Capítulo 1. El tren hacia Hogwarts

(19 años tras la derrota de Voldemort)

Era el primer día de septiembre y, tras haberse levantado temprano y haber metido las últimas cosas en sus maletas, la familia puso rumbo a Londres. Había varias horas de camino desde su actual hogar a Londres. Por el camino, tanto Erik como Eva se habían quedado dormidos.

La noche anterior Erik había mostrado todo su nerviosismo por volver a sus clases y volver a ver a los amigos que había hecho el año anterior. Eva no demostró su nerviosismo, pero se la notaba realmente tensa. Esa noche también habían recibido la visita de Cristian, que se despidió de los niños hasta sus siguientes vacaciones.

En cuanto llegaron a Londres se dirigieron rápidamente a la estación de King Cross, al andén 9 y 3/4... Apenas quedaba un cuarto de hora para la salida del tren. Jack y Victoria ayudaron a sus hijos a meter sus baúles en el tren y después se despidieron. Victoria se despidió de ambos con un abrazo y un beso, mientras que Jack se despidió de Erik con un abrazo y de Eva con un beso en la frente, ya que la niña le había advertido desde que comenzó a hablar que no quería que la abrazara porque se asaba de calor. Después, tanto Victoria como Jack se marcharon, ya que su actual trabajo les pedía muchas horas de dedicación y estudio.

Un ratito después, un chico entró en el compartimento que los dos hermanos compartían. Era moreno y tenía los ojos castaños. En cuanto se vieron, Jack y el chico se lanzaron el uno sobre el otro, saludándose, mientras Eva miraba por la ventana, observando a los otros jóvenes despidiéndose de su familia. Entre todos ellos, a Eva le llamó más la atención la despedida de un padre y su hijo que se parecían mucho al amigo de su hermano.

"-Los Thestrals no son nada de qué preocuparse- le decía el padre a su hijo-. Son criaturas gentiles, no hay nada que asuste en ellos. De todos modos ustedes no van a llegar a la escuela en los carruajes, irán en botes.

-Te veremos en Navidad- le dijo al niño la que parecía ser su madre, una linda mujer pelirroja.

-Adiós, Al -dijo el padre mientras su hijo lo abrazaba-. No olvides que Hagrid te ha invitado a tomar el té el próximo viernes. No te metas en líos con Peeves. Nada de duelos con nadie hasta que hayas aprendido como hacerlo. Y no dejes que James se meta contigo.

-¿Y si acabo en Slytherin?

El susurro era solo para su padre, pero Eva tenía el oído tan fino como para escucharlo.

El padre se agachó para que la cara de su hijo estuviera ligeramente por encima de la suya.

-Albus Severus, -dijo su padre quedamente- te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era de Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido.

-Pero y si...

-... entonces la Casa Slytherin habrá ganado un excelente estudiante, ¿verdad? A nosotros no nos importa, Al. Pero si a ti te importa tanto, podrás elegir Gryffindor en vez de Slytherin. El Sombrero Seleccionador toma en cuenta tu elección.

-¡¿De veras?

-Lo hizo en mi caso, -dijo su padre."

-Hey Eva, ¿qué haces?- dijo de pronto su hermano Erik, apartando la concentración de su hermana de esa escena padre-hijo.- Te presento a mi amigo James Potter. James, ella es mi hermana Eva.

-Encantado de conocerte Evita- dijo James, preparando su mano para saludarla. Eva sólo asintió y volvió a centrar su vista en la ventana, pasando totalmente de James y dándose cuenta de que el tren comenzaba a moverse.

Momentos después, dos personas entraron en el compartimento. Un chico y una chica que James presentó como su hermano Albus Severus y su prima Rose Weasley. Eva sólo los miró un momento para luego seguir observando el paisaje por la ventana. Rose se sentó frente a Eva, y Albus junto a su prima, curiosos por la hermana de Erik, que ni siquiera se había presentado.

Rose iba a abrir la boca para preguntarle algo, y entonces Eva la miró, tanto a ella como a Albus. Su mirada, de ojos de un helado azul, provocó que Rose cerrase su boca y también hizo que un escalofrío recorriese la espina dorsal de Albus.

Ya llevaban un rato en el tren hablando sobre Hogwarts, mientras Eva solamente escuchaba. Entonces, llegaron James y Erik, que habían salido apenas tres minutos antes, con golosinas. Erik le dio una caja de ranas de chocolate a su hermana. Eva abrió la caja, vio la rana saltar a su lado y también vio la imagen del mago de la tarjeta saludarla animado. Ella, pasando de la tarjeta, comenzó a comerse la rana de chocolate como si nada hubiese pasado.

-Es la primera vez que pierdo una apuesta contigo- dijo James de pronto

-Te lo dije James- dijo Erik sin parar de reírse.

-¿Seguro que no le has dicho ni enseñado nada?

Erik alzó la mano solemne.

-Palabra de Gryffindor. Y sabes que cuando juro por la familia no miento. Lo único que le he dicho a mi hermana es que hay cuatro casas diferentes en Hogwarts.

-Oye Eva, ¿cómo es que no te has sorprendido? La primera vez que Erik vio una de esas ranas y una de las tarjetas pegó un salto tan grande en su asiento que casi se cae.

-Eso fue porque a mi hermano no le hacen gracia las ranas y además, no me lo habrá dicho queriendo, pero habla mientras duerme- fue la respuesta de la fría chica.

Erik la miró con cara rara.

-Yo nunca le he escuchado hablar mientras duerme- dijo James, curioso.

-¿Pero alguna vez te has tomado la molestia de mantenerte toda una noche despierto junto a mi hermano?- preguntó la chica, dando por finalizada la conversación al volverse hacia la ventana.

-Creo que al final vamos a tener que cuidarnos de ti- comentó James, sin pizca alguna de querer hacer una gracia.- Calladita pero listilla.

-Y muy astuta- añadió Erik-. Estoy seguro de que irá a Slytherin.

-¿Por?- preguntó Rose-. Hay otras casas en las que podría estar, ¿no?

-Claro, pero su naturaleza se aplica mejor a los Slytherin- contestó Erik.

Iban a preguntarle el por qué cuando…

-ERIK, MIRA- gritó Eva sonriente sin apartar su vista de la ventana.

Erik se lanzó hacia la ventana a observar, y su cara cambió a una más sonriente aún que la de antes.

Rose, James y Albus también se acercaron a observar, pero sólo uno de ellos vio la razón por la cual Erik y Eva sonreían. Albus alcanzó a ver a un dragón de escamas doradas justo antes de que éste se ocultase entre las nubes.

-Vaya… - susurró para sí mismo.