– Capítulo 2 –

Unos días después…

Una limosina negra de grandes dimensiones se aparcó frente a la entrada del aeropuerto captando la atención de las personas que deambulaban por el lugar. Cuatro muchachos descendieron del vehículo y, salvo una de ellos, comenzaron a encaminarse hacia el interior. Sakura no podía ni mover un músculo, sólo le clavaba la vista al gigantesco cartel que decía "Aeropuerto". "La última vez que estuve aquí…" pensaba.

– ¿Pasa algo, Sakura? – Kero salió del bolsillo de su mochila haciéndole dar un buen susto.

– Kero, deja de hacer eso… – Sakura trató de tomar aire – No pasa nada, escóndete – y le sonrió.

El guardián obedeció a su ama y ella se decidió por seguir a su grupo. "La última vez todo era diferente", y al fin atravesó las enormes puertas de vidrio que se erguían frente a ella.

Mientras Shaoran ocupaba de los equipajes, las 3 jovencitas pudieron tener un momento a solas y lo utilizaron en dialogar sobre lo que pasaría a partir de ahora.

– Yo haré que volvamos pronto, Kinomoto – le dijo Meiling con una radiante sonrisa – Siempre estarán las vacaciones, los festivales y cualquier otra excusa que pueda encontrar para traerlo de vuelta. No debes preocuparte por eso.

– Eres… muy amable, Meiling – tartamudeó la castaña.

– ¡Arriba ese ánimo, Sakura! – la animó Tomoyo – Con lo que planeamos muy pronto todo volverá a ser normal.

– Es el plan el que me tiene confundida – confesó – por más que hemos hablados sobre él en ocasiones, aún no sé qué debo hacer.

– Es muy sencillo, pequeña Sakura – la ternura brotaba de la voz de Tomoyo, estaba conmovida por el desconcierto de su amiga – Sólo debes tratarlo como tratarías a los demás. Cuando estés con él, actúa como si fuera Eriol o Yamasaki.

– ¡Exacto! Tienes que olvidar que es Shaoran y volver a ser su amiga – añadió Meiling – Estoy segura que lo demás llegará solo.

– En unos minutos estarán anunciando nuestro vuelo, Meiling – dijo Shaoran detrás de ellas y el corazón les dio un vuelco a las tres muchachas.

Sakura sentía que su corazón luchaba por escaparse de su cuerpo. No tenía idea de cuánto había escuchado Shaoran y sólo se ponía más nerviosa. Sintió la mano de Tomoyo sobre la suya dándole apoyo. Respiró profundo y pensó que debería seguir los consejos de sus amigas.

– Espero que hayan disfrutado el festival, Li y Meiling – declaró Sakura con el tomo más alegre que pudo concebir.

A las dos morochas que se encontraban a su lado se les dibujó una amplia sonrisa al ver que Sakura estaba actuando. Sakura no era de esas chicas que se quedan llorando en la cama el resto de su vida; por el contrario, ella siempre asumía que debía hacer algo. "Si Shaoran supiera lo fuerte que estás siendo, Kinomoto, no tardaría en enamorarse de nuevo de ti" meditaba Meiling.

– Muchas gracias por invitarnos – le respondió el muchacho con una reverencia.

En ese instante, Tomoyo, Meiling y Shaoran iniciaron una conversación sobre el festival. Se los veía muy animado, seguramente cada uno exponía cuál había sido su parte favorita; no podía decirlo con exactitud, realmente no estaba prestando atención y mucho menos participando de la charla. Sakura sólo contemplaba a su alrededor y sin poder evitarlo los recuerdos se apoderaron de ella.

Flash back

Sakura llegó al aeropuerto lo más rápido que había podido, como si su vida dependiera de ello. No importaba que le faltara el aire, a veces hay cosas más esenciales para vivir. Sólo oía el ruido de sus propios pasos, tan acelerados como el ritmo de su corazón, mientras zigzagueaba entre la gente.

– ¡Shaoran! – gritó con el aire que pudo conseguir.

Se detuvo a unos pasos de él, sin embargo él permanecía inmóvil como si no la escuchara. Shaoran volteó a verla despacio, sin creerse del todo la situación: ella estaba ahí, recuperando el aliento y levemente sonrojada.

– ¿Cómo supiste? – logró articular el joven.

– Bueno… yo sólo…

Se hizo un silencio entre ambos durante el cual evitaron mirarse.

