Capitulo 2: Chica buena

Capitulo 2: El primer día del año escolar

—…Matthew. En verdad, lo siento muchísimo.
Esas palabras, ¿No sé por qué? Pero en verdad me dolieron aquellas palabras, no es el hecho de que se esté disculpando, o tratando de explicarme que fue todo lo que hizo durante estos años. Lo que en verdad me molestaba era el hecho de que quisiese acercarse a mí, jamás estuvo cuando lo necesite por mucho que lo contactase, y ahora que le importó no lo quiero cerca.
—Hawkins, el desayuno está aquí afuera, ven por él antes de que te lo roben —en esos momentos no quería comer, el nudo en la garganta me lo impedía.
—Un momento, déjame quitar el seguro —oculté las cosas que venían en el sobre que me pasaron ayer y abrí la puerta tratando de poner la más falsa y feliz sonrisa que podía.
Al abrir la puerta Evan ya llevaba la mitad de mi emparedado con huevo en la boca. —Te lo advertí, para la próxima abre la puerta de inmediato, algunos no esperan.
—Sí, me doy cuenta de que hay gente muy rata aquí, gracias por advertirme Evan —logré sacar una caja de leche, lo que quedó del emparedado, y una naranja a toda prisa.
—Que dices si quedamos para el almuerzo, de seguro podríamos pensar en hacer algo, y también para que veas como funcionan realmente las cosas aquí.
Parecía muy seguro de las cosas, no le di importancia y cerré la puerta. Me toqué la frente con la mano mientras pensaba aun en el mensaje que ese tipo me había enviado. Tenía aun media hora para comer tranquilamente, lo único bueno de un internado, es qué, a menos que uno no quiera ir, no hay cómo llegar tarde a clases.
Coloqué los pies sobre el escritorio para poder estar más cómodo mientras en una mano sostenía el emparedado, con la otra veía el juguetito que me había enviado.
—Un Iphone de quinta generación, un juguete bastante caro por lo que veo —la silla crujió al acomodarme sobre el respaldo de madera —, esto hubiese sido un mejor regalo, sí tuviera acceso a un computador, siempre haces las cosas a medias ¿no es así? —recordé que dentro de las maletas tenia dinero. Oficialmente no me habían dado ni un céntimo, pero de seguro el viejo no extrañaría veinte mil zenis, al menos no antes de que esté en el crucero para quedarse de brazos cruzados.
—Con algo de suerte ese idiota recordara que le debo dinero, y si no lo hace, mejor todavía —ya iba siendo hora de que fuese a clases. Saqué unos billetes de la maleta, guarde la tarjeta de debito que llegó junto con el teléfono y queme el sobre dentro del basurero.
No quedaba nadie dentro del dormitorio, al ver por una de las ventanas me daba cuenta de cómo se iban formando los grupos, fuese por amistad, gustos, o interés. La verdad poco me importaba si encajaba o no en algún grupo, de seguro me terminarían expulsando antes de navidad.
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—Hikaru, prepárate es hora de ir a clases —golpearon la puerta nuevamente —Hikaru, esta niña que no contesta... —la había escuchado perfectamente, solo estaba concentrada en otros deberes.
—…Y la boina como ultimo detalle —me vi al espejo para distinguir si todo estaba en orden, ninguna arruga, en la falda, la chaqueta alineada y abotonada junto a la corbata de lazo, aún tenia tiempo para revisar que no hubiesen detalles sin arreglar con el uniforme.
—Otro año más, aun un año más —no me agradaban, en verdad no me agradaban, todos se ven falsos, pueden tener dos corazones y muchas más caras, me pueden felicitar en un minuto pero por debajo lo siento, siento en sus corazones la envidia, que aún qué no les haga nada malo, me detestan… por eso me molestan, tiran mis libros al suelo, lanzan mi ropa por la ventana —me decidí hace mucho a cerrarme en mí, no solo me toman como su broma sino que además…
—Hikaru, esta es la ultima vez que lo repito, quedan cinco minutos para el toque de la campana, ¿supongo que no querrás llegar tarde el primer día, verdad?
