When you were there

Capítulo 2: Latido.

Todo dolor cambia sin consentimiento a las personas sin embargo, éstas tienen la posibilidad de elegir si las cambiara para bien o para mal. Si la persona elige la primera opción, significa que ese dolor no fue en vano, mas si se elige la segunda, ese dolor simplemente fue una oportunidad perdida.


Una lágrima resbaló por su mejilla dejando un camino húmedo desde su ojo hasta la mandíbula. De repente enfocó su atención a unos gemidos que en un principio había pensado eran suyos.

Tomó con fuerza su varita antes de volverse sobre los talones lista para atacar a cualquiera que estuviera detrás de ella pero lo que vio en seguida la dejó helada.

-Granger, ayúdame.-Suplicó un muy malherido rubio que se cubría el estómago con la mano derecha y el brazo izquierdo emanando sangre.

Hermaione se había quedado de piedra. Podía jurar por Merlín que justo antes de ir a buscar a Nagini para terminar con la guerra había visto que Draco y su familia escapaban y ahora lo tenía frente a ella.

-¿Qué?…¡Malfoy!…-Logró balbucear apuntando con su varita al rubio.-No te atrevas…

-¿Estás viendo que me cuesta moverme y aun así crees que te atacaré?-La voz de Malfoy respondió con desesperación e ironía al tiempo que alzaba un poco las manos en señal de rendición.- Y te dices ser inteligente.- remató entre dientes contrayendo la cara de dolor.

Cierto. ¡¿Pero qué demonios le sucedió?!. Pensaba la castaña aun manteniendo su distancia.

-Debe estar por aquí esa maldita sangre sucia.-canturreo alguien haciendo que Hermaione sintiera escalofríos por la espalda.

Esa voz la recordaría por siempre después de ser torturada por la desquiciada de Bellatrix. ¡Era aquel carroñero! Y no venía solo. Varios pares de zapatos se escuchaban por el corredor a toda prisa. Era cuestión de minutos para que llegaran.

La chica apenas había caído en cuenta del peligro cuando Draco llegó hasta ella tomándola por los hombros con fuerza.

-Granger, necesitamos salir de aquí.-El mercurio de sus ojos estaba congelado cuando Hermaione miro las enormes orbes del rubio frente a su cara. –Ellos vienen a por nosotros.

-¿Pero qué demonios…-La mano de Draco interrumpió su frase. Tenía que hablar bajo para ganar algunos segundos.

Apenas acabó la frase, Hermaione pudo ver sobre el hombro de Draco que al menos seis carroñeros habían llegado y no le cabía la menor duda de que los matarían, bueno al menos a ella.

Gastando las energías que le quedaban, Draco los empujó al vacío provocando que Hermaione soltara un chillido apretujando su varita en el pecho y aferrándose a la negra camisa de Malfoy esperando la sensación de vértigo y poco después su muerte, pero eso nunca llegó.

Abrió lentamente un ojo y observó a su alrededor, aunque todo lo que podía ver además del hombro de Malfoy eran algunos troncos de abedules y podía escuchar agua corriendo.

Draco se separó lo justo para poder ver la cara de Hermaione y mostrarle una minúscula sonrisa de alivio, para sorpresa de la castaña, y juntando sus frentes.

-Lamento haberte manchado con sangre.-Intentó fallidamente el rubio limpiar el cuello y labios de una Hermaione estupefacta ya que mientras más pasaba su mano sobre la delicada piel de la chica deja un rastro nuevo de sangre fresca.

-Argh…-Se quejó doblándose de dolor. La castaña reaccionó y lo sostuvo justo a tiempo para salvarlo de caerse de bruces.

-Entremos.-Tosió Malfoy.

-Pero…

-¡Maldita sea, solo ayúdame Granger!-Gimió. Dio dos pasos antes de sentir a la chica a su lado. En serio que esa chica no tenía sentido común para opinión de Draco. Primero evita su caída y luego se rehúsa a seguir cooperando.

-Solo porque me salvaste hace rato te ayudare, pero ni creas que me quedaré contigo ni un solo segundo más del necesario para mantenerte con vida, Malfoy.-Dijo la castaña tratando de aparentar frialdad y autoridad.-Tómalo como que estamos a mano.

-A mano mi trasero.-Alcanzó a escuchar de Malfoy en un murmullo para lo cual se detuvo en seco.

Comenzaban a darle ganas de desperdiciar sus últimas fuerzas para regresar a la bruja malagradecida a Hogwarts entregándoselas en bandeja de plata a los carroñeros. Claro que Malfoy ya había esperado una respuesta de reticencia por parte de la bruja pero no al poco tiempo de haber llegado a un lugar seguro. ¡Acabo de salvarla de una muerte segura! ¡¿Que no lo ve?!

-¿Que dijiste?

-Ni siquiera has hecho nada y ya sientes que estamos a mano.-Siguió su camino sin mirarla siquiera.

Ja! aun en su estado es arrogante, maleducado y logra ponerme de nervios. Pensó Hermaione fulminando con la mirada a la platinada cabeza de Malfoy que se alejaba con relativa lentitud hacia a casa.

-Pues mira que ni siquiera acepte el ayudarte. Me trajiste prácticamente a la fuerza-Dijo enojada pero se tapó la boca con las manos como si hubiera dicho algo relamente malo.

