CAPITULO II: "Envidia"
La noche caía sobre el jardín y tanto las clases como las actividades de los clubs habían terminado, por lo que todos se retiraban a sus habitaciones para descansar. Apolo, Takeru y Loki caminaban juntos hacia los dormitorios de los chicos; el dios japonés hubiera querido ir con su hermano mayor, pero Tsukito tenía trabajo como miembro del comité de disciplina y no había podido regresar al dormitorio. En realidad, lo que Takeru hubiera querido era acompañar a Yui, pero no había podido.
- ¿Sabes, Apolo? – Le comentó a su compañero de clase, más hablador que de costumbre. – Yui me ha hablado hoy de algo que suelen hacer las chicas humanas…
- ¡No vale, Take-Take! – Protestó el dios del Sol, con su comportamiento algo infantil. – Pasas con yousei-san mucho más tiempo que el resto de nosotros…. ¿Qué te contó?
- Pues… me habló de unas… mmm… reuniones… que hacen las chicas humanas… - explicó Takeru, con la cara iluminada por una sonrisa. – Creo que las llaman… fiestas del pijama…
- ah, sí… - intervino Loki. – Yo también he oído hablar de ellas.
El dios griego y el japonés se le quedaron mirando.
- ¿Qué? No me miréis así; en la biblioteca hay muchos libros que cuentan cosas sobre los humanos – explicó el pelirrojo. – Las chicas se reúnen para hablar de sus cosas y comer cosas dulces, todas en pijama. Y también es tradición que los chicos traten de colarse para hacerles bromas o mirar lo que hacen…
- ¿Mirar? – Preguntó Apolo, no muy convencido. - ¿No querrás decir a espiar?
- Bueno… mirar… espiar… - Loki le quitó importancia al asunto. – Lo malo es que aquí no hay chicas para que hagan una fiesta del pijama… sólo Yui…
- No, las otras son espíritus – masculló Apolo, un tanto apesadumbrado.
- pero… - continuó Loki, con expresión de diablillo – Aunque Yui no pueda hacer una fiesta del pijama como hacen las chicas humanas, eso no significa que nosotros no podamos ir a espiarla… ahora estará llegando a su habitación y se cambiará de ropa…
- ¡Loki-Loki! – Le regañó Apolo, indignado. - ¡Yousei-san se enfadará si haces algo así!
- oh, venga, Apolo… imagínatelo – dijo Loki, con voz seductora. – Tu preciosa hadita, cambiándose de ropa… incluso sin ella… no me digas que no quieres verla…
El rostro de Apolo se iluminó. En su fuero interno sabía que lo que Loki le proponía estaba mal, pero otra parte de él quería hacerlo, quería verla.
- sí… digo, no… ¡Loki-Loki, no me líes! – El rubio apretó los ojos sin saber qué hacer.
-Venga, Apolo, no seas majadero – dijo Loki, tratando de convencerle. – No hay riesgos… en serio. Nosotros pasaremos un rato… agradable y Yui nunca lo sabrá.
El dios del Sol se quedó en silencio, mirando a Loki, aún dudando. Tampoco se le olvidaba que el pelirrojo, además de poder sobre el fuego, era el dios de las Trampas.
- Imbéciles – soltó Takeru, que había permanecido en silencio todo aquel rato. – Yui os pillará y no os volverá a hablar en la vida.
- bah, no eres más que un hipócrita – le provocó Loki. – Tú eres el primero que quieres verla.
- quizá sea verdad que me gustaría – admitió Takeru, muy serio. – Pero me parece una falta de respeto y una traición a la confianza que Yui ha puesto en mí. Tú haz lo que quieras, Apolo, pero si Yui os pilla, que os pillará, no te lo perdonará nunca; por mucho que ese Timador te diga que no pasará nada.
- No le hagas caso, Apolo – se apresuró a contratacar Loki. – Sólo lo dice porque no quiere que ninguno de nosotros, más que él, vea a Yui.
- no sé, Loki-Loki… yo creo que Take-Take tiene razón… no voy… - replicó Apolo. – Y tú tampoco deberías.
- bah, rajado… -dijo Loki, con desprecio. Justo habían llegado a los dormitorios de los chicos. - ¡Eh, Bal! ¡Thor-chin! ¡Venid! ¡Vamos a hacer lo que os dije esta mañana!
