Precaución: Tengan la mente muy abierta con este capitulo y también la boca.
2. Miedo en el corazón.
El frio del invierno se sentía cada vez más, pero para los ponys de Equestria, el frio no importaba tanto durante la celebración de la Víspera de los Corazones Cálidos, noche en la que celebraban la fundación de su gran nación. Fue durante la madrugada de esta noche que Speed Runner, integrante de la guardia real de los Especialistas se despertó lentamente de un sueño muy extraño. Desde hacía poco tiempo, Speed había comenzado a sufrir de insomnio, no entendía muy bien el porqué, pero eso no era lo único que le preocupaba.
Abrió poco a poco sus ojos, como siempre en una fiesta tan grande, Speed había terminado durmiéndose en medio de la sala de estar de la biblioteca de Ponyville, sobre algo que le pareció una almohada muy suave. Speed esta vez sabia sobre que estaba durmiendo, pudo reconocer ese calor de inmediato, pero al abrir los ojos un poco mas, la sonrisa que comenzaba a tener en su rostro se torció, ante la vista que tenia frente de él.
Rarity se había quedado dormida con su trasero justo frente a la cara de Speed, dejando su cola perfectamente peinada sobre su cuello como una bufanda. A pesar de la posición, Speed tenía una imagen clara de toda la parte trasera de Rarity, en especial de su Cutiemark, la cual él siempre había pensado que relucía cada vez más cuando la miraba. Speed se levantó lentamente para no despertar a Pinkie, quien al parecer había bebido demasiado batido rosa la noche anterior. Speed alejo la cola de Rarity de su cuello con su magia para que no lo sintiera, dejándola a su alrededor como una cobija.
-… debo dejar de beber…-. Speed trataba de evitar esta clase de situaciones tanto como podía, pero cuando bebía esos batidos simplemente se perdía.
Al levantarse en silencio, pudo ver la cara de Pinkie, que muy felizmente dormía como si nada sobre una cobija que Twilight les había dejado. Speed no pudo más que sonreír ante tal imagen, para él ella era como un ángel.
Speed decidió tomar un té lejos de toda la celebración, aunque para ese momento solo se basaba en un montón de ponies esparcidos por el suelo y las mesas de la biblioteca. La imagen le pareció bastante graciosa, aunque no lo distrajo para nada de su te. Al servirlo, noto como una pequeña hoja flotaba sobre la superficie, lo que significaba buena suerte. Con cuidado subió las escaleras donde encontró a una pegaso durmiendo de cabeza con el cuerpo cubierto de palomitas.
-… dulces sueños Ditzy…-. Speed ya no parecía nada sorprendido por ver el desastre de la casa del árbol, su té le parecía más interesante.
Con pasos ligeros se dirigió hasta su habitación, el balcón donde el adoraba ver las estrellas hasta quedarse dormido, pero había llegado ahí no para contemplarlas esta vez. Estaba seguro por alguna razón de que en ese lugar se encontraría con alguien.
Desde lo ocurrido con Ignotus, Speed sufría de visiones recurrentes sobre el pasado de Starswirl, pero lo que lo preocupaba mas era la extraña voz que había comenzado a escuchar desde hacía muy poco. Cada vez le ponía más atención, esta parecía susurrarle palabras al azar, y luego de un tiempo frases completas, las cuales lo prevenían de acontecimientos futuros. Comenzaban a ser bastante molestas.
Speed trataba de ignorarlas, pero pasadas las tres de la mañana, una figura alada que más parecía una sombre que una criatura aterrizo sobre la barandilla del balcón, o al menos esa impresión era la que daba. La princesa Luna, líder supremo del grupo de especialistas al que Speed pertenecía, miro a Speed con una mirada muy seria, como si esperara una respuesta de una pregunta que nunca formulo. Al verla, él bebió el resto de su te, se levantó y se colocó en silencio junto a su mentora. En un solo parpadeo, los dos habían desaparecido del lugar dejando únicamente unos pequeños destellos plateados.
