Yuru Yuri Fanfiction
Capitulo 2- Duele Sonreír
Disclaimer: como siempre estos personajes no son míos, me gusta escribir sobre ellos para dar rienda suelta a mi imaginación y curar algo de mi stress, ja!
Rating: T por si acaso mas adelante.
Este capitulo sera un poco mas dramático que el primero, espero no exagerar con el grado de OOC de los personajes pero quiero recordarles que debo cambiarlos un poco por el estilo de mi fanfic, cualquier tipo de critica constructiva es bien recibida pero tengan paciencia pues aun soy tímida para escribir, hajimete dakara!
sin mas que decir les dejo, buena lectura!
El mes transcurrió sin muchas novedades para la jovencita Funami, ya se estaba acostumbrando a los altibajos característicos de su madre que, casi siempre se acentuaban en la cena cuando las dos estaban a solas compartiendo el mismo espacio pero no comportaban un problema grave, Yui todavía no sabia nada de su padre pero ya había dejado de llamarlo, resignada a vivir con su madre, la jovencita decidió tomar sus cosas del apartamento; no supo cuanto tiempo se quedo viendo el espacio que ahora se encontraba vacio y generaba un debil eco, Yui sonrio acariciando en su mente los momentos que paso junto con sus amigas, las pijamadas que compartieron, los retos en video juegos, aquel jolgorio no lo volveria a vivir por mucho tiempo.
Cerro la puerta del 301 y contemplo por unos instantes el nombre de familia que yacia inerte sobre el numero, su joven rostro se endurecio de pronto mirando las letras que conformaban quien era, luego sostuvo la pequeña maleta que estaba llena con recuerdos de lo que habia sido su vida independiente, no sin antes jurarse a si misma que no dejar a de lado el sentimiento de libertad que aquellas alas de cemento le concedieron.
Esa semana en particular habia sido muy dificil para ella, su madre a duras penas acordo en ir al medico para que la examinara y determinara de nuevo que tipo de medicina debia tomar, el resultado fue una mezcla de anti depresivos con calmantes que hacian de ella un maniqui sonriente la mayor parte del tiempo, aparte debia de monitorar su estado y las crisis que tenia explicandolas en un tipo de cuaderno, todo eso aumentado con sus deberes habian quitado casi todas las horas de suelo en la adolescente.
Tambien comprendio que era el alejamiento de su padre lo que habia activado otro tipo de conducta aumentando asi la patologia de su caso, pero aun si las cosas eran incontenibles para ella, su madre no podia ser admitida en un instituto mental por poseer un tipo de trastorno que era muy comun y no representaba peligro a la sociedad, aun asi Yui habia pensado en ello, la idea se le pasaba por la cabeza muchas veces al dia, no tanto en meterla a un manicomio sino el de escapar y no volver mas a esa casa, la unica cosa que la mantenia era el vinculo que tenia con sus amigas, si se aferraba a ello podria con eso, podria seguir yendo a la escuela y pretender que todo estaba bien, como siempre.
Aprovecho comprar algo para la cena camino a casa, el tiempo estaba volviendose mas frio anunciando que las puertas del invierno estaban por abrirse, penso cuanto le gustaba esa estacion, muchos odiaban el frio pero ella no, ella adoraba ver la nieve caer y poco a poco llenar las calles, le parecia que el manto albo y puro de la nieve cubriera todas las manchas que pudiera tener el asfalto y las imperfecciones no se verian mas cuando aquella alfombra fria llegaba, por otro lado hacer mu ecos de nieve nunca fue una cosa que le atrajera demasiado, no tanto como a otras niñas de su edad.
—A Kyouko aun le gusta hacerlos— dijo en voz alta sin darse cuenta, sonrió pensando en su amiga, recordando el animo que siempre le contagiaba y sintió mucha nostalgia de pronto, no iba tan a menudo al club como quisiera, no hablaba tanto con ella como antes, aun si los temas de conversación no tenían muchas veces sentido era propio lo que le faltaba, se pregunto si a Kyouko le faltaba su presencia como a ella y sonrió al sentirse algo infantil antes de continuar su camino.
Cuando llego a casa abrió como era de costumbre el buzón del correo, al hacerlo encontró las sólitas publicaciones publicitarias y entre ellas un sobre grande, Yui lo tomo casi como adivinando de que se trataba y lo metió en su maleta, antes de entrar inspiro profundamente. La residencia estaba en completo silencio, supuso que su madre estaba durmiendo lo que comprobó abriendo la puerta de su habitación con suavidad, luego con igual sigilo se dirigió a su habitación y antes de examinar el sobre se aseguro de cerrar con llave.