—No, tiene razón madame Strauss —me sorprendió el hecho de que me haya quedado pensando en eso todo este rato, hice una reverencia en señal de disculpa y de despedida, cogí mi bolso y me apresure a salir.
—No olvides el regalo que han enviado tus padres Hikaru, han dicho que te extrañan y quieren mucho —mis padres están demasiado ocupados trabajando como para siquiera llamarme, no es que se me quedase el teléfono, solo lo iba a dejar en el escritorio intencionalmente.
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— ¡Nya!
—Auch.
Impacte con algo. ¡No! se acaba de quejar, debí haberme fijado mientras corría del dormitorio, ahora de seguro, va a molestarse conmigo. No quería perder tiempo con otro de ellos.
Me recuperaba del impacto cuando vi esos ojos verdes que me veían intensamente mientras se recuperaba del impacto y quitaba los ojos de la parte inferior de mi cuerpo. Instintivamente tome mi falda y la tire hacia abajo, lo que menos necesito es que alguien este diciendo por todo el internado qué tipo de ropa interior utilizo.
— ¿Estas bien? —no es que en realidad me preocupe por la chica que me chocó, solo fue una pregunta instintiva mientras me recuperaba del impacto. Vi curiosamente con quien había chocado: Cabellera roja, melena de intenso color que llegaba hasta sus hombros. A diferencia de la gente pelirroja que vi ayer, pálida piel rosa, ojos azules intrigantes. La verdad su expresión me da curiosidad, pero no puedo lograr describirla. Debe tener mi edad, al menos por el color del uniforme y la estatura, pero lo que me causo risa fue que se cubriera con la falda, eso debe ser acto reflejo en las mujeres.
Y como suele ocurrir en situaciones así, va a gritar, llegara un inspector y la mañana se ira a la mierda desde el primer momento del día.
—Lo lamento, no debí correr de esa manera —solo eso me dijo, se sacudió el polvo, cogió algo del suelo y se puso a correr para perderse entre los demás alumnos. Hice lo propio, cogí mi Iphone y mi mochila para entrar a clases.
O
De saber que las primeras horas serian solo una reverenda perdida de tiempo, me hubiese quedando fumando en el patio, o habría ido a recorrer el pueblo para estar mejor ambientado, no veo que se deban desperdiciar tantas horas en presentar a los profesores y en darnos los horarios de las asignaturas.
—Al menos ya es hora de almorzar —terminaba de beber agua cuando una mano me tocó el hombro.
—Matthew Hawkins, ya has visto Highland por dentro y por fuera, ¿Qué te parece?
—Una mierda.
— ¿De verdad?… yo creo que es el paraíso, hay tantos idiotas manipulables.
— ¿Cómo cuales?
— ¿Lo preguntas en serio? —me señalo al mismo gordo que le habló ayer a Davide —se llama Anistofenes Papadopulus, es un niñito de mami, uno de los mamones más llorones de la escuela, se dice que aun moja la cama, y que no controla la vejiga.
—Asco —fue lo único que podía pensar recordando las cosas de ayer y de hoy sobre ese tipo.
—Siguiendo con la galería de fenómenos —me señalo con el dedo a una chica de uniforme elegante —de seguro ya sabes que ese es el uniforme de la casa Croft.
—No digas más. Ya he tenido que lidiar con bastardos elitistas y superficiales.
—Pero hay algo más, qué por tú bien es mejor que sepas… ellos tienden a preservar su sangre aristocrática dentro de su circulo.
— ¿Qué me quieres decir?.
—En términos simples significa, que todos ellos, de un modo u otro son familia —vale, me ha quedado claro lo de la endogamia y el incesto. De seguro o tiene cola de cerdo o dedos palmeados, o quien sabe que mutación.
—Daniels, ¿tienes algo más con que asquearme antes que vaya por una bebeida?
—La novia del líder de los grasosos…
— ¿Qué es un grasoso?
—Ya sabes, los tipos con chaqueta de cuero, gomina en el pelo, que vagan cerca del taller de mecánica, con una actitud de que fuesen a pegarte solo por verlos feo.