Por la mañana, Pinkie y Apple Jack fueron las únicas que se quedaron en la casa del árbol para ayudar a Twilight a limpiar mientras ella y Spike viajaban a Canterlot por una carta urgente de la princesa Celestia. Apple Jack juntaba toda la basura con su cola mientras Pinkie iba de un lugar a otro juntando gorros de fiesta, serpentinas y cualquier otro artículo que le fuera a ser útil para alguna otra fiesta. Mientras lo hacia tarareaba una melodía tranquila, la cual parecía tener un coro algo insinuante.
-"… cause you're the Apple to my pie, you're the Straw to my berry, you're the smoke to my high, and you're the one I wanna marry…"-. Apple Jack al escuchar esta última frase, accidentalmente tiro un vaso de la mesa central, dejando mojado su casco trasero derecho. Pinkie parecía absorta en su canción y en su labor, y aunque pareciera raro, Apple Jack conocía aquella canción y siguió cantando junto con ella en un tono muy bajo.
-"…you can be de vodka and I can be the chaser, you can be the pencil and I can be the paper, you can be as cold as the winter weather, but I don't care as long as we're together…"-. Ambas siguieron limpiando y cantando, cada una con un tono lo suficientemente bajo para no molestar a la otra, pero a pesar de eso, esta canción parecía resonar en los oídos de otro pony.
Speed escuchaba esta misma canción mientras caminaba en el desierto de ArabiaEquina al lado de la princesa Luna. Podría ser que el simplemente estuviera pensando en su relación con Pinkie, pero esto para él era una más de esas cosas que el trataba de ignorar. Aquellas voces se volvían cada vez más claras.
Speed se resbalo con una simple piedra en medio de la arena. En esa región aún era de noche y el casi no había podido dormir, por lo que se sentía aun un poco mareado por la noche anterior.
-Vamos, no me dirás que eso es todo lo que puedes dar-. Luna esperaba mucho más que un unicornio perezoso para la misión más importante a la que se enfrentaban en ese momento.
-No dormí muy bien, además, ¿está segura de que esta es la dirección correcta?, llevamos oras caminando-. Speed comenzaba a sonar como un pony mayor, pero era un poco justificada su actitud, él se había ido dejando solo una nota a Pinkie de que regresaría el siguiente día.
-Estoy segura-. Luna saco de su alforja el mapa de los portales, el cual mostraba un punto brillante en la dirección en la que caminaban. –la razón por la que no encontrábamos este portal era porque estaba en esta región, si no fuera por el incidente con InkWell jamás lo habríamos encontrado-. Speed no conocía muy bien a esa InkWell de la que hablaba la princesa, pero si fue un incidente digno de ser investigado, debía ser importante.
Paso una hora más antes de llegar a lo que parecía una cueva en medio de la nada. Al acercarse solo un poco, la piel de Luna se erizo, sabía que dentro se encontraba un rival muy poderoso, y su sola presencia se sentía desde la entrada de la cueva.
-Prepárate-. Luna fue muy clara, y Speed la siguió muy de cerca. Él también sentía aquella extraña presencia. Luego de caminar por un pasillo ya no muy sorprendente para Speed, llegaron al fondo de la cueva, o al menos eso parecía. Frente de ellos solo había una pared de piedras.
-Esto no es posible-. Luna parecía estar muy frustrada, y de inmediato comenzó a inspeccionar la cueva. Speed por su parte simplemente observo un poco el lugar, y sin decir nada, camino en dirección a una pared de la cueva, donde el sentía un cosquilleo que comenzaba a asustarlo.
Al tocar la pared, la sensación ya era bastante molesta, era como si estuviera a punto de enfrentar a un animal salvaje.
-Princesa…-. La voz de Speed se cortó de repente para los oídos de Luna, pues un muro de piedra había caído frente de él, revelando por el otro lado un fondo mucho más grande, donde Speed, girando la cabeza lentamente y con algo de miedo, pudo ver la figura humanoide de alguien que a él le pareció familiar.
-… sigues… vivo…-. La voz de Speed sonaba un poco asustada, como si de alguna forma estuviera viendo un fantasma.
No me odien por esto, pronto terminara todo, les juro que no los decepcionare. Por cierto, la cancion se llama Perfect Two, de Auburn, escuchenla un rato mientras lo leen, es divertido...