Habían documentos que reconoció de una firma de abogados y al final de estos un sobre con su nombre escrito, Yui lo miro por ambos lados sin querer abrirlo, para ella era otra confirmación mas que su padre no volvería a casa, no era novedad, creció prácticamente sin conocerlo y la única vez que tuvo una platica fue muy formal y para pedirle vivir sola, si bien nunca le falto nada material en su infancia Yui no se sintió parte de una verdadera familia con ellos, su madre siempre estaba en cocktails o en el club, su padre fuera por negocios y ella rodeada de nanas.
Fue una vez que Yui agradeció de tenerlos: cuando le presentaron unos amigos y su hija, fue la primera vez que Yui vio a Kyouko, las dos tenían apenas cinco años; recordó la mirada de curiosidad de la rubia niña que aun se aferraba del vestido de su madre, era tan tímida que ni siquiera le pudo decir su nombre al principio y fue ella quien se presento .
—Hemos cambiado tanto— susurro la joven en medio de su habitacion con el sobre entre las manos, lo miro nuevamente, la escritura prolija de su padre le lleno de una sensacion que se le ato en el estomago, decidio abrirlo sin pensar mas en ello; el contenido era puntual, directo, hablaba de negocios en la capital, separacion con posible divorcio de su madre y por ultimo de dinero, en lo que menos pensaba ella.
—Cobarde— dijo la joven antes de botar el sobre en el cesto de basura al lado del escritorio, guardo los documentos y lo escondió debajo de su colchón, decidió que si el quería divorciarse debía ir personalmente a verla.
Felizmente la cena fue tranquila ese día, su madre parecía muy calma y ella agradeció mentalmente a la casa farmacéutica por la potencia del medicamento, Tsu Funami como siempre vestía elegante, verla de esa manera le recordaba mucho cuando de niña la veía siempre salir, el detalle que mas recordaba era el sonido de sus zapatos de tacón contra el suelo de madera en el recibidor porque, cuando ella lo escuchaba se sentía muy sola, aquella la tristeza que le provocaban sus días en la residencia la sobrecogieron de pronto, sacudió ese pensamiento y bajo la mirada a su bol de arroz.
—Estaba pensando ir al club mañana— dijo de pronto su madre, Yui levanto la mirada para verla algo incrédula, supo inmediatamente que contradecirle seria el inicio de una pesadilla, asintió .
—Bueno— acompaño su gesto con esa única palabra, Tsu observo a su hija con algo de sospecha.
—Solo dirás 'bueno'— el tono de voz que uso unos decibelios mas altos del normal, Yui poso su tazón y sus palillos.
—¿Que quieres que diga?, ¿Que no?— pregunto ella mirándola fijamente a los ojos, su madre la observo nuevamente, al pasar un largo momento Yui se levanto sin decir mas.
—Puedo hacerlo, me siento bien, mas que bien en realidad— volvió a hablar como tratando de disuadir a su hija, Yui suspiro antes de encontrar su mirada de pie en la puerta.
— Llámame cuando estés allá— informo la jovencita, cierto que podía ser algo riesgoso pero si quería comenzar a retomar su vida era mejor si su madre le daba algo de espacio, pensó que sin ella en la casa podía quedarse mas tiempo después de la escuela, una leve sonrisa se colgó en su rostro.
Al día siguiente en el club del entretenimiento las cuatro miembros estaban alrededor de la mesa de cerezo, Chinatsu había llevado 'magdalenas' y Yui se había ofrecido a llevar de casa el te especial que su madre bebía solo cuando tenia invitados, era una especie de te negro aromatizado con bergamota que se esposaba a la perfección con las pastas que llevo la jovencita rosa.
Por un largo periodo las cuatro hablaron tranquilamente, jugaron de nuevo a las cartas, un nuevo juego muy parecido al bridge que Akari aprendió de su hermana mayor Akane, ovbiamente la que perdió mayor numero de veces fue la misma Akari lo que le origino un flujo de lagrimas que hicieron reir a sus amigas.
Luego de muchos días Yui pudo sonreir abiertamente olvidándose de los problemas que le origino el cambio familiar, aunque ella no se sentía parte de lo que todos veían como la familia perfecta, atesoraba en el fondo esa imagen que aun creía podía conseguir, sobre todo con su madre.
