¡Buenos días/tardes/noches a todos(as) ustedes, fans de Vocaloid!

¡AL FIN PUDE SUBIR ESTO! ¡POR DIOS!... Ah, ya puedo morir en paz. (?)

Nah, mentira. Pero ya hablando en serio, lamento muchísimo haberlos tenido esperando por tanto tiempo por una actualización de este fic... Sinceramente creería que no tengo el perdón de nadie, ¿verdad?... Han sido dos años de inactividad. Vaya ni yo puedo terminar de creerlo. ~¡Gomen'nasai, minna-san!~

Pero en fin, no les contaré qué fue de mí en estos dos años porque sería muy largo y tedioso de escribir, además de que si lo hiciera, no podrían disfrutar del capítulo. Sólo les diré que, no había podido publicar muuucho antes, porque había tenido unos "pequeños" problemas con mi PC (y de los cuales no se recuperó nunca T.T), y luego tuve la desgracia de tener varios problemas con mi ordenador portátil y toooodo eso.

Bueno, sin más entretenimiento, los dejo con el capítulo. ¡Que lo disfruten!

Vocaloid: Ninguno de los personajes me pertenece, sino a sus respectivos creadores.


Una noche en la casa de los Kagamine – 2 parte

La travesía era silenciosa. Nadie hablaba ni decía nada, cosa que a Rin le preocupaba en cierta forma. Su amiga Megumi, ahora aferrada a su brazo, seguía con la cabeza gacha y su mirada inexpresiva…

-Vamos, anímate… -Bajando la cabeza a la altura de la de su amiga para verle el rostro pero la otra lo subió, quedando cara a cara con la rubia- ¿Nee? –Sonriéndole amablemente-

Rin tenía razón. Ella no podía estar todo el tiempo así, sin mostrar ninguna señal de afecto por lo que estaban haciendo por su persona, comportándose como una muchacha tímida. Tenía que comportarse como normalmente hacía y dejar de actuar como si fuera una niña pequeña. Así que para volver a ser como antes, sonrojándose un poco y sonriendo le contestó alegremente:

-¡Hai!

-Genial, así me gusta Megumi-chan. -Se alegró ella-

La joven sólo se limitó a sonreírle cálidamente, a la vez estando agradecida por lo que estaban haciendo por ella. De esa manera, ambas estaban más tranquilas y felices, con lo que el recorrido también fue alegre…

Al cabo de varios minutos de caminar, ya se había hecho de noche cuando llegaron a la residencia Kagamine. Ambos rubios visualizaron a una mujer parada en el umbral de la puerta, esperándolos:

-¡Rin, Len! ¡Qué alegría me da verlos sanos y salvos!- Exclamó la mujer, yendo corriendo hasta ellos y abrazando a sus hijos.

-Mamá, estamos bien, no es para tanto. –Le decía la peli-rubia, tratando de separarse de ella-

-Lo siento, cariño. Es que… caminando solos por las calles, a esta hora de la noche (siendo las 9:00)… me preocupa demasiado y… vaya, ¿quién es esta linda jovencita?- Percatándose de la presencia de Megumi, quién la miraba inocentemente.

-Mamá, ella es Megumi Tagaki. Es una amiga nuestra, y me preguntaba podría quedarse a dormir aquí esta noche.

-Claro cielo, no hay problema pero…- Mirando a la amiga de su hija. -¿Le has avisado a tus padres?-

-No empieces ahora por favor, ¿quieres?

-Pero…-

-Por favor… -Pasando por su lado junto con Len- Ven Megu-chan, no tengas miedo.

-Ha-hai… -Se sentía algo incómoda y tímida estando en una casa ajena-

Cuando los tres jóvenes y la mujer entraron a la casa, Megumi notó que era un poco más amplia que la suya. Pero nadie se detuvo a darle ni siquiera un pequeño "tour" por el lugar, cosa que no le importó. Rin y Megumi, seguidas por el oji-azul, subieron las escaleras mientras que la madre de ambos rubios se encaminó a la cocina para, por fin, preparar la cena.

