Parte 2

Viktor no vuelve a ver al chico pelirrojo, aunque lo intenta, el profesor Igor Karkarov, Director de Durmstrang lo mantiene en un estricto entrenamiento para prepararse para la prueba del Lago Negro.

Karkarov se encuentra furioso con el profesor Dumbledore, cree que todo ha sido una artimaña amañada para hacer ganar a Harry Potter, así que no muestra reparos en decirle sobre que versará la próxima prueba.

-No es una ventaja, si los demás campeones saben lo mismo que tu-le dice con desdén, callando sus inseguridades y forzándolo a conjurar una trasformación mejor.

-El Lago Negro de Hogwarts esconde muchos peligros, es una suerte que ningún alumno haya muerto aun- le dice.

Cuando el día del encuentro llega, siente la misma sensación de cuando se posó en el enorme estadio del mundial de quiddich, las personas en un solo grito clamando su nombre en una ovación.

Aquello no puede ser peor que enfrentar a un dragón, se dice para sí insuflándose ánimos.

Sus ojos miran las gradas pero no puede ver al pelirrojo, frunce el ceño porque sabe que debe estar por ahí, quizás no le interesaba tanto como pensó.

A su lado Cedric Digorry esta pálido y Fleur Delacour se ve ojerosa y sombría, únicamente Harry Potter mira con decisión el Lago, para ser un chaval de catorce años sus ojos verdes muestran que no es la primera vez que ve a la cara al peligro y lo enfrenta.

Un pitido marca la salida de los campeones y las aguas negras le dan la bienvenida, el frió le quema la piel, pero su hechizo aunque no ha ido a la perfección es suficiente para ayudarle a respirar bajo el agua.

Su cabeza es la de un gran tiburón blanco, sus ojos se adaptan a la oscuridad y puede observar el camino que toman los demás campeones.

No lleva demasiado cuando huele la sangre de Fleur Delacour y sabe que esta descalificada de la prueba, un banco de grindyllows merodea en las algas y se aleja de aquellas bestias maliciosas.

Debe acabar la prueba deprisa, su sentido del olfato y visión de tiburón le ayudan a lograr su cometido dirigiéndolo a donde las sirenas habitan, los muggles no tienen idea de los peligrosas y horribles que son, sus cuentos y fantasías no los preparan para sus cuerpos de pez y sus dientes afilados.

Cuando llega Harry discute con ellas, intentando convencerlos de que debe salvarlos a todos.

Cuatro cuerpos flotan en la inconsciencia, una pequeña niña rubia, una chica asiática, Hermione y el chico pelirrojo.

Su gran boca de tiburón se acerca a ellos pero Harry le impide el paso, asustado de sus grandes dientes y que pueda herirlos.

Quiere decirle que se aparte va a llevarse al pelirrojo, pero el niño que vivió es persistente, protege a los dos cuerpos y entonces Viktor se da cuenta que ambos deben ser sus amigos, su pequeña lucha y confusión hace que Cedric se una al encuentro, lleva un casco burbuja y sin hacerles caso se lleva a la chica asiática con él.

Viktor no tiene tiempo que perder, la hora esta por acabar, empuja a Harry y toma a uno de los rehenes con la mala suerte de llevarse a Hermione.

Tendrá que bastar, no puede llevarse a nadie más.

Voltea un segundo atrás para ver que Harry ha decidido llevarse a los otros dos.

Con dificultad nada hacia la superficie para llevar a la chica a salvo.

De alguna manera lo ha conseguido, llega a la meta, donde el Director Karkarov le recibe, su hechizo termina y puede recuperar su cabeza normal.

Harry llega último, casi ahogándose con los dos rehenes.

Su cuerpo va solo hacia el pelirrojo, pero es Fleur quien le quita del camino y abraza a la pequeña niña rubia que lleva entre los brazos el pelirrojo. Ambas intercambian palabras en francés antes de soltarse y abrazar y besar las mejillas del chico dejándolo anonadado y avergonzado.

Un gruñido se escapa de su boca, sus ojos se conectan con los azules del pelirrojo pero el ha dado media vuelta.

Hermione le sonríe agradecida por salvarla, y él le sonríe a su vez.

-Me alegra que estés bien- le dice, y es verdad, sabe que algunos torneo de los tres magos han acabado en desgracia.

La castaña va y se reúne con sus amigos, abraza a Harry y luego a abraza al pelirrojo nombrándole con felicidad.

-Su nombre es Ron- se dice así mismo al ver al trío reunido.

Ese petirrojo es más popular de lo que pensaba, no solo Fleur lo reconoce sino también Hermione.

