Hola de nuevo; espero
disfruten la segunda
de esta historia.
2/5
AU; rated T.
Basado en: "Affection", de Cigarettes After Sex.
SEGUNDA PARTE
"I GET MEAN"
En la víspera de Nochebuena, la familia Utonium celebrara una cena, a la cual invitaban a Brick; y la verdad es que a él no le emocionaba mucho la idea de ir a esa cena.
Se vistió lo más "decente" que podía: una camisa blanca, pantalones negros –unos que no tenía rasgados–, usaba una chaqueta marrón y el cabello atado en una coleta, sin ninguna gorra que pudiese desencadenar un infarto en la señora Sara Utonium al ver que el novio de su hija se viste como pandillero.
Suspiró y tocó el timbre, esperó unos segundos y vio a Buttercup que le abría la puerta, recibiéndolo con una sonrisa de oreja a oreja.
–¡Cuñado! –le dijo y él le sonrió–. ¿Cómo estás?
–Bien, gracias, ¿y tú? –Buttercup se hizo a un lado para dejarlo entrar.
–Bastante bien también, gracias.
–Le avisaré a mi hermana para que baje, ¿sí? Espérala en la sala.
Tomó asiento y aguardó hasta que escuchó unos pasos provenir del segundo piso, unos pasos apresurados. Sabía muy bien de quién se trataban esos pasos, así que se puso de pie y miró hacia las escaleras. En el segundo piso, se asomaba Blossom, fingiendo estar calmada, como si no se hubiera apresurado por salir de su habitación para recibir a su novio.
No, claro que no.
Brick admiró el vestido rosa que estaba usando su novia, el cabello suelto y el leve maquillaje que le gustaba usar.
Aunque no importaba lo que usase, para Brick ella siempre se veía hermosa y radiante.
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Esto era lo que precisamente le molestaba a Brick: cada vez que compartía con la familia de la chica, sus padres no dejaban de hacerle preguntas y de observar cada maldito movimiento que hacía. Eso lo estresaba, lo ponía muy incómodo.
–Dime, Brick –dijo el padre de Blossom–, ¿cómo vas con la universidad?
Porque sí, siempre hacen la misma maldita pregunta, como si él no tuviese familia por la cual preguntarle o cosas así. No, siempre cómo van los estudios era la pregunta favorita de los padres de Blossom para hacerlo sentir inferior.
–Bien –respondía bajando un poco la mirada–, no he tenido ningún problema al respecto.
El hombre asintió, sonriendo algo soberbio y alzó las cejas una vez que su mirada y la de su esposa se encontraron. Brick prefirió fingir que no había visto nada de ello.
–¿Y tu situación familiar? –preguntó esta vez la mujer–. ¿Todo bien con ello?
–Sí –dijo Brick, tratando de aguantar el comentario que quería decir–, entre todos nos apoyamos y ayudamos a nuestro papá. Nos mantenemos bien todos juntos.
–¿Ah, sí? –el señor Utonium no parecía muy convencido–. No me malentiendas, pero ¿por qué no pasaste la Nochebuena con ellos?
–Papá –regañó Blossom, Brick dejó los cubiertos sobre la mesa–, ¿a qué viene esa pregunta tan desubicada?
–No es como si te esté echando, Brick –dijo el hombre ignorando un poco a su hija–, solo me surgió la curiosidad.
–Pues tu hija fue quien lo invitó –dijo Buttercup.
–Y tú se lo propusiste –añadió Bubbles, que había estado bastante callada durante toda la cena, como siempre solía hacer ante los comentarios desagradables de sus padres–, como todos los años.
–Al parecer mi comentario fue interpretado de otra manera –se excusó–. Mil disculpas, Brick, no quise ofenderte si eso pareció.
–No se preocupe –respondió el chico–, no me sentí ofendido en lo absoluto. Y si gusta, puedo responderle la pregunta que me hizo –el hombre arqueó levemente una ceja–: la razón fue que mi novia me invitó, me dijo que le gustaría pasar Navidad conmigo; en un principio me negaba, pero terminé accediendo por su insistencia. Por otro lado, en mi casa la Nochebuena no se celebra tanto como la Navidad. Mañana es cuando tenemos nuestro "almuerzo de Navidad", y eso lo apreciamos más que la cena.
El señor y la señora Utonium asintieron, pero la sonrisa que tenían solo hacía que Brick se molestase incluso más.
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La cena ya había terminado, y los otros familiares de los Utonium llegaban a la residencia para poder celebrar un poco. Compartían vino y champaña, escuchaban música y hablaban entre ellos. Buttercup y Bubbles se enfrascaban en conversaciones con sus primos, mientras que Blossom se escabullía entre tanto familiar en búsqueda del mentiroso pelirrojo que le dijo que iba al baño.
Lo encontró en el jardín, colocándose la chaqueta, listo para irse.
–Brick –lo llamó, y él se sobresaltó–, ¿adónde piensas ir?