-¿Por qué tratan a su madre tan fríamente? –Les preguntó, mientras subían la escalera-

-No es que querramos hacerlo. –Le respondió Rin- Es que es muy sobreprotectora y… en muchas ocasiones, eso nos molesta a Len y a mí.

-Ya veo. –Ahora caminando por el corredor- Pero no tendrían por qué tratarla así. Es su madre.

-Lo sé pero… no puede evitarlo. Desde que nuestro padre –Len la fulminaba con la mirada- … murió… hace tres años se ha comportado así con nosotros. Y la mayoría de las veces no lo toleramos…

-Pero aún así, tendrían que apreciar que su madre los proteja como lo hace, porque no todas son iguales.

-¿Por qué lo dices?

-Porque… -Ya estaban entrando en un cuarto-

-Ah, mira, este es mi dormitorio. No es muy espacioso, pero al menos podremos dormir bien las dos. ¿Qué te parece? –Mirando a su "compañera de cuarto" con una sonrisa-

La habitación de Rin, tal cual ella decía, no era muy espaciosa, pero tenía todo lo indispensable que un cuarto debía tener: un pequeño armario, cama para una sola persona, y un baño situado en un rincón del lugar en cuestión…

-Es muy linda, Rin-chan. –Sonriéndole gentilmente- Pero, ¿dónde dormiré yo? –Dándose cuenta de que no había ninguna otra cama adicional, mientras depositaba su maleta en un rincón-

-Ups, claro. Lo siento. –Dirigiéndose a su cama- A-Aquí… ¿Te parece? –Dijo jadeando, mientras sacaba de debajo de su cama otro colchón-

-Perfecto. –Dijo-

-Genial, me alegro que te guste. No sabíamos que íbamos a traer una visita. Sino te hubiéramos preparado con nuestra madre una bienvenida más aceptable. –Le decía, mientras colocaba su maleta sobre la cama y se retiraba el uniforme del cuerpo, quedando visible un sostén amarillo-

-Jaja, no te preocupes. Tampoco soy una reina. –Cerrando la puerta del cuarto- Cualquier bienvenida que sea tan cálida como esta está bien para mí. –Aún sonriéndole con gentileza- Espera un segundo… ¿dónde está Len-kun? –Percatándose de la ausencia del peli-rubio, observando cada rincón del cuarto-

-Ah, su cuarto está allí, frente al mío. Jaja, siempre nos encontramos a la hora del desayuno. –Yendo al armario y optando por una camisa y pantalón corto anaranjados- Pero bueno, es lo que pasa cuando tienes las habitaciones enfrentadas.

-Jaja, sí. Por cierto: me gusta mucho la pintura de tus paredes. –Notando los toques de naranja que había en las paredes, ya que casi todo el lugar estaba pintado de amarillo-

-Jeje, gracias. –Quitándose la falda y colocándose el pantalón, para a continuación ponerse la camisa- La habitación de Len es completamente amarilla, es como estar en una banana gigante. Sin mencionar que ése es su postre favorito. –Quitándose los zapatos-

-Déjame adivinar: y el tuyo son las naranjas, ¿no?

-Es correcto. Pero aún no me has dicho el tuyo: ¿cuál es tu postre favorito?

-No quisiera molestarte pero… ¿podrías prestarme algo de ropa? Es que… -Cambiando de tema y mostrándole la camisa y la falda-

-Claro. ¿Por qué no vas a darte un baño? Así te sacas todo ese olor a comida de encima, te sentirás mejor.

-Tienes razón. Buena idea. –Dirigiéndose a la puerta del tocador-

-Ok, iré abajo un momento por algo que necesito pedirle a mi madre y luego regreso. ¿De acuerdo? –Sonriéndole amablemente-

-Hai. –También sonriéndole de la misma forma, para luego darse media vuelta e ingresar al baño-

Al entrar y cerrar la puerta tras de sí, vio todo lo común de un baño. Estaba reluciente como la plata, parecía una habitación de porcelana. Se deshizo de sus prendas, y se metió bajo la ducha, la cual accionó y de ella salió agua caliente, perfecta para ella. Sentía como si un gran peso de se esfumara de encima…

Mientras se lavaba el cabello, pensaba en todo lo que le había ocurrido ese día: ¿por qué Neru la trataba tan bruscamente? Aún recordaba su respuesta: Por el simple hecho de odiarte. Para ella, eso carecía de sentido. No puedes odiar a alguien sin motivo. Le había dicho. Y sin embargo, seguía sin entender por qué hacía lo que hacía.

