Zeijakuna jiin

Por Aomine Daiki.


.50


Imaginaba, sentado, con los ojos cerrados y la cabeza apoyada contra la pared, un escenario caluroso, húmedo y terriblemente salvaje. En el cual un par de tiburones peleaban vigorosos, clavando sus peligrosas fauces en la carne del otro. Hiriéndose, resistiéndose. Pero en medio de todo ello sintiendo en la sangre una excitación correr. Las figuras de aquellos animales empezaron a distorsionarse, tomando una forma diferente. La de seres humanos. Y en ellos pudo ver el rostro de Rin y el propio. La riña tomó un rumbo diferente, el cuál consistía en que él lograba someter a Rin con la intención de devorarlo. Arrancándole el traje de baño, separando sus piernas, mordiendo esa línea marcada en la espalda hasta hacerlo sangrar y vejándolo sin delicadeza o gracia. La vigorosidad de sus pensamientos le turbaron de pies a cabeza, pero ni en su rostro o cuerpo aparecieron signos de lo que se estaba armando dentro de ella.

De pronto una voz lo devolvió a la realidad, pero no abrió los ojos ni se movió ante el llamado hecho.

"Senpai, es tu turno de entrar. El capitán quiere ver tu desempeño el día de hoy"

"Aa. Enseguida estaré allí"

"¡S-sí!"

Respondió pesadamente. Dándose tiempo para incorporarse y asomar la mirada no sin antes arrugar la frente y quejarse en un tono bastante bajo. Mirando a lo lejos a Aichirou que le trajera el mensaje. El movimiento fue lento, marcado. Enderezándose igual que un dios guerrero después de tantos años restringiendo esa naturaleza combativa fluctuante en el interior de sus venas. Estiró el cuello al mover la cabeza de un lado a otro. Y se puso en pie dejando ver ese par de iris verduzcos y fríos.

Se acercó al cuarto carril, mirando en todo momento a Rin dar órdenes e indicaciones al borde de la alberca. En una pose suprema, cargando todo su peso en la pierna derecha, flexionando ligeramente la izquierda y posesionando la punta del pie igual que lo haría una bailarina de ballet. Con una mano puesta en la cintura y escondiendo la línea de la espalda bajo aquella chamarra abierta. Parecía un general griego comandando sus tropas, y el sol filtrándose desde aquellos enormes ventanales en lo alto del auditorio le daban a su cabello una apariencia fogosa. Como si Matsuoka ardiera entre llamas rojas. No pudo evitar hacer una mueca graciosa, satisfecha, ante la imagen esa. Se masajeó el hombro izquierdo, se colocó los goggles y se subió al poyete. Fijó la vista en el carril, tomó posición de salida y saltó en el instante en que el otro sujeto dentro del camino tocó el azulejo de la piscina al haber llegado hasta este lado.

Y gracias a ello no se dio cuenta de que Rin le había estado viendo desde que se posicionara encima del poyete, sin decirle nada.

400 de mariposa y su mente logró calmarse. Al menos lo suficiente para que esa aura peligrosa volviera a disfrazarse bajo su tranquila apariencia. Se detuvo a la orilla de la alberca. Respirando con algo de agitación, ya sin llevar los goggles. Echándole un vistazo a los demás nadadores.

"¿Qué opinas?, ¿lo están haciendo bien?"

Ocultó el asombro que le provocó la voz de Rin a sus espaldas. Retrasando el encuentro con su cara. Observando a detalle a los demás miembros para darle una respuesta en concreto. Ciertamente no eran malos y con la práctica y guía de Matsuoka estaba seguro de que mejorarían. Pero también sabía que no solo las lecturas o críticas de Rin serían la causa de su evolución o de sus deseos de ello. Pues estaba al tanto de que el mismo Matsuoka era un poderoso y el verdadero incentivo de Samezuka. Nitori era un vivo ejemplo al igual que el recién llegado, Mikoshiba Momotarou. Qué decir del tipo de las extrañas cejas parado al otro extremo de la alberca mirando ávidamente a Rin. Por nombrar algunos. Así pues, este equipo se volvería fuerte, solo porque Rin formaba parte de él.

Finalizó su análisis, haciéndose hacia la pared para apoyar los brazos en el borde de la piscina y echar la cabeza hacia atrás para toparse con un Rin en cuclillas, sosteniendo todo su peso en las puntas de los pies, aguardando su respuesta. Con ese rostro de facciones delicadas enmarcado por sus cabellos escarlatas.

