Capítulo 1: El inicio.

Todo comenzó ese mes, un frío mes de Mayo, fui a buscar a Kagome, porque estaba en casa de Sango y habíamos quedado en ir a comprar algunos materiales para nuestra clase de artes, eramos compañeros, nuestro grupo de amigos era muy unido y popular en la escuela, yo pertenecía al equipo de atletismo, se me daba muy bien correr y era bastante veloz, Kagome y Sango eran muy listas, atléticas y hermosas, así que llamaban la atención en cualquier parte, también estaba mi mejor amigo, Bankotsu, amigos desde siempre igual que Kagome, solo que por un tiempo, odié mucho a Bankotsu, fue el novio de ella.

En fin, dados esos detalles, proseguiré; ese día manejé especialmente rápido, era viernes por la tarde y Kagome no asistió al colegio desde el miércoles, yo no la había ido a ver porque me parecía inapropiado, eran solo unos días, pero hablábamos siempre por teléfono, ella me llamaba. Por lo tanto, la extrañaba, al llegar me estacioné en la entrada de la casa, y salí del auto y vi salir a una molesta Kagome.

-¡Koga!- me saludó- a qué no sabes lo que ha hecho Sango- se quejó al momento que depositaba un beso en mi mejilla, tenía esa costumbre, Sango venia tras ella con una expresión algo molesta y poniendo los ojos en blanco.

-¿Qué pasó?- pregunté, apartando mi mirada de ella, a estas alturas, ya me estaba costando trabajo disimular.

-Sango invito a alguien a "nuestra" noche de Karaoke, mañana- dijo, muy molesta- Sabes qué es solo de amigos, Sango- se volvió hacia ella- Sabes lo que pasó la última vez.

-¡Ay Kagome! Es sólo un chico, y ya lo quiero conocer- hace tiempo que Sango estaba hablando por chat con un muchacho.

-Pero nosotros hace mucho tiempo quedamos en no llevar citas a nuestra noche de amigos- Kagome estaba realmente enojada, es que habían ocurrido varios desastres en ese entonces, por llevar citas, era cierto, pero solo los habíamos causado nosotros, pero sobre todo Bankotsu.

-Ya chicas, basta- dije para tranquilizar los ánimos- Kagome, será una excepción, dale la oportunidad a Sango- le dije mirándola a los ojos, pude notar por el rabillo del ojo que Sango, estaba sonriendo.

Al final, terminó aceptando, no sabía muy bien la razón, pero tenía un poder de convencimiento impresionante sobre ella, me imaginaba que era por tantos años de amistad, después de todo, eramos amigos desde los seis años, y ya teníamos diecisiete, y la he amado desde siempre.

Fuimos al centro comercial, Kagome estuvo callada todo el camino, miró por la ventana y estaba seria, tal vez, estaba molesta porque Sango llevaría a un chico, para ella ese acuerdo era inquebrantable, traté de hablarle pero cuando quise hacerlo, le subió el volumen a la radio, así que preferí dejarlo.

Caminamos por unas librerías comparando los precios, estábamos buscando las opciones más económicas, eramos solo estudiantes y no gozábamos con ninguna fortuna.

-¿Por qué no tienes novia, Koga?- preguntó ella, dejándome helado, sorprendido y no sabiendo qué responder- digo, nunca has tomado a nadie en serio- susurró- es como si ninguna fuera suficiente para ti- agregó, no entendía por qué rayos estaba diciendo este tipo de cosas, jamas me había hablado de estos temas, al menos no así.

-Eh...-no sabía qué responder- bueno...es que no he encontrado a la indicada- dije rápidamente.

-Nunca te has enamorado- afirmó, no entendí muy bien su tono de voz, era triste pero más que nada decepcionado, como un reproche- nunca has...olvídalo- sus palabras me dejaron descolocado, quizás estaba levantando alguna sospecha y Kagome ya sabía la verdad. De todos modos decidí hacerme el tonto.