–A casa –responde, volteándose hacia ella–, ya es hora.
–¿Por qué? Recién acaban de llegar todos.
–No quiero soportar más preguntas referidas a mi situación social, si no te molesta.
–Ay, ya, no sigas –se quejó Blossom–. Mis padres ya se disculparon, ¿vas a seguir con ese resentimiento estúpido?
–¿Resentimiento estúpido, dijiste? Te recuerdo que no fue a ti a quién le hicieron preguntas incómodas, fuera de lugar. Sé muy bien que a tus padres no les agrado por el simple hecho de ser pobre. Estoy bastante seguro de que se preguntan cómo fue que terminé estudiando en la misma universidad que tú si no tengo los recursos para pagarla ni tampoco fui a una escuela privada de alto prestigio nacional.
–¿Sabes, Brick? Yo quería que vinieras para poder presentarte a mi familia como corresponde, para decirles que dejen de decirme lo que tengo o no tengo que hacer, con quien debo y no estar. Pero si piensas tomar esa actitud de resentido social, entonces vete. No dejaré que me arruines la Navidad.
–Como quieras.
Brick tomó la ruta más larga hasta su hogar, Blossom lo observó hasta que desapareció en la esquina, luego entró a su casa.
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Caminando, tardaba alrededor de cuarenta minutos por el camino corto, y casi una hora por el camino más largo, justo el que había decidido tomar. Pero cuando ya iba por la mitad, se arrepiente de haberse comportado como un patán con su novia y se devolvió para poder pedirle disculpas.
Pero cuando llegó a la casa Utonium, tocó la puerta y le abrieron, Buttercup lo miró extrañada; antes de que pudiese preguntarle algo, le dijo:
–¿Y Blossom?
–Eso vengo a preguntarte yo… Quiero hablar con ella.
–Salió hace un rato, dijo que iba a tu casa.
Mierda, pensó y giró sobre sus talones.
Sacó su celular, se alejó unos pasos de la puerta, donde Buttercup lo miraba con preocupación. Iba a llamar a Boomer o a Butch, pero le llegó una foto de parte de su hermano menor. Era una selfie, donde se veían sus hermanos, su padre y la chica con ellos, todos disfrutando de un trago.
–Está en mi casa –se gira para decirle a Buttercup–. Yo iré para allá ahora mismo.
Buttercup quería preguntar qué sucedía, pero Brick ya se alejaba de nuevo, mientras parecía pedir un taxi para llegar antes a su hogar.
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Su casa tenía dos plantas, pero a diferencia de la de Blossom, era más estrecha y pequeña. La luz de la sala estaba encendida, así que cuando abrió la puerta, encontró a sus hermanos riendo en compañía de su novia.
–¡Ya era hora! –exclamó Boomer–. Papá se fue a acostar, y nos pidió que te dijéramos que eras un idiota por hacer que tu novia esperase por ti en Nochebuena.
–Y que también eras un ingrato –añadió Butch–, que no se te olvide.
–Chicos, ya –pidió Blossom–, no es necesario.
–Bloss –dijo Boomer–, si este hijo de puta te hace daño, nos dices. Nosotros mismos tomaremos la justicia por nuestras propias manos –Butch se largó a reír.
–¿Se puede callar el par de imbéciles? –miró a Blossom–. Había vuelto a tu casa, para hablar contigo.
–Boomer –dijo Butch–, estamos estorbando.
–Vayamos a jugar videojuegos –sugirió el rubio.
–Vamos, vamos.
Ambos chicos se pusieron de pie y dejaron a la pareja en soledad para que pudiesen hablar tranquilos.
Brick se sentó junto a Blossom, la luz de la sala los iluminaba, pero también el árbol de Navidad se mantenía encendido y las luces reflejaban un poco en el rostro de la chica.
–Bloss, no pretendía hacerte pasar un mal rato –dijo entrelazando sus propias manos mientras apoyaba sus codos sobre sus muslos–. Me dejé llevar por mi molestia, a pesar de que no era tu culpa… También quería pasar esta noche contigo, con tranquilidad. Fui egoísta al no querer…
–No, Brick –interrumpió ella–, la egoísta fui yo por haber querido obligarte a estar en un lugar donde no te sentías cómodo. Mis padres fueron muy desubicados, y de verdad te pido disculpas al respecto –apretó los labios y se acercó un poco a él, apoyando la cabeza en su hombro–. Espero no estés enojado.
–Yo espero que no seas tú la que esté enojada –sonrió levemente y pasó a abrazarla, haciendo que ella apoyase su cabeza en su pecho–. No debe haber nada peor que pelear con tu novia en Nochebuena.
Blossom pasó su mano por el pecho de Brick, luego por el cuello hasta llegar a la mejilla, alzó un poco su cabeza y se acercó a su rostro para poder besarlo. Brick acariciaba la espalda de la chica, mientras lo único que pasaba a oírse eran los suspiros de cada uno, esos que siempre les producía besarse.