"Solo les falta practicar más, Matsuoka-buchou"

Su mordaz tono más la sonrisa hecha, hicieron que Rin frunciera el entrecejo y que sus labios acentuaran la expresión disconforme de su linda cara.

"No te burles. Es enserio"

Esta vez se giro por completo hacia él. Impulsándose con ambas manos sin dificultades para abandonar el agua.

"Solo les falta pulir ciertos detalles y asistir todos los días a las actividades"

Diciéndolo de pie, mirando a Rin allá abajo verle atento.

"Ya veo. Ciertamente tienes razón. No son un caso perdido y sí desarrollo otra rutina que los ayude a mejorar no tendremos problema alguno en los torneos"

Habló Matsuoka al tiempo en que se erguía, tentándolo con esos movimientos serenos, seguros y majestuosos que no ocultaban en lo absoluto su arrogancia. Colocándolo de nuevo a milímetros del límite de su cordura cuando a esa curvatura oculta en la espalda de Rin se marcó debajo de la chamarra negra del uniforme. Robándole las palabras y congelando las aguas árticas en los iris de sus ojos.

"¿Qué ocurre?"

Sousuke enarcó una ceja, fingiendo no entender a Matsuoka.

"Nada"

La réplica no le gustó al capitán, y Yamazaki lo entendió por la expresión dibujada en esa faz.

"Esto no es parte de ti"

Rin se movió lo suficiente para que el aroma de su cuerpo mezclado con el cloro le invadiera el olfato.

"¿Estás preocupado?"

No se apartó pero hubo algo en él tratando de crear una barrera ante la tentación y el cosquilleo que empezara a presentarse a lo extenso de su dentadura.

"Ayer... Ayer también. ¿De qué iba aquello?"

Matsuoka lo estaba complicando con su gesto infantil que parecía ser de enfado y esas mejillas coloreadas que le daban un aspecto débil, febril.

"No le prestes atención"

Yamazaki no perdió de vista esa imagen, alerta a sus propios sentimientos y a las acciones naturales que rigen por completo la fuerte personalidad de su amigo.

"Tú no sueles bromear de esa manera"

Rin se rascó la nuca, como si hablar de ello le avergonzara. Tentando a su lado cínico y peligroso.

"Rin"

Advirtiéndole que podían sus ansias ganar de nuevo, como ayer bien lo hicieron.

"Dímelo"

Pero Matsuoka es terco y no lo dejó ser, mirándole firme, todavía sonrojado y con el carmín reflejándolo.

"Es solo curiosidad"

Cerrando Yamazaki los ojos un instante, queriendo olvidar tan solo un poco las facciones de Rin.

"¿Curiosidad?"

Matsuoka en cambio se mantuvo atento, demasiado, a las caras que puso, logrando percibir esa mirada calcinarle.

"Sí"

"Sousuke, tú..."

Fue entonces que al límite de su paciencia asomó en la mirada una frustración transformada, desvaneciendo la mínima distancia, rosando la mejilla con la de Matsuoka y colando la mano derecha hasta la espalda de este sin tocar nada más.

"Sobre ésta línea de aquí"

Delineándola con el dedo índice desde arriba hasta aquel punto que anunciaba el inicio del trasero de Matsuoka.

"Deseaba conocer el sabor"

Hablándole con voz profunda al oído. Entre pausas largas y pesadas.

"¿Huh?"

Finalizando su confesión al apartarse y quitar el dedo de la columna de Rin. Irguiéndose petulante, restándole importancia a sus acciones.

"Eso es todo"

Caminando rumbo a las duchas. Abandonado a Rin y su preciosa cara confundida.

"¡H-hey, espera!"

Sonriéndose divertido por los gritos torpes de su amigo.

"Sí, sí"

Agitando la mano de un lado a otro, quitándole importancia y conteniendo sus carcajadas.

"Tch. Idiota"

Y esperando pronto degustar el sabor de esa línea fuertemente armada bajo la piel de Matsuoka.

Después de una ducha helada.


つつく...


N/A Ah, no esperaba reviews, realmente no, y tampoco comentarios como una continuación o que la gente agregara a alertas. Creo que sus comentarios me dejaron con ganas de escribir más y aquí está, no sé qué tan largo pudiera llegar a ser, quizás el próximo sea el último, al menos hasta que logre hacer que Sousuke lo ponga dentro, este paring me despierta muchos deseos de escribir lemon o cosas así. ¡Jesús Cristo!, soy un asco.