EPISODIO 1: EL INICIO DE TODO.
"¿Q-qué sucedió aquí?"-decía un aterrado Takeru al ver como su aldea estaba totalmente destruida. Los cadáveres de sus guerreros yacían esparcidos por todo el suelo, todavía humeantes.
Había llegado a su aldea después de su entrenamiento con Ken Ichijouji, pero lo que encontró como bienvenida fue destrucción y muerte a su paso…
"Hermano…Padres"-Lo primero en lo que pensó fue en su familia, tenía que ver si habían logrado escapar. Rápidamente se dirigió a lo que antes era su hogar.
Abrió sigilosamente la puerta con la espada desenfundada por si alguien lo esperaba dentro…y al entrar se topó con oscuridad: la luz de la luna era lo único que iluminaba el interior de la casa, la cual estaba totalmente desordenada, seguramente alguna batalla se libró ahí. El rubio caminó cuidadosamente hacia la habitación de sus padres. Al abrir la puerta lo que vio lo dejo deshecho y horrorizado: En medio de un gran charco de sangre se encontraban sus padres, que yacían muertos, casi descuartizados. Soltó su arma y se dejó caer de rodillas. Lágrimas de furia comenzaron a descender por sus mejillas, pronto cayó en la cuenta de que su hermano Yamato no se encontraba ahí. Se levantó y salió de lo que fue su hogar alguna vez y, con una notable furia escrita en todo su rostro se dirigió casi tan veloz como el aire al santuario Ishida: donde era custodiada la Espada de las Sombras…tal vez su hermano se encontraba ahí protegiéndola…
En su camino hacia el santuario se encontró a Sora que yacía seminconsciente en el suelo, Takeru se acercó rápidamente a ella y la levantó con sumo cuidado.
"Sora…"-susurró
"Ta-Take…ru"-habló con mucha dificultad la chica-El…Gue…rre…ro Oscu..ro ve a prote…ger…la espada y a Mimi…
"¿El Guerrero Oscuro?"- Mierda. –"Volveré por ti…"
"Da…te… prisa"-suplicó la pelirroja. Takeru la dejó resguardada al pie de un árbol, oculta entre un par de grandes piedras.
El rubio se dirigió lo mas rápido que sus pies le permitieron al templo. Al llegar observó el templo envuelto en grandes llamas y al Guerrero Oscuro asentando el golpe final a uno de los guerreros de Takeru y luego sus ojos captaron a Mimi quien apenas pudo sonreír al verlo antes de caer muerta.
El Guerrero Oscuro se dio cuenta de su presencia y sonrió: Se había apoderado de la Espada de las Sombras. Lentamente se dio vuelta hacia él, Takeru desenfundó su espada y se dispuso a luchar.
La rabia del joven guerrero era tal que atacaba sin cesar a su oponente. Las espadas de ambos chocaron varias veces seguidas, Takeru no lograba ni siquiera rozarle; en un movimiento rápido el Guerrero Oscuro lo hirió gravemente en un costado, Takeru escupió sangre y después cayó inconsciente…
Takeru abrió los ojos sobresaltado y bañado en un sudor frío, su respiración estaba muy agitada.
"Takeru… ¿estás bien?"-le preguntó Angemon un tanto preocupado al verle así.
"Angemon…"-Takeru trataba de estabilizar su respiración.-"En mis sueños volví a ver la noche de hace una semana…"
"Tranquilo…"-Angemon le sonrió, tratando de reconfortarle.-" No pienses en eso ahora, necesitas descansar."
"Angemon, ese maldito Guerrero me las va a pagar… lo he jurado"-dijo Takeru para después volver a recostarse, tratando de serenarse. La ira de nuevo corría por sus venas y sabía que tenía que calmarse.
Ambos compañeros se encontraban acampando en medio del bosque, se dirigían a la ciudad. Ahí habría indicios que indicaran dónde se encontrara su enemigo.
-.-
Ya la luz matutina iluminaba el paisaje.
Takeru tomó sus armas, y se preparó para partir. Se colocó la bandana negra en su frente y la tela que le cubría la mitad del rostro, dejando ver únicamente sus azules ojos.
"¿Listo?-preguntó Angemon.
"Sí, vámonos."-Takeru se subió a la espalda de Angemon.
Viajaron durante varias horas hasta que por fin llegaron a la ciudad. Lucía desierta, no había absolutamente nadie ahí. Takeru y Angemon se quedaron observando un rato detenidamente la ciudad y observaron que en el centro de ella habían unas fuertes luces como anunciando un espectáculo.