Sus dos compañeros asintieron y se unieron a él. Hades y Dionisos, que también estaban en el vestíbulo, también fueron con ellos. El dios del Vino quiso saber que pasaban, lo cual aprovechó Loki.
- ¡Eyh, Dionisos! Tú no eres un cortado como tu hermano, ¿verdad?
- ¿Eh? ¿Cortado? ¿Qué quieres decir?
- ¿No te gustaría ver como koneko-chan se cambia de ropa? – Le tentó, cual serpiente en el Paraíso. – Una chica tan guapa como ella…
- ¡Oh, sí! – Aceptó Dionisos, sin pensárselo demasiado.
- Dionisos… - le advirtió Hades. – Piénsalo bien, no creo que espiar a una mujer mientras se quita la ropa esté bien.
- ¡Eso! ¡Yousei-san se enfadará mucho si os pilla, Di-Di! – Dijo Apolo, contento de tener a su tío de aliado.
- no les hagas caso, Dionisos – dijo Loki. – Yo ya lo he hecho un millón de veces y no me ha pasado nada.
- ¿¡Cómo!? – Saltaron Takeru y Apolo a la vez.
- ¿Acaso creéis que es la primera vez que lo hago? – Dijo Loki, con cara de pillo. – He espiado a koneko-chan muchas veces… ya os he dicho que es algo totalmente normal entre los chicos humanos y no tiene consecuencias. Koneko-chan está aquí para ayudarnos a entender las costumbres humanas, ¿no?
Loki no tenía que convencer a Balder y a Thor, ellos siempre hacían todo juntos, ni siquiera tenía que convencer a Dionisos, que ya estaba decidido, pero Takeru y Apolo eran harina de otro costal. El japonés era demasiado recto, incluso siendo uno de los rebeldes del instituto, y el griego tenía demasiado miedo.
- eres un idiota, Loki-Loki – le espetó Apolo. – No pienso participar en algo como esto, y me decepcionas, Di-Di…
- Pues… lo siento por querer disfrutar un poco, Apolo – le dijo Dionisos.
"Tsk", pensó Loki, contrariado. "Creí que acabaría por convencer a esos dos… pero son huesos duros de roer. Jum… tengo una idea… ¡Ju, ju, ju, ju…! A lo mejor me llevo algún golpe, pero koneko-chan va a odiar a Takeru y, ya que estamos… a Apolo también…"
Aquellos a quien Loki había logrado convencer con sus argucias, le siguieron rumbo a los dormitorios de las chicas, ocupados únicamente por la joven humana.
Apolo, Takeru y Hades se quedaron dónde estaban, preocupados. En ese momento, Tsukito llegó al vestíbulo.
- Acabo de ver a Loki Laevatein, Balder Hringhrni, Thor Megingjord y Dionisos Thyrsos en actitud sospechosa.
- ¡Anii! – Le llamó Takeru. – Esos cuatro quieren espiar a Yui mientras se cambia… ¡debemos impedírselo!
- Todo esto va a contra las normas del instituto – sentenció Tsukito, en su papel de oficial de disciplina. – Y también de la ética. Deben ser castigados…
- ¡Y también contra Yui! – Saltó Takeru. – Pero espera, anii, si piensas en avisar a Thot o a Zeus, olvídalo.
- Zeus-sama es el director de esta escuela y Thot-sama es nuestro tutor, debemos informarles de lo que está pasando – dijo Tsukito, con su habitual rostro inexpresivo.
- A Zeus le importa muy poco lo que pueda pasarle a Yui, y en cuanto a Thot… estoy seguro de que no le importaría unirse a la fiesta y verla desnuda – dijo Takeru, rechinando los dientes. – Tenemos que hacerlo nosotros. Vayamos a avisar a Yui.
- Quizá sea lo más rápido, aunque no lo mejor… - opinó Tsukito. – De todos modos, sin pruebas no podemos hacer nada… será mejor que vayamos a avisar a Kusanagi Yui y les tendamos una trampa.
- ¡Jeh! ¡Me gusta como piensas, anii! – Takeru le dio un achuchón, contento porque parecía estar de su lado.
Como el de los chicos, el edificio de los dormitorios femeninos, no tenía más que una planta, por lo que la ventana del de Yui daba directamente al jardín y había bastantes lugares desde donde se podía ver sin ser visto.