—Es cierto Yui, ¿Como esta tu madre?— la rubia mangaka pregunto de pronto, sus kouhai se le quedaron viendo esperando la respuesta, Yui se movió incomoda en su sitio, la pregunta la tomo con la guardia baja y era justo lo que Kyouko estaba planeando, para ella, el tiempo que estuvo ausente había marcado una cierta distancia entre las dos, Kyouko quería a toda costa entender el comportamiento de Yui, ayudarla en lo que pudiera pero sabia que siendo su amiga de la manera que era, se enfrentaría sola a lo que le estaba pasando, ya había olvidado la teoría cuando creía que estaba saliendo con alguien pues, sus ojos no eran aquellos de una que esta en medio de un amorío colegial, sus ojos hablaban por ella caudales que solo Kyouko había aprendido a descifrar, lastima que Yui no se daba cuenta.
—Esta bien, ¿Porque lo preguntas?— respondio ella sonando algo titubeante, las chicas menores cruzaron miradas entre ellas mientras que Kyouko bajo la mirada, ¿Cuanto tiempo mas pretendia esconderse de ella?, una parte de la rubia se sintió decepcionada de no tener la confianza suficiente de decirle las cosas en la cara, había preferido estar rodeada de sus amigas en el club para darse algo de coraje.
— Pensé que estaba enferma y por eso no venias al club— explico la mangaka retomando lo que había dejado, Yui la observo extrañada.
—¿Es cierto Yui-senpai?— Chinatsu pregunto clavándole una mirada de preocupación que puso algo nerviosa a la cuestionada, Akari junto sus manos en el pecho compartiendo el sentimiento de su compañera, Kyouko se cruzo de brazos mirando a la mesa.
—Eso fue hace semanas, ahora esta bien, no se preocupen— respondió ella sonriendo sutilmente para confortar a sus amigas, ambas chicas sonrieron aliviadas.
—¡Que bueno!, no se que haría si le pasara algo a mi mama— Akari exclamo alegremente, Chinatsu la copio con algo de drama para caerle en gracia a su senpai, la única que permaneció callada estudiando su expresion fue Kyouko, la rubia se estaba debatiendo si seguir o no con su plan, el sentimiento que le gobernaba la vida se le manifestó con una contorsión dentro de su pecho.
—Entonces, ¿porque no venias al club?— Insistió Kyouko, su comentario hizo que la atención vuelva hacia ella, Yui paso saliva en seco no encontrando las palabras para explicarse, Kyouko estaba presionando los botones incorrectos y no entendía porque ( ¿Es a propósito?), pensó la joven de ojos café viendo la expresión de seriedad que ten a su rostro.
—¿Porque me estas interrogando?— Yui reacciono algo irritada mirando a su amiga de la infancia, Kyouko copio su expresión de disgusto y le volteo la cara en señal de que estaba enfadada, Yui alzo la ceja no entendiendo bien la situación, pero luego concluyo que si le había hecho falta como se pregunto el día anterior y Kyouko siendo como era no sabia otra forma de exteriorizar su nostalgia, la mirada de Yui se suavizo mirando el perfil de su amiga testaruda.
Se disponían a tomar la segunda ronda de te cuando la puerta se abrió de pronto, el perfume característico de fresca lavanda de una cierta muchacha de cabello morado se colo en el club, detrás de ella como siempre su mano derecha Chitose, saludo con ese acento kansai tan indiscutible como su sonrisa.
—¡Toshinou Kyouko! espeto la muchacha con alegre y fuerte tono de voz, las cuatro miembros del club del entretenimiento miraron a las recien llegadas.
—Disculpen la intromisión— Chitose dijo alegremente.
—Ayano, ¿Que sucede?— despreocupada como siempre la mangaka la observo con curiosidad, la vice presidente del consejo estudiantil camino hacia ella derrochando orgullo en cada paso que daba.
—Tienes una citación en el aula de profesores, solo he venido a informarte— dijo la jovencita, manos en la cintura acompañada de una sutil sonrisa, Chitose aprovecho para ver a las demás jovencitas alrededor de la mesa.
—Ah Funami san, hoy si has venido— le dijo la jovencita con lentes sonriendo amablemente.
Aunque la gemela lo dijo muy casualmente, Yui no supo porque el comentario le dolió , al parecer últimamente su presencia era tan escasa como la de Akari, aun así , trato de sonreír levemente cuando asintió como respuesta. Chitose la observo , la jovencita noto su semblante diverso y se pregunto si era por ella que Toshinou Kyouko le hizo esa pregunta unas semanas atrás, varias veces había encontrado a Kyouko sola en los recesos y aunque no le molestaba que fuese al consejo para robarle sus postres a Ayano, sabia que la rubia jovencita se sentía sola por su ausencia.
