Relena despertaba en aquel lugar, llevaba allí ya una semana, aún no se acostumbraba a muchas cosas, empezando por su nombre y a muchas cosas que a su alrededor pasaban, había comenzado a tomarle cariño a las personas que la visitaban, en especial a la pareja que decía ser su família.
Habían muchas cosas que procesar, cómo por ejemplo comprender que era una princesa, no recordaba nada, ni si quiera su niñez, su hermano mayor le contaba su vida, cómo y donde nació y sobre todo como fue a parar con una familia adoptiva que la crió como una dama. Era extraño para ella analizar todo aquello. Si familia eran reyes de un país llamado Zank y su padre era el principal promotor de la paz entre la tierra y las colonias, pero una organización se había encargado de destruirla y ella solo había sobrevivido gracias a que un ministro la había sacado del país y ocultado bajo su apellido.
Todo parece una mentira...
¿Que es lo que te parece mentira princesa?
Hola... mmmm...
Dúo.
Un joven de larga cabellera, retenida en una trenza y de mirada violeta la visitaba, no parecía alguien malo y siempre la hacía reir, aveces llegaba con una joven de cabellera corta y tenues tonos violetas, era muy bella y también alegre, su cuñada le había comentado que eran sus amigos y ellos eran parejas.
Según el doctor, pronto la darían de alta y podría regresar al palacio, donde vivía con su família. Era difícil decir eso, família? De verdad eran su família? Ella no estaba segura, pero ya estaba tomandoles mucho aprecio.
En algunas ocasiones llegaban otras personas a visitarla, un joven rubio y su novia, eran muy amables ambos, Dorotty y Cuatre, tambien llegaba una artista de circo de nombre Catherine y su hermano Trowa, el era muy callado pero ella era una gran persona, siempre que la visitaba le llevaba dulces y a ella le encantaba, no podrian ser malas personas, su corazón lo dictaba; pero, ¿cómo entonces ella había llegado hasta allí, cómo había perdido la memoria? Tenía ligeros recuerdos de aquellas personas, no sabía si era fantasía o si realmente estaba recordando. El doctor decia que poco a poco iría recuperando sus recuerdos y que en algunos casos estos serían en pequeñas imagenes o hasta sueños.
Los días en aquel hospital se hacian eternos para ella de no ser por la visita de aquellas alegres personas que la hacian sonreir.
Por fin aquel día en que regresaría a su casa, o por lo menos así le decian; estaría cómoda y sus recuerdos podrian regresar mas rápido, por lo menos eso pensaba.
¿Estás lista ya?
Lucrecia entraba a la habitación en compañía de una enfermera y detras de ellas un apuesto joven, de castaña cabellera y ojos azules, de mirada penetrante y de fuerte cuerpo.
Si, ya estoy lista para irme de este lugar.
La enfermera terminó de levantar las cosas de la joven y entregó una pequeña bolsa con algunas vitaminas para la joven, en vista de el tiempo que permaneció en aquel lugar necesitaría algo que la ayudara a recuperarse por completo.
Lucrecia tomó las pocas cosas de Relena y la alentó a salir, el joven caminaba a su lado, pero en ningún momento habló con ella, solo se limitaba a acompañarla. Para la princesa, la presencia de aquel fuerte joven le causaba una infinita curiosidad, al parecer su hermano confiaba en el, al haberlo enviado con su esposa, debía de ser de su entera confianza, es probable que ella lo conociera, pero no recordaba de donde; tratar de hacer memoria la estaba mareando, le molestaba no recordar, tenía miedo de no volver a recordar a todas las personas que una vez la cuidarlo, se sentia peor a cada momento, pero sabía que si se daban cuenta, la obligarían a regresar a aquella habitación y no lo deseaba.
Llegaron al auto donde viajaría tranquila, el joven abrió la puerta para ella y rápidamente entró a este, su cuñada la siguió y el se quedó fuera, esperando algo. Sintió que el automóvil arrancó y pudo ver como se alejaban del joven, algo en su corazón dolió, mas no entendía el porqué, quien era aquel chico de mirada azul, porque le dolía tanto la distancia. A su cabeza llegaba aquel recuerdo, una espesa niebla cubría todo, solo podía escuchar su voz y ver aquella hermosa mirada azul rey.
Relena... por favor, resiste... no te vayas, no me dejes...
