¡Hola! Espero que con el segundo capitulo se anime la cosa ¬¬. Vuelvo a aclarar que esta historia es de una amiga mía, yo solo la he editado ^^. En este capitulo la que habla es Nessie. Espero que os guste.

Los personaje no me pertenecen.

¡A leer!

El primer beso

Se me había hecho tarde. Me estaba preparando y Jacob vendría a recogerme en menos de cinco minutos…pero bueno. Que espere. Lo malo iba a ser que quizás los del cine no quisieran esperar, pero para esos casos siempre hay un plan B. ¡El soborno!

Pero en fin, soy rápida, supongo que en dos minutos pondría ducharme, lavarme el pelo, vestirme y todo eso. Aunque creo que esperaré y veré si puedo hacer un nuevo record haciéndolo todo en un minuto. No me apetece moverme todavía, además de que no había acabado el fútbol. ¿A quién se le ocurre comprar entradas para el cine un día en el que hay fútbol? Que chico… Pero si a él le hacía ilusión ver esa película… yo no le iba a estropear su última oportunidad de verla.

-¡Ding Dong!

Ya tenía que estar aquí mi perrito, precisamente hoy no podía retrasarse un poco como de costumbre, nooo. Supongo que le gustaba realmente esa película, por lo que borré el mohín de mi cara antes de abrir la puerta.

— ¡Ey lobo! ¿Cómo vas? — con una sonrisa me abrazó fuertemente, pero al segundo ya estaba a un metro de mi. Menos mal que tenía reflejos sobrehumanos si no ni me hubiera percatado.

— Está papi cerca, ¿eh?

M padre, cada vez que Jacob me visitaba, se encargaba de fulminarle con la mirada. Solo le faltaba colgar el cartel en la puerta que pusiera: prohibido perros, aunque creo que ya lo había encargado…. A Jake tampoco le entusiasmaba la idea de tocarme, y eso es porque, aunque aparente dieciséis, solo tengo cinco años y seis meses. Aunque esos eran paranoias que se montaba delante de papi para ver si así le agradaba un poco más su presencia. Obviamente, acabando en fracaso.

— Si. Ya sabes que nos conviene que le caiga bien a tu padre.

— No necesariamente, eres el mejor amigo de Mamá, y esos son muchos puntos a favor, y a Papá… ¡le puedo torear cuando quiera! Emmett me ha dicho que tengo un don para ello — le saqué la lengua.

— Ay Nessie — me revolvió el pelo con cariño — que mala eres, eso esta bien. Eso significa que eres una adolescente — de repente arrugo el entrecejo — Parece que no estás lista, ¿no?

Oh, cierto. Todavía llevaba mi pijama de ositos amoroso.

— Creoo… que voy a cambiarme — dije señalando para dentro de la casa con un dedo.

Subí las escaleras rápidamente mientra pensaba el que me ponía. Como no tenía ropa…(¡Viva el sarcasmo!) Habíamos hecho reformas en la cabaña para hacerme un armario en condiciones para mí. Con decir que era el doble que el de mi madre,. Todo es culpa de Alice, si no me gustara la ropa tanto, sería como Mamá. Pero… TODO era tan bonito: Vestidos, maquillaje, tacones, camisetas, y complementos… Por culpa de eso tenía demasiado donde elegir… Ojala Alice no me hubiera inculcado lo de la moda cuando era más pequeña

Empecé a rebuscar por todos los rincones hasta que encontré un vestido que pasaba mi examen. Negro, corto, ceñido y con un escote que provocaría estragos a mi padre. PERFECTO. Me gustaría verle la cara y como intentaba dar de si a una falda que no puede. Si. Soy mala, y a mucha honra.

A continuación venía el maquillaje: pintar ojos con sombra, labios con un rojo sangre, a sabiendas que al cruzar la puerta de mi casa me lo borraría ya que tampoco me gustaba destacar tanto. Era una forma de sacar de sus casillas a mi padre. Por último, zapatos.

Alice hacía poco me compró unos botines rojos que… ¡Ahí estaban! Eran perfecto, a juego con mis pendientes, por último el pelo.

Mmm...… ¿Qué podía hacer con él? No me había dado tiempo a ducharme. Cogí un coletero y me hice una sencilla coleta alta. Increíble, soy un hacha.

Perfecto y terminado. Pensé en Jake, y sonreí. Mi mente estaba a salvo gracia mi madre que siempre colocaba uno de sus escudos para proteger mi intimidad de papá. Menos mal.

Cuando bajé por las escaleras, jugando con mi pelo, que ya me llegaba incluso con la coleta más allá de los hombros, observé que mi madre estaba jugando al ajedrez con Jasper, y mi padre estaba en la cocina cocinando cosas deliciosas…para mí. Pobre… nunca las probaría.

Entré en la cocina con paso lento y moviendo las caderas con una sonrisa maliciosa en la boca.

— Adiós Papi, me voy con Jacob. No me esperes despierta… — me reí al ver la absurdez de mis palabras.