—¿Eh porque?, si Yui también se salto las clases Kyouko— acuso formalmente a su amiga con señalada incluida, Yui se congelo en el acto, era tan infantil.
—Funami-san es verdad?— Ayano pregunto sintiendo que el mundo estaba por acabar pues, que Yui haya saltado las clases era un mal presagio, tal vez la influencia de Toshinou Kyouko era tan fuerte como la orbita de júpiter, entonces si las dos terminaban estando juntas...
—Acabaras por saltar las clases con Toshinou-san— Chitose le susurro inesperadamente, siempre adivinaba lo que pensaba, Ayano se sonrojo visiblemente y trato por todos los medios de no acabar fantaseando como su mejor amiga, hablando de influencias.
—No me sentía bien, ademas eso paso hace mucho— Yui contesto sonando de nuevo irritada.
—Si, es verdad Sugiura-senpai— Chinatsu salto otra vez a la defensa de su admirada senpai, esta parpadeo varias veces asegurándose de no estar en una comedia mala. La conversación se estaba desviando luego de un poco, Kyouko se las había arreglado para hacer sonrojar a su compañera del consejo, preguntándole que perfume llevaba y dándole a conocer que la lavanda era usada mucho por las Geishas en la poca Tokugawa, obviamente ese comentario origino una profusa hemorragia nasal de parte de Chitose quien se veía mas que satisfecha por su fantasía feudal.
Después de varios pañuelos (cortesía de Akari), Ayano termino por salir casi corriendo del club, no sin antes advertirle a Kyouko que la citación era a la tercera hora del día siguiente y Chitose se despidió al vuelo antes de cerrar la puerta corrediza.
—Tch, ¿Porque tengo que ir con el profesor?— se quejo Kyouko apoyándose en la mesa con ambos brazos, sus rubios mechones desparramados como una maraña en la superficie de cerezo.
—No te has puesto a pensar que tus notas tengan que ver con esa citación y no exactamente porque no volviste a clases— Yui dijo sonando reflexiva, Kyouko encontró la luz con su comentario y suspiro pesadamente, luego casi al instante salto en su asiento.
—¡Es cierto!, Yui necesito ayuda con mi tarea, ¿puedo ir a tu casa?— pidió la rubia con ojos de cachorro, Yui normalmente hubiera sucumbido a los encantadores ojos azules de su mejor amiga pero, le daba miedo recibir visitas y si su madre perdía el control entonces...
—Lo siento Kyouko no puedo, debo de cuidar a Mari-chan— invento la muchacha diciéndolo sin denotar su mentira, le dolia tener que hacerlo y algo en la mirada azul de su amiga le dijo que se dio cuenta, vio decepción en ellos, Kyouko desvió la mirada.
— Podrías ser mas original al menos, tus excusas son peores que la falta de presencia de Akari— Kyouko hablo casi sin darse cuenta de las palabras que le salian de la boca, Yui se quedo callada no sabiendo que responder.
—¡Kyouko-chan!— Akari se quejo mirando a su amiga pero ella no se inmuto por sus palabras, se limito a mirar a la distancia evitando a Yui.
—Kyouko, ¿A que te refieres?— la jovencita con el cabello oscuro pregunto luego de unos segundos de asimilación, su rubia amiga suspiro sintiendo como una parte de su corazón se encogía al pasar los minutos, la mirada que Yui le estaba dando aunque no directamente la traspasaba llena de la misma angustia y tristeza que ella estaba sintiendo.
—Si no quieres venir mas al club esta bien Yui, no tienes que forzarte— Kyouko hablo dejando sin palabras a todas, la rubia del listón rojo sostuvo el aliento como queriendo recobrar las palabras que dejo salir sin pensar nuevamente, su impulsivo ser la había hecho expresar sentimientos que no sabia que tenia, ni siquiera supo con certeza porque se lo dijo y sintió que era muy tarde para remediarlo. Yui apretó los dientes tratando de contener las ganas de llorar, no tenia idea que su comportamiento pudiera generar semejante reacción, tal vez Kyouko se sentía abandonada después de todo, tal vez sentía que no quería estar mas con ella.