—OK, ya sé de quienes hablas.
—Te decía que la novia del tipo ese, es una zorra, se le tira encima a cualquiera que la vea bonito o le diga un piropo, Y que los deportistas son unos hijos de puta tambien.
—Gracias —levante la mano para despedirme y poder ir por una bebida, pero Evan aún me seguía por los pasillos, como si fuese mi jodida sombra o algo por el estilo.
—Niño nuevo, el dinero del almuerzo, ahora, antes que Russel te golpee —había chocado con el eslabón perdido de la escuela. ¿Qué era esto?, el día de "choquemos contra Matthew".
—Sabes para que se usa el dinero, o piensas hacer un trueque por un gran racimo de plátanos —el comentario no cayo en gracia al gran gorila uniformado, quién me miro feo.
—Niño nuevo se ríe de Russel, Russel ahora lo hará llorar —amenazándome con ese enorme puño que había cerrado con dedos que parecían salchichas.
—Está bien, está bien, te pagare —no era el momento de iniciar una pelea, debía escoger donde y cuando golpearlo, no seré tan grande o fuerte como él, pero tengo un cerebro más grande de mi lado.
—Russel te vera después, idiota.
—Así que después de todo también fuiste victima del gorila ¿verdad? —que un idiota te llame así es una mezcla entre insulto y risa, quizás si hablase en primera persona lo tomaría más enserio, pero así apenas me puedo aguantar la risa.
—Daniels, ¿tienes un clip? —el cambio de tema lo desconcertó, pero le arrebato uno a una chica con enormes lentes, y me lo entrego sin decir palabra —¿Sabes cual es el casillero de Russel?
—Es fácil de ver, solo pon atención y ve el que tiene más abolladuras. Él muy idiota, ¿puedes creer que siempre esté olvidando su contraseña?, así que golpea el casillero hasta que llega el conserje, usa su llave maestra para que saque las cosas y repara los golpes.
—Llave maestra… interesante, más adelante veo como logro conseguir una de esas —era hora de mostrar mi arte. Doblé y extendí el clip para usarlo como una ganzúa, era cosa de segundos para que el candado hiciese "clic". Al ceder, vi las cosas que había "confiscado": libros, ropa, juguetes, dinero —. Ojo por ojo y diente por diente, esa es la ley Daniels —tomé el dinero y unos libros —pero con unos pequeños intereses siempre se pueden cobrar, veamos que siente cuando sea victima en vez de asaltante.
—Ayuda, ayuda por favor —nos dimos vuelta por donde venía el sonido y nos asombramos por lo que vimos, la primera impresión fue que era un manatí que lloraba, pero me dio pena verla llorando, no importa como sea, no aguanto ver a una mujer llorar.
—Vamos, vamos, no querrás establecer contacto con Eugenia —sentía que Evan me tiraba del brazo para alejarnos, pero aun así no pude hacerlo.
— ¿Quién te hizo llorar Eugenia?
—Un chico de primero, se apellida Martin, me acababan de regalar una caja de chocolates, me la quito, y en este momento debe de estarla devorando en el baño de chicos de este piso —le pasé los libros a Eugenia.
—Dame cinco minutos, y cuídame los libros —si no recuerdo mal, el baño de los chicos esta en el ala este, cerca del armario de limpieza y de los casilleros, llegar ahí no era tan complicado sobre todo porque el letrero mismo indica el lugar.
—Chocolates, definitivamente no se puede comer solo uno —Al entrar vi a un chico sentado sobre los lavamanos con una caja de chocolates con mucha felicidad.
—Hey tú, ¿eres Martin acaso?
— ¿Quién lo pregunta?
—Un tipo que de va a patear el culo si es que esos son los chocolates de la gorda —dejó la caja a un lado mientras se levantaba.
—Muy bien tipo rudo, inténtalo —de su bolsillo saco un cuchilla que al presionar el botón la hoja saltaba a la vista — ¿Qué pasa, no me digas que te has acobardado?
