Gracias por tu comentario, eclipse total ^^

Si, la verdad tiene un estilo como el de Alicia... (La mensa de yo acaba de darse cuenta -w-U)

Aquí va la continuación, Enjoy~ :3


Capítulo 2: Reencuentro.

"Abrió sus ojos lentamente y un frío viento llegó hasta su rostro, haciéndole temblar levemente. Extrañado, talló sus ojos para despertar como es debido y no cabía en sí de la impresión al ver en donde se encontraba. Un blanco y extenso manto de nieve cubría el suelo, los árboles y todo a su alrededor, no había sol en el cielo, tampoco luna o estrellas, sólo se podían ver nubes y más nubes. Definitivamente ese lugar no estaba cerca de su hogar, no creía que estuviera siquiera en el mismo país, pero entonces, ¿dónde estaba?..."

-Al fin estás de vuelta-

Tras ponerse de pié se dio a escuchar aquella voz que anteriormente le había guiado al último lugar que recuerda: la cabaña. Se volteó en dirección a donde provenían esas palabras, encontrándose con la niña que estaba pintada en el cuadro.

-Así que de verdad eras tú…-

Se aclaró a sí mismo mientras caminaba hacia ella acortando la gran distancia que los separaba.

-Mi nombre es Rin, soy un súbdito de su majestad el Rey, vivía en el castillo junto a todos los demás…-

Todo lo que sucedía le parecía imposible, sobretodo la sensación que conocer a esa chica desde mucho antes.

-¿Vivías? ¿Qué quieres decir con eso?... ¿Dónde estamos?...-

Sin darse a esperar, la nieve comenzó a caer, brindando un frío aún mayor al cuerpo del chico y provocando en él un leve estornudo.

-Es una larga historia… Será mejor que vengas conmigo, tenemos que refugiarnos de esta tormenta…-

La niña le tomó de la mano, el asintió en silencio, y ambos comenzaron a correr. Unos minutos después la nieve ya caía descontrolada y sin dar tregua alguna, intentando enterrarlos. Ambos se adentraron en un bosque, ya ninguno podía sentir sus manos ni sus pies.

-¿C-Cuánto falta para llegar?...-

El frío se hacía cada vez más insoportable, ni el invierno en los campos era tan crudo como esa tormenta, y no digamos que llevaba ropa para ese tipo de clima.

-Sólo un poco más-

Sólo un poco más y llegaron a su destino, una casa no muy grande pero bastante bonita. La niña llamó a la puerta y ésta fue abierta por una mujer de largos cabellos rosa. Entraron rápidamente y se sentaron al frente de la estufa tras cubrirse con unas gruesas mantas para recuperar el calor corporal.

-¿Dónde estabas? Nos tenías muy preocupados-

Aquella mujer hablaba dirigiéndose a la niña de cabellos rubios, ignorando casi por completo la presencia de él.

-Lo siento mucho Luka, es sólo que me tomó algo de tiempo encontrarlo-

Le respondió ella con una dulce sonrisa en su rostro, parecía estar muy feliz. La mujer, a quien llamaron por el nombre de Luka, se percató de la situación en la que estaban, reconociendo a la persona de la que la niña hablaba.

-Po… Podría ser que…-

Al parecer estaba muy sorprendida; él no sabía qué hacer o decir, se encontraba atrapado en un mundo extraño, con personas extrañas, o eso era lo que creía.

-Al fin has vuelto… ¡Len!-

Tras decir su nombre se abalanzó hacia él con lágrimas en sus ojos, rodeando el cuerpo del menor con sus brazos en un tierno y confortante abrazo.

-O… Oye… Espera… ¿Cómo sabes mi nombre?...-

Intentaba inútilmente de separarse de ella, pero no hubo caso. Unas pisadas se escucharon cercanas a la habitación en donde se encontraban, la puerta se abrió, y se dieron a ver una chica de cabello corto de color verde, un poco más alta que él; otra tenía el cabello largo y de un tono rosado oscuro; también entró un niño de más o menos su estatura, con cabello corto y de color verde; por último un hombre bastante más alto que él, de cabello color rosa.

-Le… Len…-

Se escuchó decir al más pequeño de quienes acababan de aparecer. Todos ellos estaban literalmente de piedra, parecía que están viendo un fantasma o algo por el estilo.

-Sí, es él. Lo he traído de vuelta-

Se jactaba de su gran logro la pequeña niña rubia, sin que la sonrisa se borrara de su rostro. Al fin se encontraba libre del abrazo de la mujer de cabellos rosa pálido, quien se volteó a ver al grupo de chico que poco después imitaron su actuar y se fueron en grupo hacia Len.

-E… Esperen… No entiendo nada… ¿Quiénes son ustedes?-

Luchaba por mantenerse al margen, cosa casi imposible. Los presentes, exceptuando a Rin, habían quedado, valga la redundancia, de piedra. Esta vez no por su presencia, sino por el hecho de que él no les reconociera, mejor dicho, que no les recordara.

-Eso es… Al parecer no tiene idea de quienes somos ni en donde estamos… Parece que el hecho de que su memoria se borraría era verdad…-

Aclaró la pequeña niña, esta vez sin sonreír y con un deje de tristeza en sus palabras. Los demás se separaron de Len un poco, compartiendo miradas entre ellos.

