Disclaimer: todo pertenece a George R. R. Martin.
Esta historia es en respuesta al al desafío de soly (La Gata Rusa) enel foro Alas negras, palabras negras.
¿Y si la carta de Dontos que Sansa encuentra es en realidad una trampa?
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Cartas
Joffrey
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A Joffrey nunca le ha gustado demasiado el bosque de dioses. Le parece un lugar de lo más aburrido. No obstante, esta noche hay en él algo que le interesa particularmente contemplar.
Observa desde las sombras como sansa se arrodilla frente al árbol corazón como si quisiera rezar. Pobre ingenua, piensa que así nadie sospechará de ella. A Joffrey le entran ganas de reír, pero no lo hace porque no quiere ser descubierto por la muchacha.
Las horas pasan y Joffrey empieza a aburrirse, casi está pensando en salir de su escondite y presentarse ante ella arruinando su propio plan. Sin embargo, sansa parece que también se ha cansado de esperar porque se levanta y se marcha y la cara de decepción, de tristeza y rabia, que Joffrey puede observar a la luz de las antorchas cuando entra en la fortaleza es toda la recompensa que necesitaba para que la noche haya merecido la pena.
Ese mismo día escribe su siguiente carta. Esta vez la ha citado en un lugar menos discreto y a una hora más peligrosa. Aun así, Sansa acude a la cita. Joffrey observa sus rasgos tensos y sus gestos nerviosos. Esta semana la ha castigado por medio de sus guardias y ha disfrutado de eso, pero ese disfrute no es comparable al que siente ahora viéndola allí, asustada y temblorosa.
Joffrey vuelve a escribir otras cartas y Sansa vuelve a acudir a las citas cada vez menos esperanzada y más apagada. A Joffrey le encanta tenerla así, saber que ella sufre por su culpa de una manera más allá de la física. Le encanta saber que sus esperanzas cada vez son menores pero que a pesar de eso sigue acudiendo, sigue estando ahí para que él pueda demostrarle de nuevo que se equivoca.
Joffrey no se cansa de las cartas al igual que no se cansa de los azotes, pero Sansa parece cada día más cansada y eso le hace preguntarse si alguna vez dejará de acudir a los lugares señalados. Quizá lo haga, pero Joffrey no está preocupado por ello, ya encontrará otra manera de divertirse con ella.