Luego lo de Len: Tanto mi color como el tuyo, van perfecto con el rojo… Le había dicho cuando la abordó fuera del salón sujetándola por la cintura. ¿Por qué luego de responder a sus preguntas, le hizo esa cortada en el cuello? Sinceramente no supo por qué hizo lo que hizo después… No sabía ni le importaba.

Pasados varios minutos de acabar su baño, escuchó el abrir de la puerta. Se envolvió rápidamente en una toalla que había colgada allí, y aún con el cabello mojado abrió apenas la puerta para decir:

-¿Rin-chan? –Preguntó con timidez-

-¿Necesitas algo?- Respondió una voz conocida a pocos centímetros de la puerta. No era Rin.

-¡Le-Len-kun! –Levemente ruborizada de indignación por la impertinencia del chico- ¡¿Qué…?! –Ocultándose tras el objeto-

-Toma esto, te quedará. –Alcanzándole por el orificio de la puerta, una falda-short blanca y una camisa amarilla- Pero ni una palabra a Rin. –Le dijo con cierto tono imperativo, en lo que la chica agarraba la ropa rápidamente-

Unos minutos después de escuchar la puerta cerrarse, la chica salió del tocador ya cambiada y secándose el cabello. ¿Por qué habrá entrado a la habitación de Rin? Pensaba mientras se ruborizaba a tal punto que su rostro parecía un ají muy picante…

En ese momento, sacándole una mirada asustada a la anaranjada, la puerta de la habitación se abría lentamente, dejando ver una cabellera rubia con clips. Ésa sí era Rin. Suspiró de alivio retirándose la toalla de la cabeza. Al lograr abrir completamente la puerta, y antes de que la oji-azul la notara, la peli-naranja vio que Len estaba en su cuarto con la puerta abierta de par en par, en lo que él estaba allí, sosteniéndola y mirándola con una sonrisa maliciosa que a ella no le gustó nada. Hasta pudo notar que se colocaba el dedo índice de la mano izquierda entre los labios como ordenándole que callara, para luego cerrar la puerta lentamente, aún sonriendo…

-Megumi-chan, ¿te ocurre algo? –Dijo la rubia, entrando y cerrando la puerta del dormitorio-

-¿Eh? –Llevando rápidamente su mirada a ella, ya que había estado pendiente de lo que le decía Len-

-¿Estás bien?

-S-Sí, claro. –Sonriéndole para disimular un poco el sonrojo, aún presente en su cara-

-¿Y esa ropa? –Observándola de arriba abajo-

-Ah, eh… yo me la elegí. ¿Me queda mal? –Mostrándosela-

-Nop. Al contrario, te queda muy bien. Para ser un año mayor que yo. –Sentándose en su cama y sonriéndole-

-¿Qué? ¿Cómo supiste que soy un año mayor que tú? –Sentándose en el colchón con su vista clavada en su amiga- Yo nunca te lo dije.

-Mmm… lo adiviné.

-Oh… Oye, ¿crees que tu madre pueda lavarme el uniforme? –Levantándose del colchón y yendo al baño en busca de su falda y camisa- Claro, si no es una molestia para ella. –Saliendo y mostrándoselas a Rin-

-¿Qué? No, no tendrá ningún problema. Si lo pone a lavar ahora, de seguro estará seco para cuando tengamos que irnos al instituto mañana por la tarde.

-Uf, qué alivio. Porque si no, mañana no iba a asistir. Te lo agradezco mucho, Rin-chan. –Sonriéndole amablemente y entregándole las prendas-

-No fue nada. –Sonriéndole de la misma manera- ¿Bajamos a cenar, te parece?