– Disculpe, joven Shaoran – Wei había llegado hasta donde ellos estaban – Aquí tiene – y para sorpresa de Shaoran le entregó el oso de peluche que él mismo había hecho.

– ¿Me vas a regalar ese osito? – le preguntó Sakura, lo que asombró aún más al muchacho.

Sostuvieron sus miradas unos segundos. Ella lo contemplaba con una sonrisa y él no ocultaba su estupor. Al fin, Shaoran también le sonrió y se acercó para entregarle aquel osito.

– Nos volveremos a ver, ¿verdad? – interrogó Sakura.

Tras responder a la pregunta asintiendo con la cabeza, el muchacho abordó el avión, sabiendo que conocerla había sido lo más importante en su vida y que estaba dejando una parte de él en aquel país.

Fin del Flash Back

– Sakura – la llamó Tomoyo – Li y Meiling ya tienen que irse.

La tristeza se le abalanzó repentinamente, su cuerpo se tensó y comprendió que le estaba diciendo adiós nuevamente.

– Tomoyo, Meiling… ¿me dejarían hablar a solas con Li?

Las aludidas se miraron sorprendidas. No entendían que pretendía hacer Sakura, pero asintieron y se alejaron un poco hacia la puerta de abordaje, llevándose con ellas la mochila que contenía al guardián. Shaoran también se veía consternado, aunque permaneció donde estaba, aguardando a que la castaña dijera algo.

– Gracias, Li – dijo al fin Sakura con la vista depositada en el rostro del joven y sintió arder sus mejillas.

– ¿Por qué me agradeces?

– Nunca lo hubiera hecho sin tu ayuda-

– Eso no es verdad – la interrumpió.

– Sí lo es – agregó negando con la cabeza los dichos del castaño – Siempre estuviste ahí, dándome ánimos y fuerzas cada vez que sentía que todo a mi alrededor se derrumbaba y me dejaba llevar por ese sentimiento.

Shaoran caminó unos pasos hacia ella y le colocó una mano sobre su hombre. Lo estaba haciendo otra vez, le estaba dando su apoyo incondicional.

– ¿Puedo pedirte algo? – cuestionó Sakura, y al ver que él asentía agregó: – ¿Puedo llamarte "Shaoran"? – el silencio entre ambos la llevó a explicar su extraña petición – Después de todo lo que hemos pasado juntos, – contuvo las ganas de dejar caer unas lágrimas – me parece tonto seguir llamándote por tu apellido. Y también me gustaría que tú…

– Sí… Sakura – la volvió a interrumpir – No hay problema, después de todo…

– ¡Gracias, Shaoran! – y se abalanzó a abrazarlo – Me pone muy contenta que me llames por mi nombre otra vez.

"¿Otra vez?" se preguntó Shaoran, sin embargo no tuvo la oportunidad de quitarse la duda.

– ¡Shaoran! ¡Ya tenemos que irnos! – le gritaba Meiling desde lejos.

– ¡Vamos! – dijo Sakura deshaciendo el abrazo para tomarlo de la mano y arrastrarlo hacia donde se encontraban sus amigos.

Una nueva emoción se apoderó de la joven. Lo que para muchos hubiera sido una insignificante charla, para ella había sido un rayo de luz dentro de la inmensa oscuridad en la que se veía actualmente. Algo de su felicidad había sido de vuelta, porque a pesar de todo Shaoran seguía considerando que tenían la suficiente confianza como para llamarlo por su nombre; y eso significaba mucho cuando recordaba que Meiling le había contado que sólo su madre, sus hermanas, Wei y la misma Meiling lo llamaban así. Con las esperanzas renovadas, fue capaz de despedirse de sus amigos con una gran sonrisa.

– ¡Qué tengan un buen viaje! – Sakura los saludaba enérgicamente con el brazo extendido mientras ellos atravesaban la puerta – ¡Shaoran! ¡Meiling! Estoy segura de que nos veremos pronto – culminó con la más radiante de sus sonrisas.

Cuando abordaron el avión, Meiling sintió que después de semejante despedida, era hora de que ella hiciera su jugada para empujar un poco a su primo hacia la verdad. Aguardó hasta que ambos estuvieran en sus asientos y mirándolo de reojo lo encaró con una voz pícara.

– ¿Ahora Kinomoto te llama Shaoran?

