Avatar the legend of Korra no me pertenece


Capitulo II

La morena estaba sentada en la silla. Aun se encontraba en la oficina de su abogado, pero estaba completamente sola. Miro el reloj y suspiro. Faltaba más de quince minutos para que Tenzin terminara de trabajar. Luego la llevaría a su nuevo hogar.
Tomo una de las revistas y comenzó a mirar pagina por pagina. No había nada interesante, solo modelos luciendo vestidos. Si bien le gustaban los vestidos y zapatos, nunca tuvo interés alguno por ese tipo de revistas.

La puerta se abrió y su abogado entro al cuarto.
-Perdona la demora, pero tuve que atender un par de asuntos.
Ella solo se levanto y lo siguió hasta su auto.
Tenzin condujo durante un par de minutos. La casa de su futuro tutor no estaba muy lejos del centro de la ciudad, pero el tráfico era terrible.
-Llegamos – dijo el hombre mientras se bajaba y abría el baúl para tomar las valijas de la joven.

Korra bajo del auto y observo la casa, esa sería su casa durante un tiempo. Parecía espaciosa. Tenía dos pisos, y un amplio jardín delantero y trasero. La morena recorrió los alrededores de la casa. Era muy bella. Se adentro hacia el jardín trasero y descubrió que tenía muchos árboles, pero uno era realmente hermoso. Un enorme árbol, con hojas color amarillo. El otoño apenas había comenzado, pero el jardín ya estaba teñido de muchos colores.
Intento imaginarse leyendo libros en el jardín, acostada sobre el césped, mirando las nubes, pero por el momento era imposible. Hacia menos de una semana que sus padres se habían ido. Aun no lograba dormir bien. Le tomaría un tiempo acostumbrarse a la idea de no verlos más. Ellos siempre habían estado para ella, eran una familia muy feliz, no era justo.
Sintió algo cálido sobre sus mejillas. Estaba llorando. Levanto sus brazos para limpiarse la cara, pero escucho un sonido detrás de ella que la obligo a darse media vuelta.

Se encontró con un hombre joven, aunque un par de años mayor que ella. Tez blanca, mas alto que ella, con ojos color dorados.
-Lo siento, no quise asustarte.
La morena lo observo con cuidado. Estaba a punto de hablar cuando alguien los interrumpió.
-Debes avisarme que quieres recorrer la casa, pensé que te habías ido – dijo su abogado. Luego noto la situación en la que había irrumpido, por lo que decidió proseguir.
-Lo lamento, debo presentarlos.
Le dedico una mirada a la joven morena.
-Korra, el es Iroh – dijo mientras sus ojos observaban al hombre – tu nuevo tutor.
La joven debía admitir que estaba sorprendida. Sabía que su tutor era el hijo de un amigo de su padre, pero esperaba que fuera más viejo.
-Un placer conocerte Korra – dijo él mientras estiraba su mano.
La morena correspondió el saludo.

Todos entraron dentro de la casa. Ella tenía razón, era muy espaciosa. Había una sala principal con un enorme sillón y un televisor. A su costado estaba el baño. En el extremo contrario, una puerta los conectaba con la cocina y el comedor. También observo una escalera en la sala principal, la cual los dirigía a las habitaciones a través de un pequeño pasillo.
Observo como Tenzin y su tutor hablaban. Luego de un par de minutos, el abogado se retiro con la excusa de que tenía demasiado trabajo, no sin antes saludar a la morena con un abrazo.

La joven observo al hombre. Habían quedado solos.
¿Cómo se supone que voy a sentirme cómoda viviendo con un extraño?
-Déjame ayudarte – dijo el sacándola de sus pensamientos. Luego de unos segundos la morena entendió que se refería a su equipaje.
El hombre tomo sus valijas y comenzó a subir la escalera.
-Tomaras el cuarto de la derecha – dijo mientras se dirigía allí.
La escalera se encontraba en el medio de la sala principal. Tenía un pequeño pasillo y un cuarto en cada uno de sus lados.
-No te preocupes, es espacioso - comento al notar su silencio.
No me interesa lo espacioso que sea, no me interesa nada.
Una vez que su tutor dejo sus valijas en su cuarto, bajo las escaleras.
-Puedes ir a tu cuarto. Te llamare para cenar.
-Lo siento, pero no tengo apetito. Preferiría quedarme en mi cuarto hasta mañana, si no te molesta.
-No me molesta en absoluto, eres libre de hacer lo que quieras – dijo él. No podía imaginar el momento por el que estaba pasando.
Lo que quiero es volver con mis padres

La joven se dirigió a su cuarto sin decir una palabra. Cerró la puerta apoyando su espalda contra la misma. Se dejo caer y lloro.
Estaba harta de llorar. De sentir que con cada lágrima que derramaba una parte suya se iba destruyendo. Sentía que nunca volvería a ser la misma chica alegre que alguna vez fue. Extrañaba a esa Korra.
Paso las siguientes horas en su cama. Su tutor se había encargado de pintar su habitación, ponerle muebles y dejarla más presentable.
Tenía una ventana que daba hacia el jardín trasero. Observo como caían las hojas del árbol.
Luego de un tiempo, se levanto y observo el reloj que tenia sobre su cómoda.
00:02
Suspiro y observo su valija, justo donde la había dejado Iroh.
Aun debo desempacar