Los puntajes son establecidos, Dumbledore premia el valor de Harry y su persistencia por salvarlos a todos.

Él incluso lo aplaude, es cierto, solo un verdadero héroe puede anteponer su propio éxito por el bien común.

Derrotado y cansado vuelve con los suyos, sus amigos búlgaros le felicitan, después de la prueba podrá descansar, al menos un poco antes de la prueba final.

No quiere pensar en ello, esta demasiado agotado física y mentalmente.

Cuando llega a su cama, tras cerrar sus parpados puede ver aquellos ojos azules, conectándose con él.

*-.*-.*

Es imposible encontrar a Ron solo, parece que después de la prueba el trío de amigos se vuelve inseparable, Harry y Cedric han quedado en primer lugar después de la prueba del Lago Negro y ahora que las probabilidades aumentan, solo se les encuentra como ratones viviendo en la biblioteca.

Hermione es la única con la que logra hablar, la chica es inteligente e interesante, se vuelven amigos rápidamente, pero ella no le facilita el acceso a Ron.

Está interesada también en el pelirrojo y le deja claro que no le ayudará.

Le gusta eso, que sean amigos y rivales.

Desesperado habla con Fleur, quien menciona que también esta flechada por un pelirrojo Weasley.

Viktor no puede creer que sean tan populares pero al menos la rubia está obsesionada con el hermano mayor de Ron, Bill Weasley es atractivo y ardiente, pero no tiene esa inocencia que a él le vuelve loco.

Resignado hace lo único que puede y visita el baño de prefectos tan frecuentemente como puede.

Es hasta el mes de Mayo que ambos se reúnen.

-Hola Viktor- le murmura Ron con las mejillas rojas y bajando la vista entre aquellas hermosas pestañas rubias.

El búlgaro no puede contenerse, sus manos le toman del rostro y sus bocas se unen en un beso hambriento y feroz.

Ron se amolda a su cuerpo, sus manos le abrazan la espalda y junta sus cuerpos todo lo humanamente posible.

-Te extrañe Ron-le dice a su oído lamiendo su oreja, sus manos acarician su estrecha cintura, quiere joderlo tan fuerte que no olvidará su nombre, que no podrá ignorarlo a la mañana siguiente, sus ojos conectarán y recordará que es suyo.

-Viktor...- jadea temblando entregándose a su toque.

EL búlgaro le sonríe -No me felicitaste por mi segundo lugar en la prueba, incluso aunque intente salvarte y tu amigo Harry no me dejó- le dice apartándose un poco comenzado a quitarle la camisa del uniforme.

-No sabía que habías intentado salvarme, pensé que ibas por Hermione- le dice haciendo palabras sus inseguridades.

-Te quería a ti-le murmura antes de capturar uno de sus pezones, pequeños y rosados, erectos y sensibles a su lengua.

Le da un mordisco y Ron gime abiertamente, le encanta que sea tan expresivo y no limite su voz.

Ron no sabe dónde poner las manos o que hacer, pero Viktor le enseña, lleva su pene a su boca y le hace mamarlo.

El chico es torpe, no puede tragarlo todo sin sentir que se ahoga, pero eso incluso le hace excitarse.

Le succiona la punta y se ayuda con una mano, hasta que logra dominar el ritmo que le gusta.

-Es suficiente-le dice alejándose.

-Pero no te corriste –protesta lamiéndose los labios rojos e hinchados.

-Planeo correrme dentro de ti –le murmura, y adora el escalofrió que recorre al pelirrojo con sus palabras.

Contra el espejo, le hace apoyar las manos y doblarse con el culo bien arriba, separa sus nalgas y le lame penetrando con su lengua en un beso oscuro hasta dejarlo lubricado y erecto.

Con suavidad se desliza dentro de su apretado ser, y comienza el vaivén.

La piel blanca del pelirrojo se eriza, sus pezones se endurecen y sus piernas se separan para recibirlo mejor.

Viktor aumenta el ritmo conforme los gemidos se escapan de Ron, le embiste fuerte y duro, le encanta como su cuerpo se enarca para recibirlo, es flexible y su boca se deshace en gemidos ante el trato rudo.

Le pellizca los pezones y le muerde la espalda llevándolo hasta el límite haciéndolo correrse para después vaciarse el mismo en su interior con un gemido y unas palabras en búlgaro.

-Quiero verte más – le murmura adormilado Ron entre sus brazos, manso como un gatito.

-Lo harás-le promete Viktor vistiéndolo con un hechizo, deben irse ahí antes de que llegue un prefecto o peor aún, un profesor.

Con una sonrisa Ron le dice adiós y satisfecho Viktor le ve partir.