Aun así, Yui, confiada, nunca había prestado atención a aquello y, ese día en concreto, se sentía muy cansada y algo molesta. Desde que Takeru le dio aquel puñetazo para quitárselo de encima, Thot estaba de peor humor que nunca; entre otras cosas porque sospechaba que había sido el dios del Mar, pero no tenía pruebas para demostrarlo.
"No es justo que Thot-sama me gritara así" pensó la chica, mientras se quitaba la chaqueta del uniforme y la colocaba sobre una silla, pero luego lo pensó mejor y la echó al cesto de la ropa sucia. "Más vale que la lave, o tendrá otro motivo más para enfadarse."
Se fue quitando aún más cosas, y todas fueron a reunirse con su chaqueta. Se había quedado sin hebra de ropa, sin saber que era observada. Fuera, junto a la ventana, Loki, Thor, Balder y Dionisos lo habían visto todo; e incluso el dios nórdico del rayo, que era el más inexpresivo, se había sonrojado y tenía una hemorragia nasal.
- ¡Es una diosa! – Exclamó Dionisos, a voz en grito.
- Calla, idiota – siseó Loki, aunque internamente sonreía, su gatita podía ser inocente, pero no sorda.
- ¿Unh? – Yui frunció el ceño, había escuchado la exclamación de Dionisos. Rápidamente, cogió algo para taparse y fue corriendo a la ventana… - ¿¡Eh!? – Y los pilló.
Se quedó sorprendida como nunca en su vida, las lágrimas de rabia y decepción cayeron por sus mejillas. No podía creer que ellos hubieran hecho algo como eso.
- ¡Mierda! – Maldijo Loki, al verla allí. – ¡Retirada, vamos! – Les dijo a sus amigos.
Salieron corriendo, aunque tuvieron que arrastrar a Dionisos, quien se había quedado anonadado al ver a la chica, y ahora entendía porque su hermano sentía lo que sentía por ella.
Yui, apesadumbrada y furiosa a partes iguales, fue y se sentó en su cama, abrazándose a un cojín; justo en ese momento, la puerta de su habitación se abrió de golpe, y Takeru entró en tromba por ella.
- ¡KUSANAGI! ¡TEN CUIDADO! – Le gritó. - ¡ESOS…!
Yui no le dejó terminar de hablar. Se levantó, casi de un salto y le abofeteó de tal forma que le se le quedó la cara del revés.
- ¡Pero… hierba! – Protestó Takeru, sorprendido.
- ¡Fuera de aquí, no quiero volver a verte en mi vida! – Gritó Yui, furiosa.
- ¿Eh? Pero… ¿se puede saber que te ha dado?
- ¿Yousei-san? – Apolo también apareció por allí; abrió los ojos como platos al ver la mano de la chica marcada en la mejilla del dios japonés y también, las lágrimas en los ojos de Yui. - ¿Por qué le has pegado, yousei-san?
- ¿Qué por qué? ¿Acaso te sorprende, Apolo-san? – Apolo también recibió una bofetada. En su caso, en lugar de enfadarse se quedó blanco, con la mano en la mejilla magullada. - ¡Me habéis decepcionado! ¡Los dos!
- ¿Te has vuelto completamente loca? – Le preguntó Takeru, enfadado por la reacción extraña de la chica. – ¿¡Venimos a advertirte de que te estaban espiando y tú nos empiezas a gritar y a pegar!?
- ¿¡A advertirme!? ¡Erais vosotros quienes me estabais espiando! – Le espetó Yui, muy enfadada. – ¡Y también Dionisos-san y Hades-san!
Tanto Takeru como Apolo fruncieron el ceño al oír aquello. Enseguida entendieron que algún tipo de engaño de Loki.
- ¿De verdad crees que yo te espiaría mientras te cambias, hierbaja? – Preguntó Takeru. - ¿No era que nunca ibas a desconfiar de mí?
- ¡Pero si te vi!
- Kusanagi Yui – Tsukito también entró en la habitación, junto con Hades. – Ni Hades Aidoneus, ni Apolo Agana Belea, ni mi hermano, te estaban espiando… ellos han estado conmigo todo este tiempo.
Yui se quedó blanca. Sabía lo que había visto, pero también que Tsukito no tendría porqué mentir. Y tampoco Takeru… no, Takeru no le mentiría…. Su enfado se desvaneció, siendo sustituido por una terrible vergüenza. Sin más ni más, había desconfiado de Takeru… pero es que ella… lo había visto. Se sentó en la cama, una vez más abrazándose al cojín, esta vez para esconder su cara. Apolo corrió con ella, al verla tan hundida por lo que había pasado.
