Al fin… termine espero que les agrade, mis notaciones son… contiene un poco de eso, de aquello y de algo de lo demás.
Los personajes no me pertenecen "sniff, sniff" pero que se le hace.
Nuestros hijos
2 capitulo
Trixie estaba recostada en la alcoba miraba de reojo aquella cuna de caoba que sus suegros le habían traído desde Italia, "maravillosa" había dicho al momento de recibirla ese día ella era feliz.
Semanas antes estaba feliz, feliz de ser madre por primera vez todo sus sueños se estaban haciendo realidad, pero como era posible que toda esa dicha se había convertido en desdicha.
Se levanto un poco para mirar aquella cuna que estaba cubierta de un velo color celeste con encajes blancos, encima un móvil que daba vueltas lentamente mientras en cada extremó movía animalitos de colores. La cuna estaba a un lado de la ventana, el poco sol que entraba hacia que aquellos colores se reflejaran en las paredes de la habitación miro hacia su interior y observo a aquel pequeño bulto que se movía lentamente, se maldecía por no haberlo podido proteger de todos aquellos que buscaban hacerle daño a su familia, se decía una y otra vez que aquello no estaba correcto pero lo sucedido ya no tenia marcha tras.
Ella no quería que se enterara nadie de su nacimiento pero eso fue en vano los medios de todo el mundo se enteraron y lo convirtieron en noticia mundial, todo aquello era culpa de los medios, si ocurría algo ella no seria la culpable, no. –el es el culpable. Dijo al tiempo en que sus palabras se ahogaban en la almohada. –era el que quería hijos no yo. Se volvió a recostar y sus lagrimas volvieron a brotar y sus pensamientos a discutir entre ellos. "Tal vez el no debió de haber nacido" "toda la culpa es mía" "la culpa es de los medios" "el es el único culpable" "el nació con la gran carga de ser el hijo de Meteoro Racer".
El pequeño se movía lentamente entre las cobijitas, el poco sonido que hacia molestaba a su madre "como un pequeñín le producía tanto dolor" se decía a si misma, aquel dolor que le producía la impotencia, el dolor que le sentía de ser madre y no poder sentir nada mas que tristeza hacia su propio hijo. Aquella sensación de alegría de ser madre se había transformado en puro dolor.
-es mi hijo, y solo siento por el tristeza. Dijo Trixie en voz alta. Se levanto y camino muy lentamente hacia la cuna, ahí lo miro bien por primera vez. Tenía sus mismos ojos pero todo demás rasgo era de puro Racer, le aventó una pequeña sonaja de esponja a la cuna y el pequeño que había estado quieto observándola lloro.
-¡porque lloras!- exclamo Trixie mientras que sus manos apretaban el borde de la cuna. – ¡deja de llorar me molestas!- grito. -¡ya basta cállate!- esta vez lo grito mas fuerte haciendo que provocara que el pequeño X llorara a todo pulmón.
-¡te he dicho que te calles!-
Los llantos del pequeño y los gritos de su madre llegaron a los oídos del corredor y su hermano quienes se encontraban en la sala principal de la casa Racer. Meteoro subió como bólido las escaleras hasta llegar a la habitación donde se encontraba su esposa e hijo.
Se encontró una escena donde Trixie estaba sujetando fuertemente la cuna mientras gritaba al pequeño que se callara.
-¡Trixie, pero que haces!- dijo mientras apartaba a su esposa de la cuna.
-¡has que se calle, ahora!- le exigió ella.
-tranquilízate mi vida.-contesto pausadamente. -chispita llévate a X y tranquilízalo por favor.
-si.-contesto chispita y salio de la habitación llevando a su sobrino en sus brazos.
-que te pasa Trixie desde que nació X has estado mal, ni siquiera lo has tomado entre tus brazos, el es nuestro hijo.
-no lo quiero cerca de mi.
Las palabras de Trixie hicieron un dolor agudo en el corazón del corredor. A pesar de que el doctor le explicara a Meteoro que su esposa sufría de depresión posparto muy severa por todo lo acontecido antes del nacimiento de su hijo y después de ello, meteoro aunque trataba de entenderla se le hacia cada vez mas difícil lidiar con esa situación, su madre le había dicho que talvez al tener a su hijo en la misma habitación con ellos sacaría poco a poco el lado materno de Trixie, pero eso a el se le hacia muy difícil.