Rápidamente pensé que a lo mejor me había pasado con la ropa, pero ya era tarde, mi padre me miro con la cara desencajada. Para mi que se puso blanco, pero era difícil saberlo, ya lo era de por si.

— ¿Dónde vas así? ¿A un local de noche? — se acercó a mí, con el entrecejo arrugado, para intentar sacar tela de una falda que no tenía. Aunque sé que tuvo un dilema, ¿Qué preferiría: Bajarme la falda y aumentarme el escote, o subirme el escote y disminuir la tela de la falda?

¿Tanto me había pasado? El escote era redondo, y llevaba medias. Era lo peor que había llevado hasta ahora pero no lo suficientemente para lo que se me pasaba por la cabeza para fastidiarle.

— No. Vamos al cine — no pareció tranquilizarle y añadí — tranquilo. Jacob no se va a separar de mi ni un momento, además dudo que un cualquiera pueda conmigo — no se cual de los dos hechos, si el de que alguien se metiera conmigo o el de que Jake no se iba separar de mi, lo que amargó la mirada de mi padre.

— Nessie, cariño, no se cuanto voy a poder aguantar sin arrancarle alguna extremidad a tu novio, no hagas que este proceso se acelere — levantó una ceja y me corrió el pintalabios, luego me acercó a él y me estrechó abrazando con fuerza mientras me susurraba al oído — te he metido en el bolsillo de la chaqueta una jeringuilla con ponzoña por si se pone más mimoso de los que debiera. Te quiero. Pásatelo buen, y lo más importante, recuerda que he convencido a tu madre para que a la vuelta te quite el escudo, y así voy a saber todo lo que has hecho. Y por tu bien, y por el suyo, espero que respetes las distancias apropiadas entre dos amigos,

— Papá, últimamente no te he recordados cual es mi edad mental, ¿verdad? — le comente poniendo los ojos en blanco. Mi padre se retiró de mí para que pudiese verle la cara.

— Me da igual cual sea tu edad mental, tu eres mi bebe hasta nueva orden — me besó en la frente y puso su particular risa torcida — y creo que he decidido que siempre lo vas a ser — empezó a mover la cabeza con gesto de disgusto fingido —con lo fácil que era todo, cuando eras más pequeña. Por ese entonces yo era el único hombre al que querías abrazar y dar mimos. Pero ahora te tengo que compartir — me besó en el cuello y me agarró por los hombros — mi pequeña Nessie, mi dulce pequeña malvada, chinchosa y caprichosa Nessie — lo dijo mientras se apartaba de mi. Nada más terminar se dirigió con paso decidido hacia la entrada conde se encontraba Jacob, dio la vuelta y me sonrió — creo que voy a recordad al perro quién es tu dueño.

Vi como se acercaba cada vez más a Jacob, hasta que estuvo delante de ella. Suspiró y dirigió una mirada asesina hacia él.

— Cuidadito chucho. A ver donde pones las patas, no vaya a ser que a la vuelta te quedes son ella — me pasó una mano por lo hombros y me beso el cuello.

— Tranquilo, Edward, voy a ser todo lo cuidadoso que sea capaz — dijo mientras le hacía una radiografía de cada centímetro de mi cuerpo.

Mi padre soltó un gruñido que despejó la mente de Jacob, quien pestañeo y movió la cara como si quisiera quitarse una aureola de malos pensamientos.

Hoy no iba a dejar que Jacob se saliera por las buenas, hoy le iba a sonsacar un beso. Pero un beso de verdad no los de la mejilla. Hoy iba a ser mi primer beso. ¡Mi primer beso! Me reventaba pensar que Jacob solo había besado a mi madre, aunque yo sabía que ella solo tenía ojos para papá, y Jake para mí. No me gustaba esa vocecilla que me repetía que Jacob había besado a otra. Aunque era gracioso, pocas chicas tenían un novio que era ex-novio de su madre, y que la había besado…

Bueno, en fin, da igual. Mi papá no me daba miedo, él no se podía enfadarse conmigo ya que yo era su niña mimada. Me quería tanto como a Mamá. Se notaba un montón. Eran amores diferentes, ambos me amaban con locuras.

Se me escapó una sonrisa tierna al pensarlo. En realidad toda mi familia se desvivía por mí. Se peleaban por con quien me tocaba pasar la tarde, con Emmett, o con Rosalie...o… A veces pensaba que yo solo era para ellos una atracción de feria. Pero, la verdad, se que eso es mentira. Lo mejor de todo de estas situaciones era que podía tener lo que quisiese, pero yo se que no soy caprichosa. No era mi culpa tener una familia a los que les sobraba un par de billetes.

— Bueno papá, al final vamos a llegar tarde y nos vamos a perder a Jackie lo que sea dando pataditas — miré de reojo a Jacob, pero él no se había percatado de mi broma. Estaba ocupado revisando mi vestido.

— Pásatelo bien cariño, y Jacob, espero que tus pensamientos se queden donde están o ella no volverá a estar pegada a tu cuerpo — Jake rió entre diente mientras me miraba con malicia.