- tranquila, yousei-san – le dijo, con voz dulce. – No pasa nada, de verdad.
- quienes te espiaban eran Loki, Balder, Thor y Dionisos – dijo Takeru, aún molesto con ella. - ¿Es que estás tan ciega como para confundirles con nosotros, hierbaja?
- Take-Take, no seas tan duro – le pidió Apolo, que le había pasado un brazo por los hombros a Yui. – Yousei-san dijo que nos había visto, ¿verdad?
- sí… - contestó Yui, con un hilo de voz. – Os vi… con Dionisos-san… pero a los demás… no…
- Podría ser que Loki hubiera hecho algún tipo de ilusión para que Kusanagi viera lo que él quería que viera – opinó Hades, sin entrar en la habitación. – Esos grilletes que Zeus nos puso no son tan fuertes como él quiere pensar; tenemos ciertos poderes… y Loki es conocido por ser un maestro ilusionista.
- Lo-Loki-san… ¿me engañó? ¿Me hizo creer que erais vosotros? – Yui no sacaba la cara del cojín, como si así pudiera negar todo lo que había pasado.
- deja de esconderte como si fueras una avestruz – le regañó Takeru, sin darle ni siquiera un poco de cuartel. – Porque lo hagas no va a cambiar nada
- Take-Take…
- No… él tiene razón, Apolo-san – dijo Yui, retirando el cojín de su cara. – Os grité y os abofetee… sin que os lo merecierais – miró a Takeru con culpabilidad. – Y lo peor… desconfié de vosotros. Perdonadme.
- No tienes que pedir perdón, yousei-san – se apresuró a decir Apolo. - ¿Verdad, Take-Take?
Takeru se la quedó mirando un momento, con expresión seria, pero, superado por la expresión arrepentida de la chica, acabó por sonreír un poco.
- Está bien, pero ya te lo dije una vez… no vuelvas a pegarme sin que me lo merezca – le advirtió el chico, haciéndose el duro, pero sin sentirlo realmente. – Venga, cambia esa cara, hierbaja, ya pensaré una forma de que me compenses, ahora tenemos que ocuparnos de Loki y de los que le siguen.
- Quizá podamos pillarlo a través de Di-Di – sugirió Apolo, pensativo. – Loki-Loki también le engañó a él.
- Pero… lo primero de todo – dijo Yui, algo más calmada. - ¡Salid de aquí! ¡Qué me tengo que poner la ropa!
Hasta ese momento, nadie se había dado cuenta de que la joven humana únicamente llevaba una sábana puesta a modo de toga romana por toda ropa. Apolo y Takeru enrojecieron instantáneamente al reparar en ello.
- ¡Vamos, salid de aquí! – Dijo el dios del Mar, empujando a Apolo y a su hermano fuera de la habitación.
- T-tú también, Takeru-kun – dijo Yui, algo sonrojada porque parecía que su amigo no quería marcharse de ahí.
- ¿Eh? ¿Cómo que yo también? ¡No! – Protestó él. – No te voy a dejar sola, hierbaja, y puedes estar segura de que no voy a mirar; además… así me compensas por no confiar en mí… ¿qué te parece?
La chica humana dudó un momento, pero luego pensó que si le dejaba quedarse, le demostraría que sí confiaba en él.
- Está bien, Takeru-kun, puedes quedarte – aceptó, con una pequeña sonrisa. - ¡Pero no mires!
- ¡No voy a mirar! – Aseguró él.
- Vale, vale… te creo – contestó con voz dulce.
Takeru se dio la vuelta, hacia la ventana, para por un lado, vigilar que nadie volviera a espiar y por otro, taparla por si alguno lo volviera a hacer. Mientras, Yui se apresuró a ponerse la ropa que llevaba normalmente cuando no estaba en clase o haciendo alguna actividad extraescolar.
- ya puedes darte la vuelta, Takeru-kun – le dijo a su amigo, ya vestida. - ¿Puedes decirles a Apolo-san y a Tsukito-san que entren?
Takeru le hizo caso y fue a hacer que Apolo y Tsukito entraran.