Ya habiendo comprado todo lo necesario, de regreso, otra vez no dijo una sola palabra, su actitud me tenía preocupado, ella nunca se comportaba de esa manera conmigo, tal vez, de verdad le había molestado que tomara partido por Sango, pero era ilógico no permitirle eso, además, Sango estaba muy entusiasmada con ese chico. O podría ser lo otro, que ya desde ese entonces sabía la verdad, imposible.

(...)

Pasé pésima noche, estuve pensando en el pequeño distanciamiento con Kagome, ni siquiera me llamó anoche, siempre lo hacía.

Hoy era la noche de Karaoke, no tenía muchos ánimos de ir, pero era la oportunidad, donde todos nos íbamos de fiesta, como eramos todos compañeros de clase, no veíamos la necesidad de salir por las noches todo el tiempo juntos, por esa razón hace como dos años, habíamos decidido hacer la noche de Karaoke.

Estaba especialmente inquieto, tenía un extraño sentimiento, que no sabía como explicar, pensado en esto, mi móvil sonó estrepitosamente, haciendo que diera un pequeño salto.

-Si- contesté, sin ver el identificador.

-Oye idiota ¿Por qué rayos, Sango puede llevar a un imbécil que se quiere tirar y yo no, maldición?- del otro lado de la línea, Bankotsu estaba furioso- ¡contesta!

-Es diferente, idiota, tu y tus mujerzuelas, solo causan problemas- dije algo molesto.

-No es cierto, en fin ¿pasas por mi? se descompuso mi maldita moto.

- Tengo que recoger a Kagome- respondí seco.

-Se irá con Yakotsu y Sango, te espero, idiota y no te tardes, Kagura también se irá con nosotros- no me dio tiempo de nada porque colgó, Bankotsu vivía muy lejos de mi casa, maldición, me había jodido en serio.

Me extrañó mucho que Kagome no se fuera conmigo, decidí llamarla, pero no me respondió, al parecer, estaba molesta conmigo y no entendía la razón.

Al llegar la noche, fui por el maldito Bankotsu, tardé demasiado, las chicas ya habían llegado al pequeño bar para estudiantes, donde no vendían alcohol, pero todo el mundo sabía de dónde obtenerlo, lo supe porque Sango me envió un mensaje.

Bankotsu y Kagura tardaron una eternidad en estar listos, yo ya estaba exasperado, aunque aún no llegaba el invitado de Sango, tenía un muy mal presentimiento, por lo que estaba bastante irritado. así que cuando mis estúpidos amigos subieron, me fui a toda velocidad, ellos ni siquiera lo notaron, estaban locos y el peligro, no significaba nada para ellos.

Llegamos al bar, pude notar que estaba lleno, cuando entrabamos, choqué con un tipo alto, de mirada desafiante, inmediatamente sentí una profunda aversión ante aquel sujeto, Bankotsu me tomó del brazo, para no armar problemas, no podía hacer algo así en nuestra noche de karaoke.

Me acerqué a la mesa donde estaban, pude ver que aún no llegaba la cita de Sango, las saludé a todos, y pedimos unas sodas, Kagome apenas me miraba.

Pasaron algunos minutos y veo a dos tipos acercarse a nuestra mesa, miró a Sango y se pone colorada cual tomate, así que comprendí, pero el otro, no se quien rayos era.

-Sango- dijo uno de ellos.

-Miroku- saludó contenta- ven, te presento a mis amigos- comenzó a hacer la ronda formal.

- Bueno, como me pediste, traje a mi amigo- escuché decirle a Sango.

-Este es mi amigo, InuYasha- dijo Miroku, y pude notar que era el tipo con el que choqué en la entrada.

-Mucho gusto chicos- dijo y vi, como no despegaba la mirada de Kagome, y lo que es peor, ella tampoco despegaba la mirada de él, y le sonreía.

He aquí, el inicio de esto.