— Tranquilo, no voy a hacer nada que ella no quiera — apartó la mirada de mí, miró a mi padre y se corrigió automáticamente — bueno, ni que tú — añadió sin ganas.

— Eso espero.

Mis pies me condujeron hasta el salón para despedirme de mi madre. Ella me abrazó e inmediatamente después vino Jasper que también intentó bajarme la falda, sin éxito.

Nos dirigimos al coche. El viaje se hizo corto. Jacob había cogido la manía de mi padre de conducir como un loco. Cuando llegamos, casi no nos aceptan. Estúpidos del cine... ¡Solo llegamos unos minutos tarde! Menos más que hay estaba Jacob que habló con ellos y al final nos dejaron pasar.

Después de dos horas de película hubiera preferido que nos hubieras echado. Solo eran chinos peleándose entre ellos por rollos de papel. Pero a Jake parecía haberle gustado. Mientras nos íbamos al restaurante de siempre estuve pensando que en el momento que aparcase era mi turno de divertirme. Y me aseguraría de pasármelo bien.

Entramos en el restaurante y al momento entraron una multitud de olores a mi nariz. Asqueroso. Jacob y mi padre seguían albergando la esperanza de que probara esa asquerosa comida humana. Solo había probado una que realmente me gustaba. Las manzanas, me hinchaba con ellas. Carlise me decía que tenía nutrientes y vitaminas que me hacían falta, como a cualquier otro adolescente.

Ser medio humana y medio vampira era de lo peor, tenía lo malo de los humanos y lo mal de los vampiros. De los humanos, las enfermedades, dolores de cabeza, la necesidad de comer, y lo peor de todo… esa asquerosa regla. La tenía una semana cada dos meses. Pero era horrible, no podía ser más dolorosa. Por partes de los vampiros solo tenía una, pero era la más horrible de todas. Esa sed insaciable.

Nos sentamos en una de las mesas más alejadas para tener un poco más de intimidad. Al momento llegó una de las camareras con una libreta en la mano.

— Vale... Yo pediré lo de siempre. Un filete con patatas — Jacob asintió decidido — ¿Nessie?

—Eh… ¿raviolis de setas?

La camarera nada más apuntarlo se fue alejando rápidamente. Raviolis de setas. Había dicho lo primero que se me había pasado por la cabeza. Eso me recordó a esa vez que le pedí consejo a mamá sobre las comidas humanas. Volvió aparecer la camarera con los dos platos que habíamos pedido en las manos.

— Que aproveche.

Empecé a jugar con los ravioles, con la punta del tenedor. No me apetecía comer eso… Entonces me acordé que esa noche iba a ser divertida.

— ¿Sabes que a mí papá no me da miedo? — Jake me miró extrañado.

— Ya lo sabía, pero ¿a qué viene eso ahora? —Frunció el ceño, confuso.

—Es solamente para comentarte que te puedes acercar a mi cuanto quieras. Papá no te hará nada… o puede que te mate — me apoyé en la mesa con las dos manos sujetándome la cara — Pero si ocurre eso yo luchare por ti Julieta mía…

— No gracias, está bien así — sonrió, pero había una nota de disgusto en su voz.

Al parecer no iba a poner mucho de su parte para que yo pudiese cumplir mi plan, por lo que fui yo la que me acerqué a él. Poniendo mi mano en su ardiente mejilla le dije:

— Pero yo si quiero que te acerques, recuerda que mi mente es la de una chica de dieciséis. Estoy empezando a tener necesidades — sonreí dulcemente invitándole a venir.

— Tu padre me arrancará la cabeza.

— ¿Desde cuándo tienes miedo a mi padre?

— Desde que pone los horarios de…

Le puse un dedo en sus labios, no dejando que terminara esa estúpida frase. Sabía que me escaparía con él hasta el fin del mundo. Cuando noté que no tenía intención de terminar la frase le quité el dedo de los labios y acuné su rostro entre mis manos. Y mirando sus grandes ojos negros dije:

— Pero la opinión de mi padre no es importante… Porque yo… yo te quiero.

Me acerqué lentamente y al ver que él no se alejaba, me atreví a besarle sobre sus calidos labios y él, en ese momento, se rindió a mí. Me acercó rápidamente y lamió mis labios con su lengua. Nuestras lenguas acabaron por chocarse y sentí como me hervía la sangre. Por fin. Mi primer beso. Fue dulce. Fue tierno. Pero sobre todo fue pasional.

Cuando terminamos Jake cerró los ojos y me susurró en el oído:

— Creo que tu padre me va a arrancar alguna parte de mi cuerpo.

— No se lo permitiré. Yo soy más fuerte que él… — Jacob me miró, con una ceja levantada — bueno, eso no. ¡Pero tengo más defensores!

La luna llena se asomaba por detrás de las montañas cuando me bajé del coche. Pero antes de dirigirme a la cabaña volví a besar a Jacob, aun sabiendo que mi padre estaría mirando.

Llegué a la puerta y antes de que cogiera las llaves mi padre ya había abierto la puerta.

Sería una noche divertida.

Espero que os haya gustado. ¡Dejen reviews!