- Posiblemente, todos estarán ya de vuelta en sus habitaciones – dijo Tsukito. – Deberíamos ir a hablar con Dionisos Thyrsos…
- Pues vamos… - dijo Yui, queriendo ponerse en marcha enseguida, pero Takeru la detuvo.
- No, Yui, tú no… mejor vamos nosotros solos y te lo traemos – le dijo. – Tenemos que tener cuidado, si Loki se da cuenta de que conocemos su trampa, no servirá de nada.
- … Tienes razón, Takeru-kun…
La joven humana se quedó sola en su habitación, mientras esperaba a que sus amigos volvieran. Estaba enfadada y preocupada a partes iguales; ya que no entendía porque Loki había hecho algo como eso. No espiarla mientras se vestía, al fin y al cabo, eso entraba en la categoría de travesura, sino querer meter a Apolo y a Takeru en un lío.
Los dioses no tardaron en regresar, con ellos venía Dionisos, que lucía una expresión de culpabilidad. Posiblemente, porque los demás le habían explicado lo que había ocurrido.
- Estooo… Kusanagi-san… - empezó el dios del Vino, con una risa nerviosa. – Déjame decirte que eres la chica más hermosa que he visto en mi vida.
- ¡Dionisos-san! – Le regañó la chica, mirándole indignada.
- Am… ellos me han contado que Laevatein me engañó y que no es normal que los chicos humanos espíen a las chicas… - empezó a excusarse.
- no es que no sea normal, Dionisos-san, - replicó Yui. – Los chicos humanos lo hacen, pero eso no quiere decir que esté bien. Los chicos que hacen eso no merecen respeto…
- entonces, te pido perdón, Kusanagi-san – se disculpó Dionisos, realmente arrepentido. – Es cierto que Laevatein me engañó, pero yo quise creerle porque no pensé que en verdad fuera algo malo.
- Está bien, Dionisos-san – aceptó Yui. – Agáchate un poco…
Dionisos obedeció resignado a llevarse un golpe por lo que había hecho, pero al contrario de eso, la chica le dio un pequeño beso en la mejilla.
- Te perdono, pero quiero que me prometas que no volverás a hacerlo nunca más – le dijo, con fingida severidad.
- ¡Sí, capitana Kusanagi-san! – Exclamó Dionisos, cuadrándose al más puro estilo militar, lo que hizo reír a Yui. – ¡La capitana más bonita del mundo!
- ¡Oye, tú! – Exclamó Takeru, al oírle la zalamería.
- ¡Jum! Eres un zalamero, Dionisos-san… tendría que enfadarme contigo, pero soy incapaz – sonrió Yui.
- Le hemos contado a Di-Di que estamos planeando tenderle una trampa a Loki-Loki y a los otros y está dispuesto a ayudarnos – intervino Apolo.
- Sí, y se me ha ocurrido algo – dijo Dionisos. – Iré a hablar con Laevatein y le diré que Apolo me ha contado que después de pillarles a Totsuka y a él, les has dicho que no quieres volver a verlos.
Todos se miraron un momento y pensaron que era una buena idea. Al fin y al cabo, parecía que ese fuera el plan del dios de la Mentira, que Yui odiara a Takeru y a Apolo, y si le decían que lo había logrado, tal vez se relajaría y caería en su trampa.
- ¿Vosotros estáis de acuerdo con la idea de Dionisos-san? – Preguntó Yui a los otros dos chicos.
- cualquier cosa para pillar a ese idiota me parece bien – replicó Takeru, enfadado. – No sólo nos quiso meter en un lío a nosotros, sino que espió a Yui mientras se cambiaba… - Parecía que eso último era lo que más le molestaba. – Me las va a pagar.
- No soy partidario de castigos – dijo Apolo, más serio que nunca en su vida – Pero Loki-Loki merece una lección por lo que ha hecho.
Todos parecían estar de acuerdo con la idea de Dionisos, así que afinaron el plan, quedando que además de decirle a Loki que Yui odiaba a Apolo y Takeru, le diría que la chica había planeado ir a los baños al aire libre de la academia aquella misma noche y le convencería, si era necesario, para que fuera a espiarla.
Dionisos volvió a los dormitorios masculinos y se dirigió directamente hacia aquellos que ocupaban los dioses nórdicos.
- ¿Laevatein? – Le llamó, desde el pasillo. – Soy Dionisos, ¿estáis ahí?