"Ahí debe haber alguien"- Dijo Takeru
"Será mejor ir ahí cuanto antes."-Se apresuró a decir Angemon
"Angemon… necesito pedirte un favor…"-dijo en un tono serio Takeru
"¿Qué sucede?"
"Necesito…"-Takeru suspiró.-"…seguir solo hasta el centro de la ciudad"
"Takeru, ¿por qué? Es muy peligroso, aquí no está sucediendo nada bueno."-comentó el ángel.
"Por favor Angemon. Sólo déjame ir, confía en mi. No sucederá nada…"-suplicó. Su guardián vaciló unos segundos.
"Estaré cerca, ya sabes como llamarme"-habló al fin no muy convencido.
"Si…con el colgante…"-Takeru le enseñó el dije con el emblema de la esperanza.
"Bien. Mientras tanto investigaré los alrededores. Ten mucho cuidado Takeru- Dijo Angemon antes de elevarse por los aires.
"Tú también Angemon…"-susurró el ojiazul para luego comenzar a caminar.
"Esto es muy extraño…"-Pensaba Takeru mientras avanzaba por los callejones de aquella ciudad de extraño estilo. Era un tipo de combinación entre los edificios antiguos de París, pero con pequeños toques de modernidad.
De pronto, salieron seis guerreros de las sombras, uno de los clanes enemigos.
"¿A dónde crees que vas?"-dijo uno de ellos.
Takeru simplemente se limitó a seguir caminando, alerta de los movimientos de cada uno de ellos. Pronto, uno se dirigió a él: con dos rápidos y simples movimientos de su espada logró aniquilarlo, los otros cinco le miraron asombrados y se lanzaron en su contra. Fue inútil, Takeru rápidamente acabo con ellos.
Guardo su espada y continuó caminando, ahora más alerta.
-.-
"Espero encontrar algo a los alrededores, hay un extraño aura aquí…"-pensaba Angemon mientras sobrevolaba en el cielo nocturno de la ciudad.
Pronto, su potente vista captó una increíble figura, no podía ser…
"Eso… es imposible…-se dijo a si mismo. Al parpadear ya no había nadie.
-.-
Takeru siguió caminando por la vacía ciudad hasta llegar a una tienda de armas, entró con la esperanza de que alguien estuviera dentro, después de todo aquel pequeño letrero luminoso estaba encendido…
Al entrar observó a un anciano que se encontraba afilando una espada antigua, al sentir la presencia de Takeru el anciano se volteó hacia él y le atendió.
"Bienvenido ¿en que puedo ayudarte, joven guerrero?"-dijo cortésmente el anciano.
"Armas…"-dijo simplemente Takeru.
"Ya veo…"- El hombre enseguida sacó de un baúl diferentes tipos de armas que puso sobre el mostrador: shurikens, dagas explosivas, flechas, bombas de humo…
Takeru observó detenidamente las armas y tomó los shuriken, el arco y flechas y algunas dagas explosivas.
"No sólo necesitas armas Guerrero Elegido… también necesitas pócimas para recuperarte de tus heridas y aumentar el poder de tu magia."
Takeru lo miró extrañado…
"Ten estas…-"el anciano puso sobre el mostrador dos pequeños frascos ligeramente alargados: dos de color azul y dos de color naranja.-"Las azules harán que te repongas de tus heridas y las naranjas harán aumentar tu magia, no necesitas beber mucho… con tres simples gotas bastará"
Takeru seguía serio, inexpresivo. Pagó lo que había adquirido y se dispuso a salir de la tienda, pero el anciano lo detuvo.
"Espera… esto te servirá de mucho, diviértete…"- el hombre le entregó un boleto para el piano-bar. Takeru enarcó una ceja ¿a qué iba un boleto de piano-bar? Si la ciudad estaba prácticamente desierta…
"Gracias"-fue lo único que dijo para después salir de la tienda.
El rubio guardó las armas: se colocó el arco a la espalda al igual que el carcaj y los proyectiles los guardó estratégicamente en su traje. Caminó al centro para ver de donde provenían las luces.
Al llegar se dio cuenta de que se trataba del piano-bar, en las puertas se encontraba un guardia custodiando la entrada.
"Tu boleto…"-dijo al ver a Takeru acercarse.
