Capítulo 2
Breeanna
No lo demostraba, pero el engaño de Tentel había hecho mella en mí, y me dolía, mucho. No era capaz de mirar a Sulfus porque las lágrimas salían y no me podía permitir parecer débil. Era tan parecido…
Me había sentado en una silla en el centro de la sala, Tentel y Arcan en dos atriles, delante de mí. Los cuatro ángeles a mi izquierda, y los cuatro demonios (entre ellos Sulfus) a mi derecha.
-Os debemos una explicación, jóvenes ángeles y demonios-dijo Arcan-Como sabéis, últimamente no solo en la Escuela han estado aconteciendo hechos extraños relacionados con el mundo inmortal. Un enemigo muy poderoso, más incluso que Reina, es el que amenaza nuestro mundo. Ese enemigo tuvo un encuentro con Breeanna, la única capaz de vencerle. Por eso hemos contactado con ella, porque conoce los puntos débiles de nuestro enemigo y sus aliados.
-¿Pero qué eres?-inquirió un demonio gordo y pelirrojo que llevaba unas ridículas gafas de sol, se llamaba Gas.
Esbocé una sonrisa y me levanté de la silla.
-Os lo mostraré.
Cerré los ojos y centré mis fuerzas en mostrar mi auténtica apariencia: una chispa blanca surgió de mi mano izquierda, y una chispa oscura de la mano derecha. Di una palmada y las fusioné, dejando ver así mis alas negras de ángel. Cuando abrí los ojos todos los presentes me miraron sorprendidos. Yo sonreí.
-¿Eres un ángel?-inquirió una demonio de pelo violeta y ojos amarillos con un vestido que, en mi opinión, era divino, se llamaba Kabalé.
-Te acercas, pero no-respondí-Soy un Ángel Oscuro, o mejor dicho, el Ángel Oscuro, soy única en mi especie.
-¿Un Ángel Oscuro?-dijeron todos sorprendidos, excepcionando a Sulfus, Tentel y Arcan.
-Mi historia es larga y, si Tentel y Arcan me lo permiten, os la contaré.
Ambos asintieron y yo me dispuse a relatar mi historia:
-Mis padres eran humanos, como los de todos los Ángeles Oscuros a lo largo de la historia. Pero nuestros poderes nunca nos pertenecieron realmente, todo empezó con el primer Ángel Oscuro, hija de un demonio y una ángel.
-Eso es imposible-exclamó otra demonio, esta de pelo negro y ojos rojos-Tal sacrilegio destruiría el mundo.
No pude evitar reírme: a las Altas y Bajas Esferas les encantaba engañar a los inocentes ángeles y demonios.
-Te equivocas… Cabiria-respondí leyéndole la mente-Los sacrilegios por el contacto entre ángeles y demonios nunca ha existido.
-¿Y cómo explicas que el simple beso de un ángel y un demonio destruyera una civilización entera hace miles de años?-intervino una ángel, de ojos azules, rubia y con un absurdo mechón rojo en el flequillo, Raf.
-Los ángeles de las Altas Esferas y los demonios de las Bajas Esferas lo hicieron.
-No te atrevas a acusar a las Bajas y Altas Esferas-exclamó Tentel, indignada.
Volví a reírme.
-Explícame entonces por qué nació Grace, la primera Ángel Oscuro.
Tentel enmudeció y eso me sacó una sonrisa de picardía.
-Exacto. No me creáis si no queréis, no me hace falta vuestra confianza en estas historias. Me habéis pedido que cuente mi historia, pero si queréis hacer oídos sordos no vale la pena continuar.
-Por favor, profesor Arcan, deje que continúe-dijo una ángel morena, de ojos violetas y ropa amarilla, Urié.
El ángel suspiró y asintió.
-Gracias-respondí-Como iba diciendo, Grace nació hace millones de años, sus padres fueron un demonio y una ángel. En esos tiempos, los ángeles y los demonios estaban en guerra, ansiaban la extinción del otro bando y morían por lograrlo. Cuando ambas especies descubrieron el nacimiento de Grace se asustaron. Tenía las de ángel, pero no tenía halo, y esas alas eran negras, como las de los demonios. Quisieron matar a los padres y a Grace, que solo era un bebé, pero lograron huir a un lugar donde solo podían acceder ellos, llamado el Mundo Inverso. Pasaron los años y Grace cumplió los doce. Entonces decidió escaparse para establecer la paz entre ambas especies. Cuando la reconocieron, todos se asustaron. Sabían que era poderosa, el ser más poderoso de todos. Ella declaró que debían acabar las guerras o será ella la que pelee, en solitario, y no le sería complicado ganar. Los demonios y los ángeles aceptaron, y Grace reinó durante mucho tiempo ambas especies. Pero cuando murió la guerra volvió a estallar.
-Espera-interrumpió Sulfus, un escalofrío me recorrió la espalda-Has dicho que murió, ¿cómo? Somos inmortales.
-Pero el poder que ella poseía era demasiado grande, y su cuerpo se debilitaba, incapaz de soportar tanto poder.
-¿Y qué pasa contigo?-inquirió una ángel de pelo negro recogido en una trenza y ojos verdes, Miki.
-Mi cuerpo se amoldó a los poderes que poseo porque absorbí la energía de la reliquia angelical y de la reliquia demoníaca. Por eso yo sí soy inmortal, y por eso el último Ángel Oscuro.
-Nunca había oído hablar de esas reliquias-repuso Urié-¿Por qué?