Fue Balder quien le abrió la puerta, algo sorprendido al verle allí.
- ¿Thyrsos? ¿Qué haces aquí? – Le preguntó, con extrañeza.
- Jum, venía a ver a Laevatein, tengo algo que contarle… algo que le gustará – dijo, con una sonrisa maliciosa. "Os vais a enterar… a mí nadie me engaña para que una chica me odia, ni trata de meter en un lío a mi hermano y mis amigos."
- Pasa, Dionisos – dijo Loki, desde dentro. - ¿Qué es eso que me quieres contar? ¿Unh?
- Pues mira… algo que me acaba de contar Apolo – comentó el dios del Vino, esquivando a Balder para encararse con el dios de la Trampa. – Al parecer, él y Takeru fueron a avisar a Kusanagi-san de que nosotros íbamos a espiarla, pero por alguna razón, ella les echó a patadas, diciéndoles que habían sido ellos quienes la espiaron, que los había visto por la ventana, ¿qué hiciste Laevatein?
- ¡ja… ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! – Rio Loki, con expresión de diablo. – Jeh, mi plan ha salido bien… sólo nos cambié la forma para que koneko-chan creyera que habían sido ellos…
- Pero… ¿no decías que era normal y que no pasaba nada si lo hacíamos? – Preguntó Dionisos, con retintín, cruzado de brazos.
- y así es – contestó Loki, rápidamente, pillado. – Pero yo sabía que si Yui nos veía, bueno, les veía, les iba a decir algo en cuanto los viera, pero tal como son esos dos, estaba claro que le iban a decir que no habían sido ellos. A las chicas no les importa que les espíen, pero sí que les mientan.
"¿Y tú como puedes mentir tan descaradamente?" Pensó Dionisos, cada vez más molesto con el pelirrojo.
- Y mi plan ha salido a la perfección – rio Loki, sin fijarse en la cara del dios del Vino. - ¿Dices que koneko-chan les echó a patadas?
- Sí, según Apolo, no quiere volver a verles… a ninguno de los dos – afirmó Dionisos.
- Bien, genial…
- Por cierto, cuando venía para a ca, vi a Kusanagi-san desde una ventana – dijo el dios del Vino, siguiendo el plan que habían pactado. – Sólo llevaba uno de esos trajes japoneses, una yukata y tenía un cubo con esponja y jabón… creo que iba hacia los baños al aire libre.
- ¡Ju, ju, ju, ju! – Rio Loki. – Así que quieres volver a espiarla, ¿no, Dionisos?
- Pues… no me importaría, es una chica muy guapa y…
- Pero… - empezó a objetar Balder. – Thyrsos ha dicho que Yui-san se ha enfadado mucho con Agana Belea y Totsuka… si nos pillara a nosotros…
- ya te lo dije, Balder – dijo Loki. – No hay riesgos, si koneko-chan se enfadó con esos dos fue porque creyó que le habían mentido. Incluso aunque se dé cuenta y nos vea, no pasará nada, porque nosotros no vamos a mentirle. Así que… vamos….
Nuevamente, los tres se pusieron en camino para espiar a Yui. De camino a los baños, Dionisos dio una vuelta de tuerca al plan, incluyendo algo de su propia cosecha.
- Oye, Laevatein, tú qué sabes tanto sobre los humanos… - empezó el dios del Vino. - ¿No tienen algún método los chicos humanos para meter mano a las chicas?
- ¡Je, je, je! Claro que sí… está, por ejemplo, el método de Balder – explicó Loki, con una sonrisilla pícara. – Es encantador y caballeroso, y así las chicas se confían con él.
- Vaya, no pensaba que Hringhrni fuera así…
- Balder guarda muchos secretos – contestó Loki, enigmáticamente, luego cambió de nuevo a la actitud de siempre. – Luego, está mi propia forma: me acerco a la chica en cuestión, le meto mano y… me voy corriendo antes de que pueda… ¡ja, ja, ja, ja, ja!
- Ya veo… ¿y podrías mostrarme como se hace… utilizando a Kusanagi-san? – Le propuso Dionisos.
Loki pareció dudar un momento, de forma que a Dionisos le dio la impresión de que todo aquello sólo había sido un farol, pero el dios nórdico enseguida cambió de actitud.