— ¿Acaso crees que eres el primer idiota con cuchillo que enfrento? —esperé a que se acercara y giré para atacarlo, con el impulso del giro la primera patada el cuchillo voló de sus manos, con la segunda le impacte el rostro para dejarlo aturdido en el suelo —malo, muy malo, ahora vas a aprender por que no debes de hacer idioteces —lo cogí del cuello de la camisa para arrastrarlo hacia una de las tazas de porcelana.
—No, espera, no lo volveré a hacer, lo prometo —muy tarde para eso, su cabeza ya estaba metida dentro del agua.
—Bien Martin, que fue lo que aprendimos —saqué su cabeza del agua para que tomase aire y me escuchase bien.
—Que robar es malo.
—Bueno chico —lo metí dentro del inodoro nuevamente y jale la cadena del agua —, y no vuelvas a hacer idioteces, la próxima vez escogeré un inodoro al cual no le hayan jalado la cadena —cogí lo que quedaba de la caja de chocolates y volví a ver a Evan y Eugenia.
—Mi héroe —dejó los chocolates y los libros a un lado, y me besó, es la primera vez que algo así me daba tanto miedo y asco. Evan no paraba de reírse, y a mí los segundos se me hacían interminables.
—Está prohibido el estarse besuqueando en los pasillos del internado, ¿se les ha olvidado eso, acaso? —salvación, amada salvación.
— ¿chico, te encuentras bien? —la escuche a la lejanía, seguía aun navegando entre el asco y la desesperación cuando la vi, recordé quien era, no me importo donde estaba o sí estaba trabajando, le debo la vida a Maya Natsume.
—Gracias, muchas gracias —la abrasé y coloque la cabeza en su mullido busto por unos segundos mientras recuperaba la conciencia.
—Hey, yo te recuerdo, eres el amigo de Davide, ¿Cómo va todo?, ¿te has acostumbrado a la vida en New Heaven? —es bastante difícil acostumbrarse a un lugar desconocido literalmente de la noche a la mañana, pero si puedo quedarme de este modo por unos segundos más, no me enojare.
—La verdad aún es pronto para contarle eso inspectora Natsume —me separe de ella antes de que se enojara —aún no termino de sacar mis cosas de las maletas, todavía me pierdo y ni siquiera sé cómo es el pueblo.
—Ya tendrás tiempo para esas cosas, quizás hoy en la tarde puedas ver como es —me disponía a marcharme cuando me detuvo —. Si ves a Davide dile que lo estoy buscando por favor.
—Si lo encuentro le digo. Ahora, ¿a donde fue este idiota? —vi por todos lados, pero no encontré ni a Evan ni a Eugenia, eso ha sido bueno. Por lo qué me ha pedido puedo deducir que Davide sigue con vida después del encuentro que tuvieron el día de ayer.
La campana del fin del periodo de almuerzo había terminado, necesitaba un lugar donde esconderme, y la verdad no tenía ninguna intención de asistir a otra charla de presentación o de lo que pretendíamos lograr en el curso. Si me lo preguntan a mí, lo único que quiero es tener buenas notas, no meterme está vez en demasiados líos, y pasar el año, esas son las únicas cosas que deseo en verdad.
El sol me encandila al abrir la puerta que trae hasta la azotea. No importa en que tipo de escuela se esté, la azotea es uno de los mejores lugares para estar tranquilo, aunque haya más personas. A nadie le importa si estas ahí o no, cada uno esta pendiente de sus propias cosas —Eso es lo que me gusta de este sitio —pensé en voz alta mientras encendía un cigarro y degustaba el humo.
—Te has demorado bastante en lograr llegar aquí Matthew —esa voz la escuche ayer, era de Davide, no tenia ganas de saludarlo de frente la verdad, así que por segunda vez en el día me dedique a tocar y revisar las funciones del Iphone.
—Hey… Davide, que alegría ver que sigues en el mundo de los vivos. Me encontré con tu hermana, dijo que quería hablar contigo cuanto antes —volví con el Iphone, y al ver la música de la lista, me sorprendió —Orange range, Aya Hirano, Koda Kumi, Hitomi Shimatami. FLOW, Akeboshi, Malice Mizer. ¿Qué demonios es esto?