Suspiro audible mente antes de ponerse de pie, Kyouko seguía tan metida en sus pensamientos que no se di cuenta ni siquiera de la mirada asesina que Chinatsu le estaba dando, luego, el rumor de la jovencita de ojos café sirviendo el te la saco de sus pensamientos, por un momento el club permaneció en silencio, las miradas intensas que se cruzaron entre los miembros, parecían susurrar sentimientos que se difuminaron con la tenue luz del atardecer.
—Se que debo dar explicaciones sobre mi comportamiento, que mi silencio les ha creado dudas pero, ahora no puedo, lo siento— Aun si hablo en plural, la rubia supo que lo estaba haciendo solo a ella, sintió un nudo en la garganta y justo cuando se iba a acercar escucho el ruido sordo de la cerámica al contacto con el piso, luego el sollozo ahogado de su amiga que estaba de pie al lado de la estufa.
—¿Yui-senpai?— Chinatsu la llamo en vano, lo que habia desencadenado sus lagrimas no era exactamente la situacion, sino la ironia de ver en aquellos pedazos su nombre escrito a la mitad, era exactamente como se sentia en ese momento, Kyouko se acerco y encuclillo para recoger los pedazos de su taza, su corazon latiendole en los oidos pues sabia que ella le habia hecho daño con sus palabras, tenia que arreglar la situacion de cualquier manera.
—Aun se puede pegar, mira Yui— Kyouko dijo dándole una sonrisa dulce como disculpa, pero ella no respondió , Kyouko no podía ver la expresión que tenia pues como miraba hacia el piso su cabello escondía su rostro, la jovencita de ojos café no escuchaba nada, para ella se había roto el vinculo que la hacia parte del club, era el icono que la hacia normal y estaba roto, no habían pegamentos que pudieran unir los pedazos de su vida, ¿O si?.
—Es cierto Yui-chan se puede arreglar, no estés triste— la voz de Akari se clavo en su pecho, la condescendencia era un sentimiento que ella odiaba con todo su ser, le hacían recordar su soledad ahora mas que nunca cuando incluso su mejor amiga consideraba que no debía de regresar, pensó que tenia razón, ella no merecía estar allí riendo sin preocupaciones, mintiéndoles, Yui apretó los puños sintiendo que dentro de ella algo iba a explotar, la presión que sintió le hicieron dar vueltas la cabeza y por un momento pensó que se desmayaría.
—Una vez que se rompe no sera igual— la jovencita dijo sonando decepcionada, cuando alzo la mirada hacia las manos de Kyouko su amiga se congelo al ver su expresión, sus gentiles ojos ardían con algo que no supo identificar en un primer momento.
—¿Yui?, vamos no estarás llorando por esto— dijo la rubia tratando de animarla, pensó que asi podría disuadirla, en cambio su kouhai rosa sintió ganas de abofetearla por lo que habia dicho antes, Akari se acerco al sentir la leve tensión incrementarse.
— Déjame en paz, no lo entenderías, siempre me das solo problemas, ¿Que puede saber alguien egoísta como tu?— la jovencita concluyo desviando la mirada en la ltima oración, Kyouko sintió derrepente como le quemaba el rostro de la rabia que estaba sintiendo, decepción y tristeza se agregaron a la lista de sentimientos que aquellas palabras originaron en su joven corazón, era como recibir una cachetada de hortiga en la piel.
—Chicas por favor no peleen— Akari dijo desde su posición tratando en vano de amedrentar los ánimos de las dos.
—¿Estas bromeando verdad?, lo único que he hecho es preocuparme por ti todo este tiempo— Kyouko dijo casi gritando para ocultar el leve temblor en su voz, Yui no consiguió mirarle a los ojos pero sabia que estaba a punto de llorar, la jovencita de ojos café escucho las palabras de su amiga como si fuera un lejano eco que se repetía una y otra y otra vez.
—¿Porque no me dices que te pasa?— pidió su rubia amiga, esa vez la emoción tomando forma de lagrimas que cayeron sin vergüenza, Yui se congelo en el mismo segundo que ella se lo pidió y solo atino a encontrar aquellos azules pozos llenos de tristeza pero que aun la miraban con cariño, la jovencita sintió que algo dentro de ella se comenzó a desmoronar, por un instante vi a Kyouko como la niña pequeña que solía proteger, (le falle también a ella, que horrible soy) se acuso a si misma, viendo a su amiga gimotear incontrolablemente desato en ella un sentimiento de culpa que le hizo sentir un leve mareo y nausea.