- jum, claro que lo haré… - aseguró con una sonrisilla, maliciosa. Delante de ellos se alzaba una empalizada que protegía el baño de las miradas indiscretas, aunque el dios de las Trampas les guió hasta un lugar desde donde se podía ver lo que pasaba dentro.
El lugar estaba repleto de chicas, pero todas ellas no eran más que espíritus de relleno, sin embargo, una de ellas era real. La única que lo era. Yui.
"Perdóname, Kusanagi-san" Pensó Dionisos, sin poder apartar la mirada de la chica desnuda, igual que todos los demás.
Sin embargo, Balder se mantenía retirado, como si no quisiera participar más en aquello. Loki se dio cuenta y se volvió hacia él, atrayendo asimismo la atención de Dionisos.
- ¿Qué te pasa, Bal? – Le preguntó Loki, extrañado por su actitud. – Hace un rato, eras el primero que querías ver a koneko-chan desnuda…
- Lo sé, Loki… - replicó el rubio. – Pero después de lo que nos ha contado Thyrsos… temo que si Yui-san nos descubre, tenga la misma reacción que tuvo con Agana Belea y Totsuka.
- ¿te vas a echar atrás ahora? – Le dijo Dionisos. – Pues me temo que ya es tarde. Si lo haces y Kusanagi-san nos pilla, le diremos que tú también estabas y te odiará por abandonarnos. Si hay algo que ella valora, es la lealtad.
Balder no tuvo otra opción que aceptar mirar por el pequeño agujero de la empalizada. Sin embargo, al acercarse, tropezó con… algo, posiblemente sus propios pies y cayó hacia delante, estampándose contra la empalizada, la cual tenía agujeros porque por aquel lugar era mucho más frágil. De forma, que al caer todo el peso del dios de la Luz contra ella, se quebró y cayó hacia dentro con Balder encima.
- ¡KIAAAAHHH! – Gritó Yui, tapándose como bien pudo.
- ¡Maldita sea! ¿Cómo puedes ser tan torpe, Bal? – Siseó Loki, enfadado. - ¡Escondeos!
No obstante, fue en vano. Justo en ese momento, atraídos por el grito de Yui, Takeru y Apolo aparecieron en aquel momento, cortándoles la retirada a Thor y a Loki. Dionisos se unió a ellos, bloqueando también el camino.
- ¡Eres un cabronazo, Loki! – Le gritó el dios del Mar, pegándole un puñetazo, que le dejó en el suelo. – ¡No sólo espiaste a Yui mientras se cambiaba o se bañaba, sino que también nos quisiste meter a nosotros en un lío!
Loki lo entendió todo de repente, y también entendió que había caído en una trampa preparada por ellos, con la ayuda del dios del Vino. Éste lo observó, cruzado de brazos, con expresión de enfado.
- ¿Así que no había ningún peligro en que espiásemos a Kusanagi-san porque era algo normal entre los chicos humanos? – Le preguntó, indignado. - ¡Nos engañaste, Loki!
Thor y Balder se quedaron blancos al escuchar eso. Ninguno de ellos conocían las costumbres humanas, por tanto, cuando Loki les dijo que espiar a una chica era normal, le siguieron la corriente. Sólo Balder había sospechado algo al creer que Yui se había enfadado con Apolo y Takeru.
Mientras, Tsukito se ocupaba de cubrir a la chica con la yukata que había llevado hasta allí, para que no tuviera que seguir exponiendo su cuerpo desnudo.
- Se puede saber… ¿¡QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ!? – Se oyó, de repente, una voz grave y profunda, y muy enfadada, pero que muy enfadada.
- Mierda, el pajarraco – murmuró Loki, tratando de escabullirse al ver a su profesor, Thot, parado enfrente de ellos, con una vena latiéndole peligrosamente en la frente.
- ¡Tú quieto ahí! – Dionisos cogió a Loki por la trenza, para evitar que pudiera escaparse. – Thot, aquí está el culpable de todo.
- ¿Unh? Jum… que extraño… Loki Laevatein siendo el cabecilla de todo este jaleo – ironizó el dios del Conocimiento. – Pero… ¿alguien me explica que ha pasado aquí? ¡KUSANAGI!
- yo te lo explicaré – intervino Takeru, poniéndose delante de la chica. – Yui no tiene la culpa de nada de esto.
- ¡Aparta, Totsuka! – Exclamó Thot, dándole un empujón hacia un lado. - ¡Habla, Kusanagi! – Le exigió.