—A mí me parece música japonesa Matthew — ¿No?, de verdad lo crees así Davide, jamás hubiese sospechado que era música japonesa si no me lo dices.
—Je, me voy dando cuenta de eso, el gran problema es ¡que este no es mi celular!, el mío debe de haberlo cogido la chica con la que choque en la mañana.
— ¿Cuál chica Matthew? —ante su pregunta empecé a recordar como era, su cabello de fiero color rojo, esos ojos azules de expresión difícil de identificar, boina negra en la cabeza. Le fui dando los detalles a Davide que no parecía saber bien de quien hablaba.
— ¿Cuál crees que sea la probabilidad?
— ¿De qué? —se me hacia molesto tener que repetir algo que me parecía tan obvio, pero quizás, solo lo era para mí.
—Me refiero Davide a ¿Cuál es la probabilidad de que choqué con una chica y está tenga el mismo modelo de celular?
—En esta escuela creo que son de una entre cuatro.
— ¿De verdad?, ¿tan altas son?
—Sí —demonios.
Suspiré en resignación, sabía bien que eran muchas las personas de cabello rojo en el internado, iba a ser difícil dar con la adecuada, y sobretodo porque lo más cercano a un amigo, no sabe de quien habló.
—Matthew, ¿tú sabes quién es Aya Hirano?
—Creo que era cantante o algo así.
— ¡No la tomes tan a la ligera! Pedazo de ignorante, ella es una de las Seiyuus con una figura tan bonita como su voz: sabe tocar la guitarra, actúa, e incluso tuvo su grupo musical.
—Vale, lo entiendo, es una idol, ¿y qué? —era divertido ver los colores que teñían su cara, es la primera vez que veo a alguien tan rojo, he pensado por un momento que hasta se estaba ahogando del coraje.
— ¿A qué te refieres con "y que"?, ella desapareció antes de vacaciones, nadie sabe nada de ella, su agente o su familia, es como si se la hubiese tragado la tierra.
— Tal vez se tomó unas vacaciones. De cualquier modo, mantendré los ojos abiertos para ver si la encuentro. Sí la veo, serás el primero en saberlo.
—Tío, cuando te pones así no hay como hablarte.
—Vale Davide, no hay para que molestarse —hice una pequeña pausa para aspirar otra bocanada mientras el ambiente se aliviaba entre ambos —Es idea mía o el gimnasio es demasiado grande.
—Lo que pasa es que también tenemos piscina temperada, ya sabes: equipo de natación, tías buenas, bañadores. Pero está el problema de que los mirones no pueden entrar, al menos no cómo quisiésemos.
—La cadena es tan fuerte como su eslabón más débil mi amigo, solo es necesario encontrar el lugar adecuado para la infiltración, ¿que te parece?
—Ese es el espíritu, sabia que no solo eras un tipo pesado, voy a hablar con algunos conocidos a ver que encontramos —empezó a reír de buen modo por las esperanzas renovadas —será mejor marcharme tengo cosas que hacer, pero si esto resulta Matthew, podremos estar viendo chicas en bañador. Chicas con buenos pechos, grandes mi amigo.
—Así… ¿Cómo los de tú hermana?
— ¡A Maya ni nombrarla!
Que divertido, definitivamente Natsume puede ser muchas cosas, pero aburrido no figura dentro de esa lista.
El último timbre dejaba a los alumnos libres del tedio y el aburrimiento, muchos partían a sus casas y los que se quedaban aquí, partían a cambiarse de ropa para ir al pueblo, en esos momentos el celular de la pelirroja comenzó a vibrar, tomé el teléfono y espere a que del otro lado hablasen.
Mi querida hija —la voz era de un hombre mayor —por favor perdónanos por no estar contigo, es solo que el trabajo se nos ha escapado de las manos con tu madre. Estamos agotados, y nos hubiese gustado acompañarte en la ceremonia de inicio de año, mamá envía muchos saludos, dice que seas una buena chica. Hikaru, cuídate, besos y abrazos de parte de ambos.
