Capítulo 2: "Quisiera decirte algo"
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es de mi completa autoría. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Prohibida la reproducción o adaptación sin autorización.
*CONTIENE LENGUAJE FUERTE, SI ERES SENSIBLE, EVITA LEER LAS PARTES QUE CONTIENEN ESTE LEGUAJE*
¡Hola de nuevo! Aquí les vengo a traer un nuevo capítulo, gracias por la aceptación que ha tenido mi historia, espero les guste, y también gracias por sus favs, follows y reviews, son de gran apoyo.
Beteado por: Flaca Paz, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
Bueno… aquí viene
Att: Ana
Cuando llegué a la clase de economía el profesor Félix "Mierda" Hill acababa de cerrar la puerta. «Genial, ya son tres veces que llego tarde. Idiota».
A través del vidrio de la puerta podía ver a mis compañeros dándome miradas de lástima. «Sí lo sé, me va a ir mal con este gilipollas».
Traté de observar la clase, no porque me interesara sino porque necesitaba saber qué haría este idiota para que me fuera mal. También me asomé un poco más, tratando de divisar a mis amigos. Allí estaba Ángela, esforzándose por poner atención sin distraerse por mi culpa, luego vi a Mike, como siempre jugando o haciendo cualquier idiotez excepto observar la clase, seguí recorriendo todo el aula con mis ojos, hasta que por fin me encontré a Jacob, el chico que robaba la mayoría de mis pensamientos todo el día, allí estaba él, mi mejor amigo, mi amor platónico. Él se dio cuenta de que lo estaba observando y con un gesto rápido, sin que el profesor se diera cuenta, volteó y me saludó con una sonrisa cálida, que hacía que se me derritiera el corazón. «Ahhhh, ese hombre me trae loca».
Mientras estaba metida completamente en mi ensoñación con Jake, sentí como bruscamente la puerta se abrió y caí directamente en el suelo, frente a toda la clase. ¡Mierda!.
—Swan, Swan, Swan… —dijo mi queridísimo profesor mientras me miraba con desazón— ¿podría ser más torpe? —¡Idiota!
—Perdón —dije mientras me ponía de pie—, sé que he llegado tarde a su clase de nuevo, pero se lo juro que no fue mi culpa… —me interrumpió Hills.
—Mire, Swan, solo cállese y entre, ¿sí? —dijo en tono irritado mientras hacía un gesto apurado con su mano de que entrara.
—Sí, señor. —Cómo odiaba tener que decirle "señor" a ese tirano engreído.
La clase transcurrió lenta, como siempre. No pude hablar con Jacob, pero hoy todo iba a cambiar, hoy por fin le iba a confesar mi amor, nada ni nadie se iba a interponer en mis planes.
La campana sonó. «!Síííííí! Por fin se acababa esta tortura». Me apresuré a alcanzar a Jacob antes de que saliera. Era hora, corrí y lo agarré por el hombro.
—¡Jake! —dije sonando más desesperada de lo que me hubiera gustado—. Necesitamos hablar.
—Bella… emm… hola… —dijo volteándose haciendo un gesto de incomodidad—, ehh oye, Bells, ¿te acuerdas que hoy íbamos a estudiar juntos en mi casa?
—Emm sí, claro, casi lo olvido. —Obvio no lo había olvidado, estuve pensando en eso toda la semana.
—Bella, es que no creo que pueda —dijo sin anestesia.
—¡¿Por qué?! —Estaba completamente furiosa, angustiada y sobre todo muy decepcionada.
—Bells, es que… —lo interrumpió Hills.
—Swan, necesito hablar con usted. —¡Carajo! Qué oportuno Hills.
—Te digo luego —dijo Jacob en forma de despedida. No, no no no.
Volví a ver al profesor. ¿Qué querría este pelmazo ahora?
—¿Qué quiere profesor? —«Idiota, gilipollas insoportable».
—Ya que lleva tres retardos… mire, Swan, no le voy a dar explicaciones, solo tome esto. —Me entregó una especie de guía.
—Pero… ¿qué es esto? —dije sorprendida y un poco atemorizada.
—Son ciento cincuenta problemas de economía… para el lunes.
What?!
—Pero… pero… ¡si hoy es viernes! —dije casi gritándole.
—Bueno pues… que tenga un buen fin de semana —dijo evidenciando el sarcasmo, mientras salía del aula.
¡Hijo de la grandísima puta! ¡¿Cómo carajos se le ocurre hacer esto?! ¡Dios, lo voy a matar! Y ahora… ¡Jacob! ¡Mierda! No voy a poder ir a la casa de Jake, ni a hablarle ni nada. Saben que voy a hacer con ese idiota de mierda, que… Rosalie interrumpió mis pensamientos homicidas.
—¡Bells, Belly Bells! —dijo Rosalie emocionada.
—¿Qué pasa, Rose? —dije un poco irritada, no estaba de humor.
—¿Viste al chico nuevo? —dijo ella ignorando mi anterior tono de voz—. ¡Dios está que arde!
—¿Ahh, sí? —Solté una risita—. ¿Y qué pasó con Emmett, lo olvidaste?
—¡No! ¡Claro que no! —dijo elevando el tono de voz—. El nuevo es candente, pero no haría nada con él, es el hermano de Emmett, sería raro. —Hizo una mueca de asco.
—¿Pero qué raro tiene eso? Tú no tienes nada con Emmett, ni siquiera le hablas —dije enfatizando cada palabra.
—Pero que quieres que haga, él es, el gran capitán del equipo, el chico más popular del instituto —dijo agachando la cabeza.
—Rose, tú eres hermosa y además es obvio que él se muere por ti, todos lo ven, excepto tú.
—¿En serio? No sé… he hablado con él, le envío mensajes y todo, pero no lo demuestra —dijo ella haciendo movimientos con sus manos exageradamente. Sip, así era Rosalie Hale.
—Vamos… tú la gran Rosalie Hale, la que se ha tirado a más de la mitad de la población masculina de Forks, ¿se deja amedrantar por Emmett Cullen? —dije sin evitar reírme un poco.
—Hey hey hey, eso me hace sonar como una puta —dijo ella divertida fingiendo estar ofendida—, pero bueno, tienes razón, Belly Bells —dijo soltando una carcajada—. Voy a hablar con él.
—¡Esa es mi Rose! —dije poniendo mi brazo en su hombro.
—Sí, le voy a hablar y de paso le digo que me presente a su sexy hermano y si le doy el visto bueno, te lo presento yo a ti y todos felices —dijo divertida.
—Hey, Rose, mi corazón ya tiene dueño —dije riéndome poniendo una mano en mi pecho.
—El idiota de Jacob no se lo merece —dijo ella.
—Shhhh —dije sonrojándome—. Más fuerte, Rosalie, quizás no te escucharon en la Patagonia.
—Perdón —dijo ella riendo—. Vamos, Bella, que toca coger un buen lugar en la cafetería.
¡Buumm! Aquí va el segundo capítulo, y ohhh si, ya se acerca el gran momento. Espero les haya gustado, y no se olviden de dejar sus reviews, favs, follows, etc, son de gran apoyo y motivación. Nos vemos pronto. Esto se va a poner bueno. Besitos.