- yo… Thot-sama…
- habla, Kusanagi, ¿qué ha hecho Laevatein? – Insistió Thot.
- él… al parecer me espió mientras me cambiaba en mi habitación – empezó Yui, mirando hacia otro lado. – Por alguna razón que desconozco, quería meter en un lío a Takeru-kun y a Apolo-san, así que… hizo una pequeña ilusión para que yo les viera a ellos. Sin embargo, los verdaderos vinieron a avisarme y todos… todos planeamos como hacer caer en una trampa a Loki-san, para pillarle infraganti…
-Ya veo… - dijo Thot, con voz tensa. – Así que en lugar de avisarme a mí, decidisteis actuar por vuestra cuenta, causando todo esto – con un brazo abarcó le destrozo del baño femenino. – Todos seréis castigados…
- ¡Eh, un momento! – Intervino Loki. – ¡Deja a Yui fuera de esto, pajarraco! ¡Que ella fue la víctima!
- Ella tendría que haber sido lo suficientemente responsable como para venir a contármelo todo y no dejar que pasaba esto. Por eso, durante una semana tiene prohibido acercarse al club de kenjutsu y por ende, a Totsuka Takeru o hablar con él, excepto durante las clases, por una semana.
- ¡No seas cabrón, Thot! – Exclamó Takeru. – ¡Castíganos a los demás, pero a ella no!
- Thot-sama – intervino Tsukito. – El plan fue mío…
- Habrá castigo para todos, Tsukiyomi – replicó Thot, aunque a él no le hablaba de forma tan despreciativa como a los demás. – Totsuka Takeru tampoco podrá hablar ni acercarse a Kusanagi y tendrá que ayudar en la reparación del baño destrozado, y lo mismo va para Hringhrni… en cuanto a ti… - se volvió hacia Loki. – Está claro que no eres apto para este jardín, Zeus decidirá tu destino, aunque lo más seguro es que te expulse.
- ¡No! – Exclamó Yui en aquel momento. - ¡Por favor, Thot-sama…! Lo que Loki-san ha hecho ha estado mal, lo sé… pero al fin y al cabo, no pasa de ser una travesura. No puede dejar que Zeus-san le expulse.
- La decisión será de Zeus, Kusanagi – le espetó Thot a la chica. – Pero tampoco es que yo vaya a hablar en su favor.
- Thot-sama… - volvió a decir Tsukito. – La expulsión es desproporcionado, de la misma manera que lo es el castigo de Kusanagi Yui…
- Lo siento, Tsukiyomi, pero habéis roto las normas – contestó Thot. – Tú te ocuparás de que Kusanagi y Totsuka cumplan en castigo… los demás quedáis libres…
Justo en ese momento, casi sin dejar que Thot terminara de hablar, Yui salió corriendo, superada por la situación, al parecer en dirección a los dormitorios femeninos.
- ¡Vuelve aquí ahora mismo, Kusanagi! – Le gritó Thot, pero Tsukito le pidió calma.
- por favor, Thot-sama… entiendo que merezcamos un castigo por romper las normas, pero por favor, deje que sea mi hermano quien vaya a buscarla.
- ¿Eh…? Pero… ¿qué dices, anii? – Saltó Takeru, algo rojo.
- de todos nosotros, tú eres quien mejor la conoce, hermano – contestó Tsukito. – Si hay alguien que puede animarla y traerla de vuelta, ese eres tú…
Thot observó su conversación con cierta reticencia. Acababa de castigarles precisamente a no acercarse el uno al otro, si ahora permitía que Susano'o fuera a buscar a la joven humana, su autoridad se vería mermada, o eso era lo que creía.
- Por favor, Thot-sama – insistió Tsukito, al notar que dudaba. – Posiblemente ahora mismo, Kusanagi Yui cree que tiene la culpa de lo que ha ocurrido… está desanimada y eso no conviene a los planes de Zeus-sama. – Aquellas parecieron ser las palabras mágicas.
- mmm… muy bien – aceptó Thot. – Totsuka, irás a buscar a Kusanagi y la traerás de vuelta… te doy media hora.
- ¡pero…!
- el tiempo empieza correr ya…
Renegando por la actitud del profesor, Takeru tuvo que echar a correr en pos de Yui, preguntándose que podría hacer él para animar a la chica.
**** Fin de capitulo****