La llamada se cortó después de eso, pero tenia un dato clave, la pelirroja misteriosa tiene nombre, solo me restaba encontrarla. Apagué la colilla del cigarro y me dirigí escaleras abajo.
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El día a pesar de chocar con ese chico en la mañana ha sido tranquilo, han hablado sobre los cambios que algunos profesores, la falta de enfermera, pero lo que me ha hecho feliz es que he entrado en los electivos que quería: Botánica los lunes y los miércoles, inglés los martes y jueves. Y para terminar la semana reunión con el club de literatura.
Está eran una de las pocas cosas que en verdad me gustaban, el poder leer es una de las cosas que más me gustan. Salí por una de las enormes puertas de madera sólida de la biblioteca, luego de registrarme en el club de literatura. He tenido curiosidad de saber que tiene de especial esté celular que tanta gente lo desea.
— ¡Nya! —me asuste cuanto empezó a sonar con fuerza, me dio vergüenza el gritar por eso, y por que lo demás me viesen, que culpa tenía de estar concentrada haciendo mis cosas cuando a este cacharro se le ocurre sonar.
¿Alo?, Matthew, escucha, hay algo más que quiero decirte, que no dije en el mensaje. Puede que a fin de mes esté libre, me gustaría poder pasar unos días contigo hijo —. Dios, no debí contestar, ahora que digo, este… debe ser el teléfono del chico de la mañana, entonces que hago —Matthew, ¿que opinas?
—Matthew no está, me ha dejado encargado el celular mientras hacia unas cosas — ¿Por qué le he mentido?, si ni siquiera lo conozco.
— ¿Quién habla?
—Me llamo Hikaru, soy una compañera de su hijo.
Bueno, ¿me podrías hacer un favor linda?, dile que lo llame.
—Sí, yo se lo digo —justo después de eso, aquel hombre colgó. Parecía muy interesado de que Matthew contestase, y le respondiese. Me gustaría poder llevarme así con los míos.
Dijo algo sobre un mensaje, me pregunto que será. No puedo resistir, mi curiosidad es más fuerte que cualquier otra cosa. Empecé a buscar en todas las carpetas hasta dar con el único archivo en existencia, un mensaje de voz del hombre que llamo hace poco.
Matthew, yo nunca he sido un buen padre, es más, pienso que ni siquiera soy una buena persona, después del divorcio con tu madre solo he caído más y más bajo, y cuando murió Sophie —su voz se escuchaba ahogada, estaba sollozando en esos momentos —. La verdad, después de eso no podía caer mas bajo, toqué fondo, no podía seguir del mismo modo con mi vida. Se que es algo cruel lo que voy a decir, pero la muerte de Sophie logró que pusiese orden en mi vida, que me levantase y empezase a hacer bien las cosas, se que en los últimos cinco años no he llamado, ni escrito, ni nada así, siempre deseé hacerlo, pero no tenia cómo enfrentar sus rostros, en especial el tuyo hijo. Quiero hacer las cosas bien, por eso le dije a tu madre que vieneses a New Heaven, aquí te podré ver mas seguido. Dejemos el pasado de lado Matthew. En verdad, me gustaría que nos llevásemos bien después de tanto tiempo hijo mío.
Esto era algo que no debía haber escuchado, era algo demasiado personal, mi curiosidad me había impulsado a conocer demasiado a una persona de la cual no se nada.
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—Hey, necesito tu ayuda —me había encontrado con Anistofenes a la salida del edificio principal —estoy buscando a una chica llamada Hikaru: Pelirroja, boina negra, ojos azules.
—Hablas de Kusanagi-san, ella estaba en la biblioteca hace unos minutos.
—Gracias —por un momento olvide todas las cosas relacionadas con ese tipo, por un momento me pareció incluso un tío genial. Tenia mas información de la chica, debía ser rápido, no fuese a ser cosa de que desapareciese también de ahí.
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— ¿Que sucede alumna modelo?, ¿eres demasiado buena para hablar conmigo?, ¿por que no dices nada? —había llegado a tiempo, ahí estaba Hikaru sentada en la banca, mientras una chica de pelo violeta la molestaba —bonita boina, ¿supongo que no te importaría prestármela verdad? —pero parece que sí le importaba, ya que Hikaru opuso resistencia.