Hasta que la campana de la capilla que estaba cerca de la casa de Brick empieza a tocar las doce campanadas de la medianoche, la que daba inicio a la Navidad. Ambos se separaron, ella estaba un tanto asustada.
–¿Ya son las doce? –pregunta–. Debería irme a mi casa.
–Quédate –pide Brick, abrazándola–, quédate hoy aquí.
–No sé si debería, Brick –suspira ella–. A mi familia no le gusta…
–Pero ya estás aquí. ¿O no quieres quedarte?
–Sí quiero quedarme –admite ella, volviendo a dejar un beso en la boca de él–. Pero… eso sería un deseo muy egoísta.
–Es Navidad.
–Por eso mismo.
Ella se puso de pie, él asintió con la cabeza, entendiendo el punto.
Sus familias son diferentes, la de ella era muy conservadora, y de seguro le darían un sermón de los mil demonios por no estar en casa para Navidad.
Pero cuando Blossom corrió la cortina, se dio cuenta de que la nieve que había empezado a caer terminó por cubrir toda la calle.
–Oh, Dios –dijo ella–. ¿Y ahora qué hago?
–¿Qué sucede?
–¡Nevazón! –gritó Boomer bajando por las escaleras.
–¡Imbécil! ¡No grites! ¡Papá está durmiendo!
–¿Se dan cuenta de que ambos están gritando? –preguntó Brick sobando su sien–. Tan idiotas que son.
Blossom tenía las manos sobre su rostro, estaba verdaderamente preocupada. Miró a Brick, pero él tenía la mirada clavada en el celular.
–Pedí un auto –dijo Brick–, pero solo cancelan y cancelan –chasqueó la lengua y le enseñó la pantalla–. ¿Ves?
–Está bien –suspiró–. Le avisaré a mi madre que no llegaré a casa.
–Puedo seguir intentando –dijo Brick.
–No –respondió inmediatamente–, no. No es necesario.
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Convencer a los hermanos de Brick de que no harían nada fue algo difícil, y eso porque los chicos sabían muy bien que ellos eran libres de hacer lo que quisieran, el problema iba a ser si escuchaban algún tipo de ruido.
–Yo dormiré en la colchoneta –dijo Brick entendiendo unas sábanas sobre la misma y unas frazadas–. Tú duerme en mi cama.
–No es necesario, yo puedo…
–No te estaba preguntando.
Blossom le arrojó una almohada luego de escuchar aquella respuesta, Brick solo rio.
–No te enfades.
Brick le había facilitado una camiseta negra para que durmiera con ella, le quedaba bastante grande, y eso a él le parecía que era un detalle un tanto tierno, pero no era como si se lo fuera a decir a la cara.
No, claro que no.
–¿Tu madre se enojó o algo?
–Para nada –sonó sorprendida–, es más, me llamó por teléfono para decirme que me quedara, porque no quería arriesgarse a que saliera y tuviese un accidente por las calles resbaladizas.
–Pues me alegro de que no te haya regañado o algo.
Blossom asintió y pasó a recostarse en la cama de Brick, abrazando el almohadón que él había vuelto a poner en su lugar. Respiró profundamente, llamando la atención del chico.
–¿Qué pasa?
–Me gusta tu olor –dijo ella–. Solo eso.
Brick procedió a apagar la luz, estaba con el torso desnudo, solo en ropa interior. Tomó la camiseta que ocupaba como pijama sobre la colchoneta, pero un susurro de su novia lo alertó.
–¿No vas a darme mi beso de las buenas noches?
Se acercó a la cama, apoyó un puño en el colchón y se inclinó sobre ella.
–¿Crees que estoy para esas cursilerías? –preguntó Brick antes de rozar su boca con la de su novia.
–Yo sé que no.
Lo tomó por la nuca y lo atrajo hacia ella.
No hace falta explicar cómo fue que ambos lograron entrar en calor esa noche. Lo único que podría explicarles, es que ellos se mantuvieron en completo silencio.
Fueron los únicos que se mantuvieron despiertos, por un buen rato, de toda la casa.
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Maniaca muajaja: También te extrañaba... ¡Mucho tiempo sin saber de ti! ¿Qué quieres decir con que uno "madura"? Me sentí ofendida, porque si fuese por eso, yo ya debí haber dejado esta página hace cuatro años por lo menos (aunque debo agradacerte por decir que me respetas y admiras, en serio, me hizo muy feliz leer eso). Me alegra que te haya encantado, en serio. ¡Apareció Boomer! Sin embargo, no puedo asegurarte que tendrá apariciones muy fundamentales, después de todo, son los rojos los protagonistas principales, ¡pero va a aparecer, lo aseguro! Con respecto al cliché, en mi cuenta de instagram hice una encuesta para saber si les gustaría una historia de parejas crack, y a nadie le pareció la idea [inserte risa malévola aquí], así que, bueno, seguiré con el cliché, que por cierto me encanta. ¡Hasta pronto!
El próximo capítulo será publicado el 20/03.