(Me estoy volviendo como ella, ¡no quiero ser igual que ella!) Yui se dijo atormentándose con esa nueva sensación en su interior, Kyouko observo como Yui oculto su mirada para poder salir de la cocina, antes de hacerlo observo a los pedazos de cerámica aun en sus manos, Kyouko espero en silencio.
—No sera igual Kyouko— le dijo antes de cruzar la puerta dejandola empapada de lagrimas y sin palabras, la rubia mangaka bajo la cabeza no sabiendo como reaccionar ante la situación, sintiendo que en verdad no había sido de ayuda a su amiga de la infancia y recordando las palabras que le dijo antes, todo ese tiempo juntas para definir su amistad en ¿Que cosa?.
En el salón Akari detuvo a Chinatsu cuando se proponía a detener a su senpai que se limito a recoger su bolsa en silencio, la jovencita rosa la observo con impaciencia pero encontró en sus ojos aguados la respuesta, Akari sabia que no era el momento, que aquella pelea no era solo una tontería mas entre ambas, puso una mano en las de Chinatsu para calmarla.
— Adiós— Yui dijo antes de cerrar la puerta, Kyouko sali de su introspección sintiendo el ruido seco de la puerta y salio de la cocina para verla cerrada, no pudo detenerla, no sabia como hacerlo, la rubia del liston rojo sostuvo el aliento ahogando mas lagrimas en el proceso.
—¡Eres una idiota Yui!— grito con dolor al mismo tiempo que apretó el objeto entre sus manos, solo se calmo cuando Akari se abrazo a ella, era la única que podía entender sus verdaderos sentimientos.
—Kyouko-chan, estoy segura que Yui-chan no lo dijo en serio— susurro la jovencita pelirroja, Kyouko escucho sus palabras acogiendo el calor en ellas y creyendo con toda su fuerza que fuera cierto.
Al día siguiente Yui no fue a clases ni tampoco su rubia amiga, Chinatsu y Akari se encontraron en el pasillo después de la escuela, ambas inseguras de que deberían hacer con los recuerdos frescos del día anterior, ¿porque debía pasar una cosa así?, la chica pelirroja sabia que el discurso dicho por Yui no era verdad, pero no estaba segura si Kyouko lo había entendido, por primera vez Akari la había visto llorar como cuando era niña y no le gusto .
Por otro lado, Chinatsu no sabia que pensar de todo eso, normalmente siempre estaría de acuerdo incondicionalmente con su senpai favorita, pero lo que paso era diferente, no había sido una mera discusión, sino una pelea y, si su primera reacción fue en contra de su senpai rubia luego entendió que solo quería que Yui se desahogue, la jovencita rosa también se había percatado de su comportamiento pero no tuvo el valor de reclamar nada, talvez ser amigas desde la infancia requería de un lazo mas profundo de lo que aparentaban ambas, suspiro impotente .
—Vaya, Akaza-san, Yoshikawa-san, ¿hoy no van a su club?— la voz clara y suave de Himawari saco a ambas de sus propios pensamientos.
—¿Eh? si, lo que sucede es que...— Akari desvió la mirada sin terminar de hablar, la chica de cabello azul la vio con algo de curiosidad, Sakurako las encontró en el pasillo hablando.
—¿Porque no me esperaste?— se dirigi a su compañera quien observaba a ambas miembros del club del entretenimiento con paciencia, la rubia lolita no entendia bien la situación y se limito a remedar a Himawari.
—Lo que pasa es que Yui-senpai y Kyouko-senpai se pelearon— Chinatsu hablo finalmente, sus palabras sorprendieron a ambas compañeras de clases.
—Pero estoy segura que las cosas se aclararan— Himawari dijo animando a las jovencitas, Sakurako levanto las manos a los costados para confirmar.
—Es verdad, cuantas veces me he peleado con el monstruo pechugon y míranos— agrego la jovencita rubia, su comentario hizo que Himawari casi pierda la paciencia pero de alguna manera animo a ambas.
—Es verdad Akari-chan, seguramente ellas ya han tenido problemas antes, es normal en amigas de la infancia, ¿o no?— Chinatsu dijo como para convencerse a ella misma, Akari pero, guardo silencio y luego de unos segundos negó con la cabeza, sus tres compañeras de clase la miraron.
—No, que yo recuerde nunca se han peleado así, Yui-chan siempre ha sido el apoyo de Kyouko-chan y lo que le dijo ayer fue...terrible— la jovencita con sus palabras se había adjudicado el nivel de presencia mas alto de todo el colegio, tanto que Chinatsu tuvo miedo de volverse invisible, Himawari y Sakurako se quedaron en silencio.