—Ni se te ocurra —respondió ella.
—Hey tú, por que no te largas de una puta vez, necesito hablar con Hikaru —la chica de pelo violeta ignoro a Hikaru quien sostenía fuertemente su boina, y se giro hacia mí.
— ¿Y quien demonios eres? —trataba de provocarme, hizo falsos movimientos de artes marciales mientras lanzaba una patada cerca de mi cara.
—Alguien que te va a dejar el culo tan rojo como la tanga que llevas si no desapareces ahora —no tenía ganas de soportar a ningún bravucón, y mucho menos si tenia un busto amplio. Ella se sonrojo e indigno a la vez. Retrocedió un poco y se lanzo contra mí con una patada, la chica tenia mala actitud, pero bastante poco hábil en la pelea, cuando esquivé su arremetida, me quite el cinturón y la ataqué.
—Pero que demonios te has creído —el impacto de verdad parecía haberle dolido, o al menos eso comprendí.
—Te lo dije ¿no? —empuñe el cinturón en la mano amenazándola —pero si quieres quedarte por más nalgadas no tengo problemas —vio que hablaba enserio, por que esa era la sensación con la que la miraba, no dijo nada más, solo se sobo las partes magulladas y desapareció, mientras me acomodaba nuevamente el cinturón.
—Gracias, pero no era necesario, siempre… se están metiendo conmigo.
— ¿Eres Hikaru?
—Sí, lo soy.
—Hikaru —inspire para estar calmado —tendrías la amabilidad de regresarme mi celular, tengo el tuyo aquí —no parecía una mala chica, de seguro solo había sido un error el que lo tomase, además no dijo nada cuando chocamos.
—Que bueno, entonces tú debes de ser Matthew —ella parecía alegre al saber quien era.
—Sí, lo soy, ¿Pero como supiste mi nombre?
—Bueno… la verdad es que te han llamado por teléfono. ¡No es que estuviese de chismosa o algo así! —parecía nerviosa, o quizás no quiera que pensase de ella en ese modo —había llamado tu padre, dijo que a fin de mes te podría ver.
—Vale, no ha pasado nada malo Hikaru —salvo el hecho de que le contestaste a ese hombre, sinceramente, no deseo verlo —además supe tú nombre porque tus padres llamaron hace un rato también —intercambiamos los celulares y buscaba el mensaje que me había enviado —te envían muchos besos y abrazos, al menos eso dijeron.
—Claro, pero… ellos solo lo dicen, no los veo hace más de seis meses.
—Tienes suerte.
— ¿Tú crees?
—Sí, por lo menos los ves más seguido que al mío.
—Pero no es para nada normal.
—Sé eso… pero tú ¿Podrías guardar un secreto?
—Tratare
—Él mío se fue hace seis años y quiere que de la noche a la mañana volvamos a ser padre e hijo.
—Pero… él dijo que eran cinco años.
— ¿Lo has leído verdad? —traté de estar calmando —has leído el mensaje que me envío, ¿no es así?
—Sí, lo siento. No debí.
Trataba de estar calmado, me molestó lo que hizo, en parte por que sabe algo de mí, algo muy probado y confidencial, y porque además estuvo observando mi celular. Borre el mensaje y suspire con resignación.
—Por favor, no quería hacerlo en verdad Matthew, no sabia que fuese algo tan importante para ti… si te hace sentir mejor puedes saber algo privado sobre mí, lo que tu desees, no tendré secretos que ocultarte.
—No, no te preocupes, ya se algo bastante privado de ti.
—Espera, ¡acaso papá te contó algo!
—No, no es eso —ella me miro con curiosidad.
—De verdad, ¿y que es lo que sabes de mí?
—Que usas braguitas de lazo, con fresas estampadas —en ese momento no pude evitar reír un segundo, pero por otro lado ella parecía molesta.
—Eres un tonto —se levantó del banco, cogió ambos teléfonos y empezó a correr, fui tras ella pero la perdí entre los atajos que tomó.
—¡Demonios!