coloco en los labios del hijo mayor de la familia Matsuno.
Después de mirarlo por unos segundos, retomo su labor como conductor para llegar prontamente a su destino.

Domingo 01 de Julio 00:30 hrs

Lo que hace unas cuantas horas había sido la digna imagen de un gran banquete para los hermanos Matsuno, ahora no eran más que 6 abandonados platos de curry con arroz fríos, alguno que otro levemente picado, señal que algunos de los presentes ya no aguantaban su apetito, pero que con muy poco animo habían decidido tocarlos.

Ahora sólo Todomatsu, el más pequeño de los hermanos, se encontraba en esa silenciosa habitación, sentado en una esquina de ésta, con muchos nervios, abrazando sus piernas y sosteniendo con mucha fuerza su celular, a la esperada de cualquier llamada o mensaje que éste pudiera recibir.

Habían pasado casi cinco horas desde que los hermanos esperaban con ansias la llegada del mayor, cuando había pasado más de una hora, hartos de esperar, decidieron llamar al celular de éste, pero no obtuvieron respuesta alguna, paso otro rato y nada, así muchas veces, obteniendo siempre el mismo y lastimero resultado: Buzón de voz.
¿Qué estaba pasando? Era cierto que Osomatsu era muy inconsciente con sus hermanos, tampoco era la primera vez que no llegaba temprano a casa, pero esto había sobre pasado los limites y el hecho de que no contestara las llamadas a su celular, sólo empeoraba la situación. Rezaban tanto porque al mayor, por descuidado, hubiera perdido su aparato telefónico y lo estuviera buscando, razón de su retraso, sin embargo está suposición al pasar de las horas, dejo de ser muy lógica.

Se habían cansado de esperarlo y la preocupación junto con la desesperación, comenzaron a invadirlos. Por eso los 4 hermanos mayores optaron por salir en búsqueda del chico; Todomatsu decidió quedarse por si Osomatsu regresaba a casa y así tener al pendiente a los demás que se habían aventurado al mal clima, con el fin de encontrar a su querido hermano.

Se dividieron en 2 grupos para agilizar la búsqueda, Karamatsu con Jyushimatsu y Choromatsu con Ichimatsu, cada uno fue a diferentes puntos de la ciudad, que ellos bien sabían que los frecuentaba su hermano constantemente. Preguntaron a transeúntes que aún caminaban por las solitarias calles, a tenderos, personal de tiendas y todo a lo que podían acudir. Obviamente, el primer lugar al que fueron a encontrar respuestas, fue al "Pachinko" donde para su desgracia no encontraron mucho, más que una referencia que no ayudo bastante: La de un joven tendero del lugar, que efectivamente esa tarde había visto al joven risueño jugar con varios intentos en más de una maquina del lugar, pero que no le había puesto más atención que a cualquiera de sus clientes, por lo tanto no tenía la mínima idea de lo que había pasado con Osomatsu.

Pasaron unas horas más buscándolo y para su terrible desgracia: nada, ni una pista ¿Cómo era posible? Ni un rastro de él por ningún lado y para colmo, el clima no favorecía en nada a los desesperados hermanos. La lluvia había comenzado, primero muy tranquila, con finas gotas que apenas eran visibles, por lo que no detuvieron su búsqueda. Calles completas, parques, tiendas de todo tipo, bares...Nada. El clima casi los obligo a retirarse, pero antes de retirarse a su hogar, pasaron donde Chibita, quien aún protegía su pequeño negocio con las últimas ventas del día.