-Hai. –Le respondió alegremente-

Rin le dedicó una amigable sonrisa mientras tiraba hacia abajo el picaporte para abrir la puerta. Al salir ella primero, pasó justo lo que le había contado a la peli-naranja: Rin y Len salieron al mismo tiempo de sus habitaciones, encontrándose el uno con el otro. Pero él había salido de su habitación sólo con un short blanco y descalzo. Se había dejado la camisa y la corbata, aunque ésta un poco suelta y la camisa algo desabotonada. Le daba un cierto aire de rebeldía. Pero había un sólo cambio: no era por su hermana que se había puesto así.

-"¿Qué intenta hacer estando así? Acaso… ¿pretende provocarme o seducirme?" –Pensaba la oji-anaranjada mientras lo miraba de la cabeza a los pies- "Bah, pierde su tiempo." –Dirigiéndose junto con Rin a las escaleras-

Pero raramente, en el fondo sentía… ¿atracción? No, no podía estar enamorada de él, no podría… Pero además de ese sentimiento raro, también sentía una extraña conexión con él. Como si hubiera tenido un pasado idéntico. Pero no sabía ni le importaba…

-Parece que la enfermera te curó y vendó la cortada que te hice hoy en el instituto. –Le habló Len a la muchacha, sujetándola como en aquella ocasión mientras Rin bajaba las escaleras, mirándole el cuello completamente vendado-

-S-Sí. Pero detente, ya déjame en paz. –Separándose de él y bajando apresuradamente las escaleras. Por alguna extraña razón, perdía todo signo de seriedad, dureza y frialdad cuando estaba a solas con él-

Una vez que los cuatro personajes se sentaron a la mesa a cenar, la mujer fue la primera en tomar palabra:

-Rin me dio tus prendas para que las lavase Megumi-chan, y claro que no tengo ningún problema en lavártelas.- Le dijo, sonriéndole amablemente.

-Se lo agradezco mucho, señora. Espero no causarle molestias.

-Para nada, querida.- Aún sonriéndole de forma amable.

Ella sólo se limitó a sonreírle cálidamente, concentrándose luego en la comida que tenía frente a ella. La hora de la cena fue alegre para las tres féminas de la casa:

-¿Así que de esa forma te has llevado con Neru el primer día?- Preguntó la mujer a su invitada.

-Así es. –Le contestó, bebiendo un sorbo de jugo de naranja-

-¡Fue sensacional, mamá! ¡Si la hubieras visto!... ¡Hubieras visto cómo reaccionaba Neru ante cada contestación de Megumi! –Exclamaba enérgicamente la peli-rubia-

-Eh… Rin. ¿No crees que exageras? –Le replicó la mencionada, volteando a ver a su amiga y mirándola con una sonrisa nerviosa-

-¿Estás loca? Ninguno de nuestros compañeros de clase (incluyendo a las chicas) ha podido con ella. Ni siquiera Len. ¿Acaso no recuerdas que te lo mencioné?

-S-Sí pero… eso no me convierte en la dueña de la clase.

-No, pero por lo menos puedes controlar a Neru.

-Bien, basta de conversación señoritas, suban a su habitación es hora de dormir. –Anunció la mujer, juntando los platos de la mesa-

Acto seguido, Len y las muchachas se dirigieron a sus respectivas habitaciones. Como aún faltaban dos horas para la medianoche (siendo las 10:00), las chicas preferían seguir charlando sobre cualquier otra cosa que no fuera Neru:

-Por lo menos, hoy no nos dieron deberes. –Le comentó la Kagamine a su amiga, una vez acostada mirándola y con la lámpara de noche encendida-

-¿En serio? Qué extraño. –Le respondió la otra, pensativa-

-¿Por qué lo dices?

-Es que… es común que les den algunos deberes aunque sea para empezar.

-No seas aguafiestas, Megumi-chan. –Se quejó la oji-celeste aún con esa sonrisa alegre en el rostro-

-Jaja, no pretendo ser aguafiestas. Sólo digo lo que creo que deberían haber hecho los profesores, nada más.