Takeru sacó el boleto y se lo entregó, estaba dispuesto a entrar cuando las pocas personas que se encontraban dentro salieron gritando aterrorizadas. El rubio se apresuró a entrar y lo que vio lo sorprendió: Una chica con cabellos castaños y ojos rubí con una extraña vestimenta roja terminaba de cortarle la cabeza a un dragón.
Takeru se quedo observándola en silencio sin moverse siquiera, después de que la chica guardara su espada se dio cuenta de que Takeru la miraba. Sus ojos se cruzaron. Ella quedó hipnotizada en aquellos ojos azules, y él en aquellos ojos color rubí.
La chica de pronto recordó que alguien la esperaba en la azotea del edificio y subió presurosa y ágil las escaleras. El rubio no resistió las ganas de preguntarle su nombre así que la siguió.
Al llegar a la azotea la chica se dio cuenta de que ahí no había nadie.
"¡Rayos! ¿dónde se habrá metido? Tendré que llamarle de nuevo…"-se dijo a si misma.
"¿A quién esperas?"-preguntó una voz a sus espaldas.
La chica volteó rápido y se encontró de nuevo con aquellos ojos azules que la habían hipnotizado hacía unos momentos.
"No te importa."-dijo rápidamente.
"¿Cómo te llamas?"-preguntó interesado Takeru. Ella dudó, pero al final lanzó un suspiro resignada.
"Me llamo Hikari, Hikari Yagami"-respondió.
"Lindo nombre, Luz…"-sonrió Takeru.
"Gra…gracias"-dijo levemente sonrojada Hikari-"Y ahora…tú dime cuál es tu nombre…"
"Mi nombre es Takeru, Takeru Ishida. Ahora ¿me vas a decir qué eres y qué haces aquí?"-cuestionó Takeru.
"Soy una cazadora de demonios, y voy tras la pista de mi hermano Taichi, quien fue secuestrado por el Guerrero Oscuro y después convertido en una especie de demonio…"-Al decir esto a Hikari se le escapó una lagrima silenciosa, que más bien era de odio más que de tristeza.
"Fue… ¿secuestrado y convertido en un demonio?"-dijo Takeru sorprendido, Matt podría correr esa misma suerte.
"Si, y dime ¿tú que haces aquí?"-preguntó Hikari.-"No es común ver personas como tú en estos lugares…"
"Igual voy tras la pista del Guerrero Oscuro: secuestró a mi hermano, masacró a mis padres y acabó con mis guerreros…es un…"-Takeru bajó la mirada.
Hikari se acercó a él y colocó una mano en el hombro de Takeru. Él le miró, Hikari le dedicó una sonrisa.
"¿Puedo acompañarte en tu viaje?"-preguntó al rubio-"Los dos vamos tras ese maldito guerrero, por favor…"
El rubio Ishida dudó, pero ambos compartían un mismo objetivo, sería estúpido querer ir él únicamente.
"De acuerdo, acompáñanos"
"¿Acompañarlos? ¿Quién más viene contigo?"-preguntó confundida Hikari.
"Mi guardián. Descuida es uno de mis mejores amigos."-dijo sonriendo Takeru.
"Está bien…"-Hikari sacó el dije con el símbolo de la luz, lo apretó suavemente y cerró los ojos.
Takeru no lo notó, ya que hacía lo mismo con su dije, después de unos cinco minutos la majestuosa figura de Angemon hizo aparición.
"Takeru ¿haz averiguado algo?"-preguntó el ser alado descendiendo.
Hikari quedó boquiabierta, ya que se parecía mucho a Angewomon.
Angewomon llegó unos segundos después que Angemon. Takeru igualmente quedó impresionado al ver a Angewomon.
"Pero…¿ése es tu guardián?"-cuestionó Hikari.
"Si…es mi guardián: Angemon. Ella… es tu protectora también, ¿no es así?-preguntó también el rubio.
"Si. Su nombre es Angewomon…"-respondió la castaña
"Lo sabia, no era mi imaginación, te vi sobrevolar la ciudad"-dijo Angemon
"Si, yo igual te he visto"-dijo Angewomon.
"Bien. Ya habrá tiempo para irse conociendo. Tenemos que ir hacia el templo de esta ciudad."-dijo Takeru.-"Obtendremos respuestas ahí."
"Si, tienes razón. Vayamos."-dijo Hikari.
Ambos se subieron a las espaldas de sus respectivos guardianes y se dirigieron al templo de la ciudad, durante el transcurso del viaje Takeru e Hikari no dejaban de mirarse, al igual que Angemon y Angewomon…
Al llegar al templo…
CONTINUARÁ…