-Lo siento, pero… No tengo idea de lo que están hablando… ¿Acaso he olvidado algo importante?... ¿Y qué es éste lugar?...-

Un breve silencio siguió después de sus preguntas, pero la incomodidad se notaba en el ambiente. La chica que lo había llevado hasta allí decidió tomar la palabra y se sentó a su lado para comenzar a explicarle la situación.

-Puede que no lo recuerdes, pero en un principio tú vivías aquí junto a todos nosotros…-

Él estaba incrédulo de aquellas palabras, según lo que recuerda el siempre ha vivido en el campo, nació y creció en ese lugar, vivió junto a sus padres y en su vida jamás había visto nevar.

-Eso es imposible, lo lamento pero no estoy de humor para bromas de ese tipo…-

Si hay algo por lo que se enojara, era por las mentiras, y según lo que él sabía esa niña estaba mintiendo.

-Puede que sea difícil de entender, después de todo, tus recuerdos fueron reemplazados por lo que hasta ahora tú conoces…-

No había forma de que eso fuera verdad, de ser así sus padres jamás fueron sus padres, su hogar jamás fue su hogar, sus animales jamás fueron sus animales, ¿él no era él?

-Te lo explicaré… Hace algunos años, en la fiesta de celebración del cumpleaños de nuestro Rey…-

Flash Back (Hace 3 años atrás)

"Todos estaban felices celebrando, traían regalos, algunos pequeños, otros más grandes, pero eso no importaba, la razón de todo era demostrar cuan querido era el Rey. Siempre presente en todo mal, y acompañando a todos en la prosperidad.

-Mis más humildes felicitaciones, mi querido Rey-

Se oía decir a un anciano acompañado por su esposa, su hijo y su mujer, y sus dos nietos.

-Te lo agradezco cordialmente, a todos ustedes, muchas gracias por venir hoy-

Otorgaba una cálida y dulce sonrisa a su familia, su pueblo, las personas que siempre le acompañaban. Así, invitado tras invitado, fueron felicitando al Rey. Bailaban, cantaban, jugaban, reían, disfrutaban juntos ese día, no sólo por ser el cumpleaños de su Señor, sino porque ese día también se anunciaría la persona que se convertiría en su pareja.

*Sonido de trompetas*

-Atención todo el mundo, como ya sabemos, nuestro querido Rey cumple hoy 20 años. Y como es tradición, es tiempo de que anuncie el nombre de la persona que él desea que lo acompañe por el resto de su vida. Una reverencia para el Rey-

Tal y como fue dicho, el Señor se puso de pie y todos sus súbditos se inclinaron lentamente, mostrando su respeto.

-Gracias a todos por venir hoy, como ya fue dicho, hoy cumplo 20 años… La verdad no esperaba que este día llegara tan pronto…-

Se notaba en su voz un tono de broma, y todos, incluyéndole, rieron un poco ante ese gesto. Tras recobrar la compostura, y sin dejar de sonreír, continuó con sus palabras.

-Pues bien, hoy debo de dar el nombre de esa persona, sólo puedo esperar de que me acepte, ya que no es sólo mi decisión-

El Rey se caracterizaba por ser amable y comprensivo, un poco despistado, pero siempre una buena persona, alguien que se ganó el cariño de todos.

-No tenía permitido decírselo, ya saben, es la tradición… Pero me gustaría que subiera aquí conmigo, si no le molesta… Kagamine Len-

Todos se quedaron en silencio, ese chico era uno de los súbditos que vivían en el palacio, se sabía que era muy cercano al Rey, pero ese no era el problema, el punto era, que el niño tenía tan sólo 12 años, y era un hombre. El nombrado dio un paso al frente algo tímido y subió hacia donde le fue señalado.

-Sé que esto les puede parecer extraño, ya que la persona que elegí es un hombre al igual que yo, y tiene tan sólo 12 años de edad. Pero el género no es lo importante, y esperaré lo que tenga que esperar, lo que de verdad importa es que le amo, pero… ¿Tú me amas?-

La última pregunta fue dirigida al pequeño, quien cohibido por la presencia de tantas personas sólo se limito a asentir en silencio. Se sentía a gusto estando con el Rey, le tenía un gran afecto, un gran cariño, realmente se había enamorado de él poco después de que lo conoció. El mayor le acarició suavemente su cabeza y habló dirigiéndose al pueblo.

-Me hace muy feliz el saber que soy aceptado, esta es mi decisión y la suya, y espero que ustedes también estén de acuerdo-

Todos los presentes expresaron su opinión, algunos con palabras, otros en silencio, pero cada palabra o acción eran de aprobación a las palabras del Rey.

*Sonido de trompetas*

-El Rey Kaito ha decidido, éste es un día de gloria para todo el Reino-

Todos festejaron ese día, hasta ya entrada la noche. El pequeño niño no se separó ni un momento de su Rey, su ahora pareja, pero no se esperaba lo que sucedería después, la verdad, nadie lo hacía…"


Y... Ese fue un reencuentro bastante raro a mi parecer, pero mi mente no dio para más xD

Ojalá les haya gustado, ahora seguiré con el capítulo 3 ^^

Sayo~