-¿Oh? Vaya pero si son ustedes ¿Qué hacen a estas horas y con este clima aún en las calles? – Pregunto el más bajo de estatura, al ver asombrado como los 4 muchachos corrían con cierta desesperación a su local, con el fin de refugiarse de la torrencial lluvia y encontrar alguna respuesta en éste

-Chibita ...¡Chibita! ¡Dime que has visto a mi hermano Osomatsu! – Exclamo Choromatsu muy preocupado y ansioso por saber la respuesta del vendedor de Oden

-¿Qué? ¿Qué si he visto a Osomatsu? ¿Pues que no viene con ustedes? – Dio un vistazo rápido a los chicos y efectivamente se dio cuenta que sólo había de ellos. Era verdad que muy seguido los solía confundir con sus nombres, pero conocía muy bien a Osomatsu y sabía que no estaba con ellos definitivamente

-No está con nosotros, no sabemos nada de él, Chibita – Agregó Karamtsu – Lo esperábamos para cenar hace como 5 horas

-Intentamos llamar a su celular varias veces, pero fue en vano nuestro esfuerzo – Explico Ichimatsu con cierto tono de preocupación no muy común en él – Hemos buscado por varias zonas de la ciudad que él frecuenta y hasta ahora no tenemos ninguna respuesta

-Ya veo... Vaya situación...Pues no sé donde pueda estar – Contesto como respuesta a los desesperados hermanos

-Chibita, por favor, haz algo de memoria, si lo viste hoy o algo, es importante – Pidió el tercer hijo, con la pequeña esperanza de que les diera alguna razón del paradero de su hermano

-Pues... No recuerdo, pero... - El más pequeño comenzó a hacer memoria de ese día, todo lo que hizo y lo que vio, por un momento no recordó nada relacionado con los sextillizos hasta el momento en que se pararon en su local, pero de pronto le vino un recuerdo como una punzada a su cabeza, sí había visto a Osomatsu ese día – ¡Ya lo recuerdo! Sí lo vi...Bueno quiero pensar que era él por la sudadera color roja que llevaba

-¡Sí, nuestro hermano llevaba hoy su sudadera roja! – Exclamo con emoción Jyushimatsu al escuchar las palabras de Chibita

-Chibita esa es una buena noticia, por favor dinos ¿Dónde lo viste? –Pregunto Choromatsu con desesperación

-Ya, ya...Hoy por la tarde, cuando termine de hacer las compras para el Oden en el supermercado, justo en la calle de enfrente, lo vi correr con mucha velocidad. No sé a dónde iba, la verdad no le puse nada de importancia, de hecho ni lo recordaba hasta este momento, pero sí estoy seguro que era él – Era cierto, no le había puesto importancia y no le parecía un hecho muy trascendental, pero con sus palabras, les había regalado la pisca de esperanza a los desesperados hermanos

-Por favor Chibita, llévanos a ese lugar, es preciso saber exactamente su ubicación para localizar a nuestro Bro – Suplico Karamatsu al más pequeño

-¿Qué? ¡Están locos, idiotas?! – Contesto fastidiado y molesto por la petición - ¿Ya vieron que clima está haciendo? ¡La lluvia sigue empeorando! De ningún modo iré con ustedes tan lejos sólo para buscar al estúpido de su hermano, que seguramente se metió en un problema por su propia culpa. Osomatsu siempre ha tenido la habilidad para meterse en problemas, el muy bastardo seguramente debía algo de dinero o tan desesperado, el infeliz, opto por robar algo y trataba de escapar de la policía ¿Ya fueron a revisar a la estación de policía? ¡Seguramente el pobre diablo se encuentra ahí llorando como un niñito! Si él está en ese problema es porque se lo ha buscado siendo la clase de mierda de persona que es y – Chibita no pudo continuar más, pues antes de que siguiera vociferando sus frases de desprecio, sintió como el puño del quinto hijo de los Matsuno, Jyushimatsu, era clavo con fuerza en su mejilla derecha

-¡Cállate! ¡No digas esas cosas de nuestro hermano mayor! ¡Él no es ningún ladrón! - Todos se quedaron asombrados ante la furiosa reacción de Jyushimatsu, causada por los inapropiados comentarios de Chibita. Sus otros tres hermanos, trataron de calmarlo, para que no siguiera agrediendo a éste, pero no fue necesario – Tú no comprendes la angustia que estamos pasando al no saber nada de él, pero si no piensas decirnos o ayudarnos, por favor al menos no digas mentiras de Osomatsu – Retrocedió unos pasos hasta juntarse nuevamente con los demás y así caer en la resignación para partir nuevamente en la búsqueda del mayor junto con sus demás hermanos.