—¿Tan malo fue?— A Himawari se le escapo la pregunta, Chinatsu no sabiendo que decir solo asintió , Akari se limpio las lagrimas de sus ojos que sin querer se habian formado, el recuerdo de la rabia en la voz de Yui aun pesaba en su propio corazón.
—¿Que podemos hacer?— Chinatsu dijo sonando algo frustrada, no estaba acostumbrada a las situaciones adversas, bueno y que chica(o) de trece años lo estaba, sus compañeras de clase pensaron un momento en la situación, las cuatro ponderando una posible solución.
En ese momento en otro lado de la ciudad, una jovencita de rubios cabellos, alborotados por pasar casi un dia entero en su cama suspiro una incontable vez, Kyouko se sentía débil por dentro, las respuestas que estaba buscando de su amiga las obtuvo de la peor manera, aun no podia creer que Yui pensara asi de ella, las cosas se le fueron de las manos y en vez de recobrar a su amiga sintió que la había perdido para siempre, abrazo a su almohada como si su vida dependiera de ello para ahogar las ganas de llorar.
Sin embargo pondero las ultimas palabras que dijo, Yui dijo que no tenia arreglo pero no hablaba de una simple taza de te , el significado era mas profundo y no habia dejado dormir a la jovencita mangaka, ¿Que le pasaba a su mejor amiga para que se sienta asi?.
—En pedazos, Yui se siente hecha pedazos, ¿es culpa mía?— pensó en voz alta recordando lo que le dijo acerca del club, cerro sus ojos sintiendo el peso de su propias acciones invadir su razonamiento.
La sensación en su pecho se hacia mas fuerte cuando recordaba las veces cuando estaban juntas, cuando encontraba cualquier excusa para aparecerse delante de su puerta, incluso extrañaba las escaleras descoloridas del edificio donde vivía, recordó la emoción que sintió la primera vez que fue y leyó el apellido de su mejor amiga fuera de la puerta, pensó que ese lugar seria la extensión perfecta para el club que ambas habían fundado; ahora le parecía un recuerdo lejano que no tenia principio ni final, Kyouko se voltee en su cama para mirar al techo, el mismo techo que de niñas observaban antes de dormir.
—Yui— dejo a sus labios acariciar su nombre, la muchacha se sintió estúpida diciendo el nombre de su amiga como una chica enamorada lo haría en un dorama, el pensamiento le dejo un enjambre de abejas revoloteando en el estomago, con el leve movimiento de su respiración y agitada por los acelerados latidos de su corazón, Kyouko tuvo la epifanía que rompería el equilibrio en su joven vida, las ganas de llorar la envolvieron como un grillete a una cadena, se contuvo negándose a si misma la posibilidad y aunque no quería mentirse era demasiado para asimilarlo.
—¡Kyouko!— la voz de su madre detrás de la puerta le hicieron girar en su cama para mirarla.
—¿Estas durmiendo?— insistió Nao Toshinou, le había dejado quedarse porque su rubio retoño le insistió que no se sentía bien, la había visto con los ojos enrojecidos por lo que pensó se trataba de algún resfriado pero, al tocar su frente y sentirla fresca como rocio mañaneo, supo que a su jovial y alegre hija le habían roto el corazón.
—Hai— respondió ella por inercia, su madre entro en la habitación y se sentó en su cama, Kyouko se dejo acariciar el cabello por ella, el contacto le hizo sentirse bien.
—¿Te sientes mejor?— pregunto Nao, ciertamente ver a su hija apagada era la cosa mas rara para ella, sintio un poco de inquietud pensando que talvez su querida hija estaba sufriendo de mal de amores, le toc la frente solo para encontrarla tan fresca como antes.
—No tienes fiebre— dijo su madre, Kyouko se volteo para darle la espalda.
—No me siento bien por dentro— detuvo sus palabras para coger aire y no llorar, la caricia de su madre en el brazo le dieron animo.
—¿Te has confesado y te rechazaron?— su madre pregunto , Kyouko se sorprendió de lo directa que podía ser y por alguna razón se ruborizo levemente, luego negó con la cabeza, Nao Toshinou se llevo un dedo al mentón como tratando de buscar una posibilidad alternativa, se puso de pie para dirigirse a la ventana.
—Bueno, lo que haya sido Kyouko creo que tiene...— se detuvo antes de abrir las cortinas cuando vio una taza rota encima de su escritorio.
