Creo que debería dejar de hacer catarsis con estas cosas o cambiar de estilo musical. Segunda parte de esta historia, por favor intenten no desearme demasiado el mal.
La noche anterior mis ojos se rindieron al cansancio luego ser constantemente limpiados con mis dolorosas lágrimas ¿Qué más podía hacer yo sino dejarla ir?. Mí estómago se sentía vacío, mis dedos entumecidos no acertaban una sola nota, solo quería oír su voz una vez más.
Una semana paso como por un cuentagotas, cada hora siendo más intolerante que la anterior, cada minuto tan vacío como lo era en este momento mí departamento. La noche anterior arranque los cables del televisor, no oí más la radio. El silencio era mí nuevo aliado. No podía oír una palabra más de "la hermosa prometida de Adrien Agreste". Ya no percibía los latidos de mí corazón, ya que parte de mí quería dejarse morir. ¿Cuánto tiempo se habían visto a mis espaldas para comprometerse en solo dos semanas?. Mí estómago no toleraba un bocado más.
Un mes había pasado cuando decidí atender a los constantes llamados en mí puerta, sabía que Juls estaba preocupada, pero aún no tenía palabras que explicase lo que había sucedido entre nosotros. ¿Se había acabado el amor?. Nunca, aún me perseguía el recuerdo de nuestro último beso. ¿Por qué me había dejado cuando aún me amaba?. Mí hermana no hablo solo se horrorizó del estado del departamento y de mí mismo, ella quería que me recuperase, yo también quería hacerlo. No puedo seguir llorando mientras ella está superándome abrazada a su cintura.
El exterior nunca antes había sido ten doloroso, mis pasos solo me encaminaron a un lugar donde podía refugiarme de las muertas miradas en las fotografías que tapizan París. El enunciado lo decía todo; "Esperando la gran boda" y yo solo quería desaparecer. Unas horas y un gran surtido de alcohol después desencadenaron los hechos que me llevaron a marcar su número. El amanecer se asomaba cuando traspase a tientas el umbral de la puerta de mí casa.
El teléfono daba tono de llamada cuando cerré la puerta con mí cuerpo, resbalando hasta sentarme en el piso; —Veo el sol resbalando en las paredes —comencé sin preocuparme por qué supiese quién llamaba—.Y otra vez los fantasmas de la noche vienen a ocupar la casa,a gritarme cosas tuyas…con su ejercito de miedos.
Mis piernas se estiraron sobre el piso, la luz del sol en mí cara me resultaba molesta, mí cuerpo demandó algún tipo de alimento, la llamada seguía corriendo; —Soledad, plato fuerte de la noche —Extrañaba sus palabras, el que me cuidase y extrañaba ser yo quien cruce el brazo sobre sus delicados hombros—. ¿Quien soy yo si no se que hacer conmigo? —Aún seguía esperando que volviese a mí, el dolor punzante en mis sienes auguraba una inminente resaca—. Ya no se que el tiempo pasa, yo se que es tiempo perdido… Solo queda respirar.
Corte la llamada decidiendo que si quería que algo cambiase debía levantarme y afrontar la realidad. Use mí máximo esfuerzo para ponerme en pie, me dirigí de manera zigzagueante a la cama. Me ocupe de la sintomatología que llegaba con la cruda, maldije el haberme dejado beber hasta caer, cuando el dolor fue tolerable comencé a arreglar mí departamento repitiéndome como si fuese un mantra; Y vivir, si es lo que hay. Abrir los ojos, respirar.
Esta vez me arregle y logré verme presentable antes de que Juls irrumpiera en mí casa, ella me abrazó invitándome a tomar un helado y aunque no poseía total seguridad la seguí, encontrándome con las fotografías que me llevaron de camino al bar. Y maldecir, querer volar y verte en el mismo lugar. Esta vez me propuse que aquello no me afectase, aún así no fue posible, conté el tiempo como si estuviese siendo torturado, no por mí hermana, sin embargo el entorno no parecía jugar a mí favor. Y ver morir en el reloj cada minuto que se va. Maldiciéndome internamente al verle entrar en el lugar tomada de su brazo, me inste a controlarme para no hacer una locura, aunque mí subconsciente se burlase de mí. Quedarte ahi por no perder lo que ya no es tu propiedad. Pague la cuenta y salí de allí con Juls siguiendo apresuradamente pasos, caminar con los ojos en el piso y perder lo que no habías encontrado. Me regañe por no atreverme a mirar sus ojos más no podía hacerlo, mí respiración agitado alertó a mí hermana que había superado mí límite. Me recordé que ni el patíbulo es la casa, ni el verdugo es el reloj, ni cada objeto un enemigo. Igualmente arroje ese florero de cristal donde solía colocar la flores que le traía, intentando aplacar mis temores y frustraciones.
Sabia que no debía hacerlo más otra vez llame a su número, esta vez el buzón fue el que recibió mí mensaje; —Por favor no contestes mis llamadas, no estoy bien puedo decir cualquier cosa —Debía asegurarme que supiese lo hiriente que podía ser en estos momentos—.No hay mal que dure cien años, ni hay idiota que lo aguante… solo queda respirar.
Corte nuevamente la llamada, nuevamente sin más explicaciones, arroje mí teléfono a algún lugar del apartamento, repitiéndome las mismas palabras; y vivir si es lo que hay, abrir los ojos, respirar. Recordé las fotos, a ellos y como toda la situación parecía querer escaparse de mis manos. Y maldecir, querer volar y verte en el mismo lugar. El reloj en la pared parecía burlarse de mí recordándome que el tiempo aunque efímero es capaz de dejar su propia cicatriz. Y ver morir en el reloj cada minuto que se va. Podría haber luchado más siempre había sido su desición, por lo que no hice un movimiento y por lo mismo las voces en mí cabeza se burlaban de mí. Quedarte ahi por no perder lo que ya no es tu propiedad.
Me arme de una coraza tan impenetrable como inalcanzable no iba a permitir que nadie más se burlase de mí y aunque los susurros y murmullos llegaban a mí me burle de ellos, aunque sus palabras como parte de un mito me perseguían como si quisieran contar mí historia…
…Hay un fantasma que camina en la ciudad, es una sombra y solo sabe respirar…
Superaría esta historia aunque perdiera la vida en el intento. Si amarla iba a matarme estaría listo para mí próximo deceso.
Mí nueva obra, la anterior era agridulce está simplemente deprimente. Aclaro, no piensen consolar a Luka, no se puede consolar a alguien que ha cerrado su corazón.
