Capítulo 2

Morgan caminaba rápidamente, no paraba de llamar a su amigo. Pero no había señales. Bajo hasta el lago, camino, hasta el lugar donde Prentiss y él habían estado. Al no ver nada decidió subir un poco y revisar con más cuidado la ladera, estaba oscureciendo, lo cual le preocupaba. Reid, sin experiencia, en la oscuridad. Y si estaba herido? Esto no debería estar pasando, se decía. Luego de una hora, decidió comunicarse con Prentiss.

-Shhhhhhhhh

Nada.

Morgan – Vamos Emily, contesta, soy yo, Morgan.

-Shhhhhhhhh

Solo interferencia. 'Qué diablos estaba pasando? Ahora Prentiss?' Qué hacer ahora? Morgan entonces pensó que si Reid se había perdido, lo mejor era buscar ayuda los guardaparques, así que empezó su regreso al campamento. Tenía que comprobar que Emily estaba bien, para luego buscar apoyo. Mientras regresaba, no notó que a unos cuantos metros, se encontraba un inconsciente Reid.


Después de un rato, Reid empezó a abrir los ojos lentamente. Se sentía confundido. Sintió algo caliente en su frente y pasó su mano. Sangre. Trato de levantarse, pero sintió un fuerte dolor en su tobillo derecho. Entonces recordó: la chica, esa extraña voz en la radio, y luego, la caída. Se pudo enderezar y sentar sobre el tronco, tenía un esguince, no era tan grave. Y aunque se sentía un poco mareado, sabía dónde estaba y porqué. Estaba un poco desorientado, pero no creía sufrir una conmoción grave. Morgan y Prentiss. Cierto, los estaba buscando. La chica, tenían que encontrarla. El miró hacia el suelo, su radio esta hecha pedazos, así que no tenía forma de comunicarse con el exterior. Su celular. Claro. Cómo no lo pensó antes. Intentó marcar, pero no había señal. Esto no podía ponerse peor. Decidió que debía movilizarse. Busco una rama para poder ayudarse y caminar.

Su-des – Duraste mucho tiempo dormido, doctor.

Reid volvió a ver: un hombre, de unos 40 años, grueso. Tenía un aspecto extraño.

Reid – Quién eres?

Su-des – No me recuerda, doctor? Hablamos hace un rato, por la radio.

Reid se congeló. Era él. Ese hombre espero pacientemente hasta que despertó. Qué podía hacer ahora?

Su-des – Supongo que quiere saber sobre Hanna

Reid – Hanna?

Su-des – Si, con la que usted habló. Yo lo llevaré con ella.

Reid – Espere... yo debo ir primero con mis amigos, ellos no saben donde estoy, se van a preocupar...

Su-des – No se preocupe, su amiga, la bonita de pelo negro está esperándolo en mi casa, y pronto también su otro amigo.

'Dios, este bastardo tiene a Emily.' Ahora no sabía que hacer, seguir su juego? No, tenía que encontrar a Morgan.

Su-des – Vamos, doctor. Acompáñeme.

Reid entonces hizo algo inesperado, intentó golpearlo con la rama, pero el hombre la tomó y jaló a Reid hacia él.

Su-des – Eso fue muy, muy estúpido, doctor. Supongo que haremos las cosas del modo difícil.

Lo tomó por el cuello y empezó a ahogarlo. Era demasiado fuerte. Reid sintió cansancio, sus ojos empezaron a cerrarse. Intentó forcejear, pero cada vez se sentía más débil, hasta que se desvaneció. El desconocido lo revisó, aún respiraba pero con dificultad, lo alzó sobre su hombro, y empezó a caminar.


Cuando Morgan llegó al campamento, no había señal alguna de Prentiss. No entendía que estaba pasando, primero Reid, y ahora Emily.

Morgan – REID, EMILY.

Nada. No había respuesta. Entonces vio en el suelo algo que le llamó la atención. Una rama quebrada, con sangre. Buscó su celular, sin señal. Tenía que pensar. Lo más sensato era buscar ayuda, pero irse y dejarlos, entonces, oyó un ruido.

Morgan – Emily, Reid, son ustedes.

Morgan vio asustado a una mujer que iba caminando con dificultad hacia él. Estaba con poca ropa, golpeada, sus manos sangraban. Morgan corrió hacia ella y la sostuvo antes de que cayera.

Morgan – Señorita, puede oírme...

Hanna – Él me mandó...

Morgan – Él? Quién?

Hanna – Él tiene a una mujer, su amiga, si la quiere, debe buscarla...

Morgan – Por favor, hable, señorita...

Hanna – Uhhh... está... más allá del lago, al sur... su amigo...

Morgan – Reid? Está hablando de Reid...

Hanna – Yo le hablé... pero... él me descubrió... Mató a Alex... DIOSSSS... ALEX... ALEXXXX...

Morgan – Señorita, cálmese está conmigo...

Hanna – Los va a matar... él los va a matar...

Morgan sintió algo cálido, sangre. La revisó, una herida profunda en el abdomen, también tenía diversos golpes, moretones con diferentes tonalidades, probablemente fue torturada durante un lapso largo de tiempo, las plantas de los pies estaba con tierra, pero era obvio que tenían quemaduras. Revisó los dedos de sus manos, le habían arracando las uñas. Esa chica había sufrido demasiado.

Hanna – SUS AMIGOS ESTÁN MUERTOS, ELLOS YA ESTÁN MUERTOS, ellloosss, elllosss...

Morgan – No, no, nooo... Aguanteee, por favorrr...

Era tarde, Hanna murió en los brazos de Morgan. Estaba decidido, tendría que buscarlos, quien fuera, era un sádico que disfrutaba jugar con sus víctimas, en sus condiciones esa chica no habría podido llegar hasta ahí por si sola, era lógico que ese hombre la trajo, para darle a Morgan el mensaje: esto era un juego, y estaba invitado. El tiempo era oro, cuánto más pasará, más los iba a torturar, tendría que actuar.

Morgan la puso delicamente en el suelo. Se pudo el maletín en su espalda, pero antes, sacó la pequeña hacha que llevaba. Si ese maldito quería jugar, jugarían, pero en sus términos.