Abrió la valija y comenzó a colgar la ropa en su armario. Cuando saco la ultima prenda, algo duro golpe contra el suelo. Se agacho y lo levanto. Era un cuadro suyo, de hace un par de años. Estaba cantando.
De chica siempre le gusto cantar y lo hacía muy bien. Sus padres la llevaban a muchas audiciones y eventos para que pueda hacer lo que le gustaba.
Recordó lo bien que se sentía cuando cantaba. Se sentía en armonía con ella misma.
Apoyo el cuadro en su cómoda. Esa era la única foto suya que había empacado. No traía fotos de sus padres. Les había pedido a Tenzin que las guardara, en caso de que después las quiera. Aun le dolía recordar el pasado.

Luego de acomodar sus cosas, bajo a la cocina-comedor para buscar un vaso con agua.
Tomo el contenido del vaso, lo guardo y se dio media vuelta para regresar a su habitación, pero fue interrumpida por un cuerpo que se puso frente a ella. Las luces estaban apagadas, por lo que no sabía quién era.
-Lo siento, no quise asustarte, una vez más – le dijo su tutor.
Genial, vivo con un hombre que aparece cuando menos lo espero
La morena no dijo nada, solo se dispuso a caminar.
-¿No puedes dormir? – pregunto él. Al escucharlo Korra detuvo su marcha.
-Hace muchos días que no duermo bien.
En verdad a veces sus ojos se cerraban del cansancio, peor cuando dormía siempre soñaba con sus padres y como habría sido su accidente. Ella no podía salvarlos. Se despertaba en medio de la noche gritando y llorando.
-Debe ser difícil. Hace un par de años murió mi mejor amigo, recuerdo que también pase varios día sin dormir o comer demasiado.
Ambos quedaron en silencio, ninguno sabía bien que decir en esa situación.
-¿No quieres intentar dormir? – le pregunto él.
-No, prefiero quedarme despierta.

Iroh encendió las luces. Busco un mazo de cartas y se sentó en su silla.
-¿Sabes jugar cartas?
-Claro – respondió la joven aunque no entendía el propósito de su pregunta.
-Siéntate – le dijo mientras señalaba la silla frente suyo.
La morena se sentó y su tutor comenzó a mezclar y repartir las cartas.
-No entiendo por-
-Puedes llamarme por mi nombre, Korra – dijo interrumpiéndola.
-Esta bien. No entiendo por qué haces esto, Iroh.
-Dijiste que planeas desvelarte ¿No?
-Si pero-
-Se que debe ser difícil dormir y soñar con eso. Pero créeme, es peor si te quedas sola con tus pensamientos.
-¿Así qué haces esto para distraerme?- pregunto ella.
-Si.- suspiro para luego seguir hablando – mira, sé que no me conoces y debe ser extraño vivir conmigo de un día para el otro. Tu padre y el mío fueron muy amigos, lo recuerdo con mucho cariño. Por más que no te conozca estoy seguro de que muy buena persona. Si vamos a convivir por al menos dos años más, hasta que te hagas mayor y decidas mudarte o algo por el estilo, debemos tener una buena relación ¿No crees?
La joven solo asintió con su cabeza. Nunca imagino que él sería tan…. Agradable.
-Bueno, es tu turno. Te advierto que soy muy bueno en esto – dijo con una sonrisa.

Comenzaron a jugar. Al principio la joven no estaba muy entusiasmada, pero luego de escuchar a Iroh presumir sobre lo habilidoso que era para ese juego, decidió poner su mejor esfuerzo. Debía derrotarlo.
-Creo que gane, suerte para la próxima – dijo él con una sonrisa mientras daba vuelta sus cartas.
-No tan rápido – respondió ella mientras dejaba sus cartas boca arriba en su mesa.
Iroh abrió la boca sorprendido. La morena le había ganado en la última jugada.
-¿Cómo? Pero…. Tu... No
La joven no se contuvo más y comenzó a reír. Iroh también se unió a ella y pronto ambos estaban riendo como locos en la cocina.
La morena miro al que sería su tutor por un par de años.
Podría acostumbrarme a esto.
Ese día, por primea vez luego de una semana, Korra había vuelto a sonreír.


¡Hola! En respuesta a sus comentarios positivos (los cuales agradezco) les traigo el segundo capitulo.
Quiero dedicarle este capitulo a Lover fics1. Quiero agradecerle por su entusiasmo y apoyo en esta historia :D
Espero que les guste el rumbo de la historia. Planeo hacer un romance un poco mas lento, no sucederá todo rápido, por lo que tendrán que tener paciencia ;)
¡Saludos!