En primera; si quería ser medimaga en un futuro, que si ya en principio era menos que un espejismo ahora era como asegurar que se convertiría en la nueva señora Malfoy, tendría que estar ofreciendo su ayuda a cualquier persona que la necesitara.Y en segunda, el rubio en verdad necesitaba ayuda. Hermaione sentía que en cualquier momento Malfoy prácticamente caería frente a ella muerto al desangrarse.

Al llegar a los escalones, Malfoy sentía sus piernas temblar y le estaba costando trabajo enfocar la vista. Hermaione notó como el delgado joven se tabaleaba y haciendo caso a su razón decidió ayudarle por el momento. Ya que aún no se había movido de su lugar acortó los pasos ente ambos y pasando el brazo del rubio sobre sus hombros lo ayudó a entrar.

Era más pesado de lo que Hermaione suponía por lo que les tomó algunos minutos llegar a la sala donde la chica no tuvo de otra que acostarlo sobre el inmaculadamente blanco sillón. Sin perder más tiempo curó con relativa facilidad las heridas menos graves de Malfoy con simples hechizos pero al tratar de curar la herida más grave esta simplemente no cerraba.

-No cerrará así.-Señaló débilmente Draco.-Fue provocada por magia negra.

-Malfoy, en ese caso soy inexperta en esto.-Dijo angustiada evitando que Draco se sentara y facilitara el sangrado.

-Necesito mi varita.-Gimió cerrando los ojos.-Yo me arreglaré con ésta.-El chico buscaba con desesperación entre su túnica.

Hermaione sintiendo algo de culpabilidad se la entregó rapidamente. Se la había quitado a Malfoy mientras subían los escalones sin que el se diera cuenta como medida de protección.

El muchacho tomó la varita sin preguntar porque Hermaione la tenía y formuló algunos hechizos que eran completamente desconocido para la cabello de arbusto. Para el alivio de Hermaione la herida había dejado de sangrar y ambos soltaron un suspiro sonriendo inconsientemente.

-Aún falta tu brazo.-Observó Hermaione apartando la mirada de los hipnotizantes metales de Draco. Estaba por tomarle el brazo para inspeccionarlo pero Draco lo quitó rápidamente al tiempo que se arrinconaba en el sillón como un niño temeroso.

-Eso sanará por si solo.-Su tono era frío y su rostro había adquirido un gesto sombrío.-No quiero que lo toques, oíste.

Hermaione estaba por reclamar cuando una elegante mujer se apareció en medio de la habitación. Venía con las vestiduras empolvadas y varios mechones de cabello salían del elegante peinado. Se acercó rápidamente a su hijo colgándose de su cuello al llegar a su lado murmurando cosas ininteligibles para Hermaione aunque supuso que eran palabras para tranquilizar a Draco.

-Tenemos que llevarlo arriba.-Se dirigió Narcissa a la chica después de revisar con la mirada el estado de su hijo. Aunque aparentaba actuar con calma su voz denotaba angustia.

-Madre, ya no estoy sangrando. De verdad que estoy bien.-Interrumpió Draco endulzando la voz.- Ya estoy …

El cuerpo de Malfoy convulsionó a mitad de la oración. Madre y compañera del chico miraron horrorizadas sin saber bien que hacer. Cuando se detuvo el movimiento Narcissa corrió hacia la cocina dejando a una hermaione de piedra en la sala.

-Hermaione, levita a Draco a una habitación.-Dijo apurada Narcissa.- Y desabrocha su ropa mientras reparo unas pociones. ¡Ahora niña!-Grito al no ver respuesta de la castaña.

-Sí.-Chilló Hermaione saliendo del shock para levitar el inconsciente cuerpo de Malfoy detrás de sí por las escaleras.

Al llegar arriba lo colocó con cuidado en la primera cama que encontró.

Mientras tanto, Narcissa Malfoy se movía de un lado a otro en la cocina preparando y mezclando ingredientes lo más rápido que sus manos podían pensando en lo que haría los días siguientes.

Hacía ya cuatro años que había sospechado de los sentimientos de su hijo por aquella muchacha amiga de Potter. Sinceramente, si tenía razón sobre sus sospechas a ella no le molestaría ayudarle a su hijo. Hacía mucho que las estupideces de la sangre pura le importaban un bledo y sólo había fingido su interés sobre el tema por su deber de esposa y señora Malfoy.

Aún recordaba a la perfección como Draco, momentos antes de que el trío dorado llegara a su casa y la castaña fuera torturada por (lastimosamente para Narcissa-9 su hermana, le había confesado los sentimientos que había guardado para con la castaña desde tercer año de colegio.

Por esa razón no le sorprendió que justo cuando estaban escapando su hijo regresara a la lucha en busca de la chica, y conocía además otras causas de la preocupación de su hijo.

Los mortífagos junto con los carroñeros, que ahora portaban también la marca tenebrosa otorgada por Voldemort como recompensa por sus servicios, matarían sin piedad a cualquier traidor de la sangre pura y a los hijos de muggles.

Narcissa suspiró. A partir de ahora tendría que trabajar muy duro manteniendo escondidos y a salvo a esos dos, incluso podría tener que dar su vida a cambio.


Hola corazones. ¿Cómo han estado? Soy consiente de que la historia aparenta no tener ni pies ni cabeza pero tomen en cuenta de que a penas comienza.

Me alegraría mucho si me dejaran saber su opinión en un Review.

Nos vemos!