-Será mejor que sigamos buscando en otra parte – Sugirió Choromatsu con tono de resignación en su voz

Chibita quien entendió que sus comentarios no estaban ni en el lugar ni tiempo adecuados, se quedo observándolos como los cuatro, muy decaídos, seguirían en la búsqueda de su camarada. Fue en ese momento que entendió a la perfección, la angustia que éstos estaban pasando y una punzada de remordimiento y tristeza llego a su corazón. Antes de que avanzaran más, éste los detuvo con una frase – Los llevare... Sólo esperen un momento a que termine de cerrar mi negocio, idiotas...

Los cuatro detuvieron su camino en seco y con sorpresa, volteando a ver a Chibita para con sus miradas y sonrisas, ofrecerle un eterno "Gracias"

Después de caminar un rato, intentando cubrirse la lluvia con 3 paraguas compartidos, que chibita les había prestado en señal de arrepentimiento por sus ofensas, llegaron por fin al supermercado donde Chibita había realizado sus compras ese día tan ajetreado.

-Fue ahí donde lo vi correr – Señalo a la cera de en frente – En verdad que no sé a dónde iba, pero corrió en aquella dirección, probablemente iba unas calles más arriba – Indico el lado derecho de la cera donde sólo había muchos locales obviamente cerrados por la hora – No tengo idea que lugar o lugares allá para que él se haya dirigido hasta allá

-Está bien Chibita con esto nos ayudado mucho, Thank you – Comento Karamatsu como respuesta a su agradecimiento al más bajo de estatura – Nosotros seguiremos buscando un rato más.

-Muy bien, entonces me voy ya – Dio media vuelta a la dirección contrario y tomo su propio camino a casa, pero antes de continuar, volteo para verlos una vez más y les dijo: Oigan, buena suerte...Espero que encuentren a su hermano. Chibita siempre trataba de ser muy orgulloso consigo mismo, pero cuando algo le llegaba al corazón, no podía evitar sentir lastima

Los hermanos continuaron su desesperada búsqueda, pero no encontraron nada, para su mala suerte no había ni una pista, absolutamente nada, para colmo nada los favorecía ni la hora y mucho menos el clima que ahora empeoraba. La lluvia había dejado de ser soportable, tendrían que parar su búsqueda por esa noche y resignarse a continuar muy temprano en la mañana, cuando podrían acudir a más recursos para dar con alguna pista.

Camino a casa, con resignación, los 4 en silencio, con la cabeza baja y algunas notables lágrimas que se perdían con las gotas de lluvia, rezaban en sus interiores porque el mayor se encontrara ya en su hogar, burlándose de ellos por preocuparse por él e irlo a buscar tan noche a la calle. Nadie pronunciaba nada, parecía que no querían comentar más del tema o no querían si quiera pensar lo peor, sólo el sonoro ruido de la lluvia que parecía bailar con sus desesperados pensamientos...Ese día nada había estado a su favor, ni siquiera el clima...

Tras un tiempo de caminar bajo la lluvia, llegaron a su hogar, donde no encontraron ninguna novedad, sólo a un muy ansioso Todomatsu que continuaba esperando noticias buenas, nervioso por las expresiones que sus hermanos llevaban en sus rostros.
Al notificar al menor de los hermanos las tristes noticias, no pudieron detener un leve llanto grupal, imaginando las peores de las situaciones por las que su hermano no estaba con ellos.

Los cinco cayeron en una profunda resignación y tristeza aquella tormentosa noche de verano, donde casi nadie pudo conciliar el sueño, pensando una infinidad de cosas y en el tema que nadie de ellos quería tocar y evitaban a toda cosa: Si no tenían noticias de su hermano Osomatsu para el día de mañana, tendrían que notificar a sus padres de la situación de éste...

Y es así como los días de pesadillas, que llegaron acompañados de una horrible tormenta que azotaba la vida de la familia Matsuno, habían comenzado...