-Porque mi historia sucedió un tiempo antes de que se estableciera esta sociedad de ángeles y demonios protectores de los humanos. Es más, antes ambas especies odiaban a los humanos, y no explicaré las razones, porque ni siquiera yo las comprendo.
-¿Qué pasó entonces después de que la guerra volviera a estallar?-inquirió una ángel de ojos azules y pelo y ropa rosas, Dulce.
-Pasaron unos años hasta que descubrieron que había otro Ángel Oscuro, entre los humanos. No tardaron en deducir que cuando el Ángel Oscuro moría sus poderes se traspasaban a un humano que naciera cuando este muriera. Desde entonces, los demonios y los ángeles pasaron de ser enemigos a rivales, luchando con astucia por poner a los diferentes Ángeles Oscuros de su parte… hasta hace unos años, pocos para los inmortales, muchos para los humanos, que llegó mi turno. Las reliquias demoníaca y angelical estaban destinadas a recoger parte del poder del Ángel Oscuro y estas estaban a rebosar, por lo que no tardaría en llevarse a cabo la guerra final, que decidiera cuál sería la especie que gobernaría. Yo me negué a seguir a ningún clan, porque de una manera u otra los humanos acabarían mal y, quisiera o no, yo había vivido como una de ellos. Pasó un tiempo hasta que maté accidentalmente a una compañera de clase, teniendo así que huir al Mundo Inverso para no salir. Harta de esperar, decidí escaparme para encontrarme con mis amigas, así las transformé en ángeles y diablos.
-¿Puedes transformar a los humanos en ángeles y diablos?-exclamó Dulce, sorprendida.
Yo asentí.
-Y a la inversa: ángeles y demonios en humanos.
Más expresiones de sorpresa.
-Después de eso se llevó a cabo el primer encuentro con mi auténtico enemigo. Me atacaron un diablo y un ángel, pero Xavier llegó a tiempo de salvarme. Me explicó que había grupos de rebeldes en cada especie que buscaban el poder absoluto, no solo sobre su propia especie o la contraria, sino también sobre los humanos. Eran más terribles y letales de lo que podría haber llegado a imaginar. La líder de los ángeles era Charlotte y el de los demonios Lucius. Los clanes fieles me enseñaron a luchar y a usar mis poderes. Siempre habíamos sabido que habría una guerra, pero no sospechamos que los demonios y los ángeles se acabaran aliando. Nos faltaban personas así que transformé a más amigos míos, que se unieron a la lucha. La lucha fue encarnizada y muchos de los nuestros murieron, de modo que solo quedaba una manera de vencer al enemigo: fusionando las reliquias, pero corría el riesgo de destruir, no solo a los rebeldes sino también a mí misma y a mis seres queridos. A pesar de eso, corrí el riesgo y acabé con los rebeldes. Casi todos ellos murieron. Cuando volvimos al Mundo Inverso, cuatro ángeles, cuatro demonios y yo fundamos la Orden de los Inmortales, con el objetivo de mantener la paz entre especies: ángeles, demonios y humanos. Así fue como se crearon las Bajas y Altas Esferas.
Kabalé se rio.
-¿Pretendes decir que tú y tus amigos fundasteis toda nuestra sociedad?-exageró una risotada-Eso no se lo cree nadie.
-Es cierto, Kabalé-replicó Tentel-Lo demuestra el cuadro de la Sala de los Retratos Inmortales. Ahí están los retratos de todos los inmortales que están vivos. En la placa del cuadro de la Orden de los Inmortales los nombra como los primeros fundadores.
-¿Y dónde están tus compañeros?-inquirió Dulce.
Esa pregunta removió algo en mi interior, me dolía, pero debía responder.
-Descubrimos que Lucius y Charlotte seguían vivos y decidimos ir a por ellos pero nos tendieron una trampa. Yo logré escapar pero uno de los ángeles murió y los demás desaparecieron un vórtice cuyo origen desconocía. Charlotte y Lucius volvieron a desaparecer sin dejar rastro, hasta ahora.
-Por eso reaccionaste así cuando viste a Sulfus-murmuró Raf.
Yo asentí, mirando a aquel muchacho, igual a Xavier.
-Es que sois exactamente iguales, la única diferencia son los ojos. Pensé que si él estaba aquí también estarían mis amigos, pero veo que todo han sido falsas esperanzas-suspiré-Por lo menos, al venir aquí, tendré la satisfacción de acabar de una vez por todas con Charlotte y Lucius.
-¿Hay alguna probabilidad de averiguar dónde se esconden?-intervino Raf.
-Ahora están ocultos en un recóndito lugar del Limbo-contesté.
-¿Por qué?-inquirió Gas-Ese lugar es para los desterrados, ¿por qué quedarse ahí?
-Porque conocen cada parte del Limbo-respondí-Lucius y Charlotte estuvieron viviendo allí mientras tramaban nuestra destrucción.
-¿Qué debemos hacer entonces?-inquirió Urié.
-Esperar.
-¿Qué?-exclamaron Miki, Dulce, Gas, Cabiria y Kabalé, esta última tomó la palabra-¿Cómo que esperar? ¿Esperar a que nos ataquen? ¡Tú estás completamente loca!
-¡Contrólate, Kabalé!-repliqué-Tal vez esté un poco loca, pero conozco a Lucius y Charlotte y su manera de pensar. Ir a por ellos significa entrar en el Limbo y, primero, ese es su terreno, las fuerzas malignas que allí habitan están a las órdenes de esos malditos, y segundo, iríamos sin protección alguna, el Limbo debilitaría incluso mis poderes. Cuando se decidan a salir de su escondite les atacaremos, y deberemos estar preparados.