Por el rabillo del ojo lo vio ruborizarse y desviar la vista hacia la ventana del avión desde la cual todavía se podían ver a las dos jóvenes despedirse alegremente.

– Ella me lo pidió – argumentó nervioso el castaño – Y bueno, no tiene nada de malo.

– Sí, ella fue una digna rival – agregó maliciosa – Es decir, estoy feliz de que Kinomoto haya sido la que me ganó – y le guiñó un ojo.

– ¿La que te ganó?

Shaoran quedó aturdido por las palabras de su prima. Realmente no entendía a que se refería, pero al parecer ella no tenía las intenciones de aclarárselo ya que Meiling se colocó los auriculares y dejó de prestarle atención. Cuando el avión se puso en marcha y comenzaba a tomar velocidad, dejó de darle vueltas al asunto. Ya todo lo que tenía que ver con las Cartas Clow había terminado. Si bien no había conseguido hacerse de las mismas, sentía que su magia se había incrementado. Pero también, y lo que más rescataba de su viaje a Japón, era haber conocido magníficas personas que lo habían hecho crecer en lo personal. Era una agradable sensación de realización personal, mas no pudo evitar sentir que algo de él había quedado en Tomoeda sin ni siquiera ser capaz de saber qué era aquello que se quedaba en tierra.

Todavía en el aeropuerto, Sakura y Tomoyo se encaminaban hacia la limosina para volver a sus hogares. Evitaron hablar del tema de Shaoran, Sakura se veía más alegre y Tomoyo no quería arruinarle ese momento. De repente la castaña se frenó en seco y comenzó a buscar algo a su alrededor, no parecía ser bueno, su ceño fruncido la delataba.

– ¿Pasa algo, Sakura? – se preocupó Tomoyo.

– Por un instante me pareció sentir una presencia, pero ya no está. Quizás fue mi imaginación. No te preocupes, Tomoyo, sigamos – Sakura le sonrió a su amiga para tranquilizarla si bien ella estaba segura que no había sido su imaginación.

El avión ya se había alejado de su lugar de origen, no obstante todavía estaban lo suficientemente cerca como para que Shaoran también pudiera sentirlo. Una extraña sensación hizo que se le erizara la piel. Dio un salto en su asiento y posó una mano en la ventanilla intentando visualizar la procedencia de aquella presencia. Fue inútil. La presencia desapareció tan súbitamente como apareció.

– ¿Estás bien, Shaoran? – le preguntó Meiling al instante que se quitaba los auriculares. Había sentido el repentino movimiento de su primo y la inquietó ese raro comportamiento.

– Una presencia – sentenció el castaño.

– ¡¿Qué?! – se estremeció Meiling – ¿Otra vez el mago Clow?

– No, esto es diferente – la seriedad de su primo la preocupaba en demasía – Es una presencia… maligna. Pero ya desapareció.

– Así que ella es la dueña de las cartas- susurró un joven que observaba desde una azotea a una morocha y una castaña subirse a una limosina – Será como quitarle un dulce a un bebé.

Una ráfaga de hojas secas de color marrón amarillento lo envolvió y cuando las hojas se dispersaron, el joven ya no estaba.


Holaa! muchas gracias a todos los que me dejaron un review o me agregaron a favoritos o estan siguiendo la historia.. La verdad que me pone muy contenta.. Tanto que me adelante a subir el segundo capitulo, jeje.. espero que les guste.. En el próximo capitulo Sakura va a haber el primer suceso con este joven misterioso, aviso porque quizás este capitulo no dice mucho.

Luisa: en realidad como verás el plan de conquista es bastante sencillo, jeje.. por suerte Tomoyo y Meiling ayudarán, es más probable que sean ellas las que planeen a que lo haga la despistada de Sakura.

karito: aquí lo seguí, espero que también te guste este capí.

Ying-FaLi23: que bueno que te haya gustado, espero que este capi calme un poco las ansias jaja

Rosa c: ¿de verdad te pareció interesante? que feliz me hacee! espero que te siga gustando como va la historia.

Lissy-Vil: Muchas gracias! hermoso review! La verdad que planeo hacerlo fiel a los personajes orginales, asique si ven que me desvio agradeceria que me lo hicieran ver con toda confianza, no teman decirme "Sakura nunca haria algo asi" o ese tipo de cosas, no me las voy a tomar a mal.. y bueno, espero que tambien disfrutes este capi.

Saludos a todos!