-Bien, como sea. –Observando el techo-

-Ajá.

-Nee… -Volviendo su mirada a ella- Aún no me has dicho cuál es tu ítem.

-¿Mi qué?

-Tu ítem. O sea tu postre favorito.

-Ah, eso…

-¿Y bien? ¿Cuál es?

-Mi ítem… es el chocolate

-¿El chocolate?

-Sip. El chocolate blanco para ser exacta. En pocas palabras: me fascina el chocolate blanco.

-Bueno, después de todo es tu ítem.

-¿Si verdad? –Soltando una pequeña risita-

Y así estuvieron varios minutos más, hablando de cosas aleatorias y de vez en cuando riéndose de alguna que otra cosa. La chica anaranjada bostezó:

-Espero que tu madre haya puesto a lavar mis prendas, si no, tendré que faltar al instituto. –Le dijo, acomodándose entre las cobijas-

-De seguro que sí. –Acomodándose también- Y si no, ya veremos cómo nos arreglamos.

-¿Qué insinúas?

-Nada, nada. –Apagando la lámpara y acomodándose bien para al fin dormir- Oyasumi, Megumi-chan. –Sonriéndole en la oscuridad-

-Oyasumi, Rin-chan.

Y con el pasar de los minutos, ambas fueron quedándose dormidas de a poco…


-Te odio, Naoko-nee-chan… -Se decía ella con una voz infantil, estando en la cocina de su casa con un gran cuchillo en la mano izquierda y deslizando lentamente sus dedos del lado filoso con la otra-

Y al instante se veía a ella misma en la sala, arrodillada de espaldas y apuñalando repetidamente un cuerpo que estaba tendido en el suelo. El cuerpo mostraba ser femenino, de cabello largo color café y ojos rojos, a los que no se le notaban las pupilas. Llevaba una camisa manga corta roja y un short negro…

Ella sonreía ante cada puñalada que incrustaba en el cuerpo de aquella joven, mientras cierta cantidad de sangre le salpicaba el rostro, cabello y las prendas. Tenía las manos cubiertas de ese líquido, al igual que la hoja y el mango del artefacto cortante… ¡Estaba apuñalando a su hermana!


-¡No! –Gritó la chica oji-anaranjada, incorporándose rápidamente, con la respiración agitada y sudando frío. Rin seguía profundamente dormida, lo que le dio cierto alivio- "¿Por qué?" –Sujetándose la cabeza con ambas manos, inclinándose un poco sobre sí misma- "¿Por qué insiste en que vuelva a recordarlo?... No quiero. ¡No quiero!"

Necesitaba sacarse ese recuerdo y/o mal sueño de la mente. Así que salió lo más sigilosamente posible de la habitación, y se dirigió al tocador que estaba ubicado a la mitad del corredor. Abrió la puerta, y dejándola entreabierta, se dirigió al lavamanos mirándose al espejo por un momento.

Accionó el grifo y metiendo las manos bajo el agua, al instante se las deslizó por todo el rostro, tratando de olvidarse del sueño. Después de haber repetido varias veces el mismo patrón, al verse en el espejo con la cara empapada, se sorprendió al ver a cierto rubio allí, recostado por la pared y cruzado de brazos:

-¿Q-Qué haces aquí? –Volteándose rápidamente para mirarlo- ¿Te... Te desperté?

-En cierta forma, sí. –Descruzándose de brazos y levantando la vista hacia ella- Por ende no puedo dormir si la luz del baño pasa por debajo de la puerta de mi cuarto. –Acercándose a la chica- "Sin mencionar tus gritos" -Dibujándosele una sonrisa-

-"Que excusa más patética" –Pensó- "Será mejor que salga de aquí cuanto antes." –Caminando hacia la puerta sin prestarle atención a Len-

-Espera. –Sujetándola de frente por la cintura, deteniéndola y sonriendo con malicia mientras la miraba-

-Quítame las manos de encima, ahora. –Le espetó imperativamente, mirándolo-

Pero éste no obedeció la orden, sino todo lo contrario: la sujetó con más fuerza y acercó su rostro al cuello vendado de su "presa" inquisidoramente.