— Solución— la joven madre se acerco para examinar el objeto en silencio, la rubia mangaka que estaba encogida en su cama abrazando su almohada la apretó con fuerza.
—Me pelee con una persona, ella me dijo...dijo que soy egoísta y que solo le causo problemas— Kyouko termino de decir, su madre sintió como su pequeña comenzó a llorar ahogando sollozos contra su almohada, Nao unió ambos pedazos y reconoció el nombre en ellos sonriendo, Kyouko no parecía que iba a detenerse pronto asi que opto por recostarse con ella para abrazarla por la espalda, su propio corazón de madre se encogió .
—¿Esa persona era Yui chan?— le pregunto cuando sintió que se calmo un poco, Kyouko cerro los ojos y asintió , Nao entendió el porque de su tristeza, ambas eran amigas desde muy pequeñas y siempre se habían llevado bien, sonrió recordando la primera vez que las dos niñas jugaron juntas, de como su Kyouko era emocionada de haberla conocido, le había dicho que era la niña mas genial que existía y desde ese día eran inseparables, asi que no pensaba que pasaría mucho para que ambas se amisten de nuevo.
—No te has puesto a pensar que Yui-chan no hablaba en serio, que estaba solo molesta por algo— dijo Nao consolando a Kyouko, su hija movió la cabeza negativamente.
—Yui ha estado actuando muy raro, primero regreso con sus padres y después siempre se iba temprano, recibía una llamada y salia corriendo del aula a contestar— le cont su hija, Nao frunci el ceño, era una maldita coincidencia que justo semanas antes su esposo le comento que el padre de Yui había recibido un transferimento súbito a Tokyo, la ultima vez que lo vio estaba en la estación del tren e incluso le parecía extraño verlo sin Tsu.
Nao no sabia si decirle algo a su hija, el comportamiento de Yui seguramente estaba siendo afectado por la falta de su padre, pero, aun estaba su madre y Yui siempre había sido una niña inteligente, madura.
—Ahora entiendo— comento su madre, Kyouko se giro para verla a los ojos.
—¿Que?, me dijo que su madre estaba enferma también, pensé que era por eso pero luego...— corto sus palabras cuando sintió que su madre se sentó en la cama, ella la imito en posición Buda.
—¿Que estas pensando mama?— le pregunto inquieta la adolescente, su madre tenia 'esa' expresión, sus ojos se habían iluminado y podía ver la dilatación en sus azules órbitas, Kyouko sabia que solo podía significar una cosa.
—Es la oportunidad para darles una visita— dijo de pronto su madre, el rostro de la rubia menor se ilumino por la colosal idea de su progenitora.
—¿Eh, estas segura que no se enojaran?— Kyouko le dijo sonando algo nerviosa, Nao mostró una sonrisa amplia como una banana, (si la genética hablara...en el caso de los Toshinou, gritaría).
—Conozco a Tsu de hace mucho tiempo, no creo que le moleste ademas— miro a su hija con los ojos cargados de un fulgurante brillo, Kyouko paso saliva — Así podrán hablar Uds. dos— se limito a decir, sus brazos cruzados aumentando la expresión de sabiduría que su hija no podía rechazar.
—¡¿Que?! pregunto la jovencita, si bien su madre redoblaba sus camaleonicas reacciones siempre estaban de acuerdo en todo, era como tener una hermana mayor y madre al mismo tiempo.
— Así es Kyouko, como no estas enferma te quiero lista en diez minutos— Informo Nao antes de salir por la puerta triunfante, su rubia hija se quedo con los ojos dandole vueltas de lo rápido que sucedieron las cosas, ver a Yui de nuevo la asustaba y la sensación que antes probo estaba subiéndose a su pecho nuevamente.
—¡Mama espera!— la llamo sin éxito, Nao ya estaba tarareando su típica melodía de victoria y su hija sabia que cuando terminara debía de estar lista.
Asi termino con este capitulo, ya comence el tercero, la verdad es que debia de ser mas largo pero decidi acortarlo para que no se salga del limite del primero, aparte que debo editar algunas cosillas, estamos actualizandonos pronto.
Hikaru-chan; por darme consejillos practicos de escritura formato, y a nanohaxfate4ever por darme a conocer la importancia de mantener a los personajes, no adelantare nada aun pero se complicara un poquillo, debo aun decidir que hacer, tengo teorias que deberian tomar forma a lo largo de la semana, paciencia y buen humor, ¡gracias por el apoyo!