Después de lo sucedido Meteoro tomo la difícil decisión y se mudo junto con X a otra de las habitaciones de la casa dejando a su esposa sola para que así tuviera tiempo de pensar. Eso a Trixie no le había caído en gracia después de todo lo que le pasaba, ahora su esposo la dejaba sola y ¿por que? a pesar de todo el era su esposo y el tenia que estar con ella en las buenas y en las malas.
Escucho a lo lejos el llorar del pequeño niño, su hijo, se levanto hacia la puerta para poder escuchar mas entre abrió la puerta y pudo observar la habitación en donde se encontraba su esposo e hijo, camino por el pasillo a oscuras y se detuvo en el marco de la habitación. Observo a su esposo sentado en la mecedora y entre sus brazos al pequeño que ahora ya callaba.
-quieres cargarlo.-dijo Meteoro que se había dado cuenta de su presencia.
-no, solo me pregunte por que lloraba si tu estabas aquí- dijo secamente.-ya sabes que me molesta su llanto.
-¡basta ya Trixie!- expresó Meteoro –trato de entenderte pero como puedes hablar así de el es tu hijo no lo vez, míralo.-Meteoro se acercó a ella y le extendió los brazos para que tomara al pequeño junto a ella.
-yo, yo no quiero esto para el, dime que ha pasado desde que nació además de hacerme sentir tanto dolor, contéstame esa gente acaso no ha venido.-ella observó con desprecio a Meteoro que no entendía bien de lo que hablaba.- no creas que no me he dado cuenta, te he escuchado hablar con tu padre y con tu hermano, ellos han venido hasta aquí a querer hacerle daño y yo no estoy dispuesta a lidiar con ello.
-como te enteraste siempre estas en la habitación nunca sales de ella ¿como? -Meteoro no lo podía creer Trixie se había dado cuenta de todo lo que había pasado después de que naciera X, los atentados a secuestros, las cartas de muerte y de todo lo que aquella gente que siempre ha querido hacerle daño a su familia, pensó que eso ella no estaba enterada pero se le había olvidado que con la que se caso fue con Trixie, su gran compañera Trixie.
-crees que estoy tonta. Contéstame.-le grito.
-no grites, que batallé para que durmiera, y es verdad han querido hacerle daño.-dijo con tristeza el corredor.
-es por tu culpa. Mi gran alegría se convirtió en desdicha yo no quería que el tuviera ese peso.-contesto en llanto la esposa del corredor.
-pero el agente-inspector me ha asegurado que no pasara nada malo otra vez, X estará protegido.-el corredor dejo a su pequeño en la cuna y se dirigió hacia Trixie quien no paraba de llanto.-me lo juro y creo en su palabra nunca ha quedado mal.
-y si no.-contesto ella amargamente.
-ven siéntate en la cama.- Meteoro acerco a Trixie hacia la cama, con su mano le levanto el mentón y dulcemente la beso en los labios.- el me juro que no volverá a pasarle nada, nunca quise que algo así sucediera y lo sabes, sobre todas las cosas para mi siempre es primero mi familia y la protegería de todo mal cueste lo que me cueste, me conoces y sabes que es verdad.
-esa gente nunca nos dejara en paz.-comento Trixie con tristeza.
Meteoro la abrazo y le susurró al oído.- es nuestro hijo y necesita de ti como de mi para que nada malo le pase.- suavemente la recostó en la cama, poco a poco la acaricio y Trixie dejo de llorar.
-perdóname, pero no se lidiar con todo aquello, tu y yo somos nosotros y hemos pasado por muchas complicaciones a causa de esa gente que quiere lastimarte, que será de nuestro hijo, de nuestros hijos no se si podré con eso, no se como tu madre lo soporta.- Trixie no pudo continuar hablando ya que un nudo en la garganta se lo evitaba.
-una vez ella me dijo que todo lo que ha sufrido nuestra familia ha sido de generación tras generación siempre ha existido gente mala que quiere hacerle daño a nuestra familia pero que es la misma familia quien unida evita lo inevitable.- Meteoro abrazo a su esposa y tiernamente giro su cabeza hacia en dirección a la cuna.-y nosotros tres ya somos una familia.
Trixie abrazo a su esposo este la acaricio lentamente y dándole un beso que expreso todo su amor por ella terminaron juntos en la cama el resto de la noche, en donde la brisa tenue movía el móvil de animalitos que hacia dormir placidamente al pequeño sin percatarse de aquel amor de sus padres.
Continuara.
Próximamente.