-¡Suéltame! -Refunfuñó la joven-

-Mmm… -Fue lo único que se le escuchó pronunciar con un dejo de necesidad en su voz, para luego soltarla sin dejar de sonreír como lo hacía-

-Oyasumi. –Le deseó con brusquedad al salir de allí-

Al salir y caminar por el corredor hacia el cuarto de Rin, aún seguía con ese semblante serio:

-Es un tonto. ¿Qué más pretende apareciendo de esa forma y con una excusa patética? –Se dijo, estando de nuevo en la habitación y acobijándose- Cretino… -Cerrando los ojos-

Ya habían pasado varios minutos en lo que la chica se había quedado dormida después del encuentro con su compañero de enfrente. Pero, en ese momento, la puerta del dormitorio de la rubia se abrió lentamente, dejando entrar a su gemelo.

Cuando éste se acercó a donde ellas, el chico vio que su (para no decir siempre la misma palabra Xp) "obsesión" se encontraba profundamente dormida y con los brazos puestos en U. Así que lo que hizo, fue pararse entre su cuerpo (antes de la cintura) y arrodillarse en ese lugar sin importarle hacer presión en las piernas de la chica bajo su peso. Se inclinó sobre su cuerpo, levantándole la camisa hasta dejar al descubierto su vientre y estómago.

Al inclinarse más, comenzó a pasar lentamente su lengua mientras sostenía cada extremo de la cintura con sus manos, lo que ocasionaba que Megumi soltara pequeños gemidos que al rubio le encantaban. Luego de hacer eso por unos segundos (de los cuales la chica ni se movió), y sin bajarle la prenda superior, deslizó su cuerpo rozando el de ella hasta llegar a su cuello. Una vez allí, como a la venda le habían hecho un nudo, el oji-azul sujetó un extremo del nudo con sus labios y comenzó a tirar de él. La venda se deslizó lentamente por todo el cuello de la fémina hasta salirse por completo, dejándolo a la vista.

Len tuvo razón de lo que había pensado: la marca seguía allí, curada y cicatrizada. Él quiso hacérsela de nuevo, pero al instante recordó que había dejado su navaja encima de su mesita de noche.

-"No importa. Puedo volver a hacérsela en otro momento." –Pensó mientras se sonreía aún con la punta de la venda entre los labios.

Y finalmente, deslizó su cuerpo hasta que su rostro quedó a pocos centímetros del de la oji-anaranjada. Arrastró sus manos por los brazos de la amiga de su hermana (provocando también que soltara gemidos), hasta entrelazar sus manos con las de ella. Y, acercando completamente su cara, también unió inevitablemente sus labios a los de la joven, aprisionándolos y saboreándolos lentamente como todos sus movimientos.

Por alguna extraña razón, mientras la besaba, aquellos labios le sabían a sangre, cosa que lo excitaba aún más. El misterio, acompañados por la seriedad, dureza y frialdad de aquella chica ya habían hecho que se interesara en ella. Y la sensación de ese hallazgo (cosa que lo haría pensar), lo intrigó hasta un punto crítico…

-Mmm… -Dejó escapar de nuevo, separándose de aquellos "labios sangrientos"- Creo que me encantará esta chica… -Sonriéndose a sí mismo- "Dulces sueños… mi princesa de sangre." -Dándole un corto y último beso, para luego alejarse de su pálido cuerpo-


Bueno, hasta aquí es el capítulo de hoy. Sé que es algo corto, pero... tampoco había mucho para agregarle. Así que... espero de todo corazón que les haya agradado, tanto como a mí al escribirlo.

Dejen reviews (constructivos), y píquenle a Follow/Favs si les gustó la historia y quieren/desean saber más. Me ayudaría muchísimo para seguir subiéndola y así crear nuevos capítulos, además de otros proyectos que tengo pendientes y que me gustaría subir para compartirlos con todos ustedes